Redes – Fundamentación

Leo Matiz (El hurgador. Arte en la red)

Nos dice el Directorio para la Catequesis: «La formación tiene como finalidad, en primer
lugar, concientizar a los catequistas de ser, como bautizados, sujetos activos de la
evangelización y, sobre este fundamento, capacitados por la Iglesia para comunicar el
Evangelio, acompañar y educar en la fe» (132).

La complejidad del tiempo que nos toca vivir exige un abanico de alternativas
formativas con el objetivo de llegar a la mayor cantidad de personas posible. Son
múltiples los motivos por los que, los agentes de pastoral, se ven impedidos de
participar de actividades formativas: tiempo, esfuerzo, preparación previa, gastos,
medios, acceso a la tecnología, entre otros. Esta búsqueda de alternativas responde a
nuevas demandas por lo que, la ampliación de propuestas formativas, se presenta
como una exigencia.

«Redes» es un proyecto de educación popular destinado a la formación inicial de
catequistas. Valiéndose de medios digitales accesibles, invita a los participantes a
reflexionar sobre la base de doce verbos que orientan el actuar del catequista,
discípulo y misionero al servicio de la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.

Toda formación ha de esforzarse por ser integral. Por tal motivo, «Redes» busca
responder a las cuatros dimensiones de la formación expresadas en el Directorio para
la Catequesis (136-150): el ser catequista que pone a la persona en actitud de reconocer
las notas distintivas de este ministerio de acompañamiento y educación en la fe.

El saber ser con que nos anima a asumir aquellas habilidades sociales que nos permiten
edificar la comunidad. El catequista no es un «solitario», por el contrario, es el rostro
visible de una comunidad que le confía una misión. Aprender a trabajar con y para
otros es una exigencia de esta dimensión.

Son importantes los contenidos que el catequista ha de comunicar, por ello, ha de
profundizar constantemente en ellos para alcanzar la «sabiduría de la fe»,
principalmente, a partir de la familiaridad con las Sagradas Escrituras. Hablamos de la
dimensión del saber.

Finalmente, el catequista ha de capacitarse para ser comunicador a partir de la
formación pedagógica y metodológica: saber hacer.

La formación que ofrece el proyecto «Redes» es básica, puerta de acceso a otras
propuestas pedagógicas: «La formación es un proceso permanente que… ayuda al
bautizado a tomar forma, es decir, a desvelar su identidad más profunda, que es la de
hijo de Dios en una relación de profunda comunión con los demás» (DPC, 131).
«Redes» es un proceso comunitario de crecimiento en el servicio. Busca «tender
puentes» afirmando, así, la importancia del diálogo en comunidad para una formación
sólida.

«Redes» se inspira en el mandato de Jesús a sus discípulos a orillas del mar de
Tiberíades: «Echen las redes y encontrarán» (Jn 21, 6). La convicción, clara y sostenida,
de que la tarea del catequistas consiste en «echar las redes al mar»: salir al encuentro
de los demás y, con la palabra y la acción, presentarse como testigos del amor de Dios.

Descarga la fundamentación, el temario y la metodología del proyecto aquí.

El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com

Antiquum Ministerium

El Papa Francisco nos ha sorprendido con este hermoso regalo que realza el servicio de catequista en la Iglesia al instituir el Ministerio laical del Catequista. Y lo hace con una breve Carta Apostólica titulada Antiquum Ministerium (El ministerio de Catequista).

En esta entrada, podrás acceder a una presentación con los aspectos centrales de la Carta Apostólica, un sencillo aporte para celebrar, desde la alegría, el mes del Catequista.

Si deseas descargar un archivo pdf con este contenido, puedes hacer click aquí.

Si el posteo fue de tu agrado, te agradecemos que lo compartas entre tus contactos.

#Tiberíades #Catequesis #Catequista #Ministerio

Documentos catequísticos

A continuación encontrarás un gran listado de documentos dedicados a la catequesis, de manera directa o indirecta. Este listado es prueba de la importancia de la catequesis, como una de las formas de ministerio de la Palabra de Dios, dentro de la Iglesia y de la importancia que reviste el “pensar la catequesis”.

Cada documento aporta una riqueza singular, tanto para reflexionar sobre lo que hoy nos interpela, como para indagar en las resonancias, búsquedas y necesidades de la catequesis en otros momentos.

