La Biblia según Vox Dei

Un encuentro entre la fe y la música popular

Hace tiempo que me detengo a buscar las semillas de la Palabra en la cultura popular. Quiero tener el oído atento a esas manifestaciones ya que, el lenguaje de la música popular, nos permite hablar de Dios de otra forma, descubrirlo presente en los corazones de tantas personas que buscan el bien, anhelan la paz, luchan por la justicia…
La muerte de Willy Quiroga me hizo volver a La Biblia según Vox Dei (obra que escucho seguido) y preguntarme sobre el por qué de su vigencia. Allí salió este podcast que no estaba en los planes. Espero que les guste… De paso, aviso: vendrán otros diálogos musicales en el futuro…

¿Por qué lo elegimos como tema para un episodio de Haciendo Eco? La Biblia es uno de los discos más importantes del rock nacional. El impacto que generó tras su publicación en el año 1971 muestra la importancia de esta obra que se caracteriza por su originalidad y vigencia.

Al momento de su composición, Vox Dei era una banda de rock, proveniente de Quilmes, con incipiente rodaje en el mundo de la música. Sin embargo, ese hecho no constituyó un obstáculo para que pudieran dar a luz esta obra emblemática. Cuando el productor Jorge Álvarez tomó contacto con la iniciativa del grupo, alentó el proyecto pero, al estar transitando una dictadura militar, quiso tomar recaudos y evitar una reacción negativa de la Iglesia al respecto. Se organizó un encuentro con representantes de la curia local. La respuesta recibida de parte de monseñor Graselli es significativa: A mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios y vos apenas con un silogismo lo conseguiste.

Es más, luego de escuchar a los músicos, el obispo escribió una misiva recomendando a los jóvenes escuchar esta obra. En las primeras ediciones de esta obra se incluyó la carta de Graselli.

Los músicos siguieron adelante con el proyecto. Lamentablemente una serie de infortunios aceleraron la publicación del disco cuando aún restaba darle forma final a algunas canciones. Es el caso del tema dedicado al Apocalipsis, que se publicó como instrumental. Felizmente, años después, la banda pudo registrar el tema completo con su debida letra.

¿En qué consiste la obra? Se trata de dos discos. Los temas del primero son: Génesis, Moisés, Las guerras, y Profecías.

En segundo incluye: Libros Sapienciales, Cristo – Nacimiento, Cristo – Muerte y Resurrección y Apocalipsis.

Tiempo después, pudieron conocerse otros registros que no alcanzaron a entrar en la versión original. Luego, El manto de Elías y Apocalipsis con su letra original.

¿Qué importancia tiene para nuestra reflexión como catequistas y evangelizadores? El tipo de lenguaje elegido, su forma poética, expresiones que sintetiza lo sagrado pero desde una experiencia personal. Ricardo Soulé, autor de todas las letras, cuenta: «Al principio pensé que debía encarar los textos de La Biblia en forma dogmática. Sin poner nada de mí. Pero eso era imposible por varios motivos… Decidí, entonces, que tenía que jugarme. Dar un poco la cara ya que había decidido afrontar el tema. No tenía otra salida que elaborar mi propia interpretación de las escrituras. Contar lo que ocurre en la Biblia pero tal como yo lo sentí al leerla».

En otra ocasión, el responsable de todas las letras de esta obra, afirmó: «Mi familia paterna era cristiana y yo cumplí con los sacramentos usuales de la iglesia pero el tema de la Biblia vino por el lado de mi suegro. Él era polaco cristiano y había padecido en carne propia los horrores de la Segunda guerra mundial. Como tantos refugiados vino para acá tuvo tres hijas una de ellas es mi esposa Gabriela él me hablaba de Cristo y entonces escribí sobre eso. Tiró una semilla que creció en mí de manera descomunal».

