El primer capítulo del Directorio para la Catequesis está dedicado a la Revelación, es decir, al misterio de la autocomunicación de Dios. Sabemos que Dios ha tomado la iniciativa y, por amor, se ha dado a conocer, comunicándose con la humanidad de muy diversas maneras: en la creación, en la historia humana y, fundamentalmente, por medio de su Hijo Jesús, la revelación del Padre. La evangelización y la catequesis están al servicio de esta revelación, mostrando a los hombres el rostro misericordioso de Dios que sale al encuentro de cada persona para invitarla a una vida plena y feliz.
Esta presentación corresponde al primer capítulo del Directorio para la Catequesis. Si ha sido de tu agrado, te agradecemos que compartas este posteo con los catequistas de tu comunidad.
La amistad con Jesús es una posibilidad. El tomó la iniciativa y nos cuenta entre sus íntimos. Sólo hay que aventurarse y aceptar la invitación: «Maestro, ¿dónde vives?». «Vengan y lo verán».
«Como un amigo a un amigo» es una invitación a conocer a Jesús, experimentar su cercanía, valorar sus opciones y decidirse por un estilo de vida centrado en el amor a los demás.
El sacerdote jesuita, David Pantaleón, es el autor de esta hermosa canción que llama a la amistad, real y profunda, con Jesús, amigo y señor. La compartimos en la versión de Cristóbal Fones, sj.
¿Cómo armar un encuentro de catequesis? ¿Por dónde comenzar? ¿Qué pasos debemos dar? Existen múltiples modos de planificar una experiencia educativa. La siguiente es, tan sólo, uno de esos tantos modelos, inspirado en el Método Catequístico: Situación, Iluminación y Respuesta (oración y compromiso).
En este posteo, queremos acercarte un conjunto de herramientas que puedan ser de utilidad al momento de planificar un encuentro. Están ordenadas en base a nueve puntos que nos orientarán en la planificación.
1.- Título del encuentro
El título nos permite realizar un primer anuncio, es importante que exprese claramente qué queremos comunicar.
2.- Tema del encuentro
Se especifica el tema del encuentro.
3.- Objetivos
Definimos el objetivo con una frase breve. ¿Qué es lo que queremos alcanzar?
La definición del objetivo nos permitirá concentrarnos en un aspecto del mensaje, aquello que resulte esencial según el itinerario que estamos proponiendo.
Taxonomía de Bloom (una lista de objetivo que nos ayudará en la inspiración).
4.- Texto bíblico
¿Qué texto bíblico usaremos en la iluminación? Elegimos una o más citas bíblicas que compartiremos con el grupo.
5.- Aportes del Magisterio de la Iglesia
Podemos aprovechar para leer sobre el tema en el Magisterio de la Iglesia. Además de refrescar o ampliar nuestros conocimientos sobre el tema, nos ayudará en la elaboración de los aportes…
¿Qué actividades plantearemos al inicio del encuentro? Podemos hacer una lluvia de ideas sobre qué recursos utilizar y cómo: canción, dinámica de grupo, cuento, relato, video, pregunta, frase, imagen, etc.
Videos cortos ideales para promover el diálogo. Aclaración: el enlace los llevará a una lista de reproducción donde se fueron recopilando videos publicados por diversos autores y organizaciones en YouTube. No son, necesariamente, videos eclesiales o catequísticos y no pertenecen al blog Tiberíades. Ese listado de videos es azaroso y su utilidad en la catequesis deberá ser evaluada según el tema, los destinatarios y los objetivos planteados.
7.- Aporte del catequista
Escribimos el aporte del catequista teniendo en cuenta la lectura proclamada y la situación inicial que hemos planteado. El aporte debe ser breve.
8.- Pensamos la respuesta
¿Cómo plantearemos la respuesta? ¿Vamos a proponer una actividad de expresión de la fe o alentar a que cada catequizando piense en un compromiso personal?
9.- Planificamos el momento de oración
Oración. Este momento tiene que seguir la línea temática del encuentro. ¿Qué tipo de oración vamos a plantear? ¿Cómo? ¿Dónde?
Rezando voy (podcast de oración dirigido por el padre José María Rodríguez Olaizola, sj). No sólo nos servirá para orar, también inspirarnos al momento de planificar la oración del encuentro.
La oración del Papa (un breve video donde se nos comparte la intención del Papa para cada mes).
10.- Recursos materiales. ¿Qué vamos a necesitar para cada momento/actividad?
¿Cómo colaborar? Hacé clic aquí… Invitame un cafecito. También pueden hacerlo calificando cada episodio en Spotify o con Me gusta en YouTube. Gracias!!!
