Seguramente todos tenemos la experiencia de vivir una situación que nos haya conmovido profundamente, que nos haya interpelado o sensibilizado… Experiencias que, por su profundidad, quedan resonando en nuestras mentes (por ejemplo, cuando decimos “no me lo puedo sacar de la cabeza”) o en los corazones (por ejemplo, al sentir una profunda alegría o soportar una dolorosa angustia).
Esas situaciones nos impulsan a compartir lo que nos sucede, lo que resuena en nuestras mentes. Si se trata de una alegría o de una tristeza… experimentamos un fuerte impulso que nos lleva a compartir esa experiencia…
Lo mismo sucede con la fe. ¿Sabías que la palabra catequesis viene del griego y significa “hacer resonar un eco”? Así es. Para la primera comunidad cristiana, el compartir la fe era un imperativo vivido desde la más profunda alegría, el gozo de anunciar a Jesús: “Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído” afirman Pedro y Juan en el libro de los Hechos (4, 20). Decididamente, la primera comunidad gustó de compartir la enseñanza de Jesús, por ello se nos dice que “Todos se reunían para escuchar la enseñanza de los apóstoles…” (Hch 2, 42).
Este podcast se llama “Haciendo eco” justamente porque lo que busca provocar es que esa experiencia de fe llegue a todos, involucre a todos, para compartirles esta alegría de seguir al Señor.
Una canción del padre Zezinho se titulaba “Jesucristo me dejó inquieto”. Ciertamente, esa inquietud indica un impulso vital: no podemos callar, es preciso compartir la alegría de ser creyente.
La tarea de los catequistas es la del acompañamiento, la de guías al encuentro con Jesús. Pero, también nosotros, como creyentes, necesitamos de acompañamiento, de espacios de encuentro donde rumiar la Palabra y vislumbrar los caminos para la siembra.
“Haciendo eco” es un espacio para que, juntos, podamos pensar la catequesis con la esperanza de allanar la senda una catequesis nueva para tiempos nuevos. Sí, vivimos una época de cambios, estamos frente a nuevos paradigmas… La fe no ocupa, ya, el lugar de guía en el desarrollo de la cultura… Por ello nos preguntamos, ¿cómo anunciar el evangelio, hoy? ¿De qué formas llegar a hombres y mujeres que siguen buscando un sentido para sus vidas?
En este espacio encuentro, diálogo y reflexión, buscaremos compartir orientaciones, tanto las que nos dejan los pastores en los documentos oficiales y, también, las que numerosos catequistas van experimentando en el acompañamiento de sus comunidades. “Haciendo eco” tiene, también, un carácter formativo, ya que busca dialogar sobre los grandes temas de la evangelización y la catequesis.
Dice el Salmo 19, 2-5
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje
y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra.
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Hoy se nos llama a ser “ecos de la voz de Dios”, con un lenguaje nuevo que hable a las realidades de hombres y mujeres de este tiempo, que tenga presente “las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas”, que sea sensible a la realidad, como nos enseña el Concilio Vaticano II:
“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón”.
Están invitados a compartir esta iniciativa. Sigamos andando, sigamos haciendo eco.
#Haciendo_Eco #Tiberíades
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La vida es un constante crecimiento. Desde el vientre materno vamos recibiendo estímulos que nos animan a crecer en aprendizajes. Escuchar las voces de nuestros familiares, aún sin poder responderles, es un llamado a abrirnos al diálogo, al encuentro… Esa apertura al diálogo y al encuentro humano, permite el crecimiento, el desarrollo, la maduración como individuos.
La familia y la sociedad, por medio de sus instituciones, se ocupan de alentar ese crecimiento, de orientarlo hacia la madurez. Descubrimos, a lo largo de la vida, determinadas tareas que nos ayudan a crecer, a desplegar todas nuestras potencialidades…
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com
Compartimos en este posteo la catequesis ofrecida a tres comunidades de la Diócesis de Mar del Plata, destinada a catequistas y agentes de pastoral; con el objetivo de ofrecer recursos y actividades para preparar, en comunidad, la llegada de la Navidad.