La Biblia como registro sonoro no solo es valiosa por ser un hecho cultural musical, lo es, también, por su fuerza comunicativa. La música en general, además de ser un lenguaje capaz de transmitir emociones, es un poderoso vehículo de comunicación de ideas, de mensajes. Algunos podrán pensar, dentro de la música estrictamente eclesial, existen numerosas composiciones que expresen el mensaje bíblico. Sin duda que las hay. Pero el valor de la obra de Vox Dei, radica en El encuentro entre la fe y la música popular, El encuentro entre la fe y la cultura, que dio como resultado un cúmulo de canciones que han permitido familiarizar a muchas generaciones con el mensaje bíblico.

Nuevamente adquiere valor la expresión de monseñor Graselli: «A mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios y vos apenas con un silogismo lo conseguiste».

Muchas de estas canciones adquieren un fuerte tinte kerigmático:

«No es quizás que ahora sé mirar
cuánto hay a mi alrededor
más de lo que mis ojos pueden mirar
y llegar a ver.
Estas son razones que dicen que sólo sé,
que sé querer y que tengo Dios y tengo fe
y que doy amor y puedo ser».

Uno de los grandes desafíos para nuestra catequesis hoy está en encontrar lenguajes claros y directos que nos puedan servir de vínculo, de puente, para familiarizar a nuestros oyentes con la palabra de Dios. Sí de algún modo la tarea del catequista es la de ser un intérprete del Evangelio y como dice el directorio para la catequesis ser custodio de la memoria de Dios y esa memoria no está contenida solamente en los libros sagrados también está en las distintas expresiones que aquellos que se dejaron interpelar por esa misma palabra nos han dejado en formas diversas, incluyendo la artística. Son las semillas del Verbo presentes en toda actividad humana. Aprendamos a descubrirlas

Sigamos andando, sigamos haciendo eco.

En YouTube: https://youtu.be/-FP2RrRzeKY

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¿Adoctrinar o educar?

Mucho se habla, hoy, de adoctrinamiento. Si escribimos la palabra en el buscador de Google, aparecerán, entre los primeros resultados: a. peronista, a. religioso, a. de género, a. feminista. O sea, adoctrinamiento religioso, político o ideológico… Fr

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ente a ello, surge una pregunta: ¿todos entenderemos lo mismo cuando hablamos de adoctrinamiento?

Si nos remitimos al diccionario por internet, encontramos la siguiente definición:

  1. Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios. «Había adoctrinado a su padre en los principios de la monarquía absoluta; colaboraba en la misión de adoctrinar a los fieles respecto a las creencias»
  2. Dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar. Sinónimo: Aleccionar.

En este concepto, me interesa destacar la expresión «con la intención de ganar partidarios», que trataremos más adelante.

Por su parte, en Wikipedia, se nos dice: «conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas».

En el contexto del diálogo acerca de la separación entre la Iglesia y el Estado, entró en debate el lugar de la catequesis en la educación escolar. No pocas personas argumentaron que la catequesis, es decir, la educación en la fe, es una maniobra de adoctrinamiento. ¿Es aceptable esta consideración?

Para comenzar a esbozar una respuesta, me gustaría plantear la diferenciación entre «educación» y «amaestramiento». Luego, hacer la distinción con «adoctrinar». Para ello, les comparto un cuento de Jorge Bucay, «El elefante encadenado».

El elefante encadenado (Jorge Bucay)

Cuando yo era chico me encantaban los circos y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, como a otros, después me enteré que me llamaba la atención el elefante.

Durante la función la enorme bestia hacia despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado ¿Por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era, ciertamente, muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree – pobre – que no puede.

El tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás…jamás….intentó poner a prueba su fuerza otra vez. Y así, terminó encadenado para siempre.

La condición del elefante es el de un ser «amaestrado», no «educado»; esto es, carente de conciencia y libertad. El amaestramiento se concreta cuando el elefante repite una serie de movimientos obligado por una acción externa violenta o amenazante (podemos pensar en el látigo del domador) o por un incentivo (comida o bebida, por ejemplo) que funciona como aliciente. El cuento habla, además, del «registro de su impotencia», es decir, aquello que impide – la estaca – al elefante ser quién es. El amaestramiento lo ha puesto en situación de asumir una condición que no es la suya.