Concilio Vaticano II

  • Concilio Vaticano II.- Dei Verbum.- Constitución dogmática sobre la Divina Revelación

Magisterio pontificio

Santa Sede – Dicasterios

Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM)

Departamentos del CELAM

Conferencia Episcopal Argentina

Junta Nacional de Catequesis (Junta Catequística Central)

Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA)

  • ISCA.- De congreso a congreso

Otros episcopados

Diócesis de Mar del Plata

Otras Diócesis

Sembrando en la audacia del Espíritu

Sembrar es parte constitutiva del caminar de la Iglesia particular de Mar del Plata. Hace 25 años atrás se ponía en marcha este proceso pensado para acompañar la formación de agentes de pastoral. Sucesor del Seminario Catequístico Diocesano, el proyecto Sembrar buscó ampliar los destinatarios, abocándose a la formación del discípulo/misionero en un ámbito de encuentro, reflexión y celebración.

El proyecto fue impulsado por el padre Fabián Yanes, acompañado por Luis Albóniga (en ese momento, laico egresado de la EUT), María Laura García y Lía Zervino (Servidora), en el marco del CEDIER y dentro de la Escuela Diocesana de Ministerios y Catequesis. Muy pronto, Sembrar fue transformándose en un espacio donde congregar a laicos y consagrados en un itinerario formativo permanente.

Son muchos los actores que dieron vida a este proyecto a lo largo de estos 25 años. Contamos, entre ellos, a los sacerdotes Silvano de Sarro y Pablo Etchepareborda; también a los numerosos laicos y consagrados que, como docentes, han acompañado a los diversos grupos que pasaron por las aulas del CEDIER. Entre ellos, destacamos el aporte, presencia y compromiso de María Laura García, directora del proyecto hasta el año 2019, quien, ininterrumpidamente, ha dado vida a este itinerario que, hoy, celebramos.

En los últimos años, en vistas de una reestructuración interna, Sembrar pasó a formar parte del Departamento de Extensión de la EUT, junto a los padres Tomás de la Riva y Luis Albóniga y animado por un equipo conformado por Cecilia Otegui, Estela Luján Gómez, ocv, Miguel Zazza (Diácono permanente) y Pablo Garegnani. Desde allí, van surgiendo nuevas propuestas formativas. El objetivo será, siempre, el generar espacios formativos donde la Palabra de Dios sea el centro.

“El sembrador salió a sembrar…” Mt 13, 3

#Tiberíades #Sembrar #SembrandoEnLaAudaciaDelEspiritu

Conocer a Cristo

Leí este relato en el libro «El canto del pájaro», de Anthony de Mello (Sal Terrae).

Diálogo entre un recién convertido a Cristo y un amigo no creyente:

«¿De modo que te has convertido a Cristo?». «Sí».

«Entonces sabrás mucho sobre él. Dime: ¿en qué país nació?».

«No lo sé».

«¿A qué edad murió?». «Tampoco lo sé».

«¿Sabrás al menos cuántos sermones pronunció?».

«Pues no … No lo sé».

«La verdad es que sabes muy poco, para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo…». .

«Tienes toda la razón. Y yo mismo estoy avergonzado de lo poco que sé acerca de El. Pero sí que sé algo: Hace tres años, yo era un borracho.. Estaba cargado de deudas. Mi familia se deshacía en pedazos. Mi mujer y mis hijos temían como un nublado mi vuelta a casa cada noche. Pero ahora he dejado la bebida; no tenemos deudas; nuestro hogar es un hogar feliz; mis hijos esperan ansiosamente mi vuelta a casa cada noche. Todo esto es lo que ha hecho Cristo por mí. ¡Y esto es lo que sé de Cristo!».

Conocer realmente. Es decir, ser transformado por lo que uno conoce.

Esta, en definitiva, ha de ser la experiencia de todo catequista. ¿Se puede aprender todo de Jesús y enseñarlo? Sin dudas, sí. Pero, si uno no comunica una experiencia de Dios cada palabra expresada es, ciertamente, en vano. El evangelio es para ser vivido, experimentado y testimoniado. Luego, sí, profundizar en los misterios de Dios se presentará como necesidad. Primero, el testimonio.

Un catequista no es un doctor es un testigo.

¿Quién dicen que soy?

A poco de celebrar el día del catequista, la lectura del texto de Mt 16 resulta particularmente significativa. La vocación del catequista surge del encuentro con Jesús que, nos invita, una y otra vez a responder la pregunta: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?».