Orden del encuentro
Introducción: Venga tu Reino
Narración. Lluvia de ideas
Sentido del adviento: litúrgico, espiritual y escatológico.
La corona del adviento. Consagración del tiempo a Dios.
Isaías: evangelista del antiguo testamento.
Calendario de adviento. Aportes de los participantes.
Cuento: la primera navidad.
Acunando a Niño Dios
1.- Venga tu Reino
“Venga a nosotros tu Reino” es una expresión que, repetidamente, decimos a lo largo del año. Presente en el Padre nuestro; también en variados textos litúrgicos, nos recuerda el tema central de la predicación de Jesús, el Reino de Dios presente entre nosotros y la fe en la segunda venida de Cristo, aquella que afirmamos en el Credo y manifestamos en cada celebración eucarística: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!”.
La canción «Venga tu Reino», compuesta por el padre jesuita Cristóbal Fones, nos invita a ponernos en marcha en una espera activa de la llegada del Señor. «Pon a tu pueblo de pie» es una exhortación a estar atentos y vigilantes.
Venga tu Reino
Somos Pueblo de Dios, Iglesia Peregrina como una gran familia que camina unida venimos a cantar en la fracción del pan que nuestra fuente es el Dios de la Vida
Venga a nosotros tu Reino de Amor pon a tu Pueblo de pie celebraremos contigo, Señor renueva nuestra esperanza celebraremos contigo, Señor una fiesta de nueva alianza
Somos Cuerpo de Cristo, Iglesia que comparte y que alimenta al mundo tan dolido de hambre venimos a cantar en la fracción del pan que nuestro amor es el Dios hecho carne
Somos Templo sagrado del Espíritu Santo como un hogar que acoge alegría y dolor venimos a cantar en la fracción del pan que nuestra fuerza es Dios Consolador.
En este encuentro buscaremos poner en común todo lo que conocemos del Adviento, resignificar ese conocimiento y poder traducirlo en acciones concretas, personales y comunitarias. Para ello, compartimos con los presentes una historia que nos servirá de marco:
Maura, Jennifer y Tadeo se han incorporado a la parroquia Nuestra Señora de las Búsquedas. El párroco, José María Buendía, nos ha encargado que los acompañemos en su ingreso a la comunidad, ayudándolos a adentrarse en el Año litúrgico y así, poder comprender el sentido de cada celebración. El sacerdote los ha animado a prestar un servicio desde la liturgia y por tal motivo requiere de nuestra ayuda. ¿Por dónde comenzamos?
El punto de partida será organizar todo lo que conocemos del Adviento, es decir, por medio de una lluvia de ideas, manifestar cuál es el contenido esencial de este tiempo. Recordemos oraciones, lecturas y canciones propias de este tiempo.
Realizada la lluvia de ideas, nos preguntamos: ¿por qué este texto, lectura o canción pertenecen al Adviento? Trataremos de buscar, aquí, una frase de cada texto recordado que sea representativa de este tiempo litúrgico. En tiras de papel anotamos las frases y las disponemos de tal manera que todos puedan apreciarlas.
¡Qué importante que nuestro lenguaje sea comprendido por los destinatarios: Maura, Jennifer y Tadeo! Hoy, resulta difícil que los lenguajes típicos para comunicar la fe (bíblico, litúrgico o doctrinal) sean comprendidos por muchas personas que se acercan a nuestra comunidades o que escuchan nuestro testimonio de fe. Es importante, pues, que pensemos cómo acercarnos a ellos utilizando un lenguaje enraizado en la vida cotidiana para introducirlos, poco a poco, en la fe cristiana.
3.- Sentido del adviento
¿Qué entendemos cuando pensamos en el Adviento?
Si pensamos en los cuatro domingos que nos preparan a la celebración de la Navidad, hablamos del Adviento litúrgico. Un tiempo de preparación y penitencia que nos dispone, desde su contenido (Palabra de Dios y textos litúrgicos) y, también, desde sus símbolos (el color morado, la corona de adviento, el armado del pesebre, entre otros) a recibir al Niño Dios.
