«Comenzamos hoy el tiempo litúrgico del “ADVIENTO”. Es el tiempo de la “esperanza”. Esperamos al Salvador; Cristo. Pedimos su llegada; nos disponemos a su venida. Comienza hoy y nos lleva a la Navidad. Es el Adviento una síntesis de la historia de la humanidad; peregrinamos y vamos haciendo el camino de la vida hasta llegar con nuestro Padre Dios. Esta marcha se hace difícil; se la descubre y le encontramos el sentido pleno, si la miramos y la hacemos desde la Fe. La ESPERANZA es la fuerza, mientras vamos haciendo el camino; es la que permanentemente nos rejuvenece por dentro y nos hace ver con claridad mayor el horizonte, la esperanza es la que nos da la certeza del camino
y de la meta aunque aún no la tengamos en plenitud. Es la que nos hace superar obstáculos y nos hace mirar el presente con ojos de futuro con experiencia del pasado. La certeza de nuestra esperanza es Cristo: el que vino; el que está con y entre nosotros; el que nos da su vida y su luz; el que nos hace su pueblo y su Iglesia. Es el que camina con nosotros y con nosotros construye nuestra historia.
Ser cristianos, hoy como siempre, es estar atentos a los signos de los tiempos; a las manifestaciones de la presencia de Dios en la historia de los hombres; en actitud vigilante espera del encuentro con el Señor. Adviento es también la síntesis de nuestra propia existencia, con todo lo que ella encierra de “gozo y esperanza, de dolores y angustias”, pero con la certeza que da la Fidelidad del Señor que es “nuestro Padre” y nosotros la obra de sus manos».
Libro: “En el primer aniversario de la Beatificación de los Mártires Riojanos” P. Daniel Blanco
Sembrar es parte constitutiva del caminar de la Iglesia particular de Mar del Plata. Hace 25 años atrás se ponía en marcha este proceso pensado para acompañar la formación de agentes de pastoral. Sucesor del Seminario Catequístico Diocesano, el proyecto Sembrar buscó ampliar los destinatarios, abocándose a la formación del discípulo/misionero en un ámbito de encuentro, reflexión y celebración.
El proyecto fue impulsado por el padre Fabián Yanes, acompañado por Luis Albóniga (en ese momento, laico egresado de la EUT), María Laura García y Lía Zervino (Servidora), en el marco del CEDIER y dentro de la Escuela Diocesana de Ministerios y Catequesis. Muy pronto, Sembrar fue transformándose en un espacio donde congregar a laicos y consagrados en un itinerario formativo permanente.
Son muchos los actores que dieron vida a este proyecto a lo largo de estos 25 años. Contamos, entre ellos, a los sacerdotes Silvano de Sarro y Pablo Etchepareborda; también a los numerosos laicos y consagrados que, como docentes, han acompañado a los diversos grupos que pasaron por las aulas del CEDIER. Entre ellos, destacamos el aporte, presencia y compromiso de María Laura García, directora del proyecto hasta el año 2019, quien, ininterrumpidamente, ha dado vida a este itinerario que, hoy, celebramos.
En los últimos años, en vistas de una reestructuración interna, Sembrar pasó a formar parte del Departamento de Extensión de la EUT, junto a los padres Tomás de la Riva y Luis Albóniga y animado por un equipo conformado por Cecilia Otegui, Estela Luján Gómez, ocv, Miguel Zazza (Diácono permanente) y Pablo Garegnani. Desde allí, van surgiendo nuevas propuestas formativas. El objetivo será, siempre, el generar espacios formativos donde la Palabra de Dios sea el centro.
Al comenzar el tiempo de Adviento y encaminarnos a la celebración de la Navidad, compartimos entradas nuevas y de años anteriores sobre estos dos tiempos litúrgicos. En cada entrada, encontrarán oraciones, reflexiones, canciones para vivir con alegría y esperanza la llegada del Emmanuel, Dios con nosotros.
Entradas publicadas en 2018/2019
Adviento. Breve catequesis sobre este tiempo litúrgico.
Contemplando el pesebre. Reflexión inspirada en la Carta Apostólica del Papa Francisco sobre el valor del pesebre.
Sagrada Familia itinerante. Un pesebre singular y el llamado a encontrar a la Sagrada Familia en tantos inmigrantes y refugiados que peregrinan buscando un lugar digno donde vivir en paz.