Porque el catequista, más que compartir un saber o una doctrina, está llamado a dar testimonio de una experiencia que le ha transformado la vida. La catequesis no es una cátedra de pensamiento cristiano; es un encuentro donde compartimos un testimonio de transformación. Por ello, el catequista es testigo de la fe «al experimentar la bondad y la verdad del Evangelio en su encuentro con la persona de Jesús, el catequista guarda, nutre y da testimonio de la nueva vida que se deriva de Él y se convierte en un signo para los demás» (DPC, 113).

¡Qué importante es profundizar en este primer encuentro personal, fundante de nuestra relación con Dios y punto de partida en la vocación a la catequesis! Años atrás, me encontraba con un hermoso libro llamado «Todo comenzó en Galilea» de Miguel Ortega Riquelme. Para cada catequista, Galilea es un punto de partida en esta historia de encuentro personal y, a la vez, la llamada a renovar esa adhesión filial a quien ha dado un nuevo rumbo a nuestra vida.

Por ello, hacernos una y otra vez la pregunta «¿Quién es Jesús de Nazaret?» es permitirnos renovar nuestra cercanía a Jesús y el compromiso de ser sus discípulos misioneros.

¿Quién es Jesús de Nazaret?

¿Quién es Jesús de Nazaret?

Sí. ¿Quién es Este Hombre?

¿Qué ha pretendido en la tierra?

¿Qué ha significado su vida?

¿Qué tiene que decirnos hoy día?

¿Quién es Jesús?

¿Es un héroe legendario,

un milagrero barato

que logró entusiasmar a la gente sencilla?

¿Fue un vagabundo

que nunca logró asentar la cabeza

y a quien hasta sus parientes

consideraron como un «loco»?

¿Fue un orador electrizante

que cautivaba con su palabra

a una masa llena de ignorancia?

¿Fue un místico taciturno,

 el gurú de la época,

seguido por un pequeño grupo

de hombres sin cultura?

¿Fue un frustrado líder político

que no pudo hacer nada

ante la fuerza de un gobierno despótico?

¿O es simplemente un gran invento,

una gran novela de ficción,

que hombres demasiado fanatizados

han extendido por el mundo?

¿Quién es Jesús de Nazaret?

Lo mismo se preguntaron también

muchos que se toparon con Él en su tiempo:

«¿QUIEN es Este

que manda al viento y al mar y le obedecen?»

«¿QUIEN es Este

que tiene poder para perdonar los pecados?».

«¿QUIEN es Este

¿no es acaso el hijo del carpintero?.

«¿De dónde le viene a Este

semejante sabiduría?».

Ayer y hoy, y también mañana

la pregunta seguirá pendiente:

¿Quién es Jesús de Nazaret?

Quiero invitarte hoy

a buscar juntos la respuesta.

De modo que podamos decir luego

como san Pablo:

«Todo lo tengo por basura

comparado con el conocimiento

de Cristo Jesús».

Era el año 748 de la fundación de Roma,

y el año 42 del Imperio de Octavio Augusto,

cuando una pareja cansada

golpea las puertas

y solicita hospedaje

en la ciudad

de Belén de Judá.

Sin embargo «no hubo sitio para ellos en el mesón».

Y allí, a catorce kilómetros de la capital,

en la ciudad de David,

en un corral de animales,

y en noche de invierno, nace Jesús.

Así se llama: JESÚS.

El nombre se lo había dado un ángel:

«Le pondrás por nombre Jesús

porque El salvará al pueblo

de sus pecados…».

Ese es su nombre y ésa es su misión:

viene para salvar.

Durante treinta años vive en Nazaret.

Por eso lo llaman «Nazareno».

Es un pueblo que no tiene ningún prestigio:

nunca aparece nombrado

en el Antiguo Testamento.

La gente incluso se pregunta:

«¿De Nazaret puede salir algo bueno?».

La región a la que pertenece es Galilea,

en el norte del país.

De Galilea nunca había salido un profeta.

Por eso la despreciaban,

porque además sus habitantes

tenían contactos con los pueblos vecinos

y no eran rigurosos en observar la Ley judía.

Allí, en Nazaret de Galilea,

ejerce Jesús su profesión: es carpintero.

El oficio lo aprendió de José,

y esto le permite ganarse la vida.

Jesús tiene la nacionalidad judía.

Y sus palabras, sus gestos, su rostro,

su idioma, sus costumbres y su mentalidad

lo demuestran a cada paso.

Se circuncida como judío.

