La amistad con Jesús es una posibilidad. El tomó la iniciativa y nos cuenta entre sus íntimos. Sólo hay que aventurarse y aceptar la invitación: «Maestro, ¿dónde vives?». «Vengan y lo verán».
«Como un amigo a un amigo» es una invitación a conocer a Jesús, experimentar su cercanía, valorar sus opciones y decidirse por un estilo de vida centrado en el amor a los demás.
El sacerdote jesuita, David Pantaleón, es el autor de esta hermosa canción que llama a la amistad, real y profunda, con Jesús, amigo y señor. La compartimos en la versión de Cristóbal Fones, sj.
Mucho se habla, hoy, de adoctrinamiento. Si escribimos la palabra en el buscador de Google, aparecerán, entre los primeros resultados: a. peronista, a. religioso, a. de género, a. feminista. O sea, adoctrinamiento religioso, político o ideológico… Fr
ente a ello, surge una pregunta: ¿todos entenderemos lo mismo cuando hablamos de adoctrinamiento?
Si nos remitimos al diccionario por internet, encontramos la siguiente definición:
Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios. «Había adoctrinado a su padre en los principios de la monarquía absoluta; colaboraba en la misión de adoctrinar a los fieles respecto a las creencias»
Dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar. Sinónimo: Aleccionar.
En este concepto, me interesa destacar la expresión «con la intención de ganar partidarios», que trataremos más adelante.
Por su parte, en Wikipedia, se nos dice: «conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas».
En el contexto del diálogo acerca de la separación entre la Iglesia y el Estado, entró en debate el lugar de la catequesis en la educación escolar. No pocas personas argumentaron que la catequesis, es decir, la educación en la fe, es una maniobra de adoctrinamiento. ¿Es aceptable esta consideración?
Para comenzar a esbozar una respuesta, me gustaría plantear la diferenciación entre «educación» y «amaestramiento». Luego, hacer la distinción con «adoctrinar». Para ello, les comparto un cuento de Jorge Bucay, «El elefante encadenado».
El elefante encadenado (Jorge Bucay)
Cuando yo era chico me encantaban los circos y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, como a otros, después me enteré que me llamaba la atención el elefante.
Durante la función la enorme bestia hacia despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces ¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado ¿Por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era, ciertamente, muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree – pobre – que no puede.
El tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás…jamás….intentó poner a prueba su fuerza otra vez. Y así, terminó encadenado para siempre.
La condición del elefante es el de un ser «amaestrado», no «educado»; esto es, carente de conciencia y libertad. El amaestramiento se concreta cuando el elefante repite una serie de movimientos obligado por una acción externa violenta o amenazante (podemos pensar en el látigo del domador) o por un incentivo (comida o bebida, por ejemplo) que funciona como aliciente. El cuento habla, además, del «registro de su impotencia», es decir, aquello que impide – la estaca – al elefante ser quién es. El amaestramiento lo ha puesto en situación de asumir una condición que no es la suya.
El camino de la educación es totalmente distinto, ya que el acto educativo va en pos de brindar al educando dos componentes básicos de la humanidad: la conciencia y la libertad. Educar para la conciencia de sí mismo es ayudar al otro a reconocerse y, de allí, gobernarse y proyectarse. Nótese que digo «gobernarse» ya que la verdadera educación tiende al autodominio/autonomía (el hombre no necesita del «látigo», se conoce y reconoce y aprende a regirse). Íntimamente unida a la libertad, como capacidad de «hacerse» y de «despojarse» de todo aquello que le impide ser persona, para sí mismo y para los demás.
El amaestramiento impidió al elefante reconocerse y determinarse. De allí su destino de infelicidad: hacer «piruetas» para conformar y divertir a otros.
En este punto, es necesario recordar dos planteos educativos a los que se denomina, tradicionalmente dentro de la Pedagogía, «problemas previos de la educación»: acerca de la posibilidad de educar y la legitimidad de la educación en sí. Se trata de dos cuestiones que resultan obvias para muchas personas, pero que, puestas de relieve en este contexto, abren un interesante debate acerca de la práctica educativa.
¿Es posible educar? Claro que sí, pero, preguntémonos primero, para qué educar. Si la respuesta es «para formar personas con recta conciencia y uso de su libertad», está claro que, aunque difícil, educar es posible.
Por otro lado, ¿es legitimo educar? ¿Es legítimo avanzar en el estado de inocencia de un niño para colmarlo con pensamientos, normas y doctrinas de las que no tiene conciencia aún? Nuevamente aparece la pregunta que nos hicimos en el párrafo anterior: ¿para qué educar? Y la misma respuesta nos lleva a afirmar que sí, es legítimo educar: si la acción desplegada ayuda al niño (o joven) a reconocerse como persona valiosa con capacidad para la autodeterminación, es afirmativa la respuesta. Por tanto, es en la intención donde se revela la posibilidad y la legitimidad del acto educativo. Porque el camino, bien puede ser el del elefante encadenado que, en lugar de recibir educación, recibió amaestramiento.