Sinterklass. La historia de san Nicolás de Bari y su relación con la Navidad.
Antes de comenzar a pensar estas líneas, escribí en el buscador la expresión «Navidad en el mundo» en la sección de imágenes de Google. No encontré, entre las primeras páginas, ninguna imagen de Jesús, ni del pesebre, ni los magos de oriente… tan solo luces…
Es preciso hablar de Jesús, es urgente hacerlo… Los cristianos debemos recuperar la Navidad… Y para ello, es preciso decir, una y otra vez, que «Navidad es Jesús».
Estas líneas las tomé de una página de los Redentoristas, me pareció interesante (y edificante) para compartir.
«En una iglesia de Tubalange, en los suburbios de Lusaka, Zambia, en la Eucaristía de Navidad, el sacerdote, después de explicar en la homilía cómo la dignidad humana quedaba elevada por el hecho de que Dios se hiciera un niño, tomó en sus manos una niña recién nacida en la comunidad, cuyo nombre, Tandike, significaba deseada y amada. Había unas ochenta personas en la iglesia. El sacerdote invitó a todos a que se acercasen al presbíterio y admiraran a la niña. Les llevó un cuarto de hora, a jóvenes y ancianos, acercarse al altar y dirigir unas palabras de cariño y bienvenida a la recién nacida.
Los regalos que los Reyes Magos ofrecieron al Niño Jesús, oro, incienso y mirra, eran símbolos de riqueza y adoración en la cultura del Oriente Medio. Pero ¿qué símbolos escogerían los pueblos de África? ¿Cuáles serían los «equivalentes dinámico-culturales» en idioma africano?
En el Sudán, según explica un catequista de la diócesis de Torit, los regalos hubieran sido una cabra como símbolo de riqueza y realeza, una lanza como símbolo de defensa y salud, y una fusta flexible como símbolo de poder. En la etnia Ganda de Uganda le darían al Niño un tambor, que es símbolo de realeza y autoridad, una lanza, que es símbolo de la protección y la defensa del pueblo, y un vestido de corteza de árbol, que es el que se usa en la investidura del rey. La etnia Kuria en Tanzania y Kenia le daría una cabra para su Madre, harina para alimentar al bebé y aceite para ungirlo. En la tradición africana es muy importante hacerle regalos a la Madre de Jesús.» [«Towards an African Narrative Theology», p.97]
En algún sitio leí el siguiente brevísimo cuento, y no puedo citar al autor porque no lo recuerdo. El cuento no era más que la siguiente frase: «Los pastores tampoco supieron qué hacer con el oro, incienso y mirra que san José les dio.»
Se ve que los africanos son más prácticos. Aunque tampoco sé si a san José le haría mucha gracia que le regalaran un tambor al Niño, porque les iba a volver locos a todos con él.
La corona de Adviento es un símbolo claro y sencillo que nos ayuda a ponernos en sintonía con la Navidad. Cuatro velas dispuestas en forma circular que se encienden semana a semana a partir del primer domingo de este tiempo especial y, lo más importante, la disposición dentro del hogar de prepararse para recibir en los corazones la visita del Niño Jesús que viene a reinar.
Hoy, les compartimos una bella canción para acompañar el encendido de cada vela de la corona y una propuesta de oración para que este símbolo pueda, realmente, cumplir su misión de «preparar el camino del Señor».
La canción se llama «Hoy se enciende una llama» y está interpretada por el grupo Ictys. Son cuatro estrofas; cada una de ellas corresponde a cada semana del Adviento. Esperamos que les guste!!!
Haciendo un pesebre en nuestro corazón
Oración al encender la corona de Adviento: podrán rezar esta oración a lo largo de las cuatro semanas frente a la corona de adviento.
Primera semana de Adviento
Comenzamos cantando «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la semana de Adviento que estemos transitando).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Te damos gracias, Señor, por encontrarnos reunidos frente a la Corona de Adviento. Hoy, nos ponemos en camino hacia la Navidad: queremos celebrar con gozo el nacimiento del Niño Dios. ¡Qué nuestros corazones sean el pesebre donde el Niño vuelva a nacer!
Lectura del Evangelio según san Marcos:
«Estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. «¡Estén prevenidos!»».