Aprende en la Sinagoga como todos ellos.

Lee las Escrituras, celebra las Fiestas,

y acude al Templo como ellos lo hacían.

El nombre de su madre es María, o «Myriam».

Es la mujer «bendita entre las mujeres»,

y a quien todas las generaciones

llamarán «Dichosa»,

porque en Ella ha hecho grandes cosas

el Poderoso, cuyo nombre es Santo.

Ella estaba comprometida en matrimonio

con un hombre justo y bueno:

José, de la familia de David.

María ve crecer a Jesús

en edad y en sabiduría.

Y va guardando estas cosas

meditándolas en su corazón.

Hasta que llega el momento.

Jesús deja su casa. Se despide y se va.

Y empieza a predicar en los pueblos,

en los campos y en los caminos.

Y habla con autoridad.

Muchos se entusiasmaron con su Palabra

y llegaban a apretujarse para escucharlo.

Otros lo combatieron con dureza

y buscaron la manera de condenarlo.

La gente sencilla lo siguió.

Los pobres fueron sus mejores amigos.

Los niños pudieron ser

estrechados en sus brazos.

Los enfermos lo buscaron afanosamente.

Nadie se sintió extraño en su presencia.

Su nombre todavía resuena entre nosotros:

Jesús de Nazaret.

Y aún hoy día queremos oírlo y estar con El.

El mismo que camina en nuestra tierra.

El mismo que puede pasar por nuestra vida

iluminándola y transformándola.

Es el carpintero judío,

que se crió entre tablas y murió en un madero.

Es el hijo de María, nacido en Belén,

y porque ha venido a salvar

tiene como nombre JESÚS.

Miguel Ortega Riquelme.- “Todo comenzó en Galilea”.

Te proponemos participar dejando tu refelxión en los comentarios. ¿Qué imagen de Jesús elegís? ¿Por qué? ¿Quién es, para vos, Jesús de Nazaret?

#Jesús #Jesucristo #Tiberíades

Tiempo para seguir sembrando

Sembrando

Por Carolina Rosatelli

Escribo estas líneas pensando en poder transmitir y compartir en comunidad la experiencia que Dios me ha permitido descubrir de su mano en medio de una situación mundial tan novedosa y compleja. Pero antes de contarles sobre lo vivido quiero agradecer, en primer lugar a Él, nuestro Señor, quien nos permite ser sus sembradores en medio de un mundo sediento de su Palabra y de su salvación. En segundo lugar agradezco a Pablo por la oportunidad y el desafío de invitarme a expresar en palabras lo vivido y por tener en cuenta mi trabajo sencillo entre los chicos para compartirlo con todos ustedes.

Empiezo compartiendo un poco de mi llamado a ser catequista, porque sin dudas es la fuente de la cual fluye hasta hoy el entusiasmo y la necesidad de compartir con los jóvenes la Buena Noticia que yo no conocía, que me fue anunciada y que me transformó. Soy una joven de la ciudad de Mar del Plata, en Argentina, tengo 28 años, pero soy catequista desde los 17, un año antes había conocido al Señor. Descubrí mi llamado entre niños de 7 a 14 años en una comunidad con muchas necesidades de mi ciudad, de la mano de las hermanas de María Auxiliadora.Todos los sábados a las 10 hs teníamos nuestros encuentros en la capilla. Siendo adolescente, me costaba bastante levantarme temprano para llegar hasta allá, tampoco tenía grandes ideas ni mucho conocimiento sobre mi fe.Buscaba bastante información para capacitarme porque quería de todo corazón que esos chicos entendieran que en su primera comunión iban a recibir ni más ni menos que el cuerpo y la sangre de Jesús. Pero una vez que llegaba y empezábamos a charlar, a jugar y a hablar de Dios mi mundo eran ellos y Dios. Pasábamos momentos divertidos, los escuchaba y los invitaba a creer en Dios con todo su corazón, porque Él estaba cerca de ellos, los escuchaba, conocía sus preocupaciones y necesidades y, sobre todo, los amaba más que nada en el mundo.

Nunca más pude alejarme de esa tarea, deje otros sueños en el camino que dejaron de llamar mi atención y acá estoy. Trabajo en cuatro colegios de la misma ciudad dando catequesis a niños y adolescentes, chicas y chicos que tienen entre 4 y 18 años. Actualmente el desafío es evangelizar y animarlos a abrir el corazón a Dios a través de una pantalla en medio de la pandemia que atravesamos.

