Navidad es Jesús

¿Cuándo nació la Navidad? ¿Cómo se definió la fecha del nacimiento de Jesús? ¿A quién le debemos la tradición de armar, cada año, el pesebre? ¿Quiénes son los protagonistas del portal de Belén? En este último podcast del año queremos compartir un mensaje de esperanza: Dios se hace Niño. Ese es el sentido de la Navidad. Celebrar la alegría de Dios con nosotros… porque Navidad es Jesús.

#Haciendo_Eco

Adviento: tiempo de esperanza

Sabemos que el año litúrgico se formó en el tiempo a partir de los dos grandes misterios centrales de la fe cristiana: la Pascua y la Navidad. La importancia de estas dos celebraciones hizo necesario un tiempo de preparación que dispusiera el corazón de los fieles: este es el origen y el sentido de la Cuaresma para la Pascua y del Adviento para la Navidad.

El último de estos cuatro grandes tiempos litúrgicos en aparecer, ha sido el Adviento, probablemente hacia el siglo IV, de manera incipiente, fue afianzándose hacia el VI.

Es un tiempo breve, cuatro domingos entre la Solemnidad de Cristo Rey y la Navidad, donde el tema dominante es la espera gozosa de la venida del Señor. Así, el Adviento se nos presenta en tres dimensiones: el adviento litúrgico, el escatológico y el espiritual.

El adviento litúrgico nos pone en sintonía de la gran celebración de la Navidad. La corona de Adviento con sus cuatro luces nos acompaña en este camino de crecimiento espiritual.

El adviento escatológico nos invita a prepararnos para la segunda venida de Jesús, realidad que reafirmamos en cada celebración eucarística: ¡¡¡Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!!

Y el adviento espiritual nos recuerda que hemos de estar preparados en todo momento para recibir al Señor, que, como dice el Evangelio de este primer domingo del Ciclo A: «vendrá a la hora menos pensada».

Para prepararnos a conciencia, en estos cuatro domingos, la liturgia de la Palabra nos presenta a los grandes protagonistas del Adviento:

El profeta Isaías: que invita al pueblo a la esperanza y a contemplar el signo que Dios quiere dejarnos: la joven embarazada y la esperanza del Emmanuel, Dios con nosotros. En la misma línea, Juan, el Bautista; el precursor, llamado a preparar el corazón en la espera atenta y vigilante del Mesías que está a las puertas. Isabel y Zacarías, los padres del Bautista y la Virgen María y san José, que nos iluminan con su fe en las promesas de Dios.

Tiempo sencillo, tiempo bello donde el llamado a la conversión suena y resuena una vez más: ¡Viene el Señor, preparemos el corazón!

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Pon a tu pueblo de pie

Catequesis sobre el Adviento

Compartimos en este posteo la catequesis ofrecida a tres comunidades de la Diócesis de Mar del Plata, destinada a catequistas y agentes de pastoral; con el objetivo de ofrecer recursos y actividades para preparar, en comunidad, la llegada de la Navidad.

Orden del encuentro

  1. Introducción: Venga tu Reino
  2. Narración. Lluvia de ideas
  3. Sentido del adviento: litúrgico, espiritual y escatológico.
  4. La corona del adviento. Consagración del tiempo a Dios.
  5. Isaías: evangelista del antiguo testamento.
  6. Calendario de adviento. Aportes de los participantes.
  7. Cuento: la primera navidad.
  8. Acunando a Niño Dios

1.- Venga tu Reino

“Venga a nosotros tu Reino” es una expresión que, repetidamente, decimos a lo largo del año. Presente en el Padre nuestro; también en variados textos litúrgicos, nos recuerda el tema central de la predicación de Jesús, el Reino de Dios presente entre nosotros y la fe en la segunda venida de Cristo, aquella que afirmamos en el Credo y manifestamos en cada celebración eucarística: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!”.

La canción «Venga tu Reino», compuesta por el padre jesuita Cristóbal Fones, nos invita a ponernos en marcha en una espera activa de la llegada del Señor. «Pon a tu pueblo de pie» es una exhortación a estar atentos y vigilantes.

