Conversión

Conversión (anónimo)

Volved a Mí. Yo soy tu Dios
y no tengáis ningún temor.
Yo te hablaré de amor y paz
 y te atraeré con suavidad.
Mucho he esperado tu regreso
y hoy yo te prometo darte mi perdón.

Convierte a Mí tu corazón
y así hallarás la salvación.
Yo borraré tu iniquidad
y a Mí tu voz ha de alabar.
Todas tus llagas curaré
y rocío Yo seré
que apague tu maldad.

Confía en Mí, pues Santo soy,
me gozo en ser tu Salvador.
Arráigate muy firme en Mí
y brotarás cual dulce vid.
Y con los cielos cantarás
mis sendas de verdad,
justicia, amor y paz.

Te invitamos a visitar la entrada “Me has hablado en mil canciones” para compartir otras canciones, reflexiones y oraciones. Clic aquí.

#Tiberíades #MeHasHabladoEnMilCanciones

Tentación

La tentación es, básicamente, un engaño: comprar la felicidad (dicha, éxito, ganancia) que se ofrece a cambio de lo más preciado. El Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto pueden comprenderse profundamente a partir de este otro versículo que dice: «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo?» (Lc 9, 25).

«Tentación», una composición de la hermana Kelly Patricia, religiosa brasileña.

Elevadas posiciones, dominio, fama, todo te daré. 
¿Dónde está tu corazón? 
Riquezas y astucias, trama, todo eso te daré.
Y si quieres ser perfecto deja todo y sígueme.
Y tendrás la vida, vida en mí.
Oye mi voz. Oye mi voz y serás vencedor.

Placeres, fantasías, seducciones, todo eso te daré.
¿Y si te perdieres?
Magia, ilusiones, distracciones, todo eso vivirás.
¿Eso es vida o muerte?
Yo soy el camino, la verdad y la vida.
La vida es lo que Yo soy.
Oye mi voz y vida tendrás.
Oye mi voz y serás vencedor.

Te invitamos a visitar la entrada «Me has hablado en mil canciones» para compartir otras canciones, reflexiones y oraciones. Clic aquí.

#Tiberíades


Tus llagas curaré…

Arbol

Al comienzo de la primavera compré una pequeña conífera que, dispuesta en una linda maceta, alegraba el jardín. Llegó el verano y, con él, fuertes lluvias y pocos días de calor. La conífera comenzó a decaer hasta que, casi al final de verano, se secó.

No quise moverla del lugar donde estaba. Desde mi lugar de trabajo puedo verla con precisión y, una y otra vez, la he observado con detenimiento (por supuesto, me preguntaba cuál habrá sido la causa de su sequedad).

Al comenzar la cuaresma, la conífera comenzó a representar la idea de sequedad espiritual y, así, fue dando lugar a estas sencillas palabras que te comparto.

En mi comunidad parroquial nos reunimos en una Jornada de Animación para pensar la cuaresma y la semana santa en clave de misión. Para comenzar el encuentro, que me tocaba animar, busqué ubicar delante del altar el árbol seco junto al libro de la Palabra y una vela encendida. Invité a los presentes a observarlo con atención y luego comenzamos a cantar esta conocida canción cuaresmal titulada «Conversión».

Conversión

Volved a Mí, Yo soy tu Dios

y no tengáis ningún temor.

Yo te hablaré de amor y paz

 y te atraeré con suavidad.

Mucho he esperado tu regreso

y hoy yo te prometo darte mi perdón.

Convierte a Mí tu corazón

y así hallarás la salvación.

Yo borraré tu iniquidad

y a Mí tu voz ha de alabar.

Todas tus llagas curaré

y rocío Yo seré

que apague tu maldad.

Confía en Mí, pues Santo soy,

me gozo en ser tu Salvador.

Arráigate muy firme en Mí

y brotarás cual dulce vid.

Y con los cielos cantarás

mis sendas de verdad,

justicia, amor y paz.

Teniendo en cuenta el contenido de la canción, dialogamos, ahora, sobre qué mensaje nos transmite el árbol / signo que contemplamos. Allí se hizo presente el tema del desierto, la sequedad espiritual, el alejarnos de la casa del Padre…

Subrayamos, especialmente, estos versos:

«Todas tus llagas curaré y rocío yo seré».