En este nuevo contexto, seguir sembrando la Palabra de Dios es más necesario que nunca, o quizá tan necesario como siempre, pero en un tiempo sumamente propicio. Es verdad que en un comienzo no lo veía así. Pensé que no iba a tener mucho sentido intentar trasmitir, lo que muchas veces es difícil presencialmente, a través de una pantalla o de un texto de word. Sentía que todo lo que iba a hacer era más para cumplir con mi trabajo que para poder intentar llevar el mensaje de Dios al corazón de los chicos, pero una vez más Dios me sorprendió y me mostró que cuando se trata del Reino nada es imposible. Es un tiempo propicioen primer lugar porque los chicos, adolescentes y jóvenes, pueden recibir los contenidos que preparemos para ellos en sus casas, de manera directa y personal. Sabemos que nada puede reemplazar la riqueza del encuentro en persona y mucho menos el tesoro de la catequesis vivida en comunidad, pero al mismo tiempo, en mi experiencia como docente, ha surgido la oportunidad de que cada catequizando se encuentre frente a sus ojos con la invitación a descubrir a Dios, conocerlo, reflexionar y a encontrarse consigo mismo también. Pueden tomar la propuesta que les ofrecemos o dejarla, pero el que la toma se encuentra interpelado a poner todos sus sentidos en sintonía con nuestro anuncio y dejarse transformar por su mensaje de vida. En segundo lugar porque nuestras propuestas ya no solo tienen repercusión sobre los chicos para los que preparamos nuestras actividades, sino también sobre su familia. En torno a estos dos motivos les comparto dos experiencias.

La primera se trata de un grupo de 5° año de la secundaria (chicas y chicos de entre 16 y 17 años) con los que nos reencontramos virtualmente después de entre 5 y 2 años en los que no fui su catequista. Conocía al grupo, sabía que iba a tener a jóvenes con mucha capacidad reflexiva, con muchas inquietudes sobre la vida, con mucha sed de Dios, algunos con necesidades y dificultades serias.En un comienzo me lamente no poder vivir la primera parte del año con ellos en el aula porque veníamos teniendo experiencias muy buenas con los cursos anteriores, hasta que comenzamos a trabajar. Ciertamente para Dios no existen los límites y la tecnología puesta a su servicio se convierte en un medio fecundo para seguir anunciándolo. Trabajamos con actividades de reflexión personales cada 15 días y encuentros por “zoom” con la misma frecuencia, utilizando diferentes recursos: canciones, testimonios, reflexiones y dinámicas, y por supuesto hablamos de la Palabra de Dios. Las entregas escritas fueron producciones realmente emocionantes, los chicos se sumergían en su interior con cada propuesta y fueron trabajando las temáticas que les proponía con muchas seriedad y conciencia, pero los encuentros virtuales fueron superadores. No faltó ninguno en el cual no haya clima de encuentro, de comunidad, en el cual no pudieran expresarse y compartir lo que cada propuesta les generaba, lo que los dejaba pensando, lo que más les interesaba o en lo que se sentían identificados. Lo más interesante fue escucharlos decir que aunque en otras materias habían bajado el rendimiento o perdido el interés, en el caso de catequesis era distinto, esperaban las actividades para poder hacerlas con ganas y los encuentros virtuales para poder charlar sobre lo trabajado y, por esto, sostuvieron la participación durante todos los meses de encuentros virtuales expresando que eran espacios de contención, de escucha, de reflexión, que los ayudaban a salir un rato de la rutina del encierro y vivir algo diferente. Es fascinante ver sus crecimientos incluso en medio de la distancia, y soy yo también la que espera con ansias y alegría cada uno de esos encuentros porque sé que los voy a ver, que me van a emocionar y sobre todo, que Dios nos va a enriquecer al compartir el tesoro que cada uno guarda en su interior.

