Angelelli sobre el adviento

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«Comenzamos hoy el tiempo litúrgico del “ADVIENTO”. Es el tiempo de la “esperanza”. Esperamos al Salvador; Cristo. Pedimos su llegada; nos disponemos a su venida. Comienza hoy y nos lleva a la Navidad. Es el Adviento una síntesis de la historia de la humanidad; peregrinamos y vamos haciendo el camino de la vida hasta llegar con nuestro Padre Dios. Esta marcha se hace difícil; se la descubre y le encontramos el sentido pleno, si la miramos y la hacemos desde la Fe. La ESPERANZA es la fuerza, mientras vamos haciendo el camino; es la que permanentemente nos rejuvenece por dentro y nos hace ver con claridad mayor el horizonte, la esperanza es la que nos da la certeza del camino

y de la meta aunque aún no la tengamos en plenitud. Es la que nos hace superar obstáculos y nos hace mirar el presente con ojos de futuro con experiencia del pasado. La certeza de nuestra esperanza es Cristo: el que vino; el que está con y entre nosotros; el que nos da su vida y su luz; el que nos hace su pueblo y su Iglesia. Es el que camina con nosotros y con nosotros construye nuestra historia.

Ser cristianos, hoy como siempre, es estar atentos a los signos de los tiempos; a las manifestaciones de la presencia de Dios en la historia de los hombres; en actitud vigilante espera del encuentro con el Señor. Adviento es también la síntesis de nuestra propia existencia, con todo lo que ella encierra de “gozo y esperanza, de dolores y angustias”, pero con la certeza que da la Fidelidad del Señor que es “nuestro Padre” y nosotros la obra de sus manos».

Libro:  “En el primer aniversario de la Beatificación de los Mártires Riojanos” P. Daniel Blanco

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Obispo Enrique Angelelli

Diseñado con canva.com

«Canto a la sangre en silencio» es el subtítulo de esta canción dedicada al mártir riojano. Oriundo de Córdoba, pero profundamente identificado con La Rioja, donde aspiraba a ser «un riojano más», el testimonio de Angelelli es el de la cercanía: estar allí, cerca del pobre, del que sufre, del que espera. ¡Qué notable es comprobar cómo se repite la historia al comprobar que, a tantos, les molesta que quien debe liderar, administrar, conducir o, más propiamente, pastorear, manifiesten su predilección por los marginados! Angelelli, como Francisco hoy, sintió esta incomprensión. Pero, así es el evangelio de Jesús y así lo vivió este obispo de la «tierra adentro».

Obispo Enrique Angelelli

Canto a la tierra en silencio

Con un oído en el pueblo y otro en el Evangelio

derramas sangre de mártir pa’darle al pobre el consuelo.

Padre Obispo Angelelli, profeta y pastor bueno

la chaya grita su pascua y el viento trae un lamento.

Mientras la noche se acerca y tu sangre cae en silencio.

Mientras la noche se acerca y La Rioja llora en silencio.

En nuestra América pobre ha de sonar por los cerros

tu fraternal profecía de padre y pastor bueno.

¿Adonde andará tu pueblo?… yo sé que está junto al fuego

del fogón que vos prendiste con sangre que grita al cielo.

Música y letra: Jorge Leiva

Si quieres volver al índice de la «Cantata a los Santos latinoamericanos», sigue este enlace «Imágenes de un continente que quiere vivir».

«Me has hablado en mil canciones» es una recopilación de obras musicales para promover el diálogo y la oración. A la vez, es una pequeña acción destinada a promover el arte católico en favor de la nueva evangelización.

Para ir al listado de canciones (en construcción), presiona aquí: Me has hablado en mil canciones.

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«No renunciamos a ser hombres de esperanza»

Angelelli - Trigo

Predicación de Angelelli sobre la parábola del trigo y la cizaña:

«Bendecimos a Dios por todo lo que Él obra misteriosamente en cada hermano nuestro, más allá de los cálculos humanos nuestros. También a diario podemos constatar que el “trigo” está mezclado con la “cizaña”. Es suficiente echar una mirada ligera para comprobar que a veces la cizaña está metida en nosotros mismos, en nuestros hogares, en nuestros barrios y pueblos; en nuestras relaciones humanas. Lo que confesamos con los labios no lo vivimos con la vida.

