Protagonistas de la Pasión

Nos dice José María Rodríguez Olaizola: «La Pasión es la historia en la que todos estamos. Nos vemos reflejados en tantos personajes, en sus tensiones, miedos, esperanzas y sus dosis de fracaso. A veces somos Pedro, María, Magdalena, Pilatos o Caifás. Y Jesús, siempre en el centro, haciéndonos repensarlo todo».

Esta sencilla presentación, nos invita a considerar cuál es nuestro lugar en la pasión de Cristo.

Si deseas descargar la presentación, haz clic aquí.

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La Cena del Señor

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Dos grandes celebraciones se realizan este día: la Misa Crismal y la Misa vespertina de la Cena del Señor.

La Misa Crismal es la celebración en la cual el Obispo y todo su clero se reúnen para acrecentar la unidad sacerdotal en torno a la celebración de la Eucaristía. En ella, todos los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales (en consonancia con el espíritu de la Ultima Cena en la cual Jesús instituye el sacramento del Orden Sagrado), además, el Obispo bendice los óleos que serán utilizados para los bautismos, la unción de los enfermos, la confirmación, y la consagración sacerdotal.

Recibe su nombre por el Santo Crisma, óleo utilizado en los tres sacramentos que imprimen carácter: Bautismo, Confirmación y Orden Sagrado.

Por la tarde del jueves tiene lugar la Misa de la Cena del Señor que recuerda la institución de la Eucaristía, del Orden Sagrado. Además, es el día del amor fraterno, cristalizado en el gesto del lavatorio de los pies.

Egeria nos cuenta que en Jerusalén se celebraba la eucaristía hacia las cuatro de la tarde en la cima del Calvario.

La lectura del lavatorio de los pies se incluyó por iniciativa de San Gregorio Magno en el s. VI. Poco tiempo después, el Concilio de Toledo recomendó el lavatorio de los pies cuyo sentido es visualizar el evangelio proclamado y apreciar la intensidad del gesto realizado por Jesús.

También nos relata Egeria la costumbre de visitar las Iglesia levantadas sobre los lugares emblemáticos de la Pasión del Señor después de la misa del jueves. Así pasaban la noche del jueves al viernes: leyendo pasajes de la escritura y cantando salmos.

Dos canciones, una de Alejandro Mayol y, la otra, del padre Néstor Gallego, nos ayudan a profundizar en el espíritu de esta celebración.

«No hay mayor amor» expresa con intensidad el espíritu que acompaña la celebración de la última cena: Cristo sabe que ha llegado su hora y, en virtud de ello, se entrega generosamente: en el servicio a sus discípulos como muestra, ejemplo de lo que tendrán que hacer con el gesto del lavatorio de los pies y sacramentalmente en la partición de pan en la mesa eucarística. Horas después, los discípulos los verán elevarse como vieron elevar el paz consagrado en la cena. En este contexto, Jesús anima y fortalece a sus discípulos: «No tengan miedo, les enviaré mi Espíritu».

La obra pertenece a Alejandro Mayol y forma parte de «La Pasión según san Juan».

No hay mayor amor

La hora se va acercando,

Jesús enseña en el Templo,

nos quiere dejar ejemplo

de serenidad y paciencia;

tal vez no haya mayor ciencia

que el justo valor del tiempo.

 

Los corazones inquietos

preparan la última cena.

Por otro lado, la condena

se trenza entre funcionarios:

«Un traidor es necesario

para eso están las monedas «.

 

Llegó el jueves por la tarde,

Jesús reunió a sus amigos:

«los quiero a todos conmigo

en esta noche especial,

me he jugado por los míos…

los amaré hasta el final»

No hay mayor amor

que dar la vida,

no hay mayor amor,

no hay mayor amor…

«Este es mi cuerpo y mi sangre,

todo esto es lo que soy.

Quedo por siempre entre ustedes,

aunque parta no me voy».

«No teman, amigos míos,

si algún tiempo no me ven,

pues si entre ustedes se quieren

me verán a mí también».

«El miedo no es sentimiento

que abriga el que cree en mí.

Recuerden estas palabras:

al mundo yo lo vencí».

«Les enviaré mi Espíritu

que consuele en el dolor,

alentará la esperanza,

traerá fuego al corazón».

