La catequesis y los nuevos escenarios contemporáneos
La historia de la humanidad puede simbolizarse, entre otras muchas formas, con la imagen de un péndulo que, en su movimiento incesante, se acerca y aleja. Encuentros y desencuentros van marcando el ritmo de la historia que, por momentos, apuesta al diálogo, a la reconciliación, a los consensos, a la construcción conjunta y, por otros, edifi ca muros de división, promueve y justifi ca la violencia, rechaza el contacto con el distinto y, en tantos casos, excluye, aparta y segrega. Transitando el siglo XXI, reconocemos que el mundo necesita seguir creando espacios de encuentro. Además de los tradicionales (la familia, la escuela, el barrio… que siguen siendo imprescindibles a la hora de propiciar el encuentro) es preciso gestar otros nuevos espacios donde garantizar el diálogo, promover la pregunta, involucrarnos en la búsqueda de respuestas.
En este episodio de Haciendo Eco nos centramos en la importancia de crear nuevos espacios de diálogo y entendimiento. Te invitamos a escuchar…
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Este año, 2021, en el mes de septiembre, cumplo cuarenta años acompañando, con mi guitarra y mi voz, las celebraciones en la comunidad de la parroquia N.S. del Huerto. Ciertamente es una alegría poder celebrar todos estos años de servicio.
Pero, llegado a este punto, surgió la necesidad de compartir una experiencia que motive a los jóvenes músicos de mi comunidad a tomar la posta. La renovación es imperiosa. Por eso este «manual» combina, sin pretensión editorial alguna, consejos, sugerencias y una guía de celebraciones por tiempo litúrgico, sin dejar de compartir gustos musicales, historias y anécdotas…
Podés descargar el archivo en formato pdf en el siguiente enlace…
¿Se puede comprender al Espíritu Santo? ¿Se lo puede abordar intelectualmente? Al Espíritu se lo recibe, se le cree, se lo experimenta… en la oración, en el testimonio cristiano, en la gracia que se derrama y alienta la marcha de todo cristiano.
En la catequesis convendrá, más que dar una explicación sobre quién es el Espíritu Santo, buscar experimentarlo a partir de lo que el mismo Espíritu inspira en nosotros.
Podemos enumerar las acciones en las que descubrimos al Espíritu de Dios.
¿Qué hace en nosotros?
¿Cómo obra?
¿Hacia dónde nos conduce?
Si escuchamos con atención esta canción de Luis Enrique Ascoy, veremos cómo actúa el Espíritu en los bautizados.
Sigue aquí
¿Quién va junto a los pobres en su travesía?, dímelo.
¿Quién los hace juntarse y defender la vida?, dímelo.
Tanta gente buena vence a la miseria sin caer en la violencia:
eso me recuerda a los Hechos 2, 42.
¿Quién inspiró a Romero aquellas homilías?, dímelo.
¿Y a la Madre Teresa dime quién la anima?, dímelo.
Tanta gente buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya, aleluya
el Espíritu de Dios sigue aquí (2 x)
Aleluya, aleluya, que se entere el mundo
que el Espíritu de Dios sigue aquí.
¿Quién les da a nuestros chicos tantas energías?, dímelo.
¿De dónde sale tanto loco catequista?, dímelo.
Tanta gente buena dando tiempo extra sin que pidan recompensa:
eso se asemeja a los Hechos 4, 32.
¿Quién puso igual mensaje a tantas melodías?, dímelo;
si incluso los autores ni se conocían, dímelo.
Tanta gente buena afina notas bellas animando en nuestra Iglesia;
pa’ que Arjona sepa el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya…
A pesar de las pugnas, de los signos de contradicción,
de los muchos errores, por los que hemos pedido perdón,
no me quedan más dudas, tú sigues con nosotros Señor,
porque sólo así se explica tanta gente linda,
tanta lucha, tanto amor.
¿Quién envía a Juan Pablo II a todas sus visitas?, dímelo.
¿Quién está hablando hoy a través de María?, dímelo.
Tanta gente buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya…
El cantautor nos narra diversas situaciones y personas en las que actúa el Espíritu Santo:
¿A quiénes nombra?
¿Por qué lo hace?
¿Cómo actúa en ellos el Espíritu Santo?
¿Qué grupos de personas se nombran? ¿Qué destaca de ellos?
En la canción se mencionan dos citas bíblicas. ¿Qué descubrimos en ellas?
«Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones». Hch 2, 42
«La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos». Hch 4, 32
La acción del Espíritu Santo es elocuente y misteriosa. Anima y fortalece a los discípulos de Jesús en el cumplimiento de su misión, en el combate diario por ser fieles al Reino, en el esfuerzo constante por construir una sociedad justa… El Espíritu se manifiesta sosteniendo, dando vida, santificando. «Jesucristo mismo habla de él como ayuda, consolador, maestro y espíritu de la verdad» (YOUCAT, 115).
El Espíritu Santo animó a Jesús en su ministerio
De la misma manera que obra en nosotros, acompañó a Jesús en su caminar en la tierra y, después de su resurrección, anima el caminar de la Iglesia hasta nuestro días.
Lc 1, 26-38 – En la concepción de Jesús.
Mt 3, 13-17 – El Espíritu Santo presente en el Bautismo de Jesús.
Lc 4, 16-20 – Confiere a Jesús su misión.
Lc 10, 21-24 – Conduce e inspira a Jesús.
Mt 28, 16-20 – En la misión universal de los apóstoles.
Jn 14, 26 – Nos recuerda lo que nos enseñó Jesús.
Jn 20, 19-23 – Los apóstoles reciben el Espíritu Santo.
Hech 1, 1-8 – La promesa del Espíritu Santo.
Hech 2, 1-11 – La venida del Espíritu.
Hech 8, 14-17 – Los apóstoles comunican el Espíritu.
Is 11, 1-2 – Los dones del Espíritu.
Gál 5, 21-22 – Los frutos del Espíritu.
1Cor 12, 4-11 – Distribuye sus dones y carismas en la comunidad.
Jn 14, 15-18 – Junto a nosotros.
El Espíritu Santo nos colma con sus dones
“Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu” (1Cor 12, 4)
Distribuye sus dones… esto es, anima y fortalece a cada cristiano para vivir la vida cristiana y su vocación específica. ¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo? En esta canción de Juan Carlos Maddío y letra de Mamerto Menapace.
Envíanos, Padre
Envíanos Padre tu Espíritu Santo,
que nos prometiera tu Hijo, el Señor.
Que venga a tu Iglesia, con sus siete dones
y nos de el coraje de vivir tu amor.
Que nos de su Ciencia, su Sabiduría,
el Entendimiento y el don de Oración.
Nos traiga el Consejo, la Piedad de hijos,
nos de Fortaleza y el Temor de Dios.
Sus lenguas de fuego, repártelas, Padre,
y danos a todos la paz y el amor.
Tu Espíritu Santo nos llene de gozo
y sea en nosotros Palabra de Dios.
¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?
¿Qué hacen, en cada bautizado, esos dones? Podés descubrirlo en esta presentación.
«El Espíritu Santo construye la Iglesia y la impulsa. Le recuerda su Misión. Llama a hombres a su servicio y les concede las gracias necesarias». (YOUCAT, 119)
El Espíritu Santo y la Confirmación
En el Sacramento de la Confirmación, el Espíritu derrama sus dones para hacernos testigos del amor de Dios.
En el Bautismo, ya se ha recibido el Espíritu, que nos hace Hijos del mismo Padre. En la Confirmación, lo recibimos de un modo nuevo: nos impulsa a asumir un compromiso mayor con Dios y la Iglesia.
La Confirmación no es una ratificación del Bautismo. Es un paso más en la Iniciación Cristiana en donde Dios nos regala, de un modo más pleno, el don del Espíritu Santo. La palabra Confirmación viene del latín confirmatio y significa fortalecimiento, consolidación.
“Cuando un entrenador manda salir al campo a un futbolista, le pone la mano en el hombro y le da sus últimas instrucciones. Así se puede entender también la Confirmación. Entramos en el campo de la vida. Se nos imponen las manos. Por el Espíritu Santo sabemos lo que debemos hacer. Nos ha motivado profundamente. Su envío resuena en nuestros oídos. Sentimos su ayuda. No queremos decepcionar la confianza que ha puesto en nosotros y vamos a ganar el partido para él. Sólo tenemos que querer y escucharle” (YOUCAT 203).
El Espíritu Santo nos enseña a rezar
“Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables”. Rom 8, 26
Hemos compartido algunas puertas de acceso al Espíritu Santo: en la vida de Jesús, observando lo que realiza en la Iglesia, en la distribución de sus dones… Pero hay una puerta privilegiada: en la contemplación y, de allí, en la oración. Esto es: más que acercarnos comprensivamente al Espíritu Santo, dejarnos visitar por Él, como presencia amorosa y vivificante.