La tarea evangelizadora no puede confundirse con «propaganda» o con «proselitismo» (la intención de ganar partidarios o adeptos sin importar los medios usados) ya que ésta, para ser fiel al evangelio que busca promover, cuenta con la libertad como elemento fundamental. La evangelización es propuesta, invitación, exhortación a asumir un estilo de existencia basado en la vida y mensaje de Jesús de Nazaret. La fe, por tanto, se propone, nunca se impone.
El adoctrinamiento, en sí mismo, no sería malo si quedara circunscrito a la enseñanza de una doctrina. Pero, en el uso y abuso de la acción, el adoctrinamiento ha quedado ligado a la falta de un pensamiento crítico, elemento indispensable para la toma de conciencia y el uso de la libertad. La catequesis (educación en la fe) ha de alentar el desarrollo de un pensamiento crítico que asume las verdades de la fe, no desde una posición pasiva, sino desde un diálogo original, creativo, edificante que permite al educando / catequizando crecer en la conciencia de sí y encontrar herramientas para conquistar la verdadera libertad. Por ello, es muy importante en catequesis animar al catequizando a asumir su fe más que a heredarla sin comprensión, interés o decisión…
Educar (en la fe, para la vida político/social, para el ejercicio de la ciudadanía) siempre entraña una enorme responsabilidad. La legitimidad del acto educativo se afirma cuando el educador promueve en el educando las diversas capacidades que le permitirán asumir su identidad, responder a su vocación específica y desplegar todas las cualidades que Dios, Divino Maestro, le ha otorgado.
Como dijo un sacerdote jesuita, educar es difícil, bello y posible.
Puedes escuchar el podcast en YouTube o en Spotify. Si lo deseas, puedes descargar un archivo pdf con el texto del podcast para compartir.
¿Qué camino hemos de tomar en la evangelización y catequesis escolar? ¿Cuáles son las acentuaciones que definen la catequesis escolar en el tiempo que nos toca transitar? Inspirado por la lectura de “Catequesis para la vida”, pienso en siete, a saber:
Acercarnos y tocar los centros vitales y de interés
Un lenguaje nuevo
Breve, ameno y lúdico
Semillas del Verbo
El valor del testimonio
El primer anuncio como primero y principal
La Palabra y el catequista
En el octavo episodio de nuestro podcast, abordamos estas acentuaciones a la catequesis escolar. Si te gusta nuestra propuesta, te agradecemos que la compartas.
Escucha «Haciendo Eco» en Spotify
Si lo deseas, puedes descargar el contenido del podcast en archivo PDF, con un anexo de textos bíblicos y del magisterio para profundizar: Creí y por eso hablé.
«Jesús, te seguiré» es el título que quise darle a la planificación de catequesis escolar destinada a alumnos de 4° año secundaria de la Escuela Parroquial Nuestra Señora del Camino.
Se trata de un conjunto de encuentros centrados en la vida de un grupo de adolescentes en cambio constantes, colmados de interrogantes y búsquedas. Partiendo, siempre, de la vida de los interlocutores, buscamos en Jesús una enseñanza que, como un gran faro, de orientación a la vida, provocando nuevas actitudes, mas humanas, más cristianas.
A continuación, los temas abordados destacando el núcleo central del mensaje que buscamos anunciar.
Para preparar estos encuentros, nos hemos inspirado en el libro «Proyecto pastoral para preadolescentes» (Mariana Fuentes – Raúl Lutz – Editorial Claretiana) del que tomamos algunos títulos y textos bíblicos.
¿Por qué seguir a Jesús? ¿Qué encontramos en su vida que nos impulsa a su seguimiento? La enseñanza de Jesús es, siempre, actual. Con este juego intentamos poner al grupo de catequizando en contacto con la enseñanza del Señor a partir de frases conocidas y no tanto…
Si el recurso te gustó, te agradecemos que lo compartas.
Para dar comienzo a nuestros encuentros de Filosofía, proyecto de aula titulado «Ir de camino», propuse a mis estudiantes escuchar dos temas de Supertramp y que ellos nos guiaran en una reflexión sobre el sentido y finalidad de la escuela.
La consigna fue la siguiente: luego de escuchar ambas canciones, debían señalar la frase que más haya llamado su atención o que consideraran más importante. Luego, la compartirían a la clase indicando el por qué de la elección.
Posteriormente, se les propuso una nueva pregunta:
¿Cómo debería ser, según tus criterios, la escuela que responda a tus expectativas? Plantea similitudes y diferencias entre la escuela que concurres y la ideal.
Finalmente, ¿qué deberías poner de tu parte para acercarte a ese ideal?
School
Rick Davies y Roger Hodgson
Puedo verte por la mañana cuando vas a la escuela. No olvides tus libros, sabes que tienes que aprender la regla de oro, el profesor te dice que pares de jugar y sigas con tu trabajo y seas tan bueno como Johnnie, sabes que nunca elude sus deberes.
Él está progresando.
Después que termina la escuela, estás jugando en el parque. No vuelvas demasiado tarde, no dejes que oscurezca. Te dicen que no pierdas el tiempo en descubrir de qué se trata la vida y crezcas para ser como ellos, no te dejarán arreglar las cosas. Y estás lleno de dudas.