 

El lavatorio de los pies es el gesto que orienta el estilo que el cristiano ha de imprimirle a su vida: la generosidad en el servicio, la cultura del dar por encima de la búsqueda del poder, tener y placer. «Quien quiera saber vivir, que viva para servir» nos enseña esta canción de Néstor Gallego, en la obra La Pasión.

 

Quien quiera saber vivir…

Sabiendo que se acercaba la hora de la pasión

Jesús con sus doce amigos

por última vez comió;

y en medio de aquella cena,

les quiso mostrar su amor

lavando los pies a todos,

lo mismo que un servidor.

Quien quiera saber vivir,

que viva para servir.

Quien quiera el primer lugar,

que aprenda a ser servicial.

«Señor no te lo permito.

No puedes lavar mis pies».

«Simón, lo que haré contigo,

muy pronto vas a entender.

Tu parte tendrás conmigo,

si dejas lavar tus pies».

«Entonces mi cuerpo entero,

Señor, te lo entregaré».

«Si yo que soy el Maestro

les quise lavar los pies,

fue solo por dar ejemplo

de lo que tendrán que hacer.

En el Reino de los Cielos

las cosas son al revés;

quien quiera ser el primero,

que sirva con sencillez.»

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En el huerto de los Olivos

Huerto

La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos

Después de celebrar la Cena Pascual con sus discípulos, Jesús se dirige al Huerto de los Olivos. Allí pide expresamente a sus discípulos: “Oren, para no caer en la tentación”. Es la agonía del Señor que sabe que la hora se acerca y sólo queda rendirse, confiado, en las manos del Padre. Por eso la insistencia: “Oren”.

Este es el motivo de la oración frente al Santísimo en la noche del Jueves Santo: acompañar al Señor en la oración meditando su pasión, nuestra pasión. La Pascua es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida que encontramos en el seguimiento de Jesús, detenernos a reflexionar sobre qué significa el amor para nosotros y qué nos muestra Jesús con la aceptación de la cruz para redimir a la humanidad. Es el llamado a la entrega generosa en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Allí, en la compañía de Jesús, vamos reafirmando nuestro compromiso de ser sus discípulos, a pesar de los riesgos y las inseguridades.

Dos canciones para el jueves santo

Las canciones que compartimos a continuación, reflejan con claridad este momento dentro de la Semana Santa. La primera, “Zamba de los Olivos”, se inspira en los relatos evangélicos y nos narra los hechos ocurridos en el huerto. Es una canción del padre Néstor Gallego y forma parte de la obra «La Pasión».

Zamba de los Olivos

Al Monte de los Olivos

se fueron para rezar,

callados y pensativos

la noche lo vio pasar.

Fue entonces cuando llegaron

que casi sin esperar

con Pedro, Juan y Santiago

Jesús se quiso alejar.

«Hoy mi alma se ha vuelto triste.

Tan triste que estoy muriendo,

ay Padre si te es posible

aléjame este tormento».

Volviéndose a sus amigos

dormidos los encontró,

ninguno había podido

velar junto a su Señor.

Lo escrito ya se ha cumplido,

es tiempo de descansar.

Levántense que ha venido

aquel que me va a entregar.

«El cáliz que Tú me ofreces

ay Padre lo he de aceptar.

Aunque beberlo me cueste,

que se haga tu voluntad».

“En mi Getsemaní” (obra del padre Eduardo Meana) es una actualización de los relatos. Es el llamado a permanecer despiertos ante la duda y a confusión que, tantas veces, se hacen presentes en nuestra vida espiritual. De alguna manera, todo cristiano a vivido momentos de temor o inseguridad. La canción nos invita a poner la vida en manos de Dios, a reafirmar el compromiso de seguirlo hasta el final, descubriendo que es en la cruz “donde la historia tiene su motor secreto”.

 

En mi Getsemaní

Para que mi amor no sea un sentimiento

tan sólo un deslumbramiento pasajero,

para no gastar mis palabras más mías,

ni vaciar de contenido mi: «te quiero».

Quiero hundir más hondo mi raíz en Tí

y cimentar en solidez este, mi afecto,

pues mi corazón que es inquieto y es frágil

sólo acierta si se abraza a Tu proyecto.

Más allá de mis miedos,

más allá, de mi inseguridad

quiero darte una respuesta.

Aquí estoy para hacer tu voluntad,

para que mi amor sea decirte sí hasta el final.

Duermen su sopor y temen en el huerto,

ni los amigos acompañan al Maestro.