¿Cómo lograr esto en la catequesis? Buscando generar actividades donde se de lugar a la contemplación, reflexionando sobre los signos del Espíritu que menciona la Escritura.
«Maranatha» significa «Ven, Señor». Son las últimas palabras de la Biblia, al final del libro del Apocalipsis. Es una expresión que la Iglesia usa para orar al Espíritu de Dios. Esta canción de Ariel Glaser, nos enseña a hacerlo:
Maranatha
Ven, Espíritu de Dios,
inúndame de amor,
ayúdame a seguir.
Ven y dame tu calor,
quema mi corazón,
enséñame a servir.
Ven Espíritu de Dios,
ven a mi ser, ven a mi vida,
ven Espíritu de Amor,
ven a morar, Maranatha.
Hoy la vida que me das
te evoca en mi dolor
y clama: Ven, Señor!!!
Ven y cambia mi existir
transforma mi penar,
en glorias hacia ti.
El Espíritu Santo me abre a Dios; me enseña a orar y me ayuda a estar disponible para los demás (YOUCAT, 120).
“Por Cristo, al Padre en el Espíritu” Ef 2, 18.
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Las fiestas del pueblo de Israel, en su origen más remoto, estaban asociadas al ciclo de la naturaleza. Como pueblo campesino, acostumbraba a ofrecer a Dios las primicias del campo en acción de gracias por los frutos recibidos.
Con el paso del tiempo, cada fiesta fue sumando elementos de carácter histórico que referían a las vivencias del pueblo hebreo, especialmente, aquella ligada a la liberación de la esclavitud en Egipto: la Pascua.
Las fiestas más solemnes son las llamadas fiestas de peregrinación:
La Pascua (también llamada de los Panes ácimos): para hacer memoria de la liberación experimentada por el pueblo de Israel, saliendo de Egipto por el poder de Yavé y la guía de Moisés.
Pentecostés (denominada, también, Fiesta de las Semanas pues celebraba siete semanas después de la Pascua): memoria de la Alianza y el don de la Ley.
Tabernáculos (conocida, además como Fiesta de las Cabañas, o de las Chozas, o de las Tiendas): memoria del tiempo en que el pueblo hebreo peregrinó por el desierto, refugiándose bajo tiendas en camino a la Tierra prometida.
«Tres veces al año, todos los varones se presentarán delante del Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Ácimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de las Chozas. Nadie se presentará delante del Señor con las manos vacías. Cada uno dará lo que pueda, conforme a la bendición que el Señor, tu Dios, te haya otorgado». Deut 16, 16-17
Cincuenta días después de la Pascua, los judíos se reunían a celebrar Pentecostés: la Alianza de Dios con su pueblo en el Sinaí.
Los apóstoles también estaban en Jerusalén con motivo de la gran fiesta de Pentecostés. En ese marco sucedió lo narrado por el libro de los Hechos de los Apóstoles: el Espíritu Santo prometido se derramó sobre ellos impulsándolos a dar a conocer a todos los pueblo el amor de Dios.
En este día celebramos el nacimiento de la Iglesia y su manifestación a todos los pueblos. El Espíritu Santo hace fecunda a la Iglesia para que ésta anuncie a todos la buena noticia de Jesús.
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En la Biblia, la paloma es símbolo de sencillez y de pureza, pero también de fidelidad y de amor. El Espíritu de Dios baja como una paloma porque trae la pureza y la sencillez y porque confirma nuestra vida en la fidelidad y el amor.
Después soltó una paloma, para ver si las aguas ya habían bajado. Pero la paloma no pudo encontrar un lugar donde apoyarse, y regresó al arca porque el agua aún cubría toda la tierra. Noé extendió su mano, la tomó y la introdujo con él en el arca.
Luego esperó siete días más, y volvió a soltar la paloma fuera del arca. Esta regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así supo Noé que las aguas habían terminado de bajar.
Esperó otros siete días y la soltó nuevamente. Pero esta vez la paloma no volvió. Génesis 8, 8-12
“Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia Él”. Mateo 3, 16
La Nube
En la Biblia, la nube simboliza la presencia de Dios que en le desierto del Éxodo protege con su sombra al pueblo en marcha. Cuando la nube bajaba sobre la Tienda del Encuentro que contenía el Arca de la Alianza, Dios se hacía presente en medio de su pueblo.
