
No. No estoy hablando de las tres acciones, más que necesarias, para el cuidado del medio ambiente: reducir, reutilizar, reciclar. La referencia es a las tres «R» que nos permiten transitar el camino a una vida nueva: recapacitar, reconciliar, renovar.
El encuentro de Jesús con Zaqueo es una muestra de como el hombre puede darle a su vida un «golpe de timón» y orientarla a formas más humanas y fraternas. La inquietud de Zaqueo, de querer ver a Jesús, lo llevó al encuentro que se produce por la inclinación de Jesús de ir hacia las periferias existenciales (allí donde muchos evitan llegar) para rescatar a los que navegan en el mar del dolor, de la culpa, de la frustración, de una vida mediocre.
Entrar en la casa de Zaqueo es entrar en su corazón y comenzar, allí, a dar curso a la gracia de la conversión. La actitud de Jesús de llegarse hasta su casa (sin importarle los comentarios maliciosos), de alojarse allí y compartir, simplemente, la vida permite a Zaqueo recapacitar (reconocer su «baja estatura moral»), abrirse a la reconciliación (el encuentro con los demás desde la enmienda de sus errores) y renovar su vida a la luz del Hombre Nuevo.
La historia de Zaqueo nos inspira… este fin de semana, seguramente, encontraremos un buen árbol para ver, desde allí, a Jesús que viene a nuestro encuentro.
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