Si es hora de Cruz es de fidelidades,

pero el mundo nunca quiere aceptar eso.

Dame comprender, Señor, tu amor tan puro,

amor que persevera en cruz, amor perfecto;

dame serte fiel cuando todo esté oscuro

para que mi amor no sea un sentimiento.

No es en palabras ni es en las promesas,

donde la historia tiene su motor secreto,

sólo es el amor en la cruz, madurado el amor

que mueve a todo el universo.

Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos

por sobre mis seguridades y mis miedos

y para vivir tu querer y no el mío

hazme en Getsemaní fiel y despierto.

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Crónica de la Pascua

Cruz

Los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo están muy bien documentados por los Evangelios, de manera especial, su pasión y muerte. Son tantos los detalles en los que reparar que, cuando buscamos en los evangelios alguna referencia en particular, nos podemos perder. Aquí ofrecemos una crónica detallada, junto a la cita bíblica correspondiente, para leer/meditar/reflexionar el paso de Jesús.

Inicio de la Pasión de Cristo

Entrada de Jesús en Jerusalén. Lc 19, 29-44

Expulsión de los vendedores del Templo. Mc 11, 15-19

Unción de Jesús en Betania. Mt 26, 6-13

Traición de Judas. Mt 26, 14-16

Sucesos anteriores a la cruz

La última cena. Lc. 22,14

Getsemaní. Mt 26,36

El arresto. Jn 18,12

Jesús ante Caifás. Lc 22,54

Negaciones de Pedro. Mt 26, 69-75

Jesús ante Pilato. Mc 15,1

Muerte de Judas. Mt 27, 3-10

Jesús ante Herodes. Lc 23, 6-10

Vuelta a Pilato. Lc 23, 11

Pilato libera a Barrabás. Lc 23, 17-21

Sentencia. Lc 23, 23-24

Crucifixión. Lc 23,33
Jesús en la cruz

Llegada al Gólgota. Mc 15,25

Primera palabra. «Padre perdónales…» Lc 23,34

Los soldados parten sus vestiduras. Mc 15,24

Los que pasaban se burlan de él. Mt 23,39-40

Los príncipes de los sacerdotes se burlan de él. Mc 15,31

Los soldados se burlan de él. Lc 23, 36-37

Uno de los ladrones le desafía. Lc 23, 39

Otro de los ladrones le implora. Lc 23, 40-42

Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» Lc 23,43

Tercera palabra: «Madre, he aquí tu hijo.» Jn 19, 26-27

Se hacen tinieblas. Mc 15,33

Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Mt 27,46

Quinta palabra: «Tengo sed.» Jn 19,28

Sexta palabra: «Todo se ha consumado» Jn 19,30

Séptima palabra: «Padre, en tu manos encomiendo mi Espíritu.» Lc 23,46

Sucesos posteriores a la cruz

La tierra tiembla y se parte el velo del Templo. Mt 27,51

Se abren las tumbas. Mt 27,52

El centurión confiesa que Jesús es hijo de Dios. Mt 27,54

La multitud regresa compungida. Lc 23,48

Quiebran las piernas a los dos ladrones. Jn 19, 31-32

Traspasan el costado de Jesús. Jn 19,34

Jesús es puesto en el sepulcro. Jn 19,38-42

El sepulcro es sellado y guardado. Mt 27,66

Orden de las apariciones en la resurrección

A María Magdalena. Mc 16,9

A las mujeres. Mt 28,9

A Pedro. 1 Cor 15,5

A dos discípulos camino de Emaús. Lc 14,15-31

A los diez discípulos. Jn 20,19-24

A Tomás. Jn 20,26-28

A los discípulos, en el mar de Tiberíades. Jn 21,1-24

A los once, en Galilea. Mt 28,16-17

A quinientos hermanos juntos. 1 Cor 15,6

A Santiago. 1 Cor 15,7

A los once, en la Ascensión. Hech 1, 1-9

A Pablo. Hech 9,1-5 y 1 Cor 15,8

 

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Elogio del educador

Betania

La celebración del Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa. ¿Qué sucede con Jesús después de esta entrada triunfal y antes de la celebración de la Última Cena? Sabemos que Jesús enseña en el Templo, que visita Betania y dialoga muy profundamente con sus discípulos. Así lo van indicando las lecturas propuestas para estos tres días de la Semana Mayor.

