¿Cómo armar un encuentro de catequesis? ¿Por dónde comenzar? ¿Qué pasos debemos dar? Existen múltiples modos de planificar una experiencia educativa. La siguiente es, tan sólo, uno de esos tantos modelos, inspirado en el Método Catequístico: Situación, Iluminación y Respuesta (oración y compromiso).
En este posteo, queremos acercarte un conjunto de herramientas que puedan ser de utilidad al momento de planificar un encuentro. Están ordenadas en base a nueve puntos que nos orientarán en la planificación.
1.- Título del encuentro
El título nos permite realizar un primer anuncio, es importante que exprese claramente qué queremos comunicar.
2.- Tema del encuentro
Se especifica el tema del encuentro.
3.- Objetivos
Definimos el objetivo con una frase breve. ¿Qué es lo que queremos alcanzar?
La definición del objetivo nos permitirá concentrarnos en un aspecto del mensaje, aquello que resulte esencial según el itinerario que estamos proponiendo.
Taxonomía de Bloom (una lista de objetivo que nos ayudará en la inspiración).
4.- Texto bíblico
¿Qué texto bíblico usaremos en la iluminación? Elegimos una o más citas bíblicas que compartiremos con el grupo.
5.- Aportes del Magisterio de la Iglesia
Podemos aprovechar para leer sobre el tema en el Magisterio de la Iglesia. Además de refrescar o ampliar nuestros conocimientos sobre el tema, nos ayudará en la elaboración de los aportes…
¿Qué actividades plantearemos al inicio del encuentro? Podemos hacer una lluvia de ideas sobre qué recursos utilizar y cómo: canción, dinámica de grupo, cuento, relato, video, pregunta, frase, imagen, etc.
Videos cortos ideales para promover el diálogo. Aclaración: el enlace los llevará a una lista de reproducción donde se fueron recopilando videos publicados por diversos autores y organizaciones en YouTube. No son, necesariamente, videos eclesiales o catequísticos y no pertenecen al blog Tiberíades. Ese listado de videos es azaroso y su utilidad en la catequesis deberá ser evaluada según el tema, los destinatarios y los objetivos planteados.
7.- Aporte del catequista
Escribimos el aporte del catequista teniendo en cuenta la lectura proclamada y la situación inicial que hemos planteado. El aporte debe ser breve.
8.- Pensamos la respuesta
¿Cómo plantearemos la respuesta? ¿Vamos a proponer una actividad de expresión de la fe o alentar a que cada catequizando piense en un compromiso personal?
9.- Planificamos el momento de oración
Oración. Este momento tiene que seguir la línea temática del encuentro. ¿Qué tipo de oración vamos a plantear? ¿Cómo? ¿Dónde?
Rezando voy (podcast de oración dirigido por el padre José María Rodríguez Olaizola, sj). No sólo nos servirá para orar, también inspirarnos al momento de planificar la oración del encuentro.
La oración del Papa (un breve video donde se nos comparte la intención del Papa para cada mes).
10.- Recursos materiales. ¿Qué vamos a necesitar para cada momento/actividad?
¿Cómo colaborar? Hacé clic aquí… Invitame un cafecito. También pueden hacerlo calificando cada episodio en Spotify o con Me gusta en YouTube. Gracias!!!
Una de las dimensiones propias de la formación de catequistas es el «saber hacer». Habitualmente, son muchos los catequistas que solicitan orientaciones respecto de esta dimensión formativa. Y, ciertamente, es muy necesaria. Hoy, no podemos prescindir del invalorable aporte de las Ciencias de la Educación para el desarrollo de nuestra misión evangelizadora. Reflexionar sobre los problemas clásicos y nuevos de la Educación pueden darnos nuevas perspectivas en la búsqueda de una catequesis nueva para tiempos nuevos. El N° 146 del Directorio para la Catequesis, dice:
Junto con la fidelidad al mensaje de fe, el catequista está llamado a conocer a la persona concreta y el contexto sociocultural en el que vive. Como todos los cristianos, aún más los catequistas «vivan en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo, y esfuércense en penetrar su manera de pensar y sentir, cuya expresión es la cultura» (GS 62). Este conocimiento llega a través de la experiencia y de la continua reflexión sobre ella, pero también gracias a la preciosa contribución de las ciencias humanas, a la luz de los principios de la doctrina social de la Iglesia. Entre las ciencias debe darse especial importancia a la sicología, la sociología, la pedagogía, las ciencias de la educación y de la comunicación. La Iglesia se siente invitada a dejarse interpelar por estas ciencias por su valioso aporte que dan a la formación de catequistas como a la tarea catequética misma. De hecho, la teología y las ciencias humanas se enriquecen mutuamente.
