El primer capítulo del Directorio para la Catequesis está dedicado a la Revelación, es decir, al misterio de la autocomunicación de Dios. Sabemos que Dios ha tomado la iniciativa y, por amor, se ha dado a conocer, comunicándose con la humanidad de muy diversas maneras: en la creación, en la historia humana y, fundamentalmente, por medio de su Hijo Jesús, la revelación del Padre. La evangelización y la catequesis están al servicio de esta revelación, mostrando a los hombres el rostro misericordioso de Dios que sale al encuentro de cada persona para invitarla a una vida plena y feliz.
Esta presentación corresponde al primer capítulo del Directorio para la Catequesis. Si ha sido de tu agrado, te agradecemos que compartas este posteo con los catequistas de tu comunidad.
El Directorio para la catequesis es un instrumento valioso para la organización y animación de la educación en la fe en sus distintos niveles. Preparado por el Pontificio Consejo para la promoción de la nueva evangelización y publicado en 2020. Se trata del tercer directorio desde que el Concilio Vaticano II solicitó su composición. En este caso, el presente documento recoge las enseñanzas de Benedicto XVI y de Francisco, especialmente Evangelii Gaudium.
Comenzamos en Tiberíades a compartir estas presentaciones para introducirnos, sintéticamente, en sus páginas. En cada entrega, se compartirá un capítulo que, esperamos, acompañe la formación de catequistas y agentes de pastoral.
La amistad con Jesús es una posibilidad. El tomó la iniciativa y nos cuenta entre sus íntimos. Sólo hay que aventurarse y aceptar la invitación: «Maestro, ¿dónde vives?». «Vengan y lo verán».
«Como un amigo a un amigo» es una invitación a conocer a Jesús, experimentar su cercanía, valorar sus opciones y decidirse por un estilo de vida centrado en el amor a los demás.
El sacerdote jesuita, David Pantaleón, es el autor de esta hermosa canción que llama a la amistad, real y profunda, con Jesús, amigo y señor. La compartimos en la versión de Cristóbal Fones, sj.
La catequesis y los nuevos escenarios contemporáneos
La historia de la humanidad puede simbolizarse, entre otras muchas formas, con la imagen de un péndulo que, en su movimiento incesante, se acerca y aleja. Encuentros y desencuentros van marcando el ritmo de la historia que, por momentos, apuesta al diálogo, a la reconciliación, a los consensos, a la construcción conjunta y, por otros, edifi ca muros de división, promueve y justifi ca la violencia, rechaza el contacto con el distinto y, en tantos casos, excluye, aparta y segrega. Transitando el siglo XXI, reconocemos que el mundo necesita seguir creando espacios de encuentro. Además de los tradicionales (la familia, la escuela, el barrio… que siguen siendo imprescindibles a la hora de propiciar el encuentro) es preciso gestar otros nuevos espacios donde garantizar el diálogo, promover la pregunta, involucrarnos en la búsqueda de respuestas.
En este episodio de Haciendo Eco nos centramos en la importancia de crear nuevos espacios de diálogo y entendimiento. Te invitamos a escuchar…
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Sabemos que el año litúrgico se formó en el tiempo a partir de los dos grandes misterios centrales de la fe cristiana: la Pascua y la Navidad. La importancia de estas dos celebraciones hizo necesario un tiempo de preparación que dispusiera el corazón de los fieles: este es el origen y el sentido de la Cuaresma para la Pascua y del Adviento para la Navidad.
El último de estos cuatro grandes tiempos litúrgicos en aparecer, ha sido el Adviento, probablemente hacia el siglo IV, de manera incipiente, fue afianzándose hacia el VI.
Es un tiempo breve, cuatro domingos entre la Solemnidad de Cristo Rey y la Navidad, donde el tema dominante es la espera gozosa de la venida del Señor. Así, el Adviento se nos presenta en tres dimensiones: el adviento litúrgico, el escatológico y el espiritual.
El adviento litúrgico nos pone en sintonía de la gran celebración de la Navidad. La corona de Adviento con sus cuatro luces nos acompaña en este camino de crecimiento espiritual.