«Arráigate muy firme en mí / y brotarás cual dulce vid».

A continuación, cada participante recibió una hoja de árbol de papel con una palabra relacionada con la cuaresma con su correspondiente definición. Estas fueron las palabras:

  • CUARESMA: Cuarenta días. Tiempo de desierto camino a la Pascua. Tiempo de reconciliación.
  • CONVERSIÓN: Gracia que Dios nos otorga de volver a la plena comunión. Cambio de vida, retomar el camino de la fe.
  • AYUNO: Privarse de una comida o un alimento con el objetivo de fortalecerse espiritualmente y compartir los bienes con los demás.
  • LIMOSNA: La cultura del dar, fruto de la renovación espiritual, del ayuno y del deseo  de justicia y promoción.
  • ORACIÓN: En este tiempo se orienta hacia el cambio (metanoia) para alcanzar una verdadera conversión del corazón
  • RETIRO: Para facilitar el encuentro de hombre con Dios. Lugar “desierto” de renovación y fortalecimiento espiritual.
  • ABSTINENCIA: La privación (de un alimento o de actitudes) permite el fortalecimiento espiritual. Tiene sentido si se orienta hacia la caridad.
  • GRACIA: El amor que Dios manifiesta a los hombres; es la vida divina en cada persona que la fortalece y guía en el camino del bien.
  • PENITENCIA: Al confesar nuestros pecados, manifestamos el propósito de reparar las faltas cometidas con la oración y las obras de misericordia
  • RECONCILIACIÓN: Sacramento por el que recibimos el perdón con Dios y nos impulsa a recomponer vínculos con nuestros hermanos.
  • VIA CRUCIS: El camino de la cruz. Oración que nos permite contemplar la vía dolorosa transitada por el Señor en su Pasión.
  • SEMANA SANTA: La semana mayor de la vida cristiana en la que actualizamos los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
  • DOMINGO DE RAMOS: Inicio de la Pasión. Cristo entra triunfalmente a reinar en nuestros corazones.
  • MISA CRISMAL: El obispo reúne a sus sacerdotes para renovar sus promesas sacerdotales y bendecir los óleos sagrados.
  • JUEVES SANTO: Ultima Cena del Señor. Día del amor fraterno, la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio.
  • LAVATORIO DE LOS PIES: Gesto que realiza el Señor para dar ejemplo e invitar a sus discípulos al servicio desinteresado.
  • VIERNES SANTO: Día de la Pasión. Jornada de reflexión para contemplar a quien “me amó y se entregó por mí”.
  • ADORACIÓN DE LA CRUZ: Contemplamos a Cristo en la cruz: el misterio del amor y la entrega generosa del Señor.
  • VIA CRUCIS VIVIENTE: Actualizamos la pasión del Señor asociándonos al dolor de tantas personas que sufren.
  • VIGILIA PASCUAL: La Iglesia en oración aguarda, esperanzada, el anuncio de la resurrección. Fuego. Palabra. Agua. Pan.

En voz alta (y observando el orden) leyeron el contenido de cada «hoja» y, juntos, comentamos brevemente cada una. Luego los invité a colgar la hoja en el árbol seco hasta cubrirlo por completo (como formando un árbol de cuaresma). Una vez realizado, compartimos estos versículos de Pablo a los Colosenses (3, 9-10):

«…ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador».

Esa es la obra que las prácticas cuaresmales realizan sobre el cristiano que, desde la sinceridad, busca volver a Dios: dejar atrás al hombre viejo y asumir la vida del hombre nuevo que es Cristo. Cuaresma es tiempo de renovación: aún, cuando el árbol de nuestra vida espiritual se vaya secando, porque carecemos de fuerzas, de alegría o de convicción, asoma la mano de Dios que nos regala la gracia de la conversión. Este es el tiempo propicio para lograrlo. Hoy, Dios Padre, nos dice: «Todas tus llagas curaré…».

Vale la pena internarse en el desierto para intentarlo. Buena Cuaresma!!!

#tiberíades #cuaresma #conversión #árbol

 

 

40 días

40 días

40 días

40 días para pasear.

40 días para morir a uno mismo.

40 días para crecer más fuerte

como la fe que rompe

las puertas del infierno abiertas.