En esta serie de episodios de Haciendo Eco, temporada 2024, nos centraremos en los problemas clásicos o fundamentales de la Pedagogía y su relación con la acción catequística. Cada uno de los problemas que mencionaremos, podría dar lugar a un episodio exclusivo; pero elegimos abordarlos sintéticamente y en conjunto.
Dentro de la Pedagogía subsisten diversos interrogantes que, con el paso del tiempo, se renuevan y resignifican. Estos problemas son: previos, centrales y secundarios. Dentro de los previos mencionaremos: ¿Qué entendemos por educación? ¿Es posible educar? ¿Es legítimo hacerlo?
Respecto de los problemas centrales, los interrogantes son: ¿Qué persona hemos de educar? ¿Qué finalidad perseguimos con el acto educativo? ¿Qué pasos daremos (método) para alcanzar dicha finalidad?
Finalmente, los problemas secundarios, que focalizan su atención en una variedad de cuestiones propias del sistema escolar (horarios, materiales didácticos, recursos, etc.).
Si quieres leer el contenido del podcast y descargar un archivo pdf, podrás hacerlo a continuación.
«Redes» es un proyecto de educación popular destinado a la formación inicial de catequistas. Valiéndose de medios digitales accesibles, invita a los participantes a reflexionar sobre la base de doce verbos que orientan el actuar del catequista, discípulo y misionero al servicio de la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.
La formación que ofrece el proyecto «Redes» es básica, puerta de acceso a otras propuestas pedagógicas: «La formación es un proceso permanente que… ayuda al bautizado a tomar forma, es decir, a desvelar su identidad más profunda, que es la de hijo de Dios en una relación de profunda comunión con los demás» (DPC, 131). «Redes» es un proceso comunitario de crecimiento en el servicio. Busca «tender puentes» afirmando, así, la importancia del diálogo en comunidad para una formación sólida.
«Redes» se inspira en el mandato de Jesús a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades: «Echen las redes y encontrarán» (Jn 21, 6). La convicción, clara y sostenida, de que la tarea del catequistas consiste en «echar las redes al mar»: salir al encuentro de los demás y, con la palabra y la acción, presentarse como testigos del amor de Dios.
Características del proyecto
Organizado con el auspicio de la Escuela Universitaria de Teología de la Diócesis de Mar del Plata, en su departamento de extensión. (Para más información, clickea aquí)
Doce encuentros virtuales publicados cada quince días
Tres encuentros virtuales: en el inicio del proceso, promediando el mismo y al final, como cierre y evaluación.
Plataforma: Whatsapp. El uso extendido de esta aplicación, sumado a la posibilidad de compartir archivos de textos, audios y videos, la convierte en un medio sencillo, apto para el gran público.
Esquema de cada encuentro
Video presentación de cada tema exponiendo, brevemente, los conceptos más importantes.
Material de lectura en archivo PDF.
Encuentro planificado en cuatro momentos siguiendo los pasos del método catequístico.
Podcast con el contenido esencial del encuentro
Formulario de Google para la revisión de contenidos / resolución de actividades.
El itinerario formativo es gratuito. Al finalizar el proceso, el alumno podrá contribuir voluntariamente con el proyecto.
Temario
El contenido previsto se organiza a partir de doce verbos que recorren la experiencia de fe del discípulo misionero: desde el encuentro fundante con Jesús, pasando por la vida comunitaria, la evangelización y las exigencias de la catequesis hasta llegar a la identidad del catequista y la necesidad de renovar, permanentemente, su relación con Jesús.