Venga tu Reino

Somos Pueblo de Dios, Iglesia Peregrina
como una gran familia que camina unida 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestra fuente es el Dios de la Vida 

Venga a nosotros tu Reino de Amor 
pon a tu Pueblo de pie 
celebraremos contigo, Señor 
renueva nuestra esperanza 
celebraremos contigo, Señor 
una fiesta de nueva alianza 

Somos Cuerpo de Cristo, Iglesia que comparte 
y que alimenta al mundo tan dolido de hambre 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestro amor es el Dios hecho carne 

Somos Templo sagrado del Espíritu Santo 
como un hogar que acoge alegría y dolor 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestra fuerza es Dios Consolador.

Para descargar la letra de «Venga tu Reino», sigue el enlace.

2.- Desafío de Adviento

En este encuentro buscaremos poner en común todo lo que conocemos del Adviento, resignificar ese conocimiento y poder traducirlo en acciones concretas, personales y comunitarias. Para ello, compartimos con los presentes una historia que nos servirá de marco:

Maura, Jennifer y Tadeo se han incorporado a la parroquia Nuestra Señora de las Búsquedas. El párroco, José María Buendía, nos ha encargado que los acompañemos en su ingreso a la comunidad, ayudándolos a adentrarse en el Año litúrgico y así, poder comprender el sentido de cada celebración. El sacerdote los ha animado a prestar un servicio desde la liturgia y por tal motivo requiere de nuestra ayuda. ¿Por dónde comenzamos?

El punto de partida será organizar todo lo que conocemos del Adviento, es decir, por medio de una lluvia de ideas, manifestar cuál es el contenido esencial de este tiempo. Recordemos oraciones, lecturas y canciones propias de este tiempo.

Realizada la lluvia de ideas, nos preguntamos: ¿por qué este texto, lectura o canción pertenecen al Adviento? Trataremos de buscar, aquí, una frase de cada texto recordado que sea representativa de este tiempo litúrgico. En tiras de papel anotamos las frases y las disponemos de tal manera que todos puedan apreciarlas.

¡Qué importante que nuestro lenguaje sea comprendido por los destinatarios: Maura, Jennifer y Tadeo! Hoy, resulta difícil que los lenguajes típicos para comunicar la fe (bíblico, litúrgico o doctrinal) sean comprendidos por muchas personas que se acercan a nuestra comunidades o que escuchan nuestro testimonio de fe. Es importante, pues, que pensemos cómo acercarnos a ellos utilizando un lenguaje enraizado en la vida cotidiana para introducirlos, poco a poco, en la fe cristiana.

3.- Sentido del adviento

¿Qué entendemos cuando pensamos en el Adviento?

Si pensamos en los cuatro domingos que nos preparan a la celebración de la Navidad, hablamos del Adviento litúrgico. Un tiempo de preparación y penitencia que nos dispone, desde su contenido (Palabra de Dios y textos litúrgicos) y, también, desde sus símbolos (el color morado, la corona de adviento, el armado del pesebre, entre otros) a recibir al Niño Dios.

Pero la venida de Cristo es un acontecimiento que puede darse en cualquier momento del año. Son muchas las lecturas que nos invitan a prepararnos para recibir a Jesús “en la hora menos pensada”. Se descubre, ante nosotros, la posibilidad de una experiencia espiritual: el encuentro personal con Jesús, que cambia y transforma nuestra vida. Estar atentos a ese encuentro es disponernos a vivir un adviento espiritual que, insistimos, puede ocurrir en cualquier momento de nuestra vida.

Finalmente, sabemos que, un día, la historia terminará y Jesús vendrá con gloria a reinar para siempre (no olvides que el domingo de Cristo Rey, reflexionamos la parábola del Juicio final -Mt 25-, que nos anticipa ese momento que determinará el final de los tiempos). Es el adviento escatológico. Así lo dice el Credo:

Subió a los cielos.
Desde allí, ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

También lo manifestamos en otros textos litúrgicos, por ejemplo:

Así, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la pasión salvadora de tu Hijo,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
el sacrificio vivo y santo.

Plegaria Eucarística III

Entonces, si siempre hemos de estar preparados para recibir al Señor que llama a nuestra puerta, ¿por qué celebramos este tiempo litúrgico? La primera respuesta es sencilla: porque nos disponemos a celebrar la Navidad preparándonos conscientemente (ese es uno de los objetivos de este encuentro). La Navidad, junto con la Pascua, son los dos grandes momentos del año litúrgico porque ponen en el centro de la atención los dos grandes misterios de la fe: la encarnación del Hijo de Dios y su pasión, muerte y resurrección.