El camino de la educación es totalmente distinto, ya que el acto educativo va en pos de brindar al educando dos componentes básicos de la humanidad: la conciencia y la libertad. Educar para la conciencia de sí mismo es ayudar al otro a reconocerse y, de allí, gobernarse y proyectarse. Nótese que digo «gobernarse» ya que la verdadera educación tiende al autodominio/autonomía (el hombre no necesita del «látigo», se conoce y reconoce y aprende a regirse). Íntimamente unida a la libertad, como capacidad de «hacerse» y  de «despojarse» de todo aquello que le impide ser persona, para sí mismo y para los demás.

El amaestramiento impidió al elefante reconocerse y determinarse. De allí su destino de infelicidad: hacer «piruetas» para conformar y divertir a otros.

En este punto, es necesario recordar dos planteos educativos a los que se denomina, tradicionalmente dentro de la Pedagogía, «problemas previos de la educación»: acerca de la posibilidad de educar y la legitimidad de la educación en sí. Se trata de dos cuestiones que resultan obvias para muchas personas, pero que, puestas de relieve en este contexto, abren un interesante debate acerca de la práctica educativa.

¿Es posible educar? Claro que sí, pero, preguntémonos primero, para qué educar. Si la respuesta es «para formar personas con recta conciencia y uso de su libertad», está claro que, aunque difícil, educar es posible.

Por otro lado, ¿es legitimo educar? ¿Es legítimo avanzar en el estado de inocencia de un niño para colmarlo con pensamientos, normas y doctrinas de las que no tiene conciencia aún? Nuevamente aparece la pregunta que nos hicimos en el párrafo anterior: ¿para qué educar? Y la misma respuesta nos lleva a afirmar que sí, es legítimo educar: si la acción desplegada ayuda al niño (o joven) a reconocerse como persona valiosa con capacidad para la autodeterminación, es afirmativa la respuesta. Por tanto, es en la intención donde se revela la posibilidad y la legitimidad del acto educativo. Porque el camino, bien puede ser el del elefante encadenado que, en lugar de recibir educación, recibió amaestramiento.

La tarea evangelizadora no puede confundirse con «propaganda» o con «proselitismo» (la intención de ganar partidarios o adeptos sin importar los medios usados) ya que ésta, para ser fiel al evangelio que busca promover, cuenta con la libertad como elemento fundamental. La evangelización es propuesta, invitación, exhortación a asumir un estilo de existencia basado en la vida y mensaje de Jesús de Nazaret. La fe, por tanto, se propone, nunca se impone.

El adoctrinamiento, en sí mismo, no sería malo si quedara circunscrito a la enseñanza de una doctrina. Pero, en el uso y abuso de la acción, el adoctrinamiento ha quedado ligado a la falta de un pensamiento crítico, elemento indispensable para la toma de conciencia y el uso de la libertad. La catequesis (educación en la fe) ha de alentar el desarrollo de un pensamiento crítico que asume las verdades de la fe, no desde una posición pasiva, sino desde un diálogo original, creativo, edificante que permite al educando / catequizando crecer en la conciencia de sí y encontrar herramientas para conquistar la verdadera libertad. Por ello, es muy importante en catequesis animar al catequizando a asumir su fe más que a heredarla sin comprensión, interés o decisión…

Educar (en la fe, para la vida político/social, para el ejercicio de la ciudadanía) siempre entraña una enorme responsabilidad. La legitimidad del acto educativo se afirma cuando el educador promueve en el educando las diversas capacidades que le permitirán asumir su identidad, responder a su vocación específica y desplegar todas las cualidades que Dios, Divino Maestro, le ha otorgado.

Como dijo un sacerdote jesuita, educar es difícil, bello y posible.

Puedes escuchar el podcast en YouTube o en Spotify. Si lo deseas, puedes descargar un archivo pdf con el texto del podcast para compartir.

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Encontrar

El encuentro con Cristo: punto de partida

La vida de fe tiene un punto de partida: es el encuentro con Jesús el que transforma a la
persona, impulsándola a vivir la vida desde otra perspectiva, encontrando un nuevo
sentido a las cosas, descubriéndose como «una misión en la tierra» (EG).