El lunes, Jesús visita Betania, donde residían Lázaro, María y Marta. Betania está muy cerca de Jerusalén, por lo que se cree que Jesús intenta alejarse un poco del bullicio que representa Jerusalén en fecha cercana a la Pascua.

En Betania, Jesús es ungido por María con un ungüento de nardo puro. El signo es elocuente y es Jesús mismo quien lo destaca:

En tiempos de Jesús, el cuerpo de un difunto era cuidadosamente preparado antes de la sepultura: se lavaba, se ungía con ungüentos, especialmente mirra (¿recuerdan el regalo de los magos de oriente en el pesebre de Belén?) y áloe. También, los aromas podían dejarse cerca del cuerpo, sobre la piedra en la que era depositado. Así lo narra el evangelio de Juan (19, 39-40):

“Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos.  Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos”.

Por su parte, Judas protesta por la actitud de María: piensa que el perfume podría venderse para distribuir el dinero entre los pobres. Allí, Juan nos deja un dato importante: Judas se hacía cargo de la administración de los bienes que recibían Jesús y sus apóstoles. Bienes que, al parecer, Judas solía apropiarse. La inconformidad de Judas con lo que sucede en torno a Jesús se hace evidente. En estos días de Semana Santa, su figura comienza a tener mayor relevancia.

Para terminar esta visita a Betania, el relato afirma que muchos otros se acercaron a casa de los amigos de Jesús con la intención de ver a Lázaro, que había resucitado. Algunas autoridades pensaron, también, en eliminarlo.

Judas

Mientras tanto, se va tejiendo una oscura trama que derivará en la detención de Jesús. Los relatos del martes y miércoles santo se refieren a ello. Jesús anuncia nuevamente su pasión y agrega: “uno de ustedes me entregará” (Jn 13, 21). ¿Qué sucedió con Judas? ¿Desilusión, discrepancias con el resto? Es difícil saberlo. Una cosa es cierta: se trata de un alma atormentada que pactó en treinta monedas la entrega del Maestro creyendo encontrar allí satisfacción y, luego, cuando cayó en la cuenta de su error, terminó con su vida. ¿Por qué no confió en la misericordia de Dios? Dice la canción de Alejandro Mayol:

“Nada son treinta monedas / mal comerciante sos vos

la vida vale más que eso / vale la sangre de Dios.

Sólo hay Judas un pecado / que jamás tiene perdón,

creer que Dios no es más grande / que tu desesperación”.

En estos días, Jesús da instrucciones a sus discípulos para que preparen la Pascua. La lectura del día martes, además de mencionar la traición de Judas, recuerda el anticipo que Jesús hace de las negaciones de Pedro:

“Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?».

Jesús le respondió: «Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás».

Pedro le preguntó: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti».

Jesús le respondió: «¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces» (Jn 13, 36-38).

Finalmente, y para responder al título de esta entrada, Jesús pasa tiempo en el Templo enseñando. Su actitud es un verdadero elogio del educador. El Señor sabe que conspiran contra Él, sin embargo, no abandona la misión de enseñar y ello lo recordará cuando sea juzgado por el Sumo Sacerdote:

«He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho» (Jn 18, 20-21).

El final se acerca. “Herirán al pastor y se dispersarán las ovejas” (Mc 14, 27). Sin embargo, el Pastor busca, aun en la persecución, animar al rebaño, darle fortaleza y sostenerlo en la esperanza. Da una lección de coherencia: su enseñanza está respaldada por su vida. Sin duda, es lo que vivimos en cada Semana Santa.

Si te gustó esta entrada, te pido que la compartas. Si gustás leer más acerca de la Semana Santa, te recomiendo:

Semana Santa con Jesús

La Semana Santa y la música popular

¿Qué comemos en Semana Santa?

Domingo de Ramos

Orando desde la esperanza

#Tiberíades #SemanaSantaConJesús

Domingo de Ramos

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Sabías qué…?

Esta celebración comienza con una bendición y posterior procesión con los ramos de olivo. Los ramos recuerdan el gesto con el que el Señor es bienvenido en Jerusalén y expresan la victoria de Cristo y la alegría de recibirlo, por eso cantamos: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”.

La palabra “Hosanna”, que ocupa un importante lugar en esta celebración, significa: “¡Danos la salvación!”. Es una manifestación de alegría y confianza en Jesús, hijo de Dios, que viene a reinar en nuestros corazones.