La segunda respuesta que podemos dar es que estos cuatro domingos buscan formar en nuestras conciencias la importancia de crecer en la vida espiritual y estar atentos y preparados para cuando el Señor nos llame a su presencia. Por supuesto, no se trata de vivir con miedo ni ansiedad, sino de vivir al estilo de Jesús. No es una espera pasiva, sino activa:

Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón,
velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal,
para distribuir el alimento en el momento oportuno?
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.

Mt 24, 43-46

4.- La corona del adviento.

Se trata de un signo que nos acompaña durante las cuatro semanas previas a la Navidad. Como signo, no es un fin en sí mismo, por el contrario, es un medio que nos ayuda a vivir el Adviento seriamente, con la mirada puesta en el Nacimiento de Jesús.

Cuatro velas y algo de follaje dispuesto en forma circular. Las velas se encienden una por una, cada domingo, iluminando el camino que realizamos hacia la Navidad. A medida que encendemos las velas, la «luz del mundo» se hace presente en nuestras vidas.

«Hoy se enciende una llama» es una linda canción para acompañar la oración frente a la Corona de Adviento. En este mismo enlace, encontrarás una propuesta de oración para cada domingo del adviento.

5.- El profeta Isaías: el evangelista del Antiguo Testamento

Son muchos los protagonistas bíblicos del Adviento. Para empezar, María y José tienen un protagonismo exclusivo. Por su parte, Juan el Bautista nos habla de «preparar el camino del Señor». No olvidemos, también, a Isabel y Zacarías, sus padres. En los relatos bíblicos donde son mencionados, apreciamos actitudes que nos ayudan a disponer el corazón para recibir a Jesús en nuestras vidas: disponibilidad, entrega, confianza… Pero, en este encuentro, queremos destacar a un protagonista que viene de la Antiguo Alianza, al que san Jerónimo denominó «evangelista del Antiguo Testamento.

Hablamos del profeta Isaías, quien, de manera especial durante el Ciclo Litúrgico A, nos acompaña desde la primera lectura de cada domingo. Isaías es el profeta que con mayor claridad habla de Jesús, anticipando su encarnación como, también, su pasión y glorificación.

A continuación, algunos versículos esenciales para este tiempo de preparación:

Vengan, subamos a la montaña del Señor 2, 3

¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor! 2, 5

La joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel 7, 14

Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor 11, 1-2

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 35, 1

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén 40, 1-2

Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios 40, 3

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. 61, 1-2

Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos 64, 7

¿Cuáles son las actitudes que nos propone el profeta? Hagamos un listado de verbos… Pensemos, ¿en qué acciones concretas podemos cristalizar sus recomendaciones? ¿Qué inspiran en nosotros las palabras de Isaías?

6.- Calendario de adviento

Maura, Jennifer y Tadeo están muy entusiasmados y desean vivir el Adviento con profundidad. Para ello, les ofrecemos preparar el Calendario de Adviento, donde podremos definir algunas acciones que nos preparen a vivir la Navidad al modo de Jesús.

¿Qué acciones podemos sugerirles para vivir intensamente este tiempo? Será importante que las acciones a señalar sean realizables, sencillas y concretas, además, que sean abarcativas, a realizar de manera personal, familiar o comunitaria. Que puedan relacionarse con la vida contemplativa (orar, meditar la Palabra, visitar un santuario) y con la vida activa (visitar a un enfermo, compartir nuestros bienes con los demás, participar de una iniciativa solidaria).

Para descargar un archivo con el calendario para imprimir, pulsa aquí.

7.- Cuento: La primera Navidad

La Primera Navidad (Claudia Bechech)

Todo el cielo estaba alborotado preparando la primera Navidad de la historia; en pocos días más, Dios se haría hombre, y nacería en un pequeño pueblito llamado Belén, ¡y todavía había tanto que hacer!

En medio del revuelo general, el ángel Bernardo Cielolimpio se paseaba nervioso y pensativo:

-No me lo puedo perder. Tengo que estar ahí, cerca de El. Daría hasta mis alas por ver a Jesús recién nacido, pero… ¿cómo?

En una de esas, vio un gran cartel en una esquina del cielo: «El maestro Rogelio Alacorta busca voces para formar parte del coro celestial que anunciará a los hombres el nacimiento de Jesús».

– ¡Esta en mi oportunidad de estar cerca del Niño Jesús! -se dijo Bernardo.