 

El Jubileo ha terminado,

pero la gracia está lejos de haberse ido

En el corazón de los fieles,

gira en las ruedas del amor.

En el desierto de la tentación

se encuentra la tormenta

de la verdadera conversión.

 

Donde los manantiales de agua viva

te sumergen y refrescan

y como el Jordán vierte su cambio.

Tu verdadero ser

es todo lo que queda…

Donde los manantiales de agua vida

 

40 días para recordar el Sacrificio Pascual.

40 días para descubrir

que su Pasión nos llama

a una nueva vida.

 

El Jubileo ha terminado,

pero la misericordia está lejos

de haberse ido.

En los brazos del Padre

como el hijo rebelde que vuelve a casa.

 

“Para mi trigésimo cumpleaños me di un tiempo lejos de todo… Y ahora he vuelto.”

40 días b
Ilustraciones de Si Smith Música de Matt Maher y Tom Booth “40 Days” (Matt Maher; Welcome to Life; Spirit and Song Records; 2003)

Para ir entrando en oración…

Te proponemos escuchar la canción de Matt Maher, “40 días”. Si es posible, te recomendamos hacerlo con el video clip.

Luego, la propuesta es detenerse en cada imagen, apreciar sus detalles y dejar que su simbolismo comience a hablar al corazón.

¿Qué nos llama la atención de estas imágenes? Alguna de ellas, ¿nos genera inquietud? ¿Qué nos enseñan? ¿Nos permiten hacernos una idea de tiempo de reflexión / retiro de Jesús en el desierto?

A continuación, te invitamos a leer el texto de Mt 4, 1-11. Piensa en el relato y vuelve a las imágenes para poder visualizarlo con precisión. Ello, ¿te ayuda a comprender mejor el texto bíblico?

Reflexión

¿Cuántas cosas pueden hacerse en cuarenta días? En el listado, ¿habría lugar para un tiempo de desierto?

En la vida de toda persona, siempre es necesario un tiempo de desierto: alejarse (para poder mirar desde lejos; tener una “panorámica de la vida”), encontrarse con uno mismo y dialogar con las propias miserias, reconocer que muchas cosas siguen su curso pero deberían cambiar.

El autor plantea “40 días para morir a uno mismo”. En lo alto del Calvario, la cruz recuerda que todo en la vida tiene su fin. La tumba vacía del Domingo de Resurrección, reafirma que todo lo que muere se transforma, que la muerte no tiene la última palabra: el grano de trigo que cae en tierra, dará lugar a una nueva realidad, transformada, renovada…

Por eso la expresión “40 días para morir a uno mismo” es fuerte, pero alentadora. Es el llamado a dejarse conducir al desierto para despojarse, allí, de todo lo que tiene sabor a tristeza. Es abrirse, desde la esperanza, a la poda del Reino, dejando al Viñador hacer su trabajo para sacar de cada persona lo bello, lo íntegro, lo auténtico.

  • 40 días en el desierto.
  • 40 días husmeando en el interior.
  • 40 días reconociendo la gracia que en el corazón habita.
  • 40 días para recordar que la tentación estará presente.
  • 40 días para aprender a vencerla desde el auxilio de la Palabra.
  • 40 días para caminar con Cristo hacia una vida renovada.

 

Cuaresma: tiempo propicio para dejarse llevar por el Espíritu.

Cuaresma: tiempo de desierto. Tiempo de buscar, en el silencio del corazón  a un Dios que ama y perdona.

Cuaresma: tiempo de volver a Dios.

Si gustás descargar una copia de la oración/reflexión con las imágenes, click aquí!!!

#Tiberíades #Me_has_hablado_en_mil_canciones #cuaresma #conversión #Matt Maher #40días

 

 

 

 

 

Volver

Cuaresma

La Cuaresma es presentada de diversos modos: tiempo de conversión, de desierto, de reconciliación… Para muchos, la cuaresma se circunscribe a prácticas externas sin profundidad vital que permitan una real transformación: «Durante la cuaresma está prohibido comer carne», recuerdan.

Si entendemos este tiempo como un cúmulo de ordenanzas sin enmarcarlas en un contexto, este tiempo pierde su fuerza de vida. Todo en la cuaresma (la oración, la limosna, el ayuno, el examen de conciencia) se ordena a bucear en nuestro corazón para hallar allí a un Dios que nos invita a la renovación, que nos propone dejar atrás todo aquello que nos aleja de él y de los demás. Una renovación que nos colme de alegría y haga brillar en nuestro rostro el amor que sentimos en su abrazo misericordioso.