Cada tema se organiza teniendo presente las dimensiones de la formación del catequista: ser, saber ser con, saber, saber hacer. En cada encuentro, el catequista encontrará: el punto de partida desde la experiencia cotidiana, la centralidad de la Palabra de Dios, los aportes del Magisterio de la Iglesia, la vida de oración en diversas formas y expresiones, una metodología de trabajo (aprender haciendo).
Los temas a desarrollar, son:
1.- Encontrar. El encuentro con Cristo: punto de partida. 2.- Compartir. Apóstol: saber ser con los otros. 3.- Escuchar. La Palabra de Dios: como María, a los pies de Jesús. 4.- Orar. El diálogo con Dios: la fortaleza de la oración. 5.- Evangelizar. La dicha de la Iglesia: anunciar el Evangelio. 6.- Resonar. Educar en la fe: el desafío de la catequesis. 7.- Crecer. Madurar la fe: las tareas de la catequesis. 8.- Beber. Las fuentes de la catequesis: su riqueza y contenido. 9.- Comunicar. El arte de expresar el evangelio. 10.- Acompañar. La Pedagogía de Dios: un estilo de educación. 11.- Guiar. El encuentro de catequesis: vida, fe, vida nueva. 12.- Ser. La identidad del catequista: maestro, educador y testigo.
¿Qué camino hemos de tomar en la evangelización y catequesis escolar? ¿Cuáles son las acentuaciones que definen la catequesis escolar en el tiempo que nos toca transitar? Inspirado por la lectura de “Catequesis para la vida”, pienso en siete, a saber:
Acercarnos y tocar los centros vitales y de interés
Un lenguaje nuevo
Breve, ameno y lúdico
Semillas del Verbo
El valor del testimonio
El primer anuncio como primero y principal
La Palabra y el catequista
En el octavo episodio de nuestro podcast, abordamos estas acentuaciones a la catequesis escolar. Si te gusta nuestra propuesta, te agradecemos que la compartas.
Escucha «Haciendo Eco» en Spotify
Si lo deseas, puedes descargar el contenido del podcast en archivo PDF, con un anexo de textos bíblicos y del magisterio para profundizar: Creí y por eso hablé.
¿Por qué seguir a Jesús? ¿Qué encontramos en su vida que nos impulsa a su seguimiento? La enseñanza de Jesús es, siempre, actual. Con este juego intentamos poner al grupo de catequizando en contacto con la enseñanza del Señor a partir de frases conocidas y no tanto…
Si el recurso te gustó, te agradecemos que lo compartas.
La vida es un constante crecimiento. Desde el vientre materno vamos recibiendo estímulos que nos animan a crecer en aprendizajes. Escuchar las voces de nuestros familiares, aún sin poder responderles, es un llamado a abrirnos al diálogo, al encuentro… Esa apertura al diálogo y al encuentro humano, permite el crecimiento, el desarrollo, la maduración como individuos.
La familia y la sociedad, por medio de sus instituciones, se ocupan de alentar ese crecimiento, de orientarlo hacia la madurez. Descubrimos, a lo largo de la vida, determinadas tareas que nos ayudan a crecer, a desplegar todas nuestras potencialidades…
El comienzo de este itinerario está previsto para el 1 de septiembre de 2022. Es importante estar inscripto para iniciar este recorrido. Por cualquier consulta, escribir a garegnanipablo@gmail.com
Compartimos en este posteo la catequesis ofrecida a tres comunidades de la Diócesis de Mar del Plata, destinada a catequistas y agentes de pastoral; con el objetivo de ofrecer recursos y actividades para preparar, en comunidad, la llegada de la Navidad.
Orden del encuentro
Introducción: Venga tu Reino
Narración. Lluvia de ideas
Sentido del adviento: litúrgico, espiritual y escatológico.
La corona del adviento. Consagración del tiempo a Dios.
Isaías: evangelista del antiguo testamento.
Calendario de adviento. Aportes de los participantes.
Cuento: la primera navidad.
Acunando a Niño Dios
1.- Venga tu Reino
“Venga a nosotros tu Reino” es una expresión que, repetidamente, decimos a lo largo del año. Presente en el Padre nuestro; también en variados textos litúrgicos, nos recuerda el tema central de la predicación de Jesús, el Reino de Dios presente entre nosotros y la fe en la segunda venida de Cristo, aquella que afirmamos en el Credo y manifestamos en cada celebración eucarística: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven Señor Jesús!!”.