El maestro Alacorta aceptó a Bernardo, pero le advirtió muy serio:

– Muy bien, ya formás parte del coro celestial, pero no faltes a ningún ensayo. Las canciones deben salir perfecto. ¿Entendido?

– Si, maestro. No faltaré -contestó Bernardo que no podía ocultar su alegría.

Pero a pesar de su determinación y de sus enormes ganas, no pudo ensayar ni una sola vez; un día porque llevó hasta su casa a un angelito bebé que se había perdido; otro día, porque se quedó ayudando a los ángeles que estaban preparando la estrella de Belén; otro, porque se encontró con Santiago Nubarrón, con quien estaba peleado, y conversaron hasta amigarse de nuevo; otro más, porque un amigo le pidió ayuda para coser su túnica… Y así, cuando se quiso acordar, era 24 de diciembre, es decir, el último día de ensayo.

Bernardo se ubicó en el coro, pero cuando estaba cantando «Gloria a Dios en las alturas”, se equivocó, y el maestro Alacorta, muy serio, le dijo que, lamentablemente, no podía quedarse en el coro.

Bernardo estaba más que tristísimo y no encontraba consuelo. Ya se acababa el día y comenzaba la noche más buena de todos los tiempos, porque era la noche que vería nacer al Señor.

El ángel secó sus lágrimas y se puso a buscar una nube con buena vista a la tierra para poder por lo menos, espiar el gran acontecimiento. Pero lo paralizó una voz sin palabras, que resonó es su corazón, llamándolo.

Así que… ¡apurate que ya se van todos!

Era Dios Padre, y hacia El se dirigió sin tardar.

– Hola Bernardo, ¿cómo estás?

– Bien, Diosito, gracias.

– Si no me equivoco, tu mayor deseo era ver a Jesús recién nacido, ¿verdad? Bien ahora vas a bajar a ese humilde portal donde mi Hijo va a nacer y al lado del pesebre velarás su sueño.

– ¿Yo… yo…, Señor? ¿Por qué yo?

– Porque en medio de tantos preparativos para el nacimiento de Jesús, vos preparaste lo más importante: tu corazón; ayudando a los que te necesitaban, olvidando peleas, rencores, dejando hasta tus propias cosas para ocuparte de los demás, en una palabra, amando, y así es como yo quiero que, hoy y siempre, preparen la Navidad.

– Gracias, Diosito. Muchísimas gracias -dijo Bernardo emocionadísimo.

– De nada m’hijito. Y que lo disfrutes.

Ahora ya saben: cuando armen el pesebre y pongan ese angelito en la cabecera del Niño Jesús o en el techo del portal, no se olviden que ese es Bernardo Cielolimpio, y que está ahí, cerca del Señor porque preparó la Navidad con un corazón lleno de amor para todos.

A la luz del cuento y teniendo presente el calendario de Adviento, ¿a partir de qué acciones concretas puedes vivir, al modo de Jesús, este tiempo? ¿Cómo prepararnos a recibir al Niño Dios que busca nacer en nuestros corazones?

Juntos, vamos a armar este calendario que podemos compartir en las redes sociales con el hastag #VenSeñorJesús #NavidadEsJesús

8.- Acunando al Niño Dios: María de la esperanza.

Para finalizar este encuentro, nos confiamos en las manos de la Madre de Jesús, contemplada en esta canción como María de la esperanza.

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#VenSeñorJesús #NavidadEsJesús

Nana de la Virgen Madre

Tenemos el privilegio de poder contemplar el pesebre con una mirada amplia que nos permita abordarlo en toda su extensión. No por nuestra capacidad, sino porque lo hacemos desde la experiencia de tantos, hombres y mujeres, que, desde la primera navidad, han reflexionado sobre ese misterio que llamamos “encarnación”.

Hemos leído y comentado frases, reflexiones, pensamientos que nos permitieron adentrarnos en la hondura de la Navidad. Pero, ¿cuáles habrán sido los primeros pensamientos de María? ¿Qué sentimientos se habrán despertado en ella? Al contemplar al Niño, “envuelto en pañales y recostado en un pesebre”, ¿qué sueños, dudas e interrogantes se presentaron?

Imaginemos a la Virgen Madre cantando y arropando al Niño, misterio de Dios hecho hombre.

