Adviento: tiempo de esperanza

Sabemos que el año litúrgico se formó en el tiempo a partir de los dos grandes misterios centrales de la fe cristiana: la Pascua y la Navidad. La importancia de estas dos celebraciones hizo necesario un tiempo de preparación que dispusiera el corazón de los fieles: este es el origen y el sentido de la Cuaresma para la Pascua y del Adviento para la Navidad.

El último de estos cuatro grandes tiempos litúrgicos en aparecer, ha sido el Adviento, probablemente hacia el siglo IV, de manera incipiente, fue afianzándose hacia el VI.

Es un tiempo breve, cuatro domingos entre la Solemnidad de Cristo Rey y la Navidad, donde el tema dominante es la espera gozosa de la venida del Señor. Así, el Adviento se nos presenta en tres dimensiones: el adviento litúrgico, el escatológico y el espiritual.

El adviento litúrgico nos pone en sintonía de la gran celebración de la Navidad. La corona de Adviento con sus cuatro luces nos acompaña en este camino de crecimiento espiritual.

El adviento escatológico nos invita a prepararnos para la segunda venida de Jesús, realidad que reafirmamos en cada celebración eucarística: ¡¡¡Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!!

Y el adviento espiritual nos recuerda que hemos de estar preparados en todo momento para recibir al Señor, que, como dice el Evangelio de este primer domingo del Ciclo A: «vendrá a la hora menos pensada».

Para prepararnos a conciencia, en estos cuatro domingos, la liturgia de la Palabra nos presenta a los grandes protagonistas del Adviento:

El profeta Isaías: que invita al pueblo a la esperanza y a contemplar el signo que Dios quiere dejarnos: la joven embarazada y la esperanza del Emmanuel, Dios con nosotros. En la misma línea, Juan, el Bautista; el precursor, llamado a preparar el corazón en la espera atenta y vigilante del Mesías que está a las puertas. Isabel y Zacarías, los padres del Bautista y la Virgen María y san José, que nos iluminan con su fe en las promesas de Dios.

Tiempo sencillo, tiempo bello donde el llamado a la conversión suena y resuena una vez más: ¡Viene el Señor, preparemos el corazón!

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Nuestra Señora de la Misión

Para comenzar esta semana, te proponemos esta oración del Beato Eduardo Francisco Pironio, a Nuestra Señora de la Misión.

#Buenos_días_buenas_tardes

Pon a tu pueblo de pie

Catequesis sobre el Adviento

Compartimos en este posteo la catequesis ofrecida a tres comunidades de la Diócesis de Mar del Plata, destinada a catequistas y agentes de pastoral; con el objetivo de ofrecer recursos y actividades para preparar, en comunidad, la llegada de la Navidad.

Orden del encuentro

  1. Introducción: Venga tu Reino
  2. Narración. Lluvia de ideas
  3. Sentido del adviento: litúrgico, espiritual y escatológico.
  4. La corona del adviento. Consagración del tiempo a Dios.
  5. Isaías: evangelista del antiguo testamento.
  6. Calendario de adviento. Aportes de los participantes.
  7. Cuento: la primera navidad.
  8. Acunando a Niño Dios

1.- Venga tu Reino

“Venga a nosotros tu Reino” es una expresión que, repetidamente, decimos a lo largo del año. Presente en el Padre nuestro; también en variados textos litúrgicos, nos recuerda el tema central de la predicación de Jesús, el Reino de Dios presente entre nosotros y la fe en la segunda venida de Cristo, aquella que afirmamos en el Credo y manifestamos en cada celebración eucarística: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!”.

La canción «Venga tu Reino», compuesta por el padre jesuita Cristóbal Fones, nos invita a ponernos en marcha en una espera activa de la llegada del Señor. «Pon a tu pueblo de pie» es una exhortación a estar atentos y vigilantes.