Es un tiempo de desierto, de transitar hasta allí, solos, para revisar la vida y reconciliarnos con nosotros mismos, con los demás y con el Creador. Sí, este tiempo es propicio para perdonarte y perdonar. Este es el tiempo de la misericordia.

Cuaresma: tiempo de volver a Dios.

Volver… ¿con la frente marchita? Volver, para rejuvenecer en el corazón de la mano del Padre.

#Tiberíades #buenosdíastardes #cuaresma #desierto #corazón #volver #perdonar #perdonarse #rejuvenecer #conversión

Notas para pensar la catequesis

Sembrador

La realidad, siempre cambiante, nos interpela. Hoy, más que nunca, resuenen en nuestros oídos las palabras de Pedro: «Estén siempre dispuestos para dar una respuesta a quien les pida cuenta de su esperanza» (1Ped 3, 15). La catequesis se encuentra frente a nuevas exigencias e interpelaciones, ¿qué acentuaciones debe tener en cuenta para acompañar a quienes desean profundizar su fe? Te comparto algunos pensamientos que descubro como importantes respecto a la catequesis en el tiempo que nos toca vivir. No es mi pretensión determinar cuáles son las características que ha de tener la educación en la fe, es sólo un ejercicio para abrir el diálogo y buscar, juntos, el camino.

En mi reflexión, he querido quedarme con estas palabras: catequesis integral, comunitaria, destinada (de manera especial) a los adultos, experiencias y de contenido, lúdica, alegre y mistagógica, que asume la pedagogía de la propuesta, dirigida a la vida, pensada y reflexionada comunitariamente.

  • Catequesis integral: busca poner su atención en todas las dimensiones de la persona, acompañando su desarrollo y crecimiento en la fe.

San Juan Pablo II nos enseña en Ecclesia in America que «la catequesis es un proceso de formación en la fe, la esperanza y la caridad que informa la mente y toca el corazón, llevando a la persona a abrazar a Cristo de modo pleno y completo».

«Informa la mente y toca el corazón». Habla a la inteligencia, estimula a profundizar y comprender las verdades de la fe, invita a dar «razón de la esperanza a todo aquel que la pida». También, habla al corazón, porque llama, permanentemente, a la conversión.

Una catequesis integral no olvida las siete dimensiones que, como forma del ministerio de la palabra, posee: personal (promueve el encuentro personal con Jesucristo), comunitaria (se vive en la Iglesia, reunida en torno a la Palabra), social (llama e invita a un compromiso en la transformación del mundo), Cristocéntrica (reconoce la centralidad de Jesús, el único maestro, Palabra viva de Dios), liberadora (comparte un mensaje de salvación que libera del pecado que oprime), existencial (habla a la vida, ilumina la realidad) y dinámica (no deja de crecer, aún cuando sus pasos sean pequeños).

  • Considerar a la comunidad como fuente, lugar y meta de toda práctica catequística.

Es la comunidad eclesial la que catequiza. El catequista es el rostro visible de esa comunidad. Así, la comunidad de fe es la fuente, lugar y meta: de ella surge la acción evangelizadora, en ella se realiza y hacia ella (pertenencia) se encamina.

¡Qué importante es recordar que el catequista no obra por propia iniciativa, lo hace porque se le ha conferido una misión: anunciar el evangelio!

  • El adulto ha de ser la meta de todo itinerario catequístico,

Para muchos, la catequesis se circunscribe al trabajo realizado con niños en orden a los sacramentos de iniciación, pero el objetivo prioritario ha de ser el adulto.

San Juan Pablo II nos decía en Catechesi Tradendae (n° 43) que la catequesis de adultos «es la forma principal de la catequesis porque está dirigida a las personas que tienen las mayores responsabilidades y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada».

Es un interesante desafío, para la comunidad catequizadora, crear espacios donde los adultos puedan seguir enriqueciendo su fe, por medio de las diversas formas de catequesis, además del servicio (apostolado) que el adulto pueda prestar en la tarea misionera de la Iglesia.

  • Catequesis que da por superada la tensión contenido-método.