Debemos partir de la realidad de la vida, no podemos evadirnos de ella y de sus problemas. Hoy nos angustia el problema económico, lo sufre cada hogar. Nos engañaríamos si no le diésemos importancia, lo sentimos y lo sufrimos; y junto a este problema, constatamos también problemas familiares, morales, angustia ante la falta de trabajo y de vivienda, problemas religiosos: nos asaltan dudas; nos parece que nos cambian la religión, no le encontramos sentido a la misma fe, no nos agrada cómo camina la Iglesia, no logramos echar afuera los resentimientos; nos come por dentro la envidia, el orgullo, la desorientación y la soledad interior. Mientras perdamos el tiempo en asuntos sin importancia, existen hermanos que no comen, que son víctimas de injusticias, que sufren persecución por la justicia, que son víctimas del egoísmo de sus propios hermanos, etcétera.

Todo esto que señalamos, no es para sembrar pesimismo. Todo lo contrario, queremos partir de nuestra realidad para construir otra cosa mejor no renunciamos a ser hombres de esperanza y saber afrontar los problemas con serenidad y optimismo. Si constatamos la cizaña, afirmamos que existe también el trigo. Hoy necesitamos mucha fuerza interior para no sucumbir ante el pesimismo; ante la desesperación o ante el cúmulo de problemas. Hoy se nos reclama a todos ser muy solidarios, no autoengañarnos, ser muy lúcidos para no confundir la cizaña por el trigo».

Misa radial – 20 de julio de 1975

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Oración de mi sacerdocio

Angelelli

Escrita en 1974, en Roma, con motivo de sus 25 años como sacerdote. Cada línea va delineando el perfil de un hombre identificado profundamente con su tierra y su gente. Rostro de una Iglesia de «cara al mundo», que comparte sus luchas y la búsqueda de justicia y bien común.

#Tiberíades #Angelelli #MártiresRiojanos

 

Mes de la Biblia

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¿Por qué septiembre es el Mes de la Biblia?

Hay razones que movilizan, tanto a la Iglesia católica como a las protestantes y evangélicas.

El 30 de este mes, se celebra, en la Iglesia Católica la memoria de san Jerónimo (347-420), uno de los grandes Padres de la Iglesia. Traductor de la Sagrada Escritura al latín a pedido del papa San Dámaso. Esta traducción, que se mantuvo vigente a lo largo de quince siglos, es conocida como «Vulgata».

Entre los protestantes, la traducción de la Biblia conocida como Reina Valera (realizada por Casiodoro de Reina y revisada, posteriormente, por Cipriano de Valera) fue impresa, bajo el nombre de Biblia del Oso, un 26 de septiembre de 1569.

En nuestro país, además, se celebra el Domingo Bíblico Nacional (cuarto domingo de septiembre, el más cercan a la memoria de san Jerónimo), desde el año 1961, por iniciativa de la Conferencia Episcopal Argentina. La intención es poner de relieve la centralidad de la Palabra de Dios, que es Cristo, Verbo del Padre.

Este año, el lema del Mes de la Biblia es «Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo», en clara referencia a los Mártires Riojanos beatificados en abril de este año. La frase, de Monseñor Angelelli, es una invitación a estar atentos a Dios que sigue hablando en la vida y la historia y en la voz de tantos hombres y mujeres que buscan la paz, que claman por la justicia…

«Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien» 2Tim 3, 15-17.

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Pastores

Pironio y Angelelli. Dos hombres, dos consagrados. Uno Siervo de Dios; el otro, Beato, Mártir… Ambos profundamente comprometidos con la fe, la iglesia, la patria y la justicia.