Una de las dimensiones propias de la formación de catequistas es el «saber hacer». Habitualmente, son muchos los catequistas que solicitan orientaciones respecto de esta dimensión formativa. Y, ciertamente, es muy necesaria. Hoy, no podemos prescindir del invalorable aporte de las Ciencias de la Educación para el desarrollo de nuestra misión evangelizadora. Reflexionar sobre los problemas clásicos y nuevos de la Educación pueden darnos nuevas perspectivas en la búsqueda de una catequesis nueva para tiempos nuevos. El N° 146 del Directorio para la Catequesis, dice:
Junto con la fidelidad al mensaje de fe, el catequista está llamado a conocer a la persona concreta y el contexto sociocultural en el que vive. Como todos los cristianos, aún más los catequistas «vivan en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo, y esfuércense en penetrar su manera de pensar y sentir, cuya expresión es la cultura» (GS 62). Este conocimiento llega a través de la experiencia y de la continua reflexión sobre ella, pero también gracias a la preciosa contribución de las ciencias humanas, a la luz de los principios de la doctrina social de la Iglesia. Entre las ciencias debe darse especial importancia a la sicología, la sociología, la pedagogía, las ciencias de la educación y de la comunicación. La Iglesia se siente invitada a dejarse interpelar por estas ciencias por su valioso aporte que dan a la formación de catequistas como a la tarea catequética misma. De hecho, la teología y las ciencias humanas se enriquecen mutuamente.
En esta serie de episodios de Haciendo Eco, temporada 2024, nos centraremos en los problemas clásicos o fundamentales de la Pedagogía y su relación con la acción catequística. Cada uno de los problemas que mencionaremos, podría dar lugar a un episodio exclusivo; pero elegimos abordarlos sintéticamente y en conjunto.
Dentro de la Pedagogía subsisten diversos interrogantes que, con el paso del tiempo, se renuevan y resignifican. Estos problemas son: previos, centrales y secundarios. Dentro de los previos mencionaremos: ¿Qué entendemos por educación? ¿Es posible educar? ¿Es legítimo hacerlo?
Respecto de los problemas centrales, los interrogantes son: ¿Qué persona hemos de educar? ¿Qué finalidad perseguimos con el acto educativo? ¿Qué pasos daremos (método) para alcanzar dicha finalidad?
Finalmente, los problemas secundarios, que focalizan su atención en una variedad de cuestiones propias del sistema escolar (horarios, materiales didácticos, recursos, etc.).
Si quieres leer el contenido del podcast y descargar un archivo pdf, podrás hacerlo a continuación.
Mucho se habla, hoy, de adoctrinamiento. Si escribimos la palabra en el buscador de Google, aparecerán, entre los primeros resultados: a. peronista, a. religioso, a. de género, a. feminista. O sea, adoctrinamiento religioso, político o ideológico… Fr
ente a ello, surge una pregunta: ¿todos entenderemos lo mismo cuando hablamos de adoctrinamiento?
Si nos remitimos al diccionario por internet, encontramos la siguiente definición:
Enseñar los principios de una determinada creencia o doctrina, especialmente con la intención de ganar partidarios. «Había adoctrinado a su padre en los principios de la monarquía absoluta; colaboraba en la misión de adoctrinar a los fieles respecto a las creencias»
Dar instrucciones a alguien sobre cómo tiene que comportarse u obrar. Sinónimo: Aleccionar.
En este concepto, me interesa destacar la expresión «con la intención de ganar partidarios», que trataremos más adelante.
Por su parte, en Wikipedia, se nos dice: «conjunto de medidas y prácticas educativas y de propaganda encaminadas a inculcar determinados valores o formas de pensar en los sujetos a los que van dirigidas».
En el contexto del diálogo acerca de la separación entre la Iglesia y el Estado, entró en debate el lugar de la catequesis en la educación escolar. No pocas personas argumentaron que la catequesis, es decir, la educación en la fe, es una maniobra de adoctrinamiento. ¿Es aceptable esta consideración?
Para comenzar a esbozar una respuesta, me gustaría plantear la diferenciación entre «educación» y «amaestramiento». Luego, hacer la distinción con «adoctrinar». Para ello, les comparto un cuento de Jorge Bucay, «El elefante encadenado».
El elefante encadenado (Jorge Bucay)
Cuando yo era chico me encantaban los circos y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí, como a otros, después me enteré que me llamaba la atención el elefante.
Durante la función la enorme bestia hacia despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces ¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado ¿Por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca…y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: el elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era, ciertamente, muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro y al que le seguía… Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree – pobre – que no puede.
El tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás…jamás….intentó poner a prueba su fuerza otra vez. Y así, terminó encadenado para siempre.
La condición del elefante es el de un ser «amaestrado», no «educado»; esto es, carente de conciencia y libertad. El amaestramiento se concreta cuando el elefante repite una serie de movimientos obligado por una acción externa violenta o amenazante (podemos pensar en el látigo del domador) o por un incentivo (comida o bebida, por ejemplo) que funciona como aliciente. El cuento habla, además, del «registro de su impotencia», es decir, aquello que impide – la estaca – al elefante ser quién es. El amaestramiento lo ha puesto en situación de asumir una condición que no es la suya.
El camino de la educación es totalmente distinto, ya que el acto educativo va en pos de brindar al educando dos componentes básicos de la humanidad: la conciencia y la libertad. Educar para la conciencia de sí mismo es ayudar al otro a reconocerse y, de allí, gobernarse y proyectarse. Nótese que digo «gobernarse» ya que la verdadera educación tiende al autodominio/autonomía (el hombre no necesita del «látigo», se conoce y reconoce y aprende a regirse). Íntimamente unida a la libertad, como capacidad de «hacerse» y de «despojarse» de todo aquello que le impide ser persona, para sí mismo y para los demás.
El amaestramiento impidió al elefante reconocerse y determinarse. De allí su destino de infelicidad: hacer «piruetas» para conformar y divertir a otros.
En este punto, es necesario recordar dos planteos educativos a los que se denomina, tradicionalmente dentro de la Pedagogía, «problemas previos de la educación»: acerca de la posibilidad de educar y la legitimidad de la educación en sí. Se trata de dos cuestiones que resultan obvias para muchas personas, pero que, puestas de relieve en este contexto, abren un interesante debate acerca de la práctica educativa.
¿Es posible educar? Claro que sí, pero, preguntémonos primero, para qué educar. Si la respuesta es «para formar personas con recta conciencia y uso de su libertad», está claro que, aunque difícil, educar es posible.
Por otro lado, ¿es legitimo educar? ¿Es legítimo avanzar en el estado de inocencia de un niño para colmarlo con pensamientos, normas y doctrinas de las que no tiene conciencia aún? Nuevamente aparece la pregunta que nos hicimos en el párrafo anterior: ¿para qué educar? Y la misma respuesta nos lleva a afirmar que sí, es legítimo educar: si la acción desplegada ayuda al niño (o joven) a reconocerse como persona valiosa con capacidad para la autodeterminación, es afirmativa la respuesta. Por tanto, es en la intención donde se revela la posibilidad y la legitimidad del acto educativo. Porque el camino, bien puede ser el del elefante encadenado que, en lugar de recibir educación, recibió amaestramiento.
La tarea evangelizadora no puede confundirse con «propaganda» o con «proselitismo» (la intención de ganar partidarios o adeptos sin importar los medios usados) ya que ésta, para ser fiel al evangelio que busca promover, cuenta con la libertad como elemento fundamental. La evangelización es propuesta, invitación, exhortación a asumir un estilo de existencia basado en la vida y mensaje de Jesús de Nazaret. La fe, por tanto, se propone, nunca se impone.
El adoctrinamiento, en sí mismo, no sería malo si quedara circunscrito a la enseñanza de una doctrina. Pero, en el uso y abuso de la acción, el adoctrinamiento ha quedado ligado a la falta de un pensamiento crítico, elemento indispensable para la toma de conciencia y el uso de la libertad. La catequesis (educación en la fe) ha de alentar el desarrollo de un pensamiento crítico que asume las verdades de la fe, no desde una posición pasiva, sino desde un diálogo original, creativo, edificante que permite al educando / catequizando crecer en la conciencia de sí y encontrar herramientas para conquistar la verdadera libertad. Por ello, es muy importante en catequesis animar al catequizando a asumir su fe más que a heredarla sin comprensión, interés o decisión…
Educar (en la fe, para la vida político/social, para el ejercicio de la ciudadanía) siempre entraña una enorme responsabilidad. La legitimidad del acto educativo se afirma cuando el educador promueve en el educando las diversas capacidades que le permitirán asumir su identidad, responder a su vocación específica y desplegar todas las cualidades que Dios, Divino Maestro, le ha otorgado.
Como dijo un sacerdote jesuita, educar es difícil, bello y posible.
Puedes escuchar el podcast en YouTube o en Spotify. Si lo deseas, puedes descargar un archivo pdf con el texto del podcast para compartir.