Pero la venida de Cristo es un acontecimiento que puede darse en cualquier momento del año. Son muchas las lecturas que nos invitan a prepararnos para recibir a Jesús “en la hora menos pensada”. Se descubre, ante nosotros, la posibilidad de una experiencia espiritual: el encuentro personal con Jesús, que cambia y transforma nuestra vida. Estar atentos a ese encuentro es disponernos a vivir un adviento espiritual que, insistimos, puede ocurrir en cualquier momento de nuestra vida.
Finalmente, sabemos que, un día, la historia terminará y Jesús vendrá con gloria a reinar para siempre (no olvides que el domingo de Cristo Rey, reflexionamos la parábola del Juicio final -Mt 25-, que nos anticipa ese momento que determinará el final de los tiempos). Es el adviento escatológico. Así lo dice el Credo:
Subió a los cielos. Desde allí, ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
También lo manifestamos en otros textos litúrgicos, por ejemplo:
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Plegaria Eucarística III
Entonces, si siempre hemos de estar preparados para recibir al Señor que llama a nuestra puerta, ¿por qué celebramos este tiempo litúrgico? La primera respuesta es sencilla: porque nos disponemos a celebrar la Navidad preparándonos conscientemente (ese es uno de los objetivos de este encuentro). La Navidad, junto con la Pascua, son los dos grandes momentos del año litúrgico porque ponen en el centro de la atención los dos grandes misterios de la fe: la encarnación del Hijo de Dios y su pasión, muerte y resurrección.
La segunda respuesta que podemos dar es que estos cuatro domingos buscan formar en nuestras conciencias la importancia de crecer en la vida espiritual y estar atentos y preparados para cuando el Señor nos llame a su presencia. Por supuesto, no se trata de vivir con miedo ni ansiedad, sino de vivir al estilo de Jesús. No es una espera pasiva, sino activa:
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.
Mt 24, 43-46
4.- La corona del adviento.
Se trata de un signo que nos acompaña durante las cuatro semanas previas a la Navidad. Como signo, no es un fin en sí mismo, por el contrario, es un medio que nos ayuda a vivir el Adviento seriamente, con la mirada puesta en el Nacimiento de Jesús.
Cuatro velas y algo de follaje dispuesto en forma circular. Las velas se encienden una por una, cada domingo, iluminando el camino que realizamos hacia la Navidad. A medida que encendemos las velas, la «luz del mundo» se hace presente en nuestras vidas.
«Hoy se enciende una llama» es una linda canción para acompañar la oración frente a la Corona de Adviento. En este mismo enlace, encontrarás una propuesta de oración para cada domingo del adviento.
5.- El profeta Isaías: el evangelista del Antiguo Testamento
Son muchos los protagonistas bíblicos del Adviento. Para empezar, María y José tienen un protagonismo exclusivo. Por su parte, Juan el Bautista nos habla de «preparar el camino del Señor». No olvidemos, también, a Isabel y Zacarías, sus padres. En los relatos bíblicos donde son mencionados, apreciamos actitudes que nos ayudan a disponer el corazón para recibir a Jesús en nuestras vidas: disponibilidad, entrega, confianza… Pero, en este encuentro, queremos destacar a un protagonista que viene de la Antiguo Alianza, al que san Jerónimo denominó «evangelista del Antiguo Testamento.
Hablamos del profeta Isaías, quien, de manera especial durante el Ciclo Litúrgico A, nos acompaña desde la primera lectura de cada domingo. Isaías es el profeta que con mayor claridad habla de Jesús, anticipando su encarnación como, también, su pasión y glorificación.
A continuación, algunos versículos esenciales para este tiempo de preparación:
Vengan, subamos a la montaña del Señor 2, 3
¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor! 2, 5
La joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel 7, 14
Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor 11, 1-2
¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 35, 1
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén 40, 1-2
Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios 40, 3
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. 61, 1-2
Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos 64, 7
¿Cuáles son las actitudes que nos propone el profeta? Hagamos un listado de verbos… Pensemos, ¿en qué acciones concretas podemos cristalizar sus recomendaciones? ¿Qué inspiran en nosotros las palabras de Isaías?