Venga tu Reino

Somos Pueblo de Dios, Iglesia Peregrina
como una gran familia que camina unida 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestra fuente es el Dios de la Vida 

Venga a nosotros tu Reino de Amor 
pon a tu Pueblo de pie 
celebraremos contigo, Señor 
renueva nuestra esperanza 
celebraremos contigo, Señor 
una fiesta de nueva alianza 

Somos Cuerpo de Cristo, Iglesia que comparte 
y que alimenta al mundo tan dolido de hambre 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestro amor es el Dios hecho carne 

Somos Templo sagrado del Espíritu Santo 
como un hogar que acoge alegría y dolor 
venimos a cantar en la fracción del pan 
que nuestra fuerza es Dios Consolador.

Para descargar la letra de «Venga tu Reino», sigue el enlace.

2.- Desafío de Adviento

En este encuentro buscaremos poner en común todo lo que conocemos del Adviento, resignificar ese conocimiento y poder traducirlo en acciones concretas, personales y comunitarias. Para ello, compartimos con los presentes una historia que nos servirá de marco:

Maura, Jennifer y Tadeo se han incorporado a la parroquia Nuestra Señora de las Búsquedas. El párroco, José María Buendía, nos ha encargado que los acompañemos en su ingreso a la comunidad, ayudándolos a adentrarse en el Año litúrgico y así, poder comprender el sentido de cada celebración. El sacerdote los ha animado a prestar un servicio desde la liturgia y por tal motivo requiere de nuestra ayuda. ¿Por dónde comenzamos?

El punto de partida será organizar todo lo que conocemos del Adviento, es decir, por medio de una lluvia de ideas, manifestar cuál es el contenido esencial de este tiempo. Recordemos oraciones, lecturas y canciones propias de este tiempo.

Realizada la lluvia de ideas, nos preguntamos: ¿por qué este texto, lectura o canción pertenecen al Adviento? Trataremos de buscar, aquí, una frase de cada texto recordado que sea representativa de este tiempo litúrgico. En tiras de papel anotamos las frases y las disponemos de tal manera que todos puedan apreciarlas.

¡Qué importante que nuestro lenguaje sea comprendido por los destinatarios: Maura, Jennifer y Tadeo! Hoy, resulta difícil que los lenguajes típicos para comunicar la fe (bíblico, litúrgico o doctrinal) sean comprendidos por muchas personas que se acercan a nuestra comunidades o que escuchan nuestro testimonio de fe. Es importante, pues, que pensemos cómo acercarnos a ellos utilizando un lenguaje enraizado en la vida cotidiana para introducirlos, poco a poco, en la fe cristiana.

3.- Sentido del adviento

¿Qué entendemos cuando pensamos en el Adviento?

Si pensamos en los cuatro domingos que nos preparan a la celebración de la Navidad, hablamos del Adviento litúrgico. Un tiempo de preparación y penitencia que nos dispone, desde su contenido (Palabra de Dios y textos litúrgicos) y, también, desde sus símbolos (el color morado, la corona de adviento, el armado del pesebre, entre otros) a recibir al Niño Dios.

Pero la venida de Cristo es un acontecimiento que puede darse en cualquier momento del año. Son muchas las lecturas que nos invitan a prepararnos para recibir a Jesús “en la hora menos pensada”. Se descubre, ante nosotros, la posibilidad de una experiencia espiritual: el encuentro personal con Jesús, que cambia y transforma nuestra vida. Estar atentos a ese encuentro es disponernos a vivir un adviento espiritual que, insistimos, puede ocurrir en cualquier momento de nuestra vida.

Finalmente, sabemos que, un día, la historia terminará y Jesús vendrá con gloria a reinar para siempre (no olvides que el domingo de Cristo Rey, reflexionamos la parábola del Juicio final -Mt 25-, que nos anticipa ese momento que determinará el final de los tiempos). Es el adviento escatológico. Así lo dice el Credo:

Subió a los cielos.
Desde allí, ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.

También lo manifestamos en otros textos litúrgicos, por ejemplo:

Así, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la pasión salvadora de tu Hijo,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias,
el sacrificio vivo y santo.

Plegaria Eucarística III

Entonces, si siempre hemos de estar preparados para recibir al Señor que llama a nuestra puerta, ¿por qué celebramos este tiempo litúrgico? La primera respuesta es sencilla: porque nos disponemos a celebrar la Navidad preparándonos conscientemente (ese es uno de los objetivos de este encuentro). La Navidad, junto con la Pascua, son los dos grandes momentos del año litúrgico porque ponen en el centro de la atención los dos grandes misterios de la fe: la encarnación del Hijo de Dios y su pasión, muerte y resurrección.

