Rostro

Rostro

Dicen los Obispos argentinos en Navega Mar Adentro:

  1. «Jesucristo nos revela la vida íntima de Dios, el misterio más profundo de nuestra fe: que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesús nos invita permanentemente a entrar en esta comunión de amor. El corazón religioso e inquieto del hombre busca el rostro de Dios. Muchos en nuestro pueblo podemos identificarnos con aquellas antiguas plegarias: Yo busco tu rostro, Señor (Sal 27, 8). Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente, ¿cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? (Sal 42, 3). En este mundo nadie ha visto jamás a Dios, pero Jesús ve al Padre y manifiesta su rostro: el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre (Jn 1,18). Es el Hijo enviado que contempla al Padre y vino al mundo para manifestarlo.
  1. Cristo es también el rostro divino del hombre. En su rostro filial se contempla el rostro del hombre que camina hacia el Padre, llamado a su vocación suprema: la intimidad de la vida trinitaria. Cristo revela al hombre su auténtica dignidad como persona. En Cristo, que muestra la misericordia del Padre, se nos manifiesta la verdad, el sentido y la misión de toda persona humana. Nuestro origen, y por tanto, nuestra dignidad están en Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso, la fe cristiana es un potencial que sana, afianza y promueve la dignidad del hombre».

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