6.- Calendario de adviento
Maura, Jennifer y Tadeo están muy entusiasmados y desean vivir el Adviento con profundidad. Para ello, les ofrecemos preparar el Calendario de Adviento, donde podremos definir algunas acciones que nos preparen a vivir la Navidad al modo de Jesús.
¿Qué acciones podemos sugerirles para vivir intensamente este tiempo? Será importante que las acciones a señalar sean realizables, sencillas y concretas, además, que sean abarcativas, a realizar de manera personal, familiar o comunitaria. Que puedan relacionarse con la vida contemplativa (orar, meditar la Palabra, visitar un santuario) y con la vida activa (visitar a un enfermo, compartir nuestros bienes con los demás, participar de una iniciativa solidaria).
Para descargar un archivo con el calendario para imprimir, pulsa aquí.
7.- Cuento: La primera Navidad
La Primera Navidad (Claudia Bechech)
Todo el cielo estaba alborotado preparando la primera Navidad de la historia; en pocos días más, Dios se haría hombre, y nacería en un pequeño pueblito llamado Belén, ¡y todavía había tanto que hacer!
En medio del revuelo general, el ángel Bernardo Cielolimpio se paseaba nervioso y pensativo:
-No me lo puedo perder. Tengo que estar ahí, cerca de El. Daría hasta mis alas por ver a Jesús recién nacido, pero… ¿cómo?
En una de esas, vio un gran cartel en una esquina del cielo: «El maestro Rogelio Alacorta busca voces para formar parte del coro celestial que anunciará a los hombres el nacimiento de Jesús».
– ¡Esta en mi oportunidad de estar cerca del Niño Jesús! -se dijo Bernardo.
El maestro Alacorta aceptó a Bernardo, pero le advirtió muy serio:
– Muy bien, ya formás parte del coro celestial, pero no faltes a ningún ensayo. Las canciones deben salir perfecto. ¿Entendido?
– Si, maestro. No faltaré -contestó Bernardo que no podía ocultar su alegría.
Pero a pesar de su determinación y de sus enormes ganas, no pudo ensayar ni una sola vez; un día porque llevó hasta su casa a un angelito bebé que se había perdido; otro día, porque se quedó ayudando a los ángeles que estaban preparando la estrella de Belén; otro, porque se encontró con Santiago Nubarrón, con quien estaba peleado, y conversaron hasta amigarse de nuevo; otro más, porque un amigo le pidió ayuda para coser su túnica… Y así, cuando se quiso acordar, era 24 de diciembre, es decir, el último día de ensayo.
Bernardo se ubicó en el coro, pero cuando estaba cantando «Gloria a Dios en las alturas”, se equivocó, y el maestro Alacorta, muy serio, le dijo que, lamentablemente, no podía quedarse en el coro.
Bernardo estaba más que tristísimo y no encontraba consuelo. Ya se acababa el día y comenzaba la noche más buena de todos los tiempos, porque era la noche que vería nacer al Señor.
El ángel secó sus lágrimas y se puso a buscar una nube con buena vista a la tierra para poder por lo menos, espiar el gran acontecimiento. Pero lo paralizó una voz sin palabras, que resonó es su corazón, llamándolo.
Así que… ¡apurate que ya se van todos!
Era Dios Padre, y hacia El se dirigió sin tardar.
– Hola Bernardo, ¿cómo estás?
– Bien, Diosito, gracias.
– Si no me equivoco, tu mayor deseo era ver a Jesús recién nacido, ¿verdad? Bien ahora vas a bajar a ese humilde portal donde mi Hijo va a nacer y al lado del pesebre velarás su sueño.
– ¿Yo… yo…, Señor? ¿Por qué yo?
– Porque en medio de tantos preparativos para el nacimiento de Jesús, vos preparaste lo más importante: tu corazón; ayudando a los que te necesitaban, olvidando peleas, rencores, dejando hasta tus propias cosas para ocuparte de los demás, en una palabra, amando, y así es como yo quiero que, hoy y siempre, preparen la Navidad.