Todavía, hoy, se habla de catequesis doctrinal y vivencial. Es preciso superar esa distinción que pesa en muchos catequistas y comunidades. Al respecto, el Instrumentum laboris del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, afirmó que era preciso «evitar la oposición entre catequesis experiencial y de contenido… la experiencia de fe es ya una apertura cognoscitiva a la verdad y el camino de interiorización de los contenidos de la fe conduce a un encuentro vital con Cristo. En esta circularidad original, la comunidad eclesial desempeña un rol insustituible de mediación (Instrumentum Laboris, 191).

La catequesis es un acto de comunicación que entraña un contenido. Éste ha de dirigirse a la realidad de los catequizandos. El método es una vía de acceso a la realidad (experiencia vital), posibilitando el encuentro entre la Palabra y la Vida, dando lugar a una Vida nueva.

  • Catequesis de niños: fuertemente lúdica, alegre, mistagógica, que introduzca a los niños en los misterios de la fe de la mano de una sana visión de Dios, de la oración y la vida contemplativa/comunitaria.

Son muchos elementos, pero, el principal es que transmita una visión de Dios que responda a la revelada por Jesús: Dios que es Padre, nos ama y camina a nuestro lado, quiere que vivamos una vida feliz.

Para ello, es necesario que el ambiente catequístico sea alegre, signado por el juego, con actividades que provoquen el interés por descubrir el rostro de Dios.

La mistagogía, de la mano de la pedagogía del signo, deberá ir introduciendo lentamente al niño en el misterio de Dios. La oración de alabanza y de acción de gracias pueden marcar el rumbo.

  • Catequesis de jóvenes signada por la pedagogía de la propuesta: que promueva la adhesión a Jesús, en una acción kerigmática permanente, por medio del encuentro, la reflexión, el conocimiento, la oración (lectio divina) y el servicio. El sacramento de la confirmación ha de estar en el centro de la catequesis juvenil.

Encuentro: que permite el diálogo y la experiencia desde la vida compartida en comunidad.

Reflexión y conocimiento: para dar razón de la esperanza, para dialogar con el mundo (que nos interpela, aún en nuestros fundamentos más importantes, por ejemplo, la vida), para evangelizar la cultura (especialmente en el diálogo fe-ciencia y fe-política).

La oración: especialmente, la lectura orante de la Palabra de Dios, que de lugar a un asiduo encuentro con Dios y decante en una fe encarnada, comprometida con la historia.

El servicio: dimensión esencial de la catequesis y necesidad profunda de todo joven que está definiendo su identidad: apertura al otro, especialmente a los pobres.

El sacramento de la Confirmación ha de ofrecerse a adultos y jóvenes que deseen profundizar en el compromiso con la fe: es la oportunidad de reafirmar la opción personal en el seguimiento de Cristo, pasando de una fe heredada a una fe asumida.

  • Catequesis de adultos centrada en la vida, la búsqueda de sentido y el esclarecimiento de grandes interrogantes… una catequesis que apueste por el acompañamiento del discípulo/misionero (Itinerario catequístico permanente).

La comunidad puede ofrecer dos grandes espacios de catequesis permanente: el encuentro mismo de catequesis con adultos y la homilía en la celebración eucarística.

La conversión pastoral ha de llevarnos a renovar prácticas que no alcanzan a responder a la demandas de hombres y mujeres de nuestro tiempo. La parroquia tiene que volver a ser punto de encuentro, diálogo y reflexión.

  • La celebración litúrgica: una catequesis en acto. Esto es, ahondar en la función pedagógica de la Misa. Ello requiere cuidar sus formas, destacar su belleza desde una esmerada preparación: sacerdote, lectores, guías, músicos, ostiarios… Toda la comunidad en función de una celebración que debe propiciar la participación, como nos los ha enseñando en Concilio: «activa, consciente y fructuosa».

Merece recordarse el desafío que los jóvenes nos presentan y que el Papa Francisco manifiesta en Christus Vivit: «Con respecto a los ámbitos de culto y oración, en diversos contextos los jóvenes católicos piden propuestas de oración y momentos sacramentales que incluyan su vida cotidiana en una liturgia fresca, auténtica y alegre» (CV, 224)

  • Cada acción catequística desplegada por la comunidad merece ser pensada, planificada, orada y puesta en práctica con espíritu de servicio, humildad, don de gentes, empatía y devoción; comunidad traspasada por la alegría de la resurrección.

