¡Qué lindo es viajar! Tanto a corta como a larga distancia, el viajar tiene condimentos que lo hacen fascinante. Será, tal vez, porque la vida misma es un viaje…
Viajar a corta distancia tiene la particularidad de permitir refrescarse en medio del trabajo cotidiano. Cuando el viaje es más largo, se añade lo misterioso, aquello que nos espera en el lugar de destino.
Jesús viaja al desierto para, fundamentalmente, encontrarse. Es lo que llamamos «viaje al interior», esa gran posibilidad humana de encontrarse, ensimismarse y darse la oportunidad de un examen exhaustivo de los pensamientos, las emociones y las opciones.
Hoy, cada uno, es invitado por el Espíritu al desierto para poder encontrarnos, para mirar profundamente en nuestro interior… Siempre habrá tentaciones que vencer, pero contamos con una asistencia que nos sostiene en la adversidad: «Jesús volvió a Galilea con el poder el Espíritu» (Lc 4, 14).
Matt Maher compuso, años atrás, la canción «40 días» donde describe qué es, para él, el tiempo de cuaresma. Esta es la traducción de la letra:
40 días para pasear.
40 días para morir a uno mismo.
40 días para crecer más fuerte
como fe que rompe
las puertas del infierno abiertas.
El Jubileo ha terminado,
pero la gracia está lejos de haberse ido
En el corazón de los fieles,
gira en las ruedas del amor.
En el desierto de la tentación
se encuentra la tormenta
de la verdadera conversión.
Donde los manantiales de agua viva
te sumergen y refrescan
y como el Jordán vierte su cambio.
Tu verdadero ser
es todo lo que queda…
40 días para recordar el Sacrificio Pascual.
40 días para descubrir
como la Pasión nos llama
a una nueva vida.
El Jubileo ha terminado,
pero la misericordia está lejos
de haberse ido.
En los brazos del Padre
como el hijo rebelde que vuelve a casa.
La canción es una invitación a no dejar pasar inadvertido este tiempo. El Papa Francisco lo ha remarcado en su mensaje para la Cuaresma 2019:
«No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión».
La cuaresma es tiempo de revisión… pensar el rumbo que está teniendo nuestra vida, cuáles son nuestras opciones, qué estamos construyendo en los mas diversos niveles: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la sociedad…
La cuaresma es tiempo de reconciliación… bajar la guardia, deponer las armas y comenzar a mirar al otro con ojos de misericordia, es tiempo de abrazar, de liberar el rencor y dejar paso al amor…
La cuaresma es tiempo de reparación… sanar y vendar heridas, sanar relaciones, apostar (una y mil veces) por el diálogo, el encuentro, la amistad…
La cuaresma es retorno… a un Padre que siempre espera, con los brazos abiertos, para hacer fiesta, celebrar la vida, alegrar al cielo por un hijo perdido que hoy retorna a su hogar.
Si, la cuaresma es tiempo de volver, cuarenta días para emprender el regreso al hogar…