El primer encuentro de Redes se centra en la palabra «Encontrar» e invita al catequista a
descubrir el «ansia de Dios» presente en cada ser humano.

Materiales y recursos

1.- Video presentación del encuentro

2.- Desarrollo del encuentro (pdf)

Descarga el archivo aquí

3.- Desarrollo del encuentro en formato podcast

Escuchar en Anchor

4.- Oración conclusiva (en video o podcast)

Escuchar en Anchor

5.- Formulario de revisión de contenidos

https://forms.gle/21YtPuDq4W1M3qz27

Enlaces al contenido «Redes»

Página principal de Redes

Introducción al proyecto

Temario

1.- Encontrar. El encuentro con Cristo: punto de partida.
2.- Compartir. Apóstol: saber ser con los otros.
3.- Escuchar. La Palabra de Dios: como María, a los pies de Jesús.
4.- Orar. El diálogo con Dios: la fortaleza de la oración.
5.- Evangelizar. La dicha de la Iglesia: anunciar el Evangelio.
6.- Resonar. Educar en la fe: el desafío de la catequesis.
7.- Crecer. Madurar la fe: las tareas de la catequesis.
8.- Beber. Las fuentes de la catequesis: su riqueza y contenido.
9.- Comunicar. El arte de expresar el evangelio.
10.- Acompañar. La Pedagogía de Dios: un estilo de educación.
11.- Guiar. El encuentro de catequesis: vida, fe, vida nueva.
12.- Ser. La identidad del catequista: maestro, educador y testigo.

El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com

Fe/Descubrimiento

2019-08-30 14.00.40

Tiempo atrás, en un encuentro de catequesis escolar, una alumna de 6° año de secundario objetó un texto que estábamos utilizando acerca de la fe. El texto aludido, decía:

«Creer es tener una experiencia de Dios.  Es llevar una relación personal con Dios. La fe supera la razón, pero no se opone a ella ni equivale a tener conocimientos intelectuales sobre Dios» (Diálogos semanales con Jesús.- Editorial Verbo Divino).

Su objeción no estaba focalizada en la experiencia de Dios sino en que la fe «supera a la razón».

Le respondí que no llegamos a la fe a partir de una elaboración intelectual, ni por un razonamiento ni siguiendo una metodología científica. No podemos hallar a Dios en el laboratorio. La fe nace en la experiencia que nos lleva a descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana. Pero ese descubrimiento tiene una característica peculiar: se realiza en la medida en que hacemos relectura de la propia historia.

En los evangelios, la experiencia de encuentro con Dios de los discípulos y discípulas, comienza por no reconocer a Jesús resucitado pero, luego, un gesto, una palabra, una acción les permite descubrir al Señor:

  • María Magdalena sólo reconoce a Jesús cuando éste le dice su nombre. Antes, lo había confundido con el jardinero.
  • A orilla del mar de Tiberíades, los discípulos dialogan con un extraño que le pide de comer. No lo reconocen hasta que acontece una gran pesca.
  • Los discípulos de Emaús caminan diez kilómetros con el Señor sin reconocerlo hasta que éste bendice y parte el pan.

Cada uno vive una experiencia de encuentro, de descubrimiento, de transformación. Es un encuentro personal con Dios.

Enzo Giustozzi nos recuerda, en la obra aludida en la imagen que encabeza estas palabras, que la fe bíblica es producto de una experiencia de liberación: Israel reconoce que Yavé es su Dios, el que los libró de Egipto. El pueblo de la Biblia, descubre la presencia de un Dios liberador que escucha su clamor e irrumpe en la historia. Así queda claramente expresado en las palabras del libro del Deuteronomio:

«Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa.  Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios. El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me diste» (Deut 26, 5-10).

Al iniciar su predicación, Jesús atrajo a muchos hombres y mujeres que experimentaron el encuentro con el Dios vivo: escuchando sus enseñanzas, experimentando su poder sanador, recibiendo muestras de cariño, cercanía, comprensión y misericordia, aprendiendo a donarse en servicio desinteresado al prójimo, comprendiendo que el verdadero poder es servicio, apreciando los valores de la vida comunitaria y la apertura en la labor evangelizadora.