El III Congreso Catequístico Nacional nos compartía 25 certezas propias de la catequesis en la Argentina. Una de ellas nos recuerda que la renovación eclesial exige «creatividad pastoral y catequística en fidelidad al Evangelio». Pidamos al Espíritu la audacia necesaria para desplegar una pastoral renovada, creativa al servicio del Reino.

#tiberíades #emaús #buenosdíastardes #odresnuevos #creatividad #pastoralrenovada

Desierto

Desierto

#adviento #desierto #JuanElBautista #tiberíades #buenosdíastardes

Corona de Adviento

Adviento

La Corona de Adviento no es sólo un adorno que puede acompañar a los muchos otros que visten los hogares en el camino hacia la Navidad. La Corona es un signo que puede ayudarnos a preparar el corazón y celebrar la Navidad junto a su principal protagonista: Jesús.

“El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz” (9, 1). Así nos habla el profeta Isaías, invitándonos a poner nuestra mirada en el pesebre y en la “luz del mundo” que viene a nosotros para mostrarnos el camino hacia Dios. La Corona de Adviento nos permite trabajar, espiritual y simbólicamente, esta verdad de la Navidad, encendiendo, domingo a domingo del Adviento, una vela hasta llegar a la celebración del 25 de diciembre, el nacimiento de Jesús, “luz del mundo”.

La Corona de Adviento es una oportunidad de reunir a la familia para orar y reflexionar en torno al misterio de la encarnación. La propuesta que aquí se realiza es muy sencilla, basta disponer cuatro velas, una por cada domingo del Adviento y detenerse unos instantes en torno al libro del profeta Isaías, de manera particular, al símbolo de la luz, muy presente en este tiempo. También, se puede disponer de una quinta vela para encender en la Nochebuena.

 

Primer Domingo de Adviento

“Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!” (40, 3). Si, como anuncia el profeta, nosotros, familia reunida, queremos preparar la venida de Jesús a nuestro hogar. Queremos que la Navidad sea una Navidad en Jesús, por eso, Señor, nos reunimos frente al Pesebre y la Corona de Adviento y encendemos la primera vela.
Lectura del libro del profeta Isaías:
“¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas». Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor. El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob. y caminemos a la luz del Señor!” (2, 3-5).

Señor, queremos caminar en la luz, si. Son muchas las oscuridades que nos acechan, vemos día a día como los hombres se alejan de Ti cayendo en la oscuridad del dolor, de los vicios, del desencuentro, de la violencia, del poder… Creemos firmemente que vienes a traernos tu luz, que vienes a poner fin a la tristeza y encender en los corazones de la humanidad, la alegría de tu presencia.

A cada oración, respondemos: “Caminemos a la luz del Señor”.

  • Prepara nuestros corazones para recibirte…
  • Que podamos abrir las puertas de nuestro hogar…
  • Que por nuestras acciones podamos ser luz para los demás…
  • Signos de tu presencia en el mundo…
  • Haznos vivir una Navidad al modo de Jesús…

Nos ponemos al amparo de tu Madre, Nuestra Señora de la Esperanza, diciendo: “Dios te salve, María”.

Segundo Domingo de Adviento

“Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!” (40, 3). Nuevamente nos reunimos, Señor, en tu presencia. Te damos gracias por la vida que nos regalas. Seguimos caminando hacia la luz, por ello, encendemos la segunda vela de esta corona.

Lectura del libro del profeta Isaías:

“Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel “ (7, 14).

“Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra» (49, 5-6).

Señor, nos has regalado un signo: la vida, tu vida, nuestra propia vida. ¡Qué regalo inmenso el despertar cada mañana para alabarte y sentir la llamada a una vida en abundancia! Gracias por hacernos valiosos, por ayudarnos a reconocer que toda vida vale. Gracias porque nos haces partícipes de la misión de tu Hijo Jesús: llevar la salvación a todos los hombres.

A cada oración, respondemos: “Somos valiosos a los ojos del Señor”.