La canción «Venga tu Reino», compuesta por el padre jesuita Cristóbal Fones, nos invita a ponernos en marcha en una espera activa de la llegada del Señor. «Pon a tu pueblo de pie» es una exhortación a estar atentos y vigilantes.
Venga tu Reino
Somos Pueblo de Dios, Iglesia Peregrina como una gran familia que camina unida venimos a cantar en la fracción del pan que nuestra fuente es el Dios de la Vida
Venga a nosotros tu Reino de Amor pon a tu Pueblo de pie celebraremos contigo, Señor renueva nuestra esperanza celebraremos contigo, Señor una fiesta de nueva alianza
Somos Cuerpo de Cristo, Iglesia que comparte y que alimenta al mundo tan dolido de hambre venimos a cantar en la fracción del pan que nuestro amor es el Dios hecho carne
Somos Templo sagrado del Espíritu Santo como un hogar que acoge alegría y dolor venimos a cantar en la fracción del pan que nuestra fuerza es Dios Consolador.
En este encuentro buscaremos poner en común todo lo que conocemos del Adviento, resignificar ese conocimiento y poder traducirlo en acciones concretas, personales y comunitarias. Para ello, compartimos con los presentes una historia que nos servirá de marco:
Maura, Jennifer y Tadeo se han incorporado a la parroquia Nuestra Señora de las Búsquedas. El párroco, José María Buendía, nos ha encargado que los acompañemos en su ingreso a la comunidad, ayudándolos a adentrarse en el Año litúrgico y así, poder comprender el sentido de cada celebración. El sacerdote los ha animado a prestar un servicio desde la liturgia y por tal motivo requiere de nuestra ayuda. ¿Por dónde comenzamos?
El punto de partida será organizar todo lo que conocemos del Adviento, es decir, por medio de una lluvia de ideas, manifestar cuál es el contenido esencial de este tiempo. Recordemos oraciones, lecturas y canciones propias de este tiempo.
Realizada la lluvia de ideas, nos preguntamos: ¿por qué este texto, lectura o canción pertenecen al Adviento? Trataremos de buscar, aquí, una frase de cada texto recordado que sea representativa de este tiempo litúrgico. En tiras de papel anotamos las frases y las disponemos de tal manera que todos puedan apreciarlas.
¡Qué importante que nuestro lenguaje sea comprendido por los destinatarios: Maura, Jennifer y Tadeo! Hoy, resulta difícil que los lenguajes típicos para comunicar la fe (bíblico, litúrgico o doctrinal) sean comprendidos por muchas personas que se acercan a nuestra comunidades o que escuchan nuestro testimonio de fe. Es importante, pues, que pensemos cómo acercarnos a ellos utilizando un lenguaje enraizado en la vida cotidiana para introducirlos, poco a poco, en la fe cristiana.
3.- Sentido del adviento
¿Qué entendemos cuando pensamos en el Adviento?
Si pensamos en los cuatro domingos que nos preparan a la celebración de la Navidad, hablamos del Adviento litúrgico. Un tiempo de preparación y penitencia que nos dispone, desde su contenido (Palabra de Dios y textos litúrgicos) y, también, desde sus símbolos (el color morado, la corona de adviento, el armado del pesebre, entre otros) a recibir al Niño Dios.
Pero la venida de Cristo es un acontecimiento que puede darse en cualquier momento del año. Son muchas las lecturas que nos invitan a prepararnos para recibir a Jesús “en la hora menos pensada”. Se descubre, ante nosotros, la posibilidad de una experiencia espiritual: el encuentro personal con Jesús, que cambia y transforma nuestra vida. Estar atentos a ese encuentro es disponernos a vivir un adviento espiritual que, insistimos, puede ocurrir en cualquier momento de nuestra vida.
