Adviento es un tiempo corto pero intenso. Tan solo cuatro domingos que, con su mensaje y sus símbolos, allanan el camino hacia la Navidad y nos invitan a poner, en el centro de nuestra vida cristiana, el deseo de encuentro con Jesús, alegría nuestra y razón de nuestra esperanza.
La corona del Adviento es uno de los tantos símbolos que este tiempo nos propone. Con su pedagogía del signo (forma circular, adornada de ramas verdes y cuatro velas que van indicando la cercanía de la meta) nos invita a transitar este tiempo con la convicción que la «luz está cerca», que esa expresión del profeta Isaías está por hacerse realidad:
"El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz" (9, 1).
Esta canción del grupo Ictys puede acompañar la oración de cada familia al encender la corona de Adviento. Sin duda, el canto nos permitirá ganerar un clima de oración que prepare los corazones, no para quedarnos en el signo (por más bello que sea) sino para dejar entrar, verdaderamente, a la luz del mundo en nuestras vidas. Feliz Adviento!!!
La corona de Adviento es un símbolo claro y sencillo que nos ayuda a ponernos en sintonía con la Navidad. Cuatro velas dispuestas en forma circular que se encienden semana a semana a partir del primer domingo de este tiempo especial y, lo más importante, la disposición dentro del hogar de prepararse para recibir en los corazones la visita del Niño Jesús que viene a reinar.
Hoy, les compartimos una bella canción para acompañar el encendido de cada vela de la corona y una propuesta de oración para que este símbolo pueda, realmente, cumplir su misión de «preparar el camino del Señor».
La canción se llama «Hoy se enciende una llama» y está interpretada por el grupo Ictys. Son cuatro estrofas; cada una de ellas corresponde a cada semana del Adviento. Esperamos que les guste!!!
Haciendo un pesebre en nuestro corazón
Oración al encender la corona de Adviento: podrán rezar esta oración a lo largo de las cuatro semanas frente a la corona de adviento.
Primera semana de Adviento
Comenzamos cantando «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la semana de Adviento que estemos transitando).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Te damos gracias, Señor, por encontrarnos reunidos frente a la Corona de Adviento. Hoy, nos ponemos en camino hacia la Navidad: queremos celebrar con gozo el nacimiento del Niño Dios. ¡Qué nuestros corazones sean el pesebre donde el Niño vuelva a nacer!
Lectura del Evangelio según san Marcos:
«Estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. «¡Estén prevenidos!»».
Mc 13, 35-37
Te pedimos, Señor, que este tiempo de Adviento no pase desapercibido en nuestra familia. Que, atentos y vigilantes, podamos brindar el tiempo necesario para preparar los corazones a la Navidad. Este tiempo es una oportunidad para crecer en la fe y la caridad. Por eso, al encender la primera vela de esta corona, te decimos: ¡Aquí estamos Señor, con nuestras lámparas encendidas! Danos valor y perseverancia para esperar tu llegada.
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Segunda semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Te damos gracias, Señor, por encontrarnos reunidos frente a la Corona de Adviento. Al iniciar la segunda semana, sabemos que estás más cerca, nuestros corazones se preparan para recibirte. ¡Ven a nacer aquí, en nuestro corazón/pesebre!
Lectura del Evangelio según san Marcos:
«¡Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén… Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!»
Is 40, 1-3
Gracias, Señor, por venir a nuestro encuentro y consolar nuestros corazones doloridos a causa de tantas cosas que nos inquietan: el distanciamiento social, la enfermedad, la ausencia de seres queridos, la pobreza, la exclusión… Eres nuestro consuelo porque vienes a traer la paz. Una paz activa que busca la justicia y promueve la fraternidad. ¡Señor, al encender la segunda vela de esta corona, manifestamos nuestro compromiso de ser consuelo para los demás!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Tercera semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Una vez más nos reunimos en tu nombre. Vamos transitando este tiempo con alegría y confianza: tu cercanía es garantía de fidelidad. ¡Gracias, Señor, por venir a nuestro encuentro!
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
Jn 1, 6-7
Te pedimos, Señor, oídos atentos para escuchar la voz del que viene en tu nombre. Gracias porque has enviado a tu mensajero: esa persona que nos ayuda a descubrir la fe, escuchar la Palabra, oír tu voz… Que en esta tercera semana de Adviento, nos atrevamos a convertirnos en mensajeros y compartir con los demás que estás llegando para reinar en los corazones. Por eso, al encender la tercera vela de esta corona, te decimos: ¡Aquí estamos, Señor, somos tus mensajeros! Envíanos!!!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Cuarta semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Se acerca la Navidad. Las familias se preparan para encontrarse y celebrar. ¡Cuánta necesidad de encuentro festivo y fraternal tiene la familia humana! ¡Señor, que en cada hogar haya un lugar para ti! ¡Que se multipliquen los corazones/pesebre donde puedas nacer para transformar!
«No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
Lc 1, 30-33
Al encender la cuarta vela del Adviento, percibimos esa luz con mayor intensidad. La llegada del Niño está, cada vez, más cerca. Que al llegar, encuentre corazones humildes que sepan acogerlo. ¡Niño Jesús, María y José, aquí, en nuestra casa/posada hemos preparados nuestros corazones/pesebre para recibirlos! ¡Sean bienvenidos en nuestro hogar!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Para culminar, te invitamos a cantar/escuchar «Corazón pesebre».
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