“No hagas esto y no hagas aquello”. ¿Qué están tratando de hacer?
Hacer de ti un buen muchacho. ¿Saben dónde está? No critiques, son viejos y sabios. Haz lo que te dicen. No querrás que el diablo salga y te quite tus ojos.
Tal vez me equivoco al esperar que pelees. O tal vez estoy loco, no sé diferenciar el bien del mal. Pero mientras aún esté vivo, tengo que decir esto: siempre depende de ti si quieres ser así ¿Quieres ver eso, quieres ver de esa manera? Estás progresando.
La canción lógica
Rick Davies y Roger Hodgson
Cuando era joven, parecía que la vida era maravillosa, un milagro, oh, era hermosa, mágica. Y todos los pájaros en los árboles, bueno, cantaban tan felizmente, oh, animadamente, oh, alegremente, mirándome.
Pero entonces, me mandaron lejos, para enseñarme cómo ser una persona sensata, razonable, responsable, práctica. Y entonces, me mostró un mundo en el que yo podría ser de fiar, desapegado, intelectual, cínico.
Hay momentos en los que todo el mundo duerme, en los que las preguntas
van por caminos demasiado profundos para un hombre sencillo. ¿Me dirás por favor, por favor,
qué es lo que hemos aprendido? Sé que suena absurdo, pero por favor, dime quién soy.
Ahora, vigila lo que dices, o dirás que eres un radical, un liberal, un fanático, criminal. No des tu firma (por ninguna causa) queremos sentir que eres aceptable, respetable, presentable, un vegetal.
Pero por la noche, cuando todo el mundo duerme, las preguntas van por caminos demasiado profundos para un hombre sencillo. ¿Me dirás por favor, por favor,
qué es lo que hemos aprendido? Sé que suena absurdo, pero por favor, dime quién soy…
Ambas canciones plantean interrogantes profundos sobre la escuela y la educación. En el diálogo con los estudiantes se habló tanto de la necesidad de educar para el futuro sin descuidar las necesidades del tiempo presente.
Personalmente, pienso en la importancia que reviste educar para la toma de conciencia de sí mismo (¿quién soy?), del reconocimiento de la propia identidad, del don de la libertad que es, a su vez, tarea. Sin una adecuada y profunda educación personalista, el desarrollo de habilidades y el abordaje de contenidos, carece de importancia. Luego, sí, mirando al futuro, dotar a los estudiantes de recursos que les permitan desarrollar una carrera y desempeñarse activamente en el mundo del trabajo. Sueño con una educación humanista que favorezca, tanto, la inteligencia intrapersonal como la interpersonal y ayude a desarrollar habilidades y capacidades para crecer y sumar su esfuerzo en la construcción de la sociedad.
¿Cuál es tu aporte? ¿Cuál es tu mirada? Espero tus comentarios.
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Hoy, en el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, compartimos esta oración del Papa Francisco de la encíclica Laudato Si y que forma parte de uno de los encuentros para jóvenes del itinerario «Emaús».
“No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. Hay un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañarla. ¿Por qué no podemos detenernos a pensarlo?“ LS, 101.- (…)
El hombre descubre que la Casa común ha sido pensada para él; y en él, para toda la humanidad: es un bien común. Así todos bienes de la tierra han de servir para ser gozado por los hombres en una porción suficiente que les permita vivir con dignidad sin alterar, en ello, el equilibrio y la armonía de la Casa común.
Al tratarse de un bien recibido de Dios y destinado a toda la humanidad, conlleva el carácter de herencia común que hay que resguardar en virtud de las nuevas generaciones: es una obligación moral preservar la Casa común para los que vendrán.
Para leer la planificación completa: Emaús – Año 2: “Alabado seas”, pág. 107ss.
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Pensar en el Proyecto de Vida, el reconocer virtudes y defectos, instala a los jóvenes en una perspectiva vocacional. ¿Qué haré de mi vida? ¿cuál será mi profesión?, son algunas de las preguntas que se plantean quienes se encuentran en el comienzo de la adolescencia tardía: el tiempo de plantearse seriamente el futuro.
El pensar la vocación, muchas veces lleva a considerarla como sinónimo de profesión. Este encuentro busca plantear la diferencia y la necesaria conexión entre una y otra.
El objetivo es que los jóvenes reconozcan las diferencias y la complementariedad entre vocación y profesión.
Para leer la planificación completa: Emaús – Año 1: “Ser o hacer”, pág. 34ss.
En la búsqueda de conocer lo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros, venimos de reconocer nuestras limitaciones. Pero esto no alcanza. Es menester dar gracias al Creador por los dones y talentos que ha puesto en cada uno de nosotros.
«Curriculum vitae» busca, como objetivo, que el joven reconozca los dones que Dios le ha otorgado y los disponga en el servicio a los demás, y desde el servicio y la entrega, se constituya en luz en sus ambientes cotidianos.
Para leer la planificación completa: Emaús – Año 1: “Curriculum vitae”, pág. 31ss.