Finalmente, sabemos que, un día, la historia terminará y Jesús vendrá con gloria a reinar para siempre (no olvides que el domingo de Cristo Rey, reflexionamos la parábola del Juicio final -Mt 25-, que nos anticipa ese momento que determinará el final de los tiempos). Es el adviento escatológico. Así lo dice el Credo:
Subió a los cielos. Desde allí, ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
También lo manifestamos en otros textos litúrgicos, por ejemplo:
Así, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Plegaria Eucarística III
Entonces, si siempre hemos de estar preparados para recibir al Señor que llama a nuestra puerta, ¿por qué celebramos este tiempo litúrgico? La primera respuesta es sencilla: porque nos disponemos a celebrar la Navidad preparándonos conscientemente (ese es uno de los objetivos de este encuentro). La Navidad, junto con la Pascua, son los dos grandes momentos del año litúrgico porque ponen en el centro de la atención los dos grandes misterios de la fe: la encarnación del Hijo de Dios y su pasión, muerte y resurrección.
La segunda respuesta que podemos dar es que estos cuatro domingos buscan formar en nuestras conciencias la importancia de crecer en la vida espiritual y estar atentos y preparados para cuando el Señor nos llame a su presencia. Por supuesto, no se trata de vivir con miedo ni ansiedad, sino de vivir al estilo de Jesús. No es una espera pasiva, sino activa:
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo.
Mt 24, 43-46
4.- La corona del adviento.
Se trata de un signo que nos acompaña durante las cuatro semanas previas a la Navidad. Como signo, no es un fin en sí mismo, por el contrario, es un medio que nos ayuda a vivir el Adviento seriamente, con la mirada puesta en el Nacimiento de Jesús.
Cuatro velas y algo de follaje dispuesto en forma circular. Las velas se encienden una por una, cada domingo, iluminando el camino que realizamos hacia la Navidad. A medida que encendemos las velas, la «luz del mundo» se hace presente en nuestras vidas.
«Hoy se enciende una llama» es una linda canción para acompañar la oración frente a la Corona de Adviento. En este mismo enlace, encontrarás una propuesta de oración para cada domingo del adviento.
5.- El profeta Isaías: el evangelista del Antiguo Testamento
Son muchos los protagonistas bíblicos del Adviento. Para empezar, María y José tienen un protagonismo exclusivo. Por su parte, Juan el Bautista nos habla de «preparar el camino del Señor». No olvidemos, también, a Isabel y Zacarías, sus padres. En los relatos bíblicos donde son mencionados, apreciamos actitudes que nos ayudan a disponer el corazón para recibir a Jesús en nuestras vidas: disponibilidad, entrega, confianza… Pero, en este encuentro, queremos destacar a un protagonista que viene de la Antiguo Alianza, al que san Jerónimo denominó «evangelista del Antiguo Testamento.
Hablamos del profeta Isaías, quien, de manera especial durante el Ciclo Litúrgico A, nos acompaña desde la primera lectura de cada domingo. Isaías es el profeta que con mayor claridad habla de Jesús, anticipando su encarnación como, también, su pasión y glorificación.
A continuación, algunos versículos esenciales para este tiempo de preparación:
Vengan, subamos a la montaña del Señor 2, 3
¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor! 2, 5
La joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel 7, 14
Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces. Sobre él reposará el espíritu del Señor 11, 1-2
¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! 35, 1
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén 40, 1-2
Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios 40, 3
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. 61, 1-2
Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos 64, 7
¿Cuáles son las actitudes que nos propone el profeta? Hagamos un listado de verbos… Pensemos, ¿en qué acciones concretas podemos cristalizar sus recomendaciones? ¿Qué inspiran en nosotros las palabras de Isaías?
6.- Calendario de adviento
Maura, Jennifer y Tadeo están muy entusiasmados y desean vivir el Adviento con profundidad. Para ello, les ofrecemos preparar el Calendario de Adviento, donde podremos definir algunas acciones que nos preparen a vivir la Navidad al modo de Jesús.
¿Qué acciones podemos sugerirles para vivir intensamente este tiempo? Será importante que las acciones a señalar sean realizables, sencillas y concretas, además, que sean abarcativas, a realizar de manera personal, familiar o comunitaria. Que puedan relacionarse con la vida contemplativa (orar, meditar la Palabra, visitar un santuario) y con la vida activa (visitar a un enfermo, compartir nuestros bienes con los demás, participar de una iniciativa solidaria).