El adviento escatológico nos invita a prepararnos para la segunda venida de Jesús, realidad que reafirmamos en cada celebración eucarística: ¡¡¡Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!!
Y el adviento espiritual nos recuerda que hemos de estar preparados en todo momento para recibir al Señor, que, como dice el Evangelio de este primer domingo del Ciclo A: «vendrá a la hora menos pensada».
Para prepararnos a conciencia, en estos cuatro domingos, la liturgia de la Palabra nos presenta a los grandes protagonistas del Adviento:
El profeta Isaías: que invita al pueblo a la esperanza y a contemplar el signo que Dios quiere dejarnos: la joven embarazada y la esperanza del Emmanuel, Dios con nosotros. En la misma línea, Juan, el Bautista; el precursor, llamado a preparar el corazón en la espera atenta y vigilante del Mesías que está a las puertas. Isabel y Zacarías, los padres del Bautista y la Virgen María y san José, que nos iluminan con su fe en las promesas de Dios.
Tiempo sencillo, tiempo bello donde el llamado a la conversión suena y resuena una vez más: ¡Viene el Señor, preparemos el corazón!
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¿Cómo armar un encuentro de catequesis? ¿Por dónde comenzar? ¿Qué pasos debemos dar? Existen múltiples modos de planificar una experiencia educativa. La siguiente es, tan sólo, uno de esos tantos modelos, inspirado en el Método Catequístico: Situación, Iluminación y Respuesta (oración y compromiso).
En este posteo, queremos acercarte un conjunto de herramientas que puedan ser de utilidad al momento de planificar un encuentro. Están ordenadas en base a nueve puntos que nos orientarán en la planificación.
1.- Título del encuentro
El título nos permite realizar un primer anuncio, es importante que exprese claramente qué queremos comunicar.
2.- Tema del encuentro
Se especifica el tema del encuentro.
3.- Objetivos
Definimos el objetivo con una frase breve. ¿Qué es lo que queremos alcanzar?
La definición del objetivo nos permitirá concentrarnos en un aspecto del mensaje, aquello que resulte esencial según el itinerario que estamos proponiendo.
Taxonomía de Bloom (una lista de objetivo que nos ayudará en la inspiración).
4.- Texto bíblico
¿Qué texto bíblico usaremos en la iluminación? Elegimos una o más citas bíblicas que compartiremos con el grupo.
5.- Aportes del Magisterio de la Iglesia
Podemos aprovechar para leer sobre el tema en el Magisterio de la Iglesia. Además de refrescar o ampliar nuestros conocimientos sobre el tema, nos ayudará en la elaboración de los aportes…
¿Qué actividades plantearemos al inicio del encuentro? Podemos hacer una lluvia de ideas sobre qué recursos utilizar y cómo: canción, dinámica de grupo, cuento, relato, video, pregunta, frase, imagen, etc.
Videos cortos ideales para promover el diálogo. Aclaración: el enlace los llevará a una lista de reproducción donde se fueron recopilando videos publicados por diversos autores y organizaciones en YouTube. No son, necesariamente, videos eclesiales o catequísticos y no pertenecen al blog Tiberíades. Ese listado de videos es azaroso y su utilidad en la catequesis deberá ser evaluada según el tema, los destinatarios y los objetivos planteados.
7.- Aporte del catequista
Escribimos el aporte del catequista teniendo en cuenta la lectura proclamada y la situación inicial que hemos planteado. El aporte debe ser breve.
8.- Pensamos la respuesta
¿Cómo plantearemos la respuesta? ¿Vamos a proponer una actividad de expresión de la fe o alentar a que cada catequizando piense en un compromiso personal?
9.- Planificamos el momento de oración
Oración. Este momento tiene que seguir la línea temática del encuentro. ¿Qué tipo de oración vamos a plantear? ¿Cómo? ¿Dónde?
Rezando voy (podcast de oración dirigido por el padre José María Rodríguez Olaizola, sj). No sólo nos servirá para orar, también inspirarnos al momento de planificar la oración del encuentro.
La oración del Papa (un breve video donde se nos comparte la intención del Papa para cada mes).