Duérmete, niño mío, que yo te envuelvo,
duérmete, que te envuelvo en un sí eterno,
duérmete, niño mío, que yo te envuelvo en un sí eterno
duérmete, niño frágil, y nunca olvides que yo te quiero.

Duérmete ahora y descansa,
que ya habrá tiempo
de dar la vida,
de hacer justicia,
de sembrar Reino
duérmete y si te asustan los fuertes vientos,
los hombres malos, los gestos necios
no te preocupes que yo te velo.

Duérmete, niño mío, que yo te envuelvo,
duérmete, que te envuelvo en un sí eterno,
duérmete, niño mío, que yo te envuelvo en un sí eterno
duérmete, niño frágil, y nunca olvides que yo te quiero.

Duérmete e imagina
un tiempo nuevo
sin alambradas,
sin olvidados,
sin excluidos,
sin deshonestos
Duérmete que mañana
te espera el mundo
para poblarlo con tu esperanza
para guiarlo con tu proyecto

Duérmete, niño mío, que yo te envuelvo,
duérmete, que te envuelvo en un sí eterno,
duérmete, niño mío, que yo te envuelvo en un sí eterno
duérmete, niño frágil, y nunca olvides que yo te quiero.

Letra: Poema de José María Rodriguez Olaizola sj (del libro “Cuando llegas”)

Música: Salomé Arricibita

#MeHasHabladoEnMilCanciones #Navidad #Virgen María

Ministerio de Música

Este año, 2021, en el mes de septiembre, cumplo cuarenta años acompañando,
con mi guitarra y mi voz, las celebraciones en la comunidad de la parroquia N.S.
del Huerto. Ciertamente es una alegría poder celebrar todos estos años de
servicio.


Pero, llegado a este punto, surgió la necesidad de compartir una experiencia
que motive a los jóvenes músicos de mi comunidad a tomar la posta. La
renovación es imperiosa. Por eso este «manual» combina, sin pretensión
editorial alguna, consejos, sugerencias y una guía de celebraciones por tiempo
litúrgico, sin dejar de compartir gustos musicales, historias y anécdotas…

Podés descargar el archivo en formato pdf en el siguiente enlace…

https://drive.google.com/file/d/1xuCcq6A1dv7H_cQop6-u5lNARPRpiJtW/preview

Bendición de la mesa de navidad

Estamos a las puertas de una Navidad distinta, una fiesta marcada por el distanciamiento social y medidas sanitarias que busquen resguardan nuestra salud y la de los demás. El año 2020 será recordado como el más difícil en la vida de muchos: la pandemia nos ha atravesado hondamente limitando nuestros deseos, búsquedas y sueños; nos ha arrebatado seres queridos o nos ha impedido encontrarnos con ellos y compartir la vida en el hogar, el trabajo, la escuela…

Pero, sin embargo, algo no cambia en esta Navidad: como hace ya 2020 años, Dios quiere encontrarse con cada uno de nosotros y por ello se hace Niño. La pandemia no impide que Dios se haga presente en nuestras vidas, naciendo en nuestros corazones para renovarnos con su amor y fortalecernos con su alegría. No viene a resolver, mágicamente, nuestros problemas; viene a impulsarnos con su presencia para que hagamos un mundo nuevo, comenzando por nosotros mismos.

Por ello, en este año complejo y difícil, los invitamos a abrir los corazones y recibir a este Niño y vivir una Navidad desde el corazón, con el deseo de crecer en el encuentro con el otro.

Feliz Navidad!!! ¡Qué Dios, que se hace Niño, los renueve con su gracia, los colme de su alegría y los bendiga con su amor!

Bendición de la Mesa de Navidad

Comienza la Nochebuena y todo está dispuesto en esta mesa: los alimentos que hemos recibido de tus manos generosas y que hemos preparado con cariño para celebrar la alegría de tu nacimiento.

Hacemos presente, además, el recuerdo de familiares y amigos: los que están gozando del encuentro en otras mesas como ésta y los que partieron a tu casa y, hoy, celebran contigo en la gran mesa celestial.

En esta noche de encuentro y alegría, te pedimos por los pobres, los que están solos, los que buscan, los que esperan, los que desean que la justicia amanezca para ellos y les permita gustar de esta vida, regalo tuyo para ser gozada en plenitud.

Gracias, Jesús, por encontrarnos juntos esta noche. Que la alegría de tu nacimiento renueve nuestros corazones dejando fuera de él todo egoísmo, envidia, resentimiento y, así, podamos abrirnos al amor, la paz y la solidaridad.