«Redes» es un proyecto de educación popular destinado a la formación inicial de catequistas. Valiéndose de medios digitales accesibles, invita a los participantes a reflexionar sobre la base de doce verbos que orientan el actuar del catequista, discípulo y misionero al servicio de la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.
La formación que ofrece el proyecto «Redes» es básica, puerta de acceso a otras propuestas pedagógicas: «La formación es un proceso permanente que… ayuda al bautizado a tomar forma, es decir, a desvelar su identidad más profunda, que es la de hijo de Dios en una relación de profunda comunión con los demás» (DPC, 131). «Redes» es un proceso comunitario de crecimiento en el servicio. Busca «tender puentes» afirmando, así, la importancia del diálogo en comunidad para una formación sólida.
«Redes» se inspira en el mandato de Jesús a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades: «Echen las redes y encontrarán» (Jn 21, 6). La convicción, clara y sostenida, de que la tarea del catequistas consiste en «echar las redes al mar»: salir al encuentro de los demás y, con la palabra y la acción, presentarse como testigos del amor de Dios.
Características del proyecto
Organizado con el auspicio de la Escuela Universitaria de Teología de la Diócesis de Mar del Plata, en su departamento de extensión. (Para más información, clickea aquí)
Doce encuentros virtuales publicados cada quince días
Tres encuentros virtuales: en el inicio del proceso, promediando el mismo y al final, como cierre y evaluación.
Plataforma: Whatsapp. El uso extendido de esta aplicación, sumado a la posibilidad de compartir archivos de textos, audios y videos, la convierte en un medio sencillo, apto para el gran público.
Esquema de cada encuentro
Video presentación de cada tema exponiendo, brevemente, los conceptos más importantes.
Material de lectura en archivo PDF.
Encuentro planificado en cuatro momentos siguiendo los pasos del método catequístico.
Podcast con el contenido esencial del encuentro
Formulario de Google para la revisión de contenidos / resolución de actividades.
El itinerario formativo es gratuito. Al finalizar el proceso, el alumno podrá contribuir voluntariamente con el proyecto.
Temario
El contenido previsto se organiza a partir de doce verbos que recorren la experiencia de fe del discípulo misionero: desde el encuentro fundante con Jesús, pasando por la vida comunitaria, la evangelización y las exigencias de la catequesis hasta llegar a la identidad del catequista y la necesidad de renovar, permanentemente, su relación con Jesús.
Cada tema se organiza teniendo presente las dimensiones de la formación del catequista: ser, saber ser con, saber, saber hacer. En cada encuentro, el catequista encontrará: el punto de partida desde la experiencia cotidiana, la centralidad de la Palabra de Dios, los aportes del Magisterio de la Iglesia, la vida de oración en diversas formas y expresiones, una metodología de trabajo (aprender haciendo).
Los temas a desarrollar, son:
1.- Encontrar. El encuentro con Cristo: punto de partida. 2.- Compartir. Apóstol: saber ser con los otros. 3.- Escuchar. La Palabra de Dios: como María, a los pies de Jesús. 4.- Orar. El diálogo con Dios: la fortaleza de la oración. 5.- Evangelizar. La dicha de la Iglesia: anunciar el Evangelio. 6.- Resonar. Educar en la fe: el desafío de la catequesis. 7.- Crecer. Madurar la fe: las tareas de la catequesis. 8.- Beber. Las fuentes de la catequesis: su riqueza y contenido. 9.- Comunicar. El arte de expresar el evangelio. 10.- Acompañar. La Pedagogía de Dios: un estilo de educación. 11.- Guiar. El encuentro de catequesis: vida, fe, vida nueva. 12.- Ser. La identidad del catequista: maestro, educador y testigo.
¿Qué camino hemos de tomar en la evangelización y catequesis escolar? ¿Cuáles son las acentuaciones que definen la catequesis escolar en el tiempo que nos toca transitar? Inspirado por la lectura de “Catequesis para la vida”, pienso en siete, a saber:
Acercarnos y tocar los centros vitales y de interés
Un lenguaje nuevo
Breve, ameno y lúdico
Semillas del Verbo
El valor del testimonio
El primer anuncio como primero y principal
La Palabra y el catequista
En el octavo episodio de nuestro podcast, abordamos estas acentuaciones a la catequesis escolar. Si te gusta nuestra propuesta, te agradecemos que la compartas.
Escucha «Haciendo Eco» en Spotify
Si lo deseas, puedes descargar el contenido del podcast en archivo PDF, con un anexo de textos bíblicos y del magisterio para profundizar: Creí y por eso hablé.