La segunda es con una familia de los más chiquititos. El año pasado descubrí el mundo de la enseñanza en el ciclo inicial y ¡me volví a enamorar! No sabía cómo me iba a sentir, era la primera vez que hablaba de Dios a niños tan chicos, aprendí un montón de mis compañeras que me explicaron lo que ellos podían comprender a esa edad, pero también aprendí muchísimo de ellos. Sinceramente, siento que cada vez que entro a la salita son ellos los que me enseñan a conocer a Dios, ¡cuánta pureza, cuánta sencillez, cuánta frescura, cuánta sinceridad, cuánta ternura, cuánto amor! En la distancia de estos tiempos, viví lo mismo que con los chicos de secundaria, no tenía ni idea de cómo iba a hacer para trabajar con ellos en este contexto. Sin duda, en este caso, la familia se volvió la protagonista de la posibilidad del encuentro. Hoy recibo muchas devoluciones a los trabajos que hacemos, con dibujos, momentos de oraciones, trabajo con masas y canciones. Las familias se sorprenden de lo que les comparten sus hijos, muchos los descubrieron en un terreno que quizá en la casa no está muy trabajado y en sus mensajes mostraban la emoción que esto les generaba. Recibí fotos de una familia entera sentada junto a un altar preparado en su casa, con la vela encendida, rezando por las intenciones que tenían, acompañados de la Biblia abierta en el texto que les habíamos compartido para la oración. Familias que descubrían la importancia con la que sus hijos viven esos momentos y la facilidad con la que abren sus corazoncitos para hablar con Dios. Una de las devoluciones fue la que me hizo tomar conciencia de todo esto cuando me enviaron un video de su hija cantando la canción que ya les había enseñado el año pasado en la salita y que ahora recibían en un video con un mensaje para hacer la actividad. Además de que verla cantando la canción con alegría y prendida al celular fue hermoso, también fue hermoso el mensaje que acompañaba el video diciendo que ellos no sabían que su hija conocía esa canción y que la habían estado cantando en familia.

Los caminos de Dios son misteriosos escuchamos muchas veces. Vaya a saber uno que es lo que Dios está haciendo en medio de esta pandemia en cada vida, en cada familia, en cada casa. Algo es seguro, es un tiempo propicio, Él está obrando, su Espíritu se está moviendo, y una vez más nos llama a ser los pastores de sus ovejas, los sembradores de sus campos. Hoy, como hizo Juan ante la llegada de Jesús, es el tiempo para anunciar, para preparar los senderos para el Señor, para proclamar la salvación de Dios. Es el tiempo para seguir sembrando y con más entusiasmo que nunca, para seguir abriendo nuestro corazón y dejarlo hacer con libertad según su voluntad, poder llevar su mensaje a tantos que todavía no lo conocen y a aquellos que necesitan renovar su esperanza, su fe. Es tiempo de fortalecer a la oveja débil, de curar a la enferma, de vendar a la herida, de hacer volver a la descarriada y de buscar a la perdida. El Señor pone en nosotros sus palabras, utiliza los dones que nos regaló, nos desafía a actualizarnos para llegar a todos, se mueve en el amor con el que preparamos cada encuentro. Hoy, igual que ayer, no sabemos hasta dónde puede llegar nuestra voz, nuestro mensaje, pero sabemos que sin dudas llega y toca el corazón de quien lo recibe.

#Tiberíades #Catequistas

El maestro no sabe

Sabiduría

El maestro no sabe

El ‘indagador’ se acercó respetuosamente al ‘discípulo’ y le preguntó «¿Cuál es el sentido de la vida humana?».

El ‘discípulo’ consultó las palabras escritas de su ‘maestro’ y, lleno de confianza, respondió con las palabras del propio ‘maestro’: «La vida humana no es sino la expresión de la exuberancia de Dios».

Cuando el ‘indagador’ se encontró con el ‘maestro’ en persona, le hizo la misma pregunta; y el ‘maestro’ le dijo:

«No lo sé».

El ‘indagador’ dice: «No lo sé». Lo cual exige honradez.

El ‘maestro’ dice: «No lo sé». Lo cual requiere tener una mente mística capaz de saberlo todo a través del no-saber.

El ‘discípulo’ dice: «Yo lo sé». Lo cual requiere ignorancia, disfra­zada de conocimiento prestado.

Anthony de Mello (1982).- El canto del pájaro.- Sal Terrae.- Pág. 63.-

Aceptar los propios límites, decir «no sé», pararse en el escalón de la humildad… es un ejercicio apropiado para todo educador. Un catequista que dice «no sé» está enseñando con su propia autenticidad y, además, si se compromete junto al catequizando a encontrar una respuesta, educa desde el compromiso con la verdad.

Por otro lado, es bueno recordar lo que nos enseñara san Juan Pablo II: en la catequesis, «el único que enseña es Cristo» (CT, 6).