Ven a nuestra mesa, siéntate junto a nosotros, bendice nuestra familia y renueva nuestra vida.

Bendita sea esta santa noche de Navidad que nos trae la alegría de tu presencia. Bendito seas Jesús. Amén!!!

Te compartimos otras entradas similares en nuestro especial de Adviento y Navidad.

#Tiberíades #NavidadEsJesús #NavidadEnElCamino #Bendición

Noche de Paz

Sin dudas, se trata de la canción navideña más famosa, pero, además, es una de las composiciones más versionadas en la historia de la música.

¿Cuál es su origen? ¿En qué contexto nace «Noche de Paz»? Hace poco más de 200 años, en Austria, más precisamente en Oberndorf, el sacerdote Joseph Mohr había compuesto una líneas sobre el carácter de la noche navideña y encargó a un músico vecino, Franz Gruber, que le pusiera música para ser interpretada en la guitarra.

La noche del 24 de diciembre de 1918, ambos interpretaron en la parroquia San Nicolás, «Noche de Paz», que fue muy bien recibida por los fieles asistentes.

Con el paso del tiempo, la fama de la canción alcanzó resonancia mundial. Traducida a más de 300 idiomas, fue interpretada por las más variadas estrellas de la canción, entre ellos, podemos citar a Enya, Bing Crosby, el mismísimo Elvis Presley, Andrea Bocelli, Luis Miguel, India Martínez y Raphael; grupos como Pentatonix, el famoso coro Niños cantores de Viena y, entre muchos más, los tres grandes tenores: Plácido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti.

«Noche de Paz» en la versión de Pentatonix

En 2018, al cumplirse 200 años de su primera interpretación en público, la UNESCO consagró a «Noche de Paz» como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Más allá de las numerosas versiones grabadas, de los discos vendidos, de las menciones y premios, «Noche de Paz» ha permitido a buena parte de la humanidad comunicar la belleza original de la Navidad: Dios se hace pequeño para acercar a los hombres a su amor y manifestar ese deseo profundo, presente en el corazón de toda creatura: la de una paz duradera, fruto de la justicia, el perdón y la reconciliación.

Noche de paz

Noche de paz,

noche de amor,

todo duerme en derredor.

Entre los astros que expanden su luz,

brilla anunciando al Niñito Jesús,

brilla la estrella de paz.

 

Noche de amor,

noche de paz,

Jesús nace en un portal.

Llene la tierra la paz del Señor,

llene las almas la gracia de Dios,

porque nació el Redentor.

 

Noche de paz,

noche de amor,

todo canta en derredor.

Clara se escucha la voz celestial

llamando al hombre al pobre portal.

Dios nos ofrece su amor.

La letra compartida pertenece a la versión traducida por el padre Osvaldo Catena y forma parte de la obra del Grupo Pueblo de Dios, «Cantemos hermanos con amor». Pero podemos encontrar versiones con otros versos, similares, que siguen destacando la belleza de la santa noche de Navidad, como esta versión de Canto Católico, músicos y cantores chilenos.

 

Noche de paz, noche de amor
todo duerme en derredor
solo velan mirando la faz
de su Niño en angélica paz
José y María en Belén
José y María en Belén
 
Noche de paz noche de amor
en los campos al pastor
coros celestes proclaman salud
gracias y glorias en su plenitud
por nuestro buen Redentor
por nuestro buen Redentor
 
Noche de paz noche de amor
hoy llegó la salvación
llene la tierra la paz del Señor
llene a los hombres la gracia de Dios
porque nació el Redentor
porque nació el Redentor.

Al llegar la Nochebuena y tener la posibilidad de entonar esta canción, pídele a Dios la gracia de la conversión: una nueva paz, un nuevo mundo no podrán hacerse realidad sin la conversión de nuestros corazones. Ese es el primer paso a dar. ¡Qué esta Navidad nos encuentre dispuestos a dejarnos transformar por ese Niño Rey que, siendo grande se hace pequeño por amor!