El papa Benedicto XVI, expresó el inicio de la fe cristiana con bellas y sencillas palabras en Deus Caritas Est, que podrás apreciar en este video:

La fe nace de una experiencia de encuentro (acontecimiento) de Dios con los hombres. Para el pueblo de Israel, ese acontecimiento fundante será el Exodo, la experiencia de liberación. Para los cristianos, la Pascua de Jesús. A partir de éstos, una alianza orienta y anima el encuentro y la fidelidad entre Dios y su pueblo. La alianza no es, solamente, un pacto de amistad; es, además el llamado a la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.

«Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Incúlcalas a tus hijos, y háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. Átalas a tu mano como un signo, y que estén como una marca sobre tu frente. Escríbelas en las puertas de tu casa y en sus postes» (Deut 6, 4-9)

Y la razón, ¿qué lugar ha de ocupar? (volvemos a la cuestión inicial). Sin dudas nos pone en marcha y nos invita a la profundización: cuando surgen aquellas preguntas existenciales, profundas, motivadoras… Como sucedió en el encuentro entre Jesús y Nicodemo:

  • Nicodemo va al encuentro de Jesús reconociéndolo como enviado de Dios. Es decir, está abierto a la novedad del Reino. Nicodemo se «deja sorprender por Dios».
  • Se sorprende cuando Jesús afirma que debe «renacer de lo alto», pero no alcanza a comprenderlo. «¿Acaso un hombre viejo puede volver al vientre de su madre?», pregunta sin reparar en que Jesús lo invita a una transformación interior = renacer del agua y del Espíritu. Si, es preciso «renacer» y, para ello deberá confiar, entregarse al Espíritu como la hoja se entrega al viento… «El viento sopla donde quiere…».
  • La experiencia de encuentro con Dios es renacimiento espiritual, transformación, conversión, vida nueva… dejar atrás al hombre viejo y revestirse del hombre nuevo. Así lo pueden atestiguar todos los que se encontraron con el amor y poder transformador de Dios…
  • En el mismo Evangelio, encontraremos a Nicodemo intercediendo por Jesús cuando un grupo de fariseos planeaba su detención (7, 40-53) y, tras su muerte, junto a José de Arimatea, se hace cargo del cuerpo de Jesús dándole sepultura. Su compromiso con el Crucificado nace de la fe-descubrimiento: «Sabemos que tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que tú haces, si Dios no está con él» (Jn 3, 2).

La fe, respuesta del hombre a Dios, surge de un acontecimiento, un descubrimiento. Una experiencia de encuentro y transformación. La catequesis ha de posibilitar el encuentro entre niños, jóvenes y adultos con el Dios vivo y verdadero y su posterior profundización y comprensión en el itinerario catequístico permanente. Para esto hemos sido llamados, para ser «hombres y mujeres para el encuentro» en la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.

#tiberíades #emaús #giustozzi #odresnuevos #catequesis #encuentro #nicodemo #descubrimiento #MesdelaBiblia #biblia #PalabradeVida

Reinar

Ramos
Ilustración: Jean-François Kieffer

Las personas podemos admirar a muchos hombres y mujeres… Nos asombramos de su talento, de sus condiciones, admiramos sus logros, sus éxitos…

A algunos, los hemos llamado ídolos; a otros los hemos colocado en lo más alto llamándolos «Mesías» o, directamente, «Dios»…

Pero ninguno de ellos es capaz de brindarnos aquello que necesitamos para ser felices… en definitiva, sus logros son… sus logros, no nuestros… Sus palmares, sus coronas, su dinero, su prestigio no es nuestro… les pertenece.

Uno solo entregó su vida por toda la humanidad… Uno sólo puede pasar por nuestras vidas enriqueciéndola con sus dones para transformarla. Uno solo es el que «todo lo tiene y todo lo entrega» para que tengamos vida.

Viene Jesús… Viene a reinar…

¿Qué significa que Jesús viene a reinar? ¿Quiere dirigirnos? ¿Quiere controlarnos? De ninguna manera. Dios respeta nuestra libertad, porque es regalo de Él.