«¿Hay entre ustedes alguien sensato y prudente? Demuestre con su buena conducta que actúa guiado por la humildad propia de la sabiduría». Sant 3, 13

#Tiberíades #Agosto_Mes_de_los_Catequistas #Catequista

Agosto, mes del catequista

 

Tercera semana de agosto: llegamos al día de los catequistas. Para celebrarlo, nos sumamos con una serie de entradas para que puedan reflexionar, rezar y compartir este llamado a ser servidores de la Buena Noticia.

  1. «¿Quién dicen que soy?»: en consonancia con la lectura del próximo domingo, les compartimos un bello texto de Miguel Ortega Riquelme que nos hará pensar en la persona de Jesús y lo que significa en nuestra vida de catequistas.
  2. «Catequistas innovadores»: siguiendo con el eco del AnforaWeb, compartimos el taller que Pablo Martínez brindara el día sábado. 
  3. «Conocer a Cristo»: un relato corto y una profunda enseñanza. Ideal para acompañar la celebración de nuestro día.

Si te gustaron estas entradas, te agradecemos que las compartas con tus conocidos.

Si no pudiste leer las entradas anteriores, aquí abajo encontrarás los aportes de las primeras semanas del mes de los catequistas.

 

Catequistas-2

Completamos la segunda semana en el mes de los catequistas, en esta actualización, te ofrecemos las siguientes entradas:

  1. Adolescencia, educación y fe: en esta entrada encontrarás algunas reflexiones sobre catequesis y cultura juvenil. ¿Cómo ve, un grupo de adolescentes, el mundo actual (problemáticas)? ¿Cuáles son sus intereses y los valores que afirman sustentar? ¿Cómo se posicionan frente a la persona de Jesús? A partir de este breve análisis, se desarrolla una propuesta de trabajo desde la catequesis.
  2. El maestro no sabe: un cuento de Anthony de Mello para reflexionar sobre una de las cualidades del catequista: la humildad.
  3. Tiempo para seguir sembrando: Carolina Rosatelli, joven profesora de catequesis, nos deja su reflexión acerca de la evangelización y catequesis en este tiempo de confinamiento.
  4. La Virgen María: agosto es, también, el mes de una gran fiesta mariana: la Asunción de María a los cielos. Compartimos una colorida presentación sobre la Madre de Jesús en sus distintas advocaciones.

Si te gustaron estas entradas, te agradecemos que las compartas con tus conocidos.

Si no pudiste leer las entradas anteriores, aquí abajo encontrarás los aportes de la primera semana del mes de los catequistas.

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Catequistas

Cada 21 de agosto, memoria de San Pío X, en cada diócesis (o en cada parroquia o comunidad) los catequistas se reúnen para celebrar su vocación. La importancia de este celebración y la diversidad de formas que adquiere en cada región (encuentro, feria, talleres, procesiones, retiros, jornadas) fue gestando la idea de consagrar todo el mes de agosto a los catequistas.

Desde este blog queremos acompañar esta gran celebración proponiendo motivos de reflexión, siempre orientados hacia la formación de los catequistas. En este especial, encontrarás reflexiones (propias y de otros catequistas que han gustado sumar su aporte), cuentos, canciones, videos, conversatorios, encuentros… es suma, múltiples formas de acompañar la reflexión de tantas personas que han querido responder a la llamada de Dios de servir en la Iglesia en la formación y maduración en la fe de los creyentes. Celebremos, entonces, con alegría el llamado a ser servidores de la Palabra de Dios!!!

  1. Catequistas en el continente digital. Video del conversatorio organizado por Editorial Claretiana junto al padre Alejandro Puiggari, Carlos Seoane, Marcelo Murúa y Pablo Garegnani.
  2. Evangelización, pandemia y catequesis. Primer conversatorio del ciclo «Sembrar en diálogo». En esta ocasión, dialogamos con Patricia López, Olga Almirón y Gabriela Tumini, catequistas de diversas escuelas parroquiales y congregacionales de la Diócesis de Mar del Plata.
  3. Apertura del Anfora Web. «Comunicar la fe en la cultura digital«, conferencia del padre Jorge Oesterheld.
  4. Catequistas de comunican. Taller presentado en el AnforaWeb sobre la importancia de nuevos lenguajes para la catequesis actual. Pablo Garegnani.
  5. Lectio divina sobre la Parábola del sembrador una propuesta de oración para reflexionar sobre la invitación a acoger la Buena Noticia en nuestros corazones.
  6. El sembrador en canciones. Tres canciones para seguir reflexionando la Parábola del Sembrador.