“El Señor dijo a Moisés: Yo vendré a encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cuando yo te hable”. Ex 19, 9
«El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios». Lucas, 1, 35
La Luz
Es uno de los símbolos más claros del Espíritu, que ilumina el corazón de os creyentes y disipa las tinieblas del egoísmo y de la ignorancia. El Espíritu es luz, sabiduría, comprensión, discernimiento…
“El sol ya no será tu luz durante el día, ni la claridad de la luna te alumbrará de noche: el Señor será para ti una luz eterna”. Is 60, 19
El Viento
También llamado “Soplo de Dios”, es símbolo de la acción vivificante y santificadora del Espíritu Santo. Por el “Soplo de Dios” el hombre cobra vida en la Creación.
“El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. Jn 3, 8
«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban». Hch, 2, 1-2
El Aceite
El aceite, fruto del olivo, es un elemento básico en la vida del pueblo judío: alimento, bálsamo y perfume, base de ungüentos y medicamentos… Pero simboliza sobre todo al Espíritu, que con el óleo perfumado consagra a los reyes, a los profetas y a los sacerdotes.
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres”. Isaías 61, 1
El Agua
El agua en la Biblia no sólo es símbolo de purificación sino sobre todo de vida plena y abundante. Es por eso que representa también a la Palabra de Dios y al Espíritu que como agua fresca da vida a todos los seres.
«Porque derramaré agua sobre el suelo sediento y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus vástagos». Is 44, 3
“El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó: El que tenga sed, venga a mí, y beba el que cree en mí. Como dice la Escritura: De su seno brotarán manantiales de agua viva.
El se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en él.” Jn 7, 37-39
Vino y Pan
El vino, símbolo universal de alegría y de fiesta, es para la Biblia, el símbolo de la alegría mesiánica. Con el pan representa el alimento básico de cualquier banquete y en particular el banquete eterno que ofrece el Mesías.
“Ve, entonces, como tu pan con alegría y bebe tranquilamente tu vino, porque a Dios ya le agradaron tus obras”. Ecl 9, 7
El Arco Iris
El arco iris es uno de los signos de la Alianza que Dios establece con su pueblo prometiendo alejar de él todos los males, así como se dio en los orígenes, después del diluvio universal.
“Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas, me acordaré de mi alianza con ustedes y con todos los seres vivientes”. Gn 9, 14-15
El Esplendor
En la Biblia, el Esplendor o Gloria de Dios, es el signo de su presencia llena de ternura y amor. En el Éxodo de liberación, cuando aparece el esplendor de Yavé se manifiesta plenamente su Proyecto de Amor para con su pueblo.
“Moisés dijo: Por favor, muéstrame tu gloria. El Señor le respondió: Yo haré pasar junto a ti toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre del Señor, porque yo concedo mi favor a quien quiero concederlo y me compadezco de quien quiero compadecerme”. Ex 33, 18-19
El Fuego
La llama viva del fuego es el símbolo de la fuerza y del ardor apasionado del amor de Dios que se propaga en el corazón de los hombres. Es por eso que acompaña las manifestaciones de la presencia de Dios en medio de su pueblo.
“Allí se le apareció (a Moisés) el Angel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de una zarza”. Ex 3, 2
«Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse». Hch 2, 3-4
El Rocío
El rocío, que en la noche cubre los áridos valles y refresca la vegetación, es símbolo de la presencia discreta y reconfortante del Espíritu en nuestra vida. La llegada de la salvación definitiva es animada con el rocío del Espíritu que alivia nuestra espera.
¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! ¡Qué se abra la tierra y produzca la salvación, y que también haga germinar la justicia! Isaías 45, 8.
La Mano
En la Biblia, la mano o el dedo de Dios, simbolizan la fuerza de su Espíritu que obra en la creación y en la historia humana. Dios abre su mano y su Espíritu se manifiesta como poder vivificador.
“Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo”. Gn 2, 19
«Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo» Hechos 8, 14-17.
Un Sello
El día de nuestro bautismo, la unción con el Santo Crisma, sella nuestra pertenencia a Dios. El Espíritu Santo deja en nosotros una «marca» indeleble que indica nuestra consagración a Dios.
En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de al verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ef 1, 13
En esta presentación podrás apreciar todos los símbolos mencionados…
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