Como hombres de Dios, intercambiaron correspondencia. Esta es la carta que el Cardenal Pironio dirige a monseñor Angelelli en respuesta a una misiva que éste enviara desde La Rioja contándole el dolor por los asesinatos de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville. Nótese la fecha de la respuesta de Pironio… Para conocer más a estos «amigos de Dios para los hombres»…

Roma, 4 de agosto de 1976

Exmo. Y Rvmo. Monseñor Enrique Angelelli

Obispo de La rioja

Mi querido Angelelli:

El misterio de la Pascua –con todo lo que tiene de cruz y de Esperanza- se ha clavado en tu iglesia particular y en el corazón sensible de su pastor. Por eso van estas líneas. Quiero estar a tu lado, en silencio como María, tratando de compartir tu pasión, asegurarte mi amistad y ofrecerte mi oración.

Es inútil que te diga cosas. Tú las sabes y las hemos conversado juntos tantas veces. La muerte en tu Diócesis de dos sacerdotes –tuyos y míos, porque eran religiosos- me hace pensar en la Pascua: en la pacificación por la sangre de la cruz, como diría San Pablo a los Colosenses, o en la comunión en Cristo de los dos pueblos separados, mediante la muerte que derriba el muro de enemistad para hacer de él el verdadero Hombre Nuevo. (Ef, 2).

La Pascua es siempre fecunda, con la fecundidad del grano de trigo que muere para que fructifiquen las espigas (Jn12, 24) y con la seguridad de que cada día es Pascua entre nosotros: porque cada día Cristo prolonga su pasión en la historia y el gozo de su resurrección. Cristo vive, mi querido Angelelli. Es inútil que los hombres pretendan ignorarlo. Lo importante es que nosotros lo anunciemos con la palabra, lo testifiquemos con la vida y lo confirmemos con el gozo de la sangre derramada.

Ayer precisamente leíamos en el evangelio de la misa: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”. Con la sencillez de un hermano y de un amigo te aseguro la presencia del señor resucitado. No tengas miedo. Vive la serenidad y el gozo de la esperanza.

Roma –que tú conoces piedra a piedra y que amas tan hondamente con tu corazón de Obispo- nos enseña que la Iglesia se plantó en la fe y el amor de los apóstoles y fué amasada con su sangre.

Desde aquí te envío un abrazo fraterno, extensivo a tus sacerdotes y religiosas, y mi bendición en Cristo y María Santísima».

Eduardo Cardenal Pironio

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Pascua Riojana, alegría del pueblo

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Mártires riojanos

Imágenes: Centrotiempo Latinoamericano

«Mi tierra está preñada de vida, en esta noche de dolor».

En camino a la beatificación de los mártires riojanos: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, compartimos un poema de monseñor Angelelli:

A La Rioja querendona

En cada chaya escondes tu dolor hecho harina y albahaca…
los del puerto te han amordazado para que no grites…
ya tus tientos se cortan y caen tus machetes;
solo te quedan ranchos tristes…
y tierra caliente.

Los de afuera, Chango, te han robao’ las vacas;
tu Tata ha quedao’ solo… y la Mama un recuerdo;
el Estargidio se fue lejos, a juntar petróleo
allá en Comodoro… rumiando nostalgias.

Y a la Rita la llevó el patrón para que lo comediara,
dicen que en Buenos Aires donde todo es mentira;
tiene que hacer de todo, aunque no lo pueda,
total es riojana, lo mismo que… ¡nada!

Pero el sol está sangrando
allá en Los Mogotes,
y en La Cueva de adentro se oyen galopes;
se acercan pasos por los caminos llaneros
y El Chacho amanece con sus montoneros.

Y por La Quebrada
que le dicen de Chusquis
unos lloros del cerro se gritan contentos;
hay olor a racimos y a vino nuevo,
y Don Aurelio ya calienta la pava en el fuego.

¿Por qué no quieren que diga lo que siento…
es que es mentira hablar del silencio…
no escuchan el grito de los de tierra adentro?

Somos, nosotros, porteños…
es fiero ¡si vieran lo que yo siento!
Quebradas y llanos… cansados y sedientos…
el alero del rancho se lo llevó el viento,
dicen que anoche silbando el silencio…
¿No escuchan el grito de los de tierra adentro?

Enrique Angelelli