10.- Recursos materiales. ¿Qué vamos a necesitar para cada momento/actividad?
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Una de las dimensiones propias de la formación de catequistas es el «saber hacer». Habitualmente, son muchos los catequistas que solicitan orientaciones respecto de esta dimensión formativa. Y, ciertamente, es muy necesaria. Hoy, no podemos prescindir del invalorable aporte de las Ciencias de la Educación para el desarrollo de nuestra misión evangelizadora. Reflexionar sobre los problemas clásicos y nuevos de la Educación pueden darnos nuevas perspectivas en la búsqueda de una catequesis nueva para tiempos nuevos. El N° 146 del Directorio para la Catequesis, dice:
Junto con la fidelidad al mensaje de fe, el catequista está llamado a conocer a la persona concreta y el contexto sociocultural en el que vive. Como todos los cristianos, aún más los catequistas «vivan en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo, y esfuércense en penetrar su manera de pensar y sentir, cuya expresión es la cultura» (GS 62). Este conocimiento llega a través de la experiencia y de la continua reflexión sobre ella, pero también gracias a la preciosa contribución de las ciencias humanas, a la luz de los principios de la doctrina social de la Iglesia. Entre las ciencias debe darse especial importancia a la sicología, la sociología, la pedagogía, las ciencias de la educación y de la comunicación. La Iglesia se siente invitada a dejarse interpelar por estas ciencias por su valioso aporte que dan a la formación de catequistas como a la tarea catequética misma. De hecho, la teología y las ciencias humanas se enriquecen mutuamente.
En esta serie de episodios de Haciendo Eco, temporada 2024, nos centraremos en los problemas clásicos o fundamentales de la Pedagogía y su relación con la acción catequística. Cada uno de los problemas que mencionaremos, podría dar lugar a un episodio exclusivo; pero elegimos abordarlos sintéticamente y en conjunto.
Dentro de la Pedagogía subsisten diversos interrogantes que, con el paso del tiempo, se renuevan y resignifican. Estos problemas son: previos, centrales y secundarios. Dentro de los previos mencionaremos: ¿Qué entendemos por educación? ¿Es posible educar? ¿Es legítimo hacerlo?
Respecto de los problemas centrales, los interrogantes son: ¿Qué persona hemos de educar? ¿Qué finalidad perseguimos con el acto educativo? ¿Qué pasos daremos (método) para alcanzar dicha finalidad?
Finalmente, los problemas secundarios, que focalizan su atención en una variedad de cuestiones propias del sistema escolar (horarios, materiales didácticos, recursos, etc.).
Si quieres leer el contenido del podcast y descargar un archivo pdf, podrás hacerlo a continuación.
Hijo de Dios, Mesías, Cristo, Salvador, Alfa y Omega, Hijo del hombre… todas expresiones que, habitualmente, en nuestro lenguaje de fe, utilizamos para referirnos al Señor Jesús. Sin duda, entre la multiplicidad de expresiones, la del Buen Pastor es de las más populares y asequibles al momento de anunciar a Jesús. Sea que trabajemos con niños o jóvenes, con familias o personas consagradas, hablamos del Buen Pastor destacando, siempre, estas actitudes: presencia, familiaridad, compromiso, seguimiento, acompañamiento…
En este posteo, compartimos una serie de recursos que pueden ayudarnos a pensar la figura del Buen Pastor en nuestra vida de fe, es decir, como discípulos y misioneros de Reino.
«Lost Sheep» es un corto realizado por Lukas Rooney. ¿Qué utilidad pastoral podemos dar a este sencillo y maravilloso corto? Siempre he pensado que los temas y recursos que abordamos y utilizamos en nuestros encuentros de catequesis deben dirigirse, primeramente, hacia nosotros. Esa es la primera utilidad pastoral. Luego sí, otros recibirán como destinatarios aquello que, primero, anidó en nuestro corazón.
Las escenas que el corto nos proporciona, son:
Vida en el rebaño, presencia de la oveja tullida.
Cercanía del pastor: atento, vigilante.
Esquila de las ovejas, incluyendo la imposibilitada.