#Tiberíades #NavidadEsJesús #NavidadEnElMundo #NocheDePaz

La Navidad de Luis

Navidad es Jesús 2

«Noche de Paz», «Cristianos, vayamos», «Vamos pastorcillos», «Noche anunciada» son canciones navideñas tradicionales, emblemáticas, con multiplicidad de versiones que, suenan y resuenan cada Navidad, tanto en la liturgia como en las celebraciones familiares, los medios de comunicación, las redes sociales…

Pero hay otras canciones que, pertenecientes al cancioneros popular, han resaltado aspectos sumamente valiosos de la Navidad, que vale la pena destacar.

«La navidad de Luis», compuesta por León Gieco, forma parte de la obra “7 años” del año 1980.

La canción es un diálogo entre Luis y su patrona. Luis recibe de parte de ella un poco de pan dulce y vino y la invitación a festejar, a celebrar la alegría.

La respuesta de Luis, sentida y respetuosa es, que “su vida no es de Navidad”. ¿Qué Navidad describe Luis? Evidentemente aquella que pone el acento en el tener. Ante tal realidad, Luis se siente, claramente excluído de «esa» Navidad.

Pero, al final de la canción, expresa su esperanza: “Cristo es igual a mí”. Igual de pobre, igual de necesitado. Luis sueña con una justicia largamente esperada y manifiesta que la condición de Jesús es motivo de su esperanza.

A propósito de la Navidad centrada en los regalos y las grandes comidas, contaba León Gieco que su niñez había sido de grandes carencias. Cada Navidad recibía como regalo un par de medias. Un regalo magro frente a los juguetes recibidos por otros niños.

De muy pequeño, Gieco se las ingenió para realizar pequeñas changas que le permitieran paliar su situación careciente. Luego de hacer un par de trabajos para una persona del pueblo, Gieco compró un juego de “El estanciero” y el día de Navidad salió a mostrar a los niños del pueblo “lo que le había regalado el Niño Dios”. Seguramente ese hecho inspiró esta bella canción centrada en la pobreza y la esperanza de un tiempo mejor. Esa esperanza define la Navidad.

La Navidad de Luis

Toma Luis, mañana es Navidad
un pan dulce y un poco de vino
ya que no puedes comprar.
Toma Luis. llévalo a tu casa
y podrás junto con tu padre
la Navidad festejar.

Mañana no vengas a trabajar
que el pueblo estará de fiesta
y no habrá tristezas.

Señora, gracias por lo que me da
pero yo no puedo esto llevar
porque mi vida no es de Navidad.

Señora, cree que mi pobreza
llegará al final comiendo pan
el día de Navidad.

Mi padre me dará algo mejor
me dirá que Jesús es como yo
y entonces así podré seguir viviendo.

#Tiberíades #NavidaEnElMundo #NavidadEsJesús #León Gieco

Angelelli sobre el adviento

Diseño canva.com

«Comenzamos hoy el tiempo litúrgico del “ADVIENTO”. Es el tiempo de la “esperanza”. Esperamos al Salvador; Cristo. Pedimos su llegada; nos disponemos a su venida. Comienza hoy y nos lleva a la Navidad. Es el Adviento una síntesis de la historia de la humanidad; peregrinamos y vamos haciendo el camino de la vida hasta llegar con nuestro Padre Dios. Esta marcha se hace difícil; se la descubre y le encontramos el sentido pleno, si la miramos y la hacemos desde la Fe. La ESPERANZA es la fuerza, mientras vamos haciendo el camino; es la que permanentemente nos rejuvenece por dentro y nos hace ver con claridad mayor el horizonte, la esperanza es la que nos da la certeza del camino

y de la meta aunque aún no la tengamos en plenitud. Es la que nos hace superar obstáculos y nos hace mirar el presente con ojos de futuro con experiencia del pasado. La certeza de nuestra esperanza es Cristo: el que vino; el que está con y entre nosotros; el que nos da su vida y su luz; el que nos hace su pueblo y su Iglesia. Es el que camina con nosotros y con nosotros construye nuestra historia.

Ser cristianos, hoy como siempre, es estar atentos a los signos de los tiempos; a las manifestaciones de la presencia de Dios en la historia de los hombres; en actitud vigilante espera del encuentro con el Señor. Adviento es también la síntesis de nuestra propia existencia, con todo lo que ella encierra de “gozo y esperanza, de dolores y angustias”, pero con la certeza que da la Fidelidad del Señor que es “nuestro Padre” y nosotros la obra de sus manos».

Libro:  “En el primer aniversario de la Beatificación de los Mártires Riojanos” P. Daniel Blanco

#Tiberíades #Angelelli Adviento