Según Egeria, hacia el s. IV en Jerusalén, el obispo y sus fieles se reunían cerca de Betfagé y, desde allí, comenzaban la procesión de Ramos hacia la una de la tarde. Llegaban al Monte de los Olivos hacia las tres. En cada parada cantaban y leían fragmentos bíblicos. A las cinco de la tarde emprendían la entrada en Jerusalén donde concluía la celebración en la Basílica de la Resurrección.

Los ramos bendecidos se guardan hasta el año siguiente en el que son quemados y con sus restos se da inicio a la cuaresma con la tradicional imposición de la ceniza en la frente y el llamado a la conversión: “Conviértete y cree en el Evangelio”.

La multitud que aclama a Jesús en su entrada mesiánica no es la que, días después, pedirá su crucifixión. Así lo enseña el papa Benedicto XVI al afirmar que quienes vivan a Cristo son los que están entrando con Él en Jerusalén: “Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó diciendo: ¿Quién es este? Y las multitudes decían: Este es el profeta Jesús de Nazaret de Galilea” (Mt 21, 10-11).

También se llama a esta celebración Domingo de la Pasión. Junto con el texto de la entrada mesiánica en Jerusalén se lee la lectura de la Pasión para subrayar que el triunfo de Jesús no está asociado a una victoria política ni a una conquista social: el camino de la Vida conlleva asumir la cruz. Así lo afirma san Pablo al decir en la carta a los Filipenses (2, 8-9):

“Se humilló hasta aceptar por obediencia

la muerte y muerte de cruz.

Por eso, Dios lo exaltó

y le dio el Nombre que está sobre todo nombre”.

Ramos

 

Todo el contenido en una canción

El padre Osvaldo Catena es el autor de “Arriba nuestros ramos”, sin dudas, la canción más utilizada este domingo.

La composición, tanto por su mensaje como por su música, resulta ideal para acompañar la bendición y procesión de ramos. El estribillo invita a expresar la alegría por la llegada del Señor: Bendito el que viene en nombre del Señor. Manifiesta dos cualidades de Jesús: esperanza de los hombres y liberador.

En la primera estrofa, con sencillas palabras, recuerda la entrada triunfal en Jerusalén. Y destaca que “el pueblo humilde lo salió a recibir”. Desde la humildad se encuentran el rey y su pueblo. Uno manifiesta su vocación de servidor (que va a quedar claramente expresada en todas las lecturas de la Misa), otro, el pueblo, la necesidad de Dios: ¡Hosanna! (¡Sálvanos, Señor! ¡Danos la salvación!).

En la segunda estrofa, la presencia de los niños es singular. La niñez, en tiempos de Jesús, era apreciada pero se vivía en circunstancias muy duras. Muchos niños perdían a sus padres a consecuencia de la pobreza y las enfermedades. Eran, sin dudas, pobres. Por ello se los llama anawin: los pobres del Señor. Son ellos los que reconocer a Jesús liberador.

La bendición y procesión de ramos no es un simple acto conmemorativo: busca actualizar esa llegada victoriosa de Jesús a nuestra realidad. Cristo se hace presente, hoy, para reinar en nuestros corazones: “Hoy, también, nosotros, te queremos recibir”. Pero la entrada triunfal no debe comprenderse desde el exitismo: el camino que va marcando Jesús es el de la cruz. Una semana antes, había mostrado a sus discípulos la gloria en el monte Tabor. Ahora, señala el camino hacia el Calvario. El triunfo de Jesús no se da en la victoria política o social, se da en la cruz. Te invito a contemplar esta imagen de Marcello Ceratto donde asocia el monte Tabor con el monte Calvario:

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Finalmente, la canción sintetiza el sentido de la Semana Santa. Una invitación a “revivir”, esto es, actualizar sacramentalmente, los misterios que dan origen a nuestra fe: la muerte ha sido vencida, el triunfo de Jesús es nuestro triunfo.

Arriba nuestros ramos

Arriba nuestros ramos

cantando al Señor.

Bendito el que viene

en nombre del Señor:

Jesús nuestra esperanza,

Jesús liberador.

Era un domingo,

allá en Jerusalén,

cuando en un burrito,

Jesús entra a padecer.

Todo el pueblo humilde

lo salió a recibir;

y con entusiasmo

comenzaron a decir:

Pero el mejor canto

que Jesús quiso escuchar,

fue el canto puro

de los niños del lugar.