El Pastor tiene en cuenta a todo su rebaño ya que acepta la lana de la pequeña oveja.
Decepción de la oveja por su magro aporte.
Extravío de la oveja que va en busca de sus sencillos aportes.
Presencia de las aves burlonas.
La oveja se siente decepcionada: lo poco que ha brindado, se ha perdido.
Búsqueda del pastor.
La oveja, el precipicio y las aves.
La oveja reconoce la voz del pastor.
El pastor arriesga su vida para salvar a la oveja.
Lucha contra las aves.
Rescata a la oveja perdida y la lleva al rebaño.
El pastor sana a la oveja devolviéndole la alegría.
Elige una de estas escenas con las que te sientas identificado. Medita en tu corazón el por qué de la elección. Ahora bien, ¿te inspira este relato nuevas actitudes? ¿Has tenido experiencia de sanación por parte del Buen Pastor? Recuerda esas experiencias de acompañamiento donde te has sentido especialmente acompañado, contenido o custodiado en momentos de dificultad. ¿Quién encarnó al Pastor que te devolvió la alegría?
Cuatro son los protagonistas de esta historia: el Pastor, la oveja perdida, el rebaño, las aves burlonas. Intentemos reflexionar posicionándonos en el lugar de estos cuatro protagonistas:
¿Cómo caracterizamos a cada uno de los protagonistas? ¿Qué podemos señalar en cada uno de ellos? Es clara la disponibilidad del Pastor, atento a lo que ocurre con su rebaño pero, de manera especial, vigilante de la más necesitada. Lo vemos arriesgarse por la oveja perdida y, también, solícito ante sus dificultades, que lo lleva a buscar soluciones que allanen el camino.
En la vida cotidiana, ¿me reconozco como pastor, oveja, rebaño o ave? ¿Y en la labor pastoral? Propongo esta distinción ya que, en uno u otro ámbito, podemos asumir diversos roles.
Pastor
¿Cómo es mi estilo de acompañamiento?
¿Me muestro solícito y disponible ante quien requiera de mi presencia y ayuda?
¿Intento responder en forma creativa a las necesidades de los demás? Si no lo he hecho, ¿podría hacerlo?
Oveja perdida
¿He transitado momentos de lejanía y dificultad?
¿Qué o quién me ayudaron a volver al rebaño?
¿Cómo se sanaron las heridas?
Rebaño
El resto del rebaño parece indiferente ante la oveja extraviada. ¿Y yo?
¿Soy indiferente ante el dolor o las carencias de los demás?
Aves
El rol de las aves es crítico… ¿Tengo actitudes que me asemejan a ellas?
Estas son algunos interrogantes que surgieron al momento de trabajar con «Lost Sheep». Antes o después de su proyección, no dejemos de leer el Evangelio que da sentido a nuestra tarea catequística. En este caso, la elección recayó sobre este texto:
Nos dice el Evangelio de Juan (10, 1-10)
Jesús dijo: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
Estos son algunos recursos para trabajar la figura del Buen Pastor. ¿Conocés otros? Videos, canciones, cuentos o relatos… Te agradecemos nos hagas llegar el dato en los comentarios.
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Arle Glaser, músico y catequista rosarino creó, para el jubileo de la misericordia, esta hermosa canción en el que la figura del Buen Pastor ocupa un lugar relevante.
Generalmente pensamos la figura del Buen Pastor asociada a la labor sacerdotal. No hay dudas de ello. Pero, todo agente de pastoral es, en el ejercicio de su responsabilidad misionera, un Pastor que acompaña, anima, guía y sostiene. Al Pastor se lo reconoce por su cayado, símbolo de su misión y, también, de su autoridad fundada, no en el poder, sino en el servicio.
«Misericordiosos como el Padre» nos inspira esa actitud cercanía, de entrega, de servicio. Ciertamente, somos las ovejas del rebaño; pero no olvidemos que, tantas veces, hemos de asumir el rol del Buen Pastor. Pastores al estilo de Jesús.
Te invitamos a visitar la entrada «Me has hablado en mil canciones», una selección de piezas musicales para la evangelización y la catequesis.