  • Porque cada vida es don de Dios, descubrimos que…
  • Porque toda vida vale, decimos…
  • Porque la vida es don y tarea, anunciamos…
  • Porque somos una misión en la tierra…

Saludamos a la Madre de la Dulce Espera, que lleva el signo de nuestra Salvación: Dios te salve, María.

Tercer Domingo de Adviento

“Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!” (40, 3). Caminamos hacia la luz descubriendo cuánto valemos para ti, Señor. Seguimos haciendo nuestro Adviento, por eso encendemos la tercera vela de esta corona.
Lectura del libro del profeta Isaías:
“Este es el ayuno que yo amo -oráculo del Señor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: «¡Aquí estoy!». Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía” (58, 6-10).

Señor, tú te preparas para nacer en el silencio, lejos de las luces y el ruido, lejos del consumismo y de la cultura del tener. En el pesebre hay silencio… silencio de un corazón que ha venido preparándose para recibirte en sus brazos, para recibir tu solidaridad, tu entrega amorosa, tu querer compartir la vida con toda la humanidad…

Señor, que este tiempo nos transforme: que nuestro corazón se convierta a la sencillez y la humildad del pesebre. Que entendamos que la Navidad es solidaridad, justicia y paz.

A cada oración, respondemos: “Este es el ayuno que amo”.

  • Danos un nuevo corazón, capaz de abrirse a los demás…
  • Un corazón generoso, que sepa compartir…
  • Compromete nuestras manos en la lucha por la justicia…
  • Haz que seamos en nuestra familia instrumentos de tu paz…

Madre de los Pobres, reza con nosotros: Dios te salve, María…

Cuarto Domingo de Adviento

“Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!” (40, 3). Llegamos a la cuarta semana del Adviento. Hemos querido preparar el corazón y nuestro hogar para recibirte. Hoy, demos un paso más y encendemos la cuarta vela de esta corona.

Lectura del libro del profeta Isaías:

“¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. El sol ya no será tu luz durante el día, ni la claridad de la luna te alumbrará de noche: el Señor será para ti una luz eterna y tu Dios será tu esplendor. Tu sol no se pondrá nunca más y tu luna no desaparecerá, porque el Señor será para ti una luz eterna y se habrán cumplido los días de tu duelo” (60, 1-2.19-20).
Señor, sabemos que quieres habitar en nuestros corazones. Durante estas semanas, hemos preparado el corazón para recibirte, la Navidad está cerca y queremos celebrarla a tu modo. Enciende en nosotros, Señor, la llama de la caridad, pues sólo así entendemos la Navidad: el encuentro amoroso entre Dios y la humanidad. Ven a nosotros, Señor. Ven a transformar nuestras vidas. Ven y cumple tu promesa, habita entre nosotros…

La Corona en la Nochebuena

Llegamos a la noche esperada. La corona de Adviento nos ha servido de guía, signo que nos ha permitido reunirnos en familia, abrir el corazón, escuchar tu Palabra, disponernos a la llegada de Jesús.

Encendemos las cuatro velas de la Corona de Adviento y, luego, la quinta que está en el centro…

“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz». Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto” (9, 5-6).

Esta es la noche esperada, Señor. Ven, hoy, a nuestras vidas. Ven a nacer en nuestro hogar. Queremos que seas la luz que guíe nuestras acciones. Al encender las luces de esta corona, nos comprometemos a ser luz para los demás: desde el afecto, la cercanía, el consejo, la oración…

A cada intención, respondemos: “Un niño nos ha nacido”.

  • Para vivir en la presencia de Dios…
  • Para crecer en el amor y la unidad…
  • Para construir un Reino de Justicia y Paz…
  • Para anunciar el valor de la vida…

Con alegría, saludamos a nuestras Madre, Nuestra Señora de Belén, diciendo: Dios te salve, María…

Si querés descargar una copia en archivo pdf, hacé clic aquí: Corona de Adviento
#tiberíades #emaús #coronadeadviento #adviento #familia #navidad #NavidadEsJesús

Küme Mongen

LS 223

Cristóbal Fones, SJ.- Küme Mongen.- Música para una ecología integral.-

Inspirado por la lectura y reflexión de la encíclica Laudato Si y por los diversos escenarios naturales y culturales de la misión itinerante que viene realizando desde hace años en el sur de Chile, el padre jesuita Cristóbal Fones ha desarrollado una obra que busca motivar el retorno a la contemplación de la realidad creada. Se trata de un puñado de temas instrumentales (en su gran mayoría) que invitan detener la marcha y reconocer los sonidos de la naturaleza, entrar en diálogo con uno mismo y con Dios a partir de sencillos motivos… una gaviota, una estrella, el viento mismo…

Buena parte de los títulos de las canciones que componen la obra se encuentran en diversas lenguas, lo que nos permite familiarizarnos con las voces de los pueblos originarios, que cultivan una relación cercana y armónica con la creación toda.