Ellos saludaban

a Jesús liberador,

Cristo el esperado

de los pobres del Señor.

Hoy también nosotros

te queremos recibir

y por tu camino

serte fieles hasta el fin.

Cristo nos conduces

hacia el reino de la luz,

marcas una huella

la sangre de tu cruz.

Llegan ya los días

de la Pascua del Señor:

Cristo con su muerte

nos da vida y salvación.

Juntos revivamos

el misterio de la cruz

y compartiremos

el triunfo de Jesús.

Te recomendamos visitar: Semana Santa con Jesús

#Tiberíades #SemanaSantaConJesús

 

Semana Santa con Jesús

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Presentación

¿Qué podrás encontrar en esta serie de posteos sobre la Semana Santa? He querido reunir una serie de textos y recursos que puedan acompañar la reflexión y oración personal. Recursos que sirvan, también, para compartir, especialmente con aquellas personas no muy familiarizadas con el espíritu de esta celebración.

Este “especial” de Semana Santa no pretende abarcar todos los temas que esta semana rica en contenido y expresiones nos propone. Dios mediante, con el paso del tiempo, se podrá enriquecer con otros aportes. En esta ocasión, he seleccionado algunas oraciones, canciones y curiosidades sobre la Semana Mayor del pueblo cristiano para que sirvan de compañía en estos días tan importantes para nuestra fe.

Te invito a que recorras las diversas entradas, que puedas dejar tu comentario y compartir con otras personas su contenido. ¡Dios te conceda una intensa y profunda Semana Santa!

Semana Santa

Sumario

Semana Santa

Sabías qué…?

La Semana Santa en la música popular

¿Qué comemos en Semana Santa?

Domingo de Ramos

Sabías qué…?

Todo el contenido en una canción

Lunes, Martes y Miércoles Santo

Elogio del educador

Jueves Santo

La Cena del Señor

En el huerto de los Olivos

La visita a las Siete Iglesias

Viernes Santo de la Pasión del Señor

Crónica de la Pascua

Vigilia Pascual

Sabías qué…?

Luz

Palabra

Agua

Pan

Domingo de Pascua

Sabías qué…?

Esta entrada se irá actualizando desde su publicación hasta el domingo de Pascua.

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Semana Santa

Sabías qué…?

Antiguamente la Semana Santa recibía el nombre de “Semana mayor” o “Semana grande” y comienza a organizarse, como celebración anual, alrededor del siglo II.

Los relatos más antiguos y detallados acerca de cómo se celebraban estos días en Tierra Santa se los debemos a una peregrina española llamada Egeria o Eteria que recorrió Palestina, Siria, Egipto, Mesopotamia y Constantinopla en el siglo IV, dejando su testimonio escrito en la obra “Itinerarium ad Loca Sancta”.

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y culmina el Domingo de Resurrección. Dentro de esta semana se destaca el Triduo Pascual: las celebraciones que congregan a los cristianos el jueves, viernes y sábado santo.

La Pascua judía recuerda la liberación del pueblo hebreo de manos de los egipcios. La noche de pascua, después de comer el cordero asado, el pueblo abandonó la tierra de esclavitud, en noche de luna llena, camino a la tierra prometida. La pasión de Cristo se da en el marco de esta celebración, dando lugar a la nueva alianza: el gran pacto de amor entre Dios y los hombres, sellado por el sacrificio de Cristo en la cruz.

La fecha de la Pascua cambia todos los años. ¿Por qué? Porque, como dijimos, tiene su origen en la Pascua judía que se celebra el día 14 del mes de Nisán (uno de los meses de 29 días del calendario lunar). Al pasar esta fecha al calendario solar es donde se producen las variaciones. Para evitar que la Pascua cristiana coincida con la judía, en el Concilio de Nicea (año 325), la Iglesia determinó que la fiesta de la Pascua se celebrara el domingo posterior a la luna llena del equinoccio de primavera (hablamos del hemisferio norte). Por tal motivo, la Pascua puede celebrarse entre el 22 de marzo y el 25 de abril. El cálculo de la fecha recibe el nombre de computus.

En las lecturas del Antiguo Testamento propuestas para esta semana, ocupa un lugar preferencial el profeta Isaías (aquel a quien San Jerónimo llamó el “evangelista” del Antiguo Testamento) por ser el autor del Poema del Servidor Sufriente donde anticipa el sacrificio redentor de Jesús: “El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados” (Is 53, 5).

