Venga tu Reino

Te invitamos a conocer más canciones en la entrada «Me has hablado en mil canciones«.

#Tiberíades #Me_has_hablado_en_mil_canciones

Ministerio de Música

Este año, 2021, en el mes de septiembre, cumplo cuarenta años acompañando,
con mi guitarra y mi voz, las celebraciones en la comunidad de la parroquia N.S.
del Huerto. Ciertamente es una alegría poder celebrar todos estos años de
servicio.


Pero, llegado a este punto, surgió la necesidad de compartir una experiencia
que motive a los jóvenes músicos de mi comunidad a tomar la posta. La
renovación es imperiosa. Por eso este «manual» combina, sin pretensión
editorial alguna, consejos, sugerencias y una guía de celebraciones por tiempo
litúrgico, sin dejar de compartir gustos musicales, historias y anécdotas…

Podés descargar el archivo en formato pdf en el siguiente enlace…

https://drive.google.com/file/d/1xuCcq6A1dv7H_cQop6-u5lNARPRpiJtW/preview

Partir el pan

Pan
Ilustración: Goyo

Jesús parte el pan… son varios los textos evangélicos que utilizan esta expresión (como el de este domingo). Partir el pan indica la irrenunciable vocación de hacer de esta tierra una tierra de comunión, donde la alegría mesiánica se expresa en la mesa compartida, «en el vino que alegra y el pan que reconforta».

Partir el pan indica un «aprender a dar y aprender a darse». El gesto, propio de Jesús, es revolucionario porque pone a las cosas (bienes materiales y también los espirituales) en situación de ser compartidos. Al partir el pan, Jesús nos recuerda que el Creador ha hecho la tierra para todos y, como antiguamente alimentó al pueblo hebreo con el maná, hoy nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre: «pan de vida y cáliz de salvación». Pero, también, es el propio Cristo quien se ofrece, se brinda, se entrega, se regala… así se hace efectiva la comunión, en la oblatividad del amor que, no sólo comparte los bienes, también se comparte… Un hermoso programa para nuestro tiempo.

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Montessori y la Eucaristía

María Montessori es mundialmente conocida por sus enormes aportes a la pedagogía, de manera particular, el conocido método destinado a la educación de niños que lleva su nombre. En sus innumerables obras, hubo, también, lugar para la fe. En La chiamata, obra pedagógica de carácter religioso, afirmó sobre la Eucaristía:

La Santa Misa no es solo un memorial. Así puede parecerle solo a quien no penetra en los misterios. Entonces sí, puede parecer un rito que se realiza para recordar a Jesucristo que está muerto; desaparecido de la tierra como hombre vivo. Ese es el recuerdo: la imagen de Jesús crucificado es como un signo siempre presente en el centro de la mesa: y alrededor arden cirios encendidos. Parece justamente un piadoso recuerdo de su muerte.

Pero no se trata de una cosa tan simple.

No asistimos a la misa tan solo para conmemorar la Pasión de Cristo y realizar un acto piadoso, un deber perpetuo.

Allí no hay muerte.

Aquella muerte es vida.

En la misa se esconde un misterio profundo: algo sobrenatural, sorprendente, ¡un milagro sin igual! En cierto momento Jesús desciende vivo sobre el altar; es invisible, pero está realmente presente: porque su cuerpo, su sangre, su divinidad se transforman en el pan y en el vino.

Viene por nosotros.

Cuando vamos a misa no vamos a conmemorar a Jesús: vamos a reunirnos con él, ¡a recibirlo!

Cristo está presente y vivo, y no nos abandonará nunca.

Este es nuestro consuelo, nuestra esperanza, incluso nuestra fe: este es el milagroso misterio de la misa.

No somos huérfanos, no estamos solos sobre la tierra: Jesús nunca nos abandonó cuando subió a los cielos; y lo dijo: «No os dejaré huérfanos».

Sí; al salir de la Santa Misa podemos gritar como la Magdalena consolada: «¡Está vivo! ¡Le he hablado!».

Fuente: http://www.religiónenlibertad.com

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