Küme Mongen, buen vivir en lengua mapuche, es una propuesta ideal para introducir al silencio, profundizar en la capacidad de escucha, en la oración y la contemplación. Siete temas instrumentales que están acompañados por sendos videos con bellísimas imágenes naturales, disponibles en la plataforma YouTube. A continuación «Kawil», gaviota en lengua mapuche.

La lista completa de temas, es la siguiente:

  • Kawil. Gaviota en lengua mapuche
  • Charkush. Calor en lengua kawéskar
  • Kamañ. Pastor en lengua mapuche
  • Wayra. Viento en lengua aymará
  • Tekoporã. Buen vivir en lengua guaraní

Oky vevyi asy
Osunu mombyry
Y oguerahava
Chembo tyaiva
Regueruva tekove
Mborayuhu chemoĩruva
Chemonguerava
Ha chembo py´aguapy

Lluvia que cae lentamente,
trueno vibrante a lo lejos,
agua que limpia,
que me estremece por dentro,
que genera la vida.
Amor que acompaña,
que cura mis heridas
y me devuelve la paz.

  • Aparahik. Estrella en lengua yámana
  • Crepúsculo. 
  • Wefko. Vertiente en lengua mapuche
  • Yayaiku. Padre nuestro en lengua quechua

Yayáyku hánaq pachákunapi kaq,
sutíyki muchásqa káchun;
qapáq kayníyki ñuqaykúman hamúchun,
munayníyki rurásqa káchun,
imáynam hánaq pachapi, hinallataq kay pachapipas.
Punchawninkuna tantaykuta kunan quwayku.
Huchaykutari pampachapuwayku,
imaynam ñuqaykupas ñuqaykuman
huchallikuqkunata pampachaniku hina.
Amataq kachariwaykuchu watiqayman urmanaykupaq,
yallinraq tukuy mana allinmanta qispichiwayku.
Hinataq kachun.

Padre nuestro, que estás en el cielo
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Amén.

  • Descanso.

“Me has hablado en mil canciones”. Mil canciones para dialogar, reflexionar y rezar… podés buscarlas en el menú “Cinco panes”.

#tiberíades #cincopanes #Me_has_hablado_en_mil_canciones #Cristóbal Fones #ecología #buenvivir

Las tres «R»

Zaqueo

No. No estoy hablando de las tres acciones, más que necesarias, para el cuidado del medio ambiente: reducir, reutilizar, reciclar. La referencia es a las tres «R» que nos permiten transitar el camino a una vida nueva: recapacitar, reconciliar, renovar.

El encuentro de Jesús con Zaqueo es una muestra de como el hombre puede darle a su vida un «golpe de timón» y orientarla a formas más humanas y fraternas. La inquietud de Zaqueo, de querer ver a Jesús, lo llevó al encuentro que se produce por la inclinación de Jesús de ir hacia las periferias existenciales (allí donde muchos evitan llegar) para rescatar a los que navegan en el mar del dolor, de la culpa, de la frustración, de una vida mediocre.

Entrar en la casa de Zaqueo es entrar en su corazón y comenzar, allí, a dar curso a la gracia de la conversión. La actitud de Jesús de llegarse hasta su casa (sin importarle los comentarios maliciosos), de alojarse allí y compartir, simplemente, la vida permite a Zaqueo recapacitar (reconocer su «baja estatura moral»), abrirse a la reconciliación (el encuentro con los demás desde la enmienda de sus errores) y renovar su vida a la luz del Hombre Nuevo.

La historia de Zaqueo nos inspira… este fin de semana, seguramente, encontraremos un buen árbol para ver, desde allí, a Jesús que viene a nuestro encuentro.

#Tiberíades #Zaqueo #conversión #hombrenuevo #recapacitar #reconciliar #renovar #buenosdíastardes