Simplemente, Jesús viene a reinar para que en nosotros no tenga poder el pecado, ni tengan poder la envidia, el rencor, el egoísmo…

Viene a reinar para sacar de nosotros lo mejor. Porque su forma de reinar no es por la fuerza, imponiéndose…. por el contrario, su reinado se entiende desde el servicio…

Jesús viene a reinar, es decir, viene a servir. Es la lógica de la Semana Santa.

El que viene a reinar lo hace montado en un burrito…
Reina lavando los pies de los discípulos…
Abriendo sus brazos en cruz para abrazar a la humanidad…
Venciendo a la muerte para que vos y yo tengamos esperanza…

Hemos abierto nuestros brazos para recibir a tantos que nos han usado, nos han despreciado, nos han burlado… aquí está Jesús, el que nunca defrauda. Viene a reinar para dar vida.

#tiberíades #emaús #cincopanes #buenosdíastardes #catequesis

¿Quién eres tú, Jesús?

Jesús

Encuentro para adultos preparado por el Secretariado Diocesano de Catequesis de Mar del Plata en el año 2018.

No resulta novedoso hablar de Jesús en nuestra cultura “occidental y cristiana”. La persona de Jesús, su vida y mensaje están ampliamente difundidos entre nosotros: ciudades que llevan el nombre del Señor, imágenes y monumentos en diversos espacios (sagrados o públicos), la presencia de la Cruz en distintos ámbitos, diversas festividades a lo largo del año calendario, algunas consagrando días feriados, educación religiosa impartida en colegios confesionales y catequesis parroquial…

Esta presencia de la persona de Jesús, de sus dichos y hechos, ¿influyen en forma determinante en nuestra vida? ¿Hacen de nosotros una nación cristiana? Nuestra fe, ¿ha llegado a traducirse en hechos concretos?

Benedicto XVI nos dice en Deus caritas est:

“No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o

una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento,

con una Persona, que da un nuevo horizonte a

la vida y, con ello, una orientación decisiva

El encuentro con Jesús no debe considerarse como algo mágico, es la posibilidad de reconocer a Otro que, por la fuerza de su presencia y mensaje, da a nuestra vida un nuevo sentido. Hay “un antes y un después” del encuentro personal con Jesús donde se descubre que Dios nos llama a vivir plenamente la vida, a reconocer que somos “una misión en esta tierra” (EG, 272), a encontrar el profundo sentido de la vida y un camino para transitarla. Decíamos, no es algo mágico que hace desaparecer problemas y obstáculos; por el contrario, permite mirar y afrontar la realidad cotidiana con la fuerza de la fe, con una renovada esperanza y con una encendida caridad que nos impulsa a tender profundos vínculos con la humanidad.

¿Cómo posibilitar ese encuentro? ¿Cómo crear las condiciones para que cada persona pueda experimentar la cercanía de Jesús y el poder sanador de su mensaje?

Si te interesa el encuentro completo, hacé click en el enlace para descargarlo de Google Drive:

Planificación en formato Word

Presentación con imágenes para proyectar

#tiberíades #emaús #catequesis #odresnuevos #cincopanes

Creer, ¿para qué?

Creer

Encuentro para adultos preparado por el Secretariado Diocesano de Catequesis de Mar del Plata en el año 2018.

¿Por qué creer? ¿Para qué creer? Preguntas que, en variadas ocasiones surgen en nuestra catequesis. Por otro lado, una sociedad cada vez más secularizada deja a Dios un pequeño espacio, cada vez menor, conformándose con otro tipo de respuestas a sus interrogantes. Creyentes que dejan de creer, ateos que desearían creer y perseverantes cristianos que intentan hacer pie (como Pedro) al caminar por las aguas de un nuevo milenio.

¿Para qué creer? Es una pregunta que puede tener variadas respuestas. Es que dependerá de la experiencia de fe que cada hombre o mujer hayan tenido…

Si te interesa el encuentro completo, hacé click en el enlace para descargarlo de Google Drive:

Planificación del encuentro en Word.

Presentación con imágenes para proyectar.

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