Ahora ya saben: cuando armen el pesebre y pongan ese angelito en la cabecera del Niño Jesús o en el techo del portal, no se olviden que ese es Bernardo Cielolimpio, y que está ahí, cerca del Señor porque preparó la Navidad con un corazón lleno de amor para todos.
A la luz del cuento y teniendo presente el calendario de Adviento, ¿a partir de qué acciones concretas puedes vivir, al modo de Jesús, este tiempo? ¿Cómo prepararnos a recibir al Niño Dios que busca nacer en nuestros corazones?
Juntos, vamos a armar este calendario que podemos compartir en las redes sociales con el hastag #VenSeñorJesús #NavidadEsJesús
8.- Acunando al Niño Dios: María de la esperanza.
Para finalizar este encuentro, nos confiamos en las manos de la Madre de Jesús, contemplada en esta canción como María de la esperanza.
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Toda evangelización comienza con el testimonio, personal o comunitario, que ofrecemos a los demás. Ese testimonio se acompaña con el anuncio de la presencia de Cristo en medio nuestro y su invitación a seguirlo. El primer anuncio tiende a suscitar la conversión. La persona que responda afirmativamente a esta propuesta es invitada a ingresar en la comunidad cristiana por medio del bautismo. Todo bautizado comporta una grave responsabilidad para la Iglesia que debe acompañarlo en la maduración de la fe.
«Resonar» es el sexto encuentro de nuestro itinerario formativo y nos invita a reflexionar sobre la educación en la fe, el desafío de toda catequesis.
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com
Nacidos para el encuentro, los seres humanos tenemos una íntima necesidad de comunicar; esto es, abrirnos a la realidad de otros para compartir lo que la vida nos va presentando y cómo resolvemos los desafíos que ésta nos ofrece.
«Evangelizar» es el verbo que analizaremos en este encuentro. Quienes han descubierto un estilo de vida que ofrece un propósito, un sentido, tienden a comunicarlo, a ofrecerlo a otros para hacerlos partícipes de la propia alegría. Sí, porque evangelizar es la dicha de todo creyente.
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com
Adviento es un tiempo corto pero intenso. Tan solo cuatro domingos que, con su mensaje y sus símbolos, allanan el camino hacia la Navidad y nos invitan a poner, en el centro de nuestra vida cristiana, el deseo de encuentro con Jesús, alegría nuestra y razón de nuestra esperanza.
La corona del Adviento es uno de los tantos símbolos que este tiempo nos propone. Con su pedagogía del signo (forma circular, adornada de ramas verdes y cuatro velas que van indicando la cercanía de la meta) nos invita a transitar este tiempo con la convicción que la «luz está cerca», que esa expresión del profeta Isaías está por hacerse realidad:
"El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz" (9, 1).
Esta canción del grupo Ictys puede acompañar la oración de cada familia al encender la corona de Adviento. Sin duda, el canto nos permitirá ganerar un clima de oración que prepare los corazones, no para quedarnos en el signo (por más bello que sea) sino para dejar entrar, verdaderamente, a la luz del mundo en nuestras vidas. Feliz Adviento!!!
«Orar es tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. Así nos enseñaba santa Teresa la sencillez de la oración: un diálogo entre amigos, que abren el corazón para gustar de la presencia del Otro.
«Orar» es el cuarto encuentro de nuestro itinerario, donde descubriremos a Jesús, maestro de oración, que nos invita a ser íntimos de Dios.
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com
La Palabra de Dios: como María, a los pies de Jesús
Nos enseñaba el beato Enrique Angelelli: «Hay que tener un oído puesto en el pueblo y otro en el Evangelio». Es decir, atentos a la voz de Dios que habla en el libro de la Vida y en la Escritura y en la Historia, a través del pueblo que es su protagonista.
«Escuchar» es el tercer encuentro de «Redes». Tarea fundamental para el catequista que debe aprender a ponerse en situación de escucha atenta si, en verdad, busca ser intérprete de las cosas de Dios.
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com