Mc 13, 35-37
Te pedimos, Señor, que este tiempo de Adviento no pase desapercibido en nuestra familia. Que, atentos y vigilantes, podamos brindar el tiempo necesario para preparar los corazones a la Navidad. Este tiempo es una oportunidad para crecer en la fe y la caridad. Por eso, al encender la primera vela de esta corona, te decimos: ¡Aquí estamos Señor, con nuestras lámparas encendidas! Danos valor y perseverancia para esperar tu llegada.
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Segunda semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Te damos gracias, Señor, por encontrarnos reunidos frente a la Corona de Adviento. Al iniciar la segunda semana, sabemos que estás más cerca, nuestros corazones se preparan para recibirte. ¡Ven a nacer aquí, en nuestro corazón/pesebre!
Lectura del Evangelio según san Marcos:
«¡Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén… Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!»
Is 40, 1-3
Gracias, Señor, por venir a nuestro encuentro y consolar nuestros corazones doloridos a causa de tantas cosas que nos inquietan: el distanciamiento social, la enfermedad, la ausencia de seres queridos, la pobreza, la exclusión… Eres nuestro consuelo porque vienes a traer la paz. Una paz activa que busca la justicia y promueve la fraternidad. ¡Señor, al encender la segunda vela de esta corona, manifestamos nuestro compromiso de ser consuelo para los demás!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Tercera semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Una vez más nos reunimos en tu nombre. Vamos transitando este tiempo con alegría y confianza: tu cercanía es garantía de fidelidad. ¡Gracias, Señor, por venir a nuestro encuentro!
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
Jn 1, 6-7
Te pedimos, Señor, oídos atentos para escuchar la voz del que viene en tu nombre. Gracias porque has enviado a tu mensajero: esa persona que nos ayuda a descubrir la fe, escuchar la Palabra, oír tu voz… Que en esta tercera semana de Adviento, nos atrevamos a convertirnos en mensajeros y compartir con los demás que estás llegando para reinar en los corazones. Por eso, al encender la tercera vela de esta corona, te decimos: ¡Aquí estamos, Señor, somos tus mensajeros! Envíanos!!!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Cuarta semana de Adviento
Cantamos «Hoy se enciende una llama» (podemos cantarla completa o solamente la estrofa que corresponde a la segunda semana de Adviento).
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén!!!
Se acerca la Navidad. Las familias se preparan para encontrarse y celebrar. ¡Cuánta necesidad de encuentro festivo y fraternal tiene la familia humana! ¡Señor, que en cada hogar haya un lugar para ti! ¡Que se multipliquen los corazones/pesebre donde puedas nacer para transformar!
«No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
Lc 1, 30-33
Al encender la cuarta vela del Adviento, percibimos esa luz con mayor intensidad. La llegada del Niño está, cada vez, más cerca. Que al llegar, encuentre corazones humildes que sepan acogerlo. ¡Niño Jesús, María y José, aquí, en nuestra casa/posada hemos preparados nuestros corazones/pesebre para recibirlos! ¡Sean bienvenidos en nuestro hogar!
Rezamos Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Para culminar, te invitamos a cantar/escuchar «Corazón pesebre».
Para volver al especial de Adviento, clic aquí.
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En Gaudete et exsultate, el Papa Francisco nos regala una bella y profunda reflexión sobre lo que él denomina el «gran protocolo de la misericordia» contenido en la parábola del Juicio final del evangelio de Mateo (25, 31-46): «…Jesús vuelve a detenerse en una de estas bienaventuranzas, la que declara felices a los misericordiosos. Si buscamos esa santidad que agrada a los ojos de Dios, en este texto hallamos precisamente un protocolo sobre el cual seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Gaudete et exsultate, 96).
Y, en la recientemente publicada, Fratelli Tutti, ns enseña: «Para los cristianos, las palabras de Jesús tienen también otra dimensión trascendente; implican reconocer al mismo Cristo en cada hermano abandonado o excluido (cf. Mt 25,40.45). En realidad, la fe colma de motivaciones inauditas el reconocimiento del otro, porque quien cree puede llegar a reconocer que Dios ama a cada ser humano con un amor infinito y que «con ello le confiere una dignidad infinita». A esto se agrega que creemos que Cristo derramó su sangre por todos