#Tiberíades #catequesis #catequistas

A poner los zapatos…

Reyes

En la noche del 5 de enero, multitudes de niños y niñas prepararán sus zapatos para recibir a los Reyes Magos, esperando ansiosos, un regalo que les alegre el día.

Ha pasado el tiempo y, muchos años después de vivir intensamente esa noche de enero, me pregunto quiénes son estos ilustres visitantes para mí… Tres catequistas. Eso alcanzo a ver en la persona de los Magos venidos de Oriente.

Para profundizar en el por qué de esta respuesta, te invito a distinguir lo que aportan los evangelios de los contenidos posteriores incorporados por la tradición.

  • Sólo Mateo habla de los «Magos venidos de Oriente». El relato de Mt 2, 1-12 es breve, pero bello y sugerente.
  • Mateo no menciona sus nombres. ¿De dónde surgen, entonces? Son mencionados en el Evangelio Armenio de la Infancia (un texto apócrifo escrito en el S. VI): «…he aquí que los magos de Oriente, que habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso, llegaron a la ciudad de Jerusalén. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes».
  • ¿Son tres o doce? La creencia acerca de que fueron tres los magos que visitaron a Jesús, se arraiga en el hecho que le ofrecieron tres regalos, es lo que afirma Mateo. En iglesia de oriente se habla de más visitantes, algunos llegan a doce…
  • ¿Son reyes o magos? En evangelio habla de «magos», pero no al estilo de Harry Potter, sino, conocedores de los astros, familiarizados en la contemplación de la estrellas. La expresión «reyes» surge del salmo 72: «Que se inclinen ante él las tribus del desierto, y sus enemigos muerdan el polvo; que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones» (72, 9-11).
  • Los regalos, ¿encierran un significado? El oro es para el Rey, el incienso para Dios y la mirra para el hombre que ha de morir… Sin duda, los tres regalos hacen referencia a la identidad del Niño: Dios que viene a reinar y a dar la vida por la humanidad.
  • La estrella que guía a los Magos no debe contemplarse como fenómeno astronómico sino como señal de Dios que guía a los hombres al encuentro con el Niño. Como los ángeles guían a los pastores hacia el pesebre, la estrella es la guía de los magos que vienen de Oriente.
  • Finalmente, el nombre de esta fiesta es de la Epifanía, que significa «manifestación». En la persona de los pastores, Jesús se da a conocer al pueblo de Israel. En el encuentro con los «Magos venidos de Oriente», Jesús se manifiesta a toda la humanidad.

¿Por qué hablamos de tres catequistas? Sin duda, los Magos (más allá de lo que generan en los niños que, cada año, esperan ansiosos su visita) nos ayudan a conocer al Niño que acaba de nacer. Y más aún, a relacionarnos con ese Niño cuya misión es redimir a la humanidad.

Los Magos descubren una señal de Dios y, sin dudarlo, se ponen en marcha: «Hemos visto su estrella y hemos venido a adorarlo». Allí encontramos una primera referencia catequística: tienen ansias de Dios y salen, decididamente, a buscarlo.

En la visita al Niño, realizan dos acciones: se postran ante él y le entregan sus dones. Inclinarse y entregar. Los Magos nos ayudan a reconocer la grandeza de Dios que «siendo rico se hizo pobre», como afirma la liturgia. Dios se hace pequeño para que el hombre pueda abrazarlo y entregarle lo más preciado que disponen las personas: la propia vida.

En sus regalos, los Magos nos ayudan a reconocer la identidad del Niño Dios (como ya se explicó anteriormente). Una verdadera catequesis de signos que nos adentran en el misterio más profundo que, tiempo después, Pablo explicará con estas palabras: «Cristo, que era de condición divina…

Finalmente, los Magos nos recuerdan el valor del encuentro y cómo éste impulsa la conversión: ellos vuelven por otro camino, porque es imposible seguir transitando la misma huella después de haber conocido al Señor. Este es el «detalle» que los hace verdaderos catequistas: descubrir la señal de Dios, seguirla y dejarse transformar por el encuentro con una persona que da un nuevo sentido a la vida.

Esta noche, ¿preparamos los zapatos? Claro que sí. Porque tenemos la convicción de que en su visita el regalo más importante que tienen para dejarnos es esa señal que los movilizó desde Oriente y que hoy ha de ponernos en marcha a nosotros: «Hemos visto su estrella y hemos venido a adorarlo».

Feliz día de Reyes!!!

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