“Carrera de fe – Dichos y hechos de Jesús” es una presentación pensada para la animación bíblica que contiene 33 preguntas acompañadas, cada una, por obras de arte que ilustran la enseñanza que se quiere destacar.
Tiempo atrás, en un encuentro de catequesis escolar, una alumna de 6° año de secundario objetó un texto que estábamos utilizando acerca de la fe. El texto aludido, decía:
«Creer es tener una experiencia de Dios. Es llevar una relación personal con Dios. La fe supera la razón, pero no se opone a ella ni equivale a tener conocimientos intelectuales sobre Dios» (Diálogos semanales con Jesús.- Editorial Verbo Divino).
Su objeción no estaba focalizada en la experiencia de Dios sino en que la fe «supera a la razón».
Le respondí que no llegamos a la fe a partir de una elaboración intelectual, ni por un razonamiento ni siguiendo una metodología científica. No podemos hallar a Dios en el laboratorio. La fe nace en la experiencia que nos lleva a descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana. Pero ese descubrimiento tiene una característica peculiar: se realiza en la medida en que hacemos relectura de la propia historia.
En los evangelios, la experiencia de encuentro con Dios de los discípulos y discípulas, comienza por no reconocer a Jesús resucitado pero, luego, un gesto, una palabra, una acción les permite descubrir al Señor:
María Magdalena sólo reconoce a Jesús cuando éste le dice su nombre. Antes, lo había confundido con el jardinero.
A orilla del mar de Tiberíades, los discípulos dialogan con un extraño que le pide de comer. No lo reconocen hasta que acontece una gran pesca.
Los discípulos de Emaús caminan diez kilómetros con el Señor sin reconocerlo hasta que éste bendice y parte el pan.
Cada uno vive una experiencia de encuentro, de descubrimiento, de transformación. Es un encuentro personal con Dios.
Enzo Giustozzi nos recuerda, en la obra aludida en la imagen que encabeza estas palabras, que la fe bíblica es producto de una experiencia de liberación: Israel reconoce que Yavé es su Dios, el que los libró de Egipto. El pueblo de la Biblia, descubre la presencia de un Dios liberador que escucha su clamor e irrumpe en la historia. Así queda claramente expresado en las palabras del libro del Deuteronomio:
«Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste» (Deut 26, 5-10).
Al iniciar su predicación, Jesús atrajo a muchos hombres y mujeres que experimentaron el encuentro con el Dios vivo: escuchando sus enseñanzas, experimentando su poder sanador, recibiendo muestras de cariño, cercanía, comprensión y misericordia, aprendiendo a donarse en servicio desinteresado al prójimo, comprendiendo que el verdadero poder es servicio, apreciando los valores de la vida comunitaria y la apertura en la labor evangelizadora.
El papa Benedicto XVI, expresó el inicio de la fe cristiana con bellas y sencillas palabras en Deus Caritas Est, que podrás apreciar en este video:
La fe nace de una experiencia de encuentro (acontecimiento) de Dios con los hombres. Para el pueblo de Israel, ese acontecimiento fundante será el Exodo, la experiencia de liberación. Para los cristianos, la Pascua de Jesús. A partir de éstos, una alianza orienta y anima el encuentro y la fidelidad entre Dios y su pueblo. La alianza no es, solamente, un pacto de amistad; es, además el llamado a la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.
«Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes» (Deut 6, 4-9)
Y la razón, ¿qué lugar ha de ocupar? (volvemos a la cuestión inicial). Sin dudas nos pone en marcha y nos invita a la profundización: cuando surgen aquellas preguntas existenciales, profundas, motivadoras… Como sucedió en el encuentro entre Jesús y Nicodemo:
Nicodemo va al encuentro de Jesús reconociéndolo como enviado de Dios. Es decir, está abierto a la novedad del Reino. Nicodemo se «deja sorprender por Dios».
Se sorprende cuando Jesús afirma que debe «renacer de lo alto», pero no alcanza a comprenderlo. «¿Acaso un hombre viejo puede volver al vientre de su madre?», pregunta sin reparar en que Jesús lo invita a una transformación interior = renacer del agua y del Espíritu. Si, es preciso «renacer» y, para ello deberá confiar, entregarse al Espíritu como la hoja se entrega al viento… «El viento sopla donde quiere…».
La experiencia de encuentro con Dios es renacimiento espiritual, transformación, conversión, vida nueva… dejar atrás al hombre viejo y revestirse del hombre nuevo. Así lo pueden atestiguar todos los que se encontraron con el amor y poder transformador de Dios…
En el mismo Evangelio, encontraremos a Nicodemo intercediendo por Jesús cuando un grupo de fariseos planeaba su detención (7, 40-53) y, tras su muerte, junto a José de Arimatea, se hace cargo del cuerpo de Jesús dándole sepultura. Su compromiso con el Crucificado nace de la fe-descubrimiento: «Sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él» (Jn 3, 2).
La fe, respuesta del hombre a Dios, surge de un acontecimiento, un descubrimiento. Una experiencia de encuentro y transformación. La catequesis ha de posibilitar el encuentro entre niños, jóvenes y adultos con el Dios vivo y verdadero y su posterior profundización y comprensión en el itinerario catequístico permanente. Para esto hemos sido llamados, para ser «hombres y mujeres para el encuentro» en la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.
“Carrera de fe – Dichos y hechos de Jesús” es una presentación pensada para la animación bíblica que contiene 33 preguntas acompañadas, cada una, por obras de arte que ilustran la enseñanza que se quiere destacar.
Otra pregunta sobre el nacimiento de Jesús… ¿Te animás a contestarla?
“Carrera de fe – Dichos y hechos de Jesús” es una presentación pensada para la animación bíblica que contiene 33 preguntas acompañadas, cada una, por obras de arte que ilustran la enseñanza que se quiere destacar.
«Carrera de fe – Dichos y hechos de Jesús» es una presentación pensada para la animación bíblica que contiene 33 preguntas acompañadas, cada una, por obras de arte que ilustran la enseñanza que se quiere destacar.
La carrera comienza con esta pregunta. ¿Te animás a contestarla?
Hay razones que movilizan, tanto a la Iglesia católica como a las protestantes y evangélicas.
El 30 de este mes, se celebra, en la Iglesia Católica la memoria de san Jerónimo (347-420), uno de los grandes Padres de la Iglesia. Traductor de la Sagrada Escritura al latín a pedido del papa San Dámaso. Esta traducción, que se mantuvo vigente a lo largo de quince siglos, es conocida como «Vulgata».
Entre los protestantes, la traducción de la Biblia conocida como Reina Valera (realizada por Casiodoro de Reina y revisada, posteriormente, por Cipriano de Valera) fue impresa, bajo el nombre de Biblia del Oso, un 26 de septiembre de 1569.
En nuestro país, además, se celebra el Domingo Bíblico Nacional (cuarto domingo de septiembre, el más cercan a la memoria de san Jerónimo), desde el año 1961, por iniciativa de la Conferencia Episcopal Argentina. La intención es poner de relieve la centralidad de la Palabra de Dios, que es Cristo, Verbo del Padre.
Este año, el lema del Mes de la Biblia es «Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo», en clara referencia a los Mártires Riojanos beatificados en abril de este año. La frase, de Monseñor Angelelli, es una invitación a estar atentos a Dios que sigue hablando en la vida y la historia y en la voz de tantos hombres y mujeres que buscan la paz, que claman por la justicia…
«Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien» 2Tim 3, 15-17.