Para descargar un archivo con el calendario para imprimir, pulsa aquí.
7.- Cuento: La primera Navidad
La Primera Navidad (Claudia Bechech)
Todo el cielo estaba alborotado preparando la primera Navidad de la historia; en pocos días más, Dios se haría hombre, y nacería en un pequeño pueblito llamado Belén, ¡y todavía había tanto que hacer!
En medio del revuelo general, el ángel Bernardo Cielolimpio se paseaba nervioso y pensativo:
-No me lo puedo perder. Tengo que estar ahí, cerca de El. Daría hasta mis alas por ver a Jesús recién nacido, pero… ¿cómo?
En una de esas, vio un gran cartel en una esquina del cielo: «El maestro Rogelio Alacorta busca voces para formar parte del coro celestial que anunciará a los hombres el nacimiento de Jesús».
– ¡Esta en mi oportunidad de estar cerca del Niño Jesús! -se dijo Bernardo.
El maestro Alacorta aceptó a Bernardo, pero le advirtió muy serio:
– Muy bien, ya formás parte del coro celestial, pero no faltes a ningún ensayo. Las canciones deben salir perfecto. ¿Entendido?
– Si, maestro. No faltaré -contestó Bernardo que no podía ocultar su alegría.
Pero a pesar de su determinación y de sus enormes ganas, no pudo ensayar ni una sola vez; un día porque llevó hasta su casa a un angelito bebé que se había perdido; otro día, porque se quedó ayudando a los ángeles que estaban preparando la estrella de Belén; otro, porque se encontró con Santiago Nubarrón, con quien estaba peleado, y conversaron hasta amigarse de nuevo; otro más, porque un amigo le pidió ayuda para coser su túnica… Y así, cuando se quiso acordar, era 24 de diciembre, es decir, el último día de ensayo.
Bernardo se ubicó en el coro, pero cuando estaba cantando «Gloria a Dios en las alturas”, se equivocó, y el maestro Alacorta, muy serio, le dijo que, lamentablemente, no podía quedarse en el coro.
Bernardo estaba más que tristísimo y no encontraba consuelo. Ya se acababa el día y comenzaba la noche más buena de todos los tiempos, porque era la noche que vería nacer al Señor.
El ángel secó sus lágrimas y se puso a buscar una nube con buena vista a la tierra para poder por lo menos, espiar el gran acontecimiento. Pero lo paralizó una voz sin palabras, que resonó es su corazón, llamándolo.
Así que… ¡apurate que ya se van todos!
Era Dios Padre, y hacia El se dirigió sin tardar.
– Hola Bernardo, ¿cómo estás?
– Bien, Diosito, gracias.
– Si no me equivoco, tu mayor deseo era ver a Jesús recién nacido, ¿verdad? Bien ahora vas a bajar a ese humilde portal donde mi Hijo va a nacer y al lado del pesebre velarás su sueño.
– ¿Yo… yo…, Señor? ¿Por qué yo?
– Porque en medio de tantos preparativos para el nacimiento de Jesús, vos preparaste lo más importante: tu corazón; ayudando a los que te necesitaban, olvidando peleas, rencores, dejando hasta tus propias cosas para ocuparte de los demás, en una palabra, amando, y así es como yo quiero que, hoy y siempre, preparen la Navidad.
Ahora ya saben: cuando armen el pesebre y pongan ese angelito en la cabecera del Niño Jesús o en el techo del portal, no se olviden que ese es Bernardo Cielolimpio, y que está ahí, cerca del Señor porque preparó la Navidad con un corazón lleno de amor para todos.
A la luz del cuento y teniendo presente el calendario de Adviento, ¿a partir de qué acciones concretas puedes vivir, al modo de Jesús, este tiempo? ¿Cómo prepararnos a recibir al Niño Dios que busca nacer en nuestros corazones?
Juntos, vamos a armar este calendario que podemos compartir en las redes sociales con el hastag #VenSeñorJesús #NavidadEsJesús
8.- Acunando al Niño Dios: María de la esperanza.
Para finalizar este encuentro, nos confiamos en las manos de la Madre de Jesús, contemplada en esta canción como María de la esperanza.
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