 


En los próximos días iremos sumando aportes que sirvan de reflexión para vivir con intensidad la Pascua de Jesús. En el sumario se irán sumando enlaces para poder acceder a los distintos materiales de este especial de Semana Santa.

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#Tiberíades #SemanaSanta #Pascua #TriunfoDeJesús

La Semana Santa y la música popular

La Pasión según San Juan – Alejandro Mayol

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“La Pasión…” es una obra de Alejandro Mayol que, inspirándose en el relato de la pasión según el evangelio de Juan y apoyado en diversos ritmos folklóricos argentinos, narra el camino del Señor desde su entrada triunfal en Jerusalén hasta la gloriosa Resurrección.

Esta obra ha sido representada en numerosas comunidades de nuestro país, de manera especial, en General Madariaga que, desde hace casi cuarenta años, es una cita obligada para lugareños y turistas.

“La Pasión según San Juan” ha sido interpretada, en su versión original, por el grupo La Fuente que le otorga a las composiciones de Mayol frescura, emoción y dramatismo. El himno final, “Credo de la resurrección” es un canto de alegría al Cristo resucitado, que se hace presente en la vida humana para transformarla.

  1. Convocatoria por milonga
  2. La vida a la muerte vence
  3. Cueca de los ramos
  4. No hay mayor amor
  5. Candombe de la traición
  6. El llanto de Pedro
  7. El sueño de Marcia
  8. Chamamé de Barrabás
  9. Que caiga su sangre sobre la nación
  10. De pie la Madre doliente
  11. Vidalita del entierro
  12. Triunfo de la vida
  13. Credo de la resurrección

Ir a la entrada con las letras completas de la Pasión…

Ficha de la obra

  • Letra y música: Alejandro Mayol
  • Intérpretes: La Fuente (Gualberto Elio Romero, Armando Tolosa, Andrés Grimditsch, Ricardo Brun).
  • Ediciones San Pablo

 

La Pasión – Padre Néstor Gallego

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“La Pasión”, compuesta por el padre Néstor Gallego recorre, como la de Mayol, los momentos centrales en la pasión de Jesús, ampliando los estilos musicales elegidos a otros géneros, como el rock, por ejemplo.

En la obra se incluyen canciones de una particular belleza, especialmente, la forma en que se comunican hechos y dichos de Jesús. La lírica de “Ustedes son mis amigos”, inspirada en el texto de Jn 15, permite captar la intensidad y sensibilidad de las expresiones de Jesús en la despedida de sus discípulos y antes de su pasión.

“Dí qué has visto Magdalena” se inspira en la Secuencia de Pascua. Es una alegre composición dedicada a María Magdalena como testigo de la resurrección.

Ficha de la obra

  1. La fiesta de la Pascua
  2. Quien quiera saber vivir
  3. Ustedes son mis amigos
  4. Zamba de los olivos
  5. Judas
  6. A la casa de Caifás
  7. Pedro, no llores…
  8. A primera luz del día
  9. Camino al calvario
  10. Al Cristo de la pasión
  11. Qué tristeza inmensa
  12. Di qué has visto, Magdalena

Ir a la entrada con las letras completas de la Pasión…

  • Letra y Música: p. Néstor Gallego
  • Intérprete: Grupo Signo y coros “Pacem in terris” y del “Colegio Mallinckrodt”.
  • Signo producciones

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Ante la cruz del Señor

Cruz

Te comparto esa bella canción para meditar ante la cruz del Señor…

Volver a volar

(Juan Ignacio Pacheco – Cristóbal Fones, de la obra «Levántate»).

Sé que tus ojos me han mirado
y tu paciencia me ha esperado
pero aquí estoy, ya ves
nuevamente enredado.

Sé que conoces mis heridas
se que levantas las caídas
pero ya ves, me cuesta creer
que aun camines a mi lado.

Dame la cruz, te doy mi cruz, dame tu mano
sólo así podre entregarme por entero
y caminar nuevamente por el aire
como la hoja que se mueve con tu viento.

Es que todavía no he entregado
la ofrenda de mi corazón atado;
lo sabes bien, debo entender
que mis ojos aun están cerrados.

Toma mi fuego, toma mi barro
al fin entiendo lo planeado.
Aquí estoy, Señor
intento ser tu hijo amado.

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