La segunda respuesta que podemos dar es que estos cuatro domingos buscan formar en nuestras conciencias la importancia de crecer en la vida espiritual y estar atentos y preparados para cuando el Señor nos llame a su presencia. Por supuesto, no se trata de vivir con miedo ni ansiedad, sino de vivir al estilo de Jesús. No es una espera pasiva, sino activa:

Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón,
velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.
¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal,
para distribuir el alimento en el momento oportuno?
Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.

Mt 24, 43-46

4.- La corona del adviento.

Se trata de un signo que nos acompaña durante las cuatro semanas previas a la Navidad. Como signo, no es un fin en sí mismo, por el contrario, es un medio que nos ayuda a vivir el Adviento seriamente, con la mirada puesta en el Nacimiento de Jesús.

Cuatro velas y algo de follaje dispuesto en forma circular. Las velas se encienden una por una, cada domingo, iluminando el camino que realizamos hacia la Navidad. A medida que encendemos las velas, la «luz del mundo» se hace presente en nuestras vidas.

«Hoy se enciende una llama» es una linda canción para acompañar la oración frente a la Corona de Adviento. En este mismo enlace, encontrarás una propuesta de oración para cada domingo del adviento.

5.- El profeta Isaías: el evangelista del Antiguo Testamento

Son muchos los protagonistas bíblicos del Adviento. Para empezar, María y José tienen un protagonismo exclusivo. Por su parte, Juan el Bautista nos habla de «preparar el camino del Señor». No olvidemos, también, a Isabel y Zacarías, sus padres. En los relatos bíblicos donde son mencionados, apreciamos actitudes que nos ayudan a disponer el corazón para recibir a Jesús en nuestras vidas: disponibilidad, entrega, confianza… Pero, en este encuentro, queremos destacar a un protagonista que viene de la Antiguo Alianza, al que san Jerónimo denominó «evangelista del Antiguo Testamento.

Hablamos del profeta Isaías, quien, de manera especial durante el Ciclo Litúrgico A, nos acompaña desde la primera lectura de cada domingo. Isaías es el profeta que con mayor claridad habla de Jesús, anticipando su encarnación como, también, su pasión y glorificación.

A continuación, algunos versículos esenciales para este tiempo de preparación:

Vengan, subamos a la montaña del Señor 2, 3

¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor! 2, 5

La joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel 7, 14

Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor 11, 1-2

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 35, 1

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén 40, 1-2

Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios 40, 3

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. 61, 1-2

Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos 64, 7

¿Cuáles son las actitudes que nos propone el profeta? Hagamos un listado de verbos… Pensemos, ¿en qué acciones concretas podemos cristalizar sus recomendaciones? ¿Qué inspiran en nosotros las palabras de Isaías?

6.- Calendario de adviento

Maura, Jennifer y Tadeo están muy entusiasmados y desean vivir el Adviento con profundidad. Para ello, les ofrecemos preparar el Calendario de Adviento, donde podremos definir algunas acciones que nos preparen a vivir la Navidad al modo de Jesús.

¿Qué acciones podemos sugerirles para vivir intensamente este tiempo? Será importante que las acciones a señalar sean realizables, sencillas y concretas, además, que sean abarcativas, a realizar de manera personal, familiar o comunitaria. Que puedan relacionarse con la vida contemplativa (orar, meditar la Palabra, visitar un santuario) y con la vida activa (visitar a un enfermo, compartir nuestros bienes con los demás, participar de una iniciativa solidaria).

Para descargar un archivo con el calendario para imprimir, pulsa aquí.

7.- Cuento: La primera Navidad

La Primera Navidad (Claudia Bechech)

Todo el cielo estaba alborotado preparando la primera Navidad de la historia; en pocos días más, Dios se haría hombre, y nacería en un pequeño pueblito llamado Belén, ¡y todavía había tanto que hacer!

