
La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos
Después de celebrar la Cena Pascual con sus discípulos, Jesús se dirige al Huerto de los Olivos. Allí pide expresamente a sus discípulos: “Oren, para no caer en la tentación”. Es la agonía del Señor que sabe que la hora se acerca y sólo queda rendirse, confiado, en las manos del Padre. Por eso la insistencia: “Oren”.
Este es el motivo de la oración frente al Santísimo en la noche del Jueves Santo: acompañar al Señor en la oración meditando su pasión, nuestra pasión. La Pascua es una invitación a reflexionar sobre el sentido de la vida que encontramos en el seguimiento de Jesús, detenernos a reflexionar sobre qué significa el amor para nosotros y qué nos muestra Jesús con la aceptación de la cruz para redimir a la humanidad. Es el llamado a la entrega generosa en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Allí, en la compañía de Jesús, vamos reafirmando nuestro compromiso de ser sus discípulos, a pesar de los riesgos y las inseguridades.
Dos canciones para el jueves santo
Las canciones que compartimos a continuación, reflejan con claridad este momento dentro de la Semana Santa. La primera, “Zamba de los Olivos”, se inspira en los relatos evangélicos y nos narra los hechos ocurridos en el huerto. Es una canción del padre Néstor Gallego y forma parte de la obra «La Pasión».
Zamba de los Olivos
Al Monte de los Olivos
se fueron para rezar,
callados y pensativos
la noche lo vio pasar.
Fue entonces cuando llegaron
que casi sin esperar
con Pedro, Juan y Santiago
Jesús se quiso alejar.
«Hoy mi alma se ha vuelto triste.
Tan triste que estoy muriendo,
ay Padre si te es posible
aléjame este tormento».
Volviéndose a sus amigos
dormidos los encontró,
ninguno había podido
velar junto a su Señor.
Lo escrito ya se ha cumplido,
es tiempo de descansar.
Levántense que ha venido
aquel que me va a entregar.
«El cáliz que Tú me ofreces
ay Padre lo he de aceptar.
Aunque beberlo me cueste,
que se haga tu voluntad».
“En mi Getsemaní” (obra del padre Eduardo Meana) es una actualización de los relatos. Es el llamado a permanecer despiertos ante la duda y a confusión que, tantas veces, se hacen presentes en nuestra vida espiritual. De alguna manera, todo cristiano a vivido momentos de temor o inseguridad. La canción nos invita a poner la vida en manos de Dios, a reafirmar el compromiso de seguirlo hasta el final, descubriendo que es en la cruz “donde la historia tiene su motor secreto”.
En mi Getsemaní
Para que mi amor no sea un sentimiento
tan sólo un deslumbramiento pasajero,
para no gastar mis palabras más mías,
ni vaciar de contenido mi: «te quiero».
Quiero hundir más hondo mi raíz en Tí
y cimentar en solidez este, mi afecto,
pues mi corazón que es inquieto y es frágil
sólo acierta si se abraza a Tu proyecto.
Más allá de mis miedos,
más allá, de mi inseguridad
quiero darte una respuesta.
Aquí estoy para hacer tu voluntad,
para que mi amor sea decirte sí hasta el final.
Duermen su sopor y temen en el huerto,
ni los amigos acompañan al Maestro.
Si es hora de Cruz es de fidelidades,
pero el mundo nunca quiere aceptar eso.
Dame comprender, Señor, tu amor tan puro,
amor que persevera en cruz, amor perfecto;
dame serte fiel cuando todo esté oscuro
para que mi amor no sea un sentimiento.
No es en palabras ni es en las promesas,
donde la historia tiene su motor secreto,
sólo es el amor en la cruz, madurado el amor
que mueve a todo el universo.
Pongo mi pequeña vida hoy en tus manos
por sobre mis seguridades y mis miedos
y para vivir tu querer y no el mío
hazme en Getsemaní fiel y despierto.
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