En medio del revuelo general, el ángel Bernardo Cielolimpio se paseaba nervioso y pensativo:

-No me lo puedo perder. Tengo que estar ahí, cerca de El. Daría hasta mis alas por ver a Jesús recién nacido, pero… ¿cómo?

En una de esas, vio un gran cartel en una esquina del cielo: «El maestro Rogelio Alacorta busca voces para formar parte del coro celestial que anunciará a los hombres el nacimiento de Jesús».

– ¡Esta en mi oportunidad de estar cerca del Niño Jesús! -se dijo Bernardo.

El maestro Alacorta aceptó a Bernardo, pero le advirtió muy serio:

– Muy bien, ya formás parte del coro celestial, pero no faltes a ningún ensayo. Las canciones deben salir perfecto. ¿Entendido?

– Si, maestro. No faltaré -contestó Bernardo que no podía ocultar su alegría.

Pero a pesar de su determinación y de sus enormes ganas, no pudo ensayar ni una sola vez; un día porque llevó hasta su casa a un angelito bebé que se había perdido; otro día, porque se quedó ayudando a los ángeles que estaban preparando la estrella de Belén; otro, porque se encontró con Santiago Nubarrón, con quien estaba peleado, y conversaron hasta amigarse de nuevo; otro más, porque un amigo le pidió ayuda para coser su túnica… Y así, cuando se quiso acordar, era 24 de diciembre, es decir, el último día de ensayo.

Bernardo se ubicó en el coro, pero cuando estaba cantando «Gloria a Dios en las alturas”, se equivocó, y el maestro Alacorta, muy serio, le dijo que, lamentablemente, no podía quedarse en el coro.

Bernardo estaba más que tristísimo y no encontraba consuelo. Ya se acababa el día y comenzaba la noche más buena de todos los tiempos, porque era la noche que vería nacer al Señor.

El ángel secó sus lágrimas y se puso a buscar una nube con buena vista a la tierra para poder por lo menos, espiar el gran acontecimiento. Pero lo paralizó una voz sin palabras, que resonó es su corazón, llamándolo.

Así que… ¡apurate que ya se van todos!

Era Dios Padre, y hacia El se dirigió sin tardar.

– Hola Bernardo, ¿cómo estás?

– Bien, Diosito, gracias.

– Si no me equivoco, tu mayor deseo era ver a Jesús recién nacido, ¿verdad? Bien ahora vas a bajar a ese humilde portal donde mi Hijo va a nacer y al lado del pesebre velarás su sueño.

– ¿Yo… yo…, Señor? ¿Por qué yo?

– Porque en medio de tantos preparativos para el nacimiento de Jesús, vos preparaste lo más importante: tu corazón; ayudando a los que te necesitaban, olvidando peleas, rencores, dejando hasta tus propias cosas para ocuparte de los demás, en una palabra, amando, y así es como yo quiero que, hoy y siempre, preparen la Navidad.

– Gracias, Diosito. Muchísimas gracias -dijo Bernardo emocionadísimo.

– De nada m’hijito. Y que lo disfrutes.

Ahora ya saben: cuando armen el pesebre y pongan ese angelito en la cabecera del Niño Jesús o en el techo del portal, no se olviden que ese es Bernardo Cielolimpio, y que está ahí, cerca del Señor porque preparó la Navidad con un corazón lleno de amor para todos.

A la luz del cuento y teniendo presente el calendario de Adviento, ¿a partir de qué acciones concretas puedes vivir, al modo de Jesús, este tiempo? ¿Cómo prepararnos a recibir al Niño Dios que busca nacer en nuestros corazones?

Juntos, vamos a armar este calendario que podemos compartir en las redes sociales con el hastag #VenSeñorJesús #NavidadEsJesús

8.- Acunando al Niño Dios: María de la esperanza.

Para finalizar este encuentro, nos confiamos en las manos de la Madre de Jesús, contemplada en esta canción como María de la esperanza.

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#VenSeñorJesús #NavidadEsJesús

Protagonistas de la Pasión

Nos dice José María Rodríguez Olaizola: «La Pasión es la historia en la que todos estamos. Nos vemos reflejados en tantos personajes, en sus tensiones, miedos, esperanzas y sus dosis de fracaso. A veces somos Pedro, María, Magdalena, Pilatos o Caifás. Y Jesús, siempre en el centro, haciéndonos repensarlo todo».

Esta sencilla presentación, nos invita a considerar cuál es nuestro lugar en la pasión de Cristo.

Si deseas descargar la presentación, haz clic aquí.

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Madrecita del Carmen

«Madrecita del Carmen» es una canción compuesta por la hermanas carmelitas de San Nicolás. La canción, está incluida en la obra «Hay vida escondida», editado por la Asociación Nuestra Señora de Luján que reúne a las Carmelitas Descalzas de la Argentina.

Madrecita del Carmen,

estás vestida de fiesta,

el color de mi tierra

te cubre el corazón,

tierra bendita, tierra sedienta,

que con tu presencia orante

la convertís en misión.

Madrecita del Carmen,

intercede por tu pueblo

no dejes que la injusticia

aplaste nuestros sueños,

¡reaviva la esperanza

que algo nuevo está naciendo!

Madrecita del Carmen,

falta el vino de alegría

echale una mirada a tu Hijo, Jesús

no podrá resistirse a tus ojos

esos que con ternura

cobijan nuestro dolor.

Madrecita del Carmen

te hiciste “canto del Padre”

por tantas maravillas

que en tu pobreza obró

enseña a nuestro pueblo, que es pobre,

a liberar su canto:

¡que nadie calle su voz!

Carmelo de San Nicolás

«Hay vida escondida»

Te invitamos a visitar el posteo titulado «Me has hablado en mil canciones» donde encontrarás letras de canciones que anuncian la Buena Noticia y nos invitan al seguimiento de Jesús.

#Tiberíades #Me_has_hablado_en_mil_canciones #María #Virgen del Carmen

María de Guadalupe

Diseño en canva.com

La nueva visitación

María de Guadalupe, vos sos la primera santa

de esta América Latina, continente de esperanza.

Porque tu rostro es el rostro del mestizo de mi tierra

y tu frente está inclinada dando a Dios la reverencia.

Vos le enseñaste el camino a los santos de mi pueblo:

estar siempre con los pobres, estar siempre con Juan Diego.

Ahora América es la tierra de nueva visitación

y por vos, Virgen María, quiere llegar al Señor.

María de Guadalupe, te alabamos porque siempre

estarás junto a Juan Diego, muy cerquita de mi gente.

Si quieres volver al índice de la «Cantata a los Santos latinoamericanos», sigue este enlace «Imágenes de un continente que quiere vivir».

«Me has hablado en mil canciones» es una recopilación de obras musicales para promover el diálogo y la oración. A la vez, es una pequeña acción destinada a promover el arte católico en favor de la nueva evangelización.

Para ir al listado de canciones (en construcción), presiona aquí: Me has hablado en mil canciones.

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#Tiberíades #MeHasHabladoEnMilCanciones #ArteCatólico #MúsicaCatólica

Oración a NS del Camino

Virgen del Camino, Madre de Jesús y Madre nuestra,
que dijiste SI al Señor que te habló por el ángel (Lc.1,38-39)
y te pusiste en camino, presurosa, para visitar a tu prima Isabel,
enséñanos la alegría de servir con amor a nuestros hermanos.

Tú, que hiciste el camino de Belén (Lc.2,4-7)
en compañía de tu esposo José,
para dar a luz en la humildad de un pesebre,
da alegría a nuestras familias en la sencillez cotidiana,
y enséñanos a valorar y defender la vida 
desde su concepción.

Tú, que conociste el camino del exilio (Mt.2,13-15)
protege a tantos desterrados en su propia tierra
porque no tienen trabajo ni vivienda digna.

Tu que en el camino de Jerusalén
no encontrabas a tu hijo adolescente (Lc.2,43ss)
ilumínanos cuando Jesús se nos pierda por la duda,
y acompaña con tu amor el crecimiento de nuestros niños y jóvenes.

Tú, que estabas con Jesús en las bodas de Caná,
enseña a nuestros novios a vivir un amor casto,
y prepararse así para un amor conyugal
donde nunca falte la alegría de las fiesta. (Jn.2)   

Tú, que seguiste a Cristo por el camino de la cruz,
sostén con tu amor de madre a todos los que sufren
y enséñanos a compartir las penas y alegrías,
los gozos y sufrimientos de nuestros hermanos. (Jn.19,25-27).

Tú, que fuiste testigo de la resurrección de Jesús,
ayúdanos a vivir resucitados .

Tú, que acompañaste en la oración a la Iglesia
que iniciaba su camino en Pentecostés (Hechos 1,14),
sé nuestra fuerza en el camino de la vida
y enséñanos a recorrerlo en la caridad fraterna.

Ruega por nosotros, caminantes, peregrinos,

Santa Madre de Dios. Amén.

#Tiberíades #Santa_María_del_Camino

La Virgen María

La Virgen María

María, la Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Tanto la queremos que la llamamos con distintos nombres, con diversos títulos y recordamos cómo se manifestó a sus hijos a lo largo de la historia. María, en cada tierra, lugar, región se dio a conocer y sus hijos le brindaron su afecto y cariño. En esta presentación, te invitamos a recordar algunos de esos nombres y honrar a la Madre que camina a nuestro lado.

#Tiberíades #Virgen_María

Tiempo de esperanza

Oración Pironio

Meditación del Cardenal Eduardo Pironio,en Mar del Plata, en el año 1974, en el contexto de la Semana Santa (martes santo):

«Ustedes me dirán: “¿Y usted habla todavía de esperanza?”. Ciertamente que sí. Precisamente porque hace más falta que nunca. Porque se nos va secando adentro la esperanza y vemos que las posibilidades afuera van siendo quizás menores. Por eso hace falta gritar a los hombres que Cristo resucitó. Pero no sólo tenemos que esperar nosotros, no sólo tenemos que ser nosotros hombres de esperanza, y es en lo que yo quiero insistir más esta noche, sino que tenemos que ser artífices de esperanza, es decir, testigos de esperanza, que logren infundir, no artificialmente, por supuesto, sino realmente, constructivamente, la esperanza en los hombres, en los pueblos, en la sociedad.

Ser hombres de esperanza: ser para los hombres que caminan en la desilusión y en la sensación del fracaso y del cansancio, los hombres que saben dar un grito de esperanza cierta y creadora: “Cristo resucitó”.

En medio de la noche, cuando todo es oscuridad, es cuando hay que gritar más fuerte que la mañana se acerca, que la luz está, que Cristo vive. No se trata entonces, siendo hombres nuevos como vamos a ser todos en la noche de la Vigilia Pascual, de sentirnos personalmente felices nosotros, renovados por dentro y seguros de decir: ahora me siento inmensamente feliz, ahora creo, ahora espero, me siento tranquilo. No.

Al salir de la Vigilia Pascual, después de haber encendido otra vez el cirio y mostrarlo en mis manos,como un símbolo de mi vida iluminada de nuevo en Cristo, tengo que volver a casa. Alguien habrá quedado en casa tal vez más pesimista y tengo que gritarle la esperanza, esa misma noche quizás tengo que encontrarme con alguien por el camino o al día siguiente o en la semana–en la escuela, en la oficina, en el mercado, en la calle–alguien que se siente un poco pesimista, como derrotado y tengo que decirle: “Ha resucitado Cristo, estamos en la semana de Pascua”. Pero no superficialmente, no gritar simplemente“resucitó Cristo” y que las cosas sigan como antes. “Resucitó Cristo, entonces yo he cambiado, entonces todos cambiamos, entonces tenemos que comprometernos a cambiar la historia”.

Canción de la esperanza

No me robarán la esperanza,
no me la romperán;
vengan a cantarla conmigo,
vengan a cantar.

Creo que detrás de la bruma
el sol espera.
Creo que en esta noche oscura
duermen estrellas.

Creo en los ocultos volcanes
sin ver sus fuegos.
Creo que esta nave perdida
llega a su puerto.

No me robarán la esperanza,
no me la romperán;
vengan a cantarla conmigo,
vengan a cantar.

Creo en el hombre razonable
y no en la fuerza,
pienso que la paz es simiente
bajo la tierra.

Creo en la nobleza del hombre
de Dios imagen
y en la voluntad
de los hombres que se levantan.

No me robarán la esperanza,
no me la romperán.
El árbol que lo han herido
pronto renacerá.

Letra: Esteban Gumucio – Música: Andrés Opazo

Interpretación: Cristóbal Fones, sj (De la obra «Tú, mi hermano» – Cristóbal Fones canta a Esteban Gumucio).

#Tiberíades #Me_has_hablado_en_mil_canciones

Crónica de la Pascua

Cruz

Los acontecimientos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo están muy bien documentados por los Evangelios, de manera especial, su pasión y muerte. Son tantos los detalles en los que reparar que, cuando buscamos en los evangelios alguna referencia en particular, nos podemos perder. Aquí ofrecemos una crónica detallada, junto a la cita bíblica correspondiente, para leer/meditar/reflexionar el paso de Jesús.

Inicio de la Pasión de Cristo

Entrada de Jesús en Jerusalén. Lc 19, 29-44

Expulsión de los vendedores del Templo. Mc 11, 15-19

Unción de Jesús en Betania. Mt 26, 6-13

Traición de Judas. Mt 26, 14-16

Sucesos anteriores a la cruz

La última cena. Lc. 22,14

Getsemaní. Mt 26,36

El arresto. Jn 18,12

Jesús ante Caifás. Lc 22,54

Negaciones de Pedro. Mt 26, 69-75

Jesús ante Pilato. Mc 15,1

Muerte de Judas. Mt 27, 3-10

Jesús ante Herodes. Lc 23, 6-10

Vuelta a Pilato. Lc 23, 11

Pilato libera a Barrabás. Lc 23, 17-21

Sentencia. Lc 23, 23-24

Crucifixión. Lc 23,33
Jesús en la cruz

Llegada al Gólgota. Mc 15,25

Primera palabra. «Padre perdónales…» Lc 23,34

Los soldados parten sus vestiduras. Mc 15,24

Los que pasaban se burlan de él. Mt 23,39-40

Los príncipes de los sacerdotes se burlan de él. Mc 15,31

Los soldados se burlan de él. Lc 23, 36-37

Uno de los ladrones le desafía. Lc 23, 39

Otro de los ladrones le implora. Lc 23, 40-42

Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» Lc 23,43

Tercera palabra: «Madre, he aquí tu hijo.» Jn 19, 26-27

Se hacen tinieblas. Mc 15,33

Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Mt 27,46

Quinta palabra: «Tengo sed.» Jn 19,28

Sexta palabra: «Todo se ha consumado» Jn 19,30

Séptima palabra: «Padre, en tu manos encomiendo mi Espíritu.» Lc 23,46

Sucesos posteriores a la cruz

La tierra tiembla y se parte el velo del Templo. Mt 27,51

Se abren las tumbas. Mt 27,52

El centurión confiesa que Jesús es hijo de Dios. Mt 27,54

La multitud regresa compungida. Lc 23,48

Quiebran las piernas a los dos ladrones. Jn 19, 31-32

Traspasan el costado de Jesús. Jn 19,34

Jesús es puesto en el sepulcro. Jn 19,38-42

El sepulcro es sellado y guardado. Mt 27,66

Orden de las apariciones en la resurrección

A María Magdalena. Mc 16,9

A las mujeres. Mt 28,9

A Pedro. 1 Cor 15,5

A dos discípulos camino de Emaús. Lc 14,15-31

A los diez discípulos. Jn 20,19-24

A Tomás. Jn 20,26-28

A los discípulos, en el mar de Tiberíades. Jn 21,1-24

A los once, en Galilea. Mt 28,16-17

A quinientos hermanos juntos. 1 Cor 15,6

A Santiago. 1 Cor 15,7

A los once, en la Ascensión. Hech 1, 1-9

A Pablo. Hech 9,1-5 y 1 Cor 15,8

 

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Para ir al especial de Semana Santa con Jesús, hacé click aquí.

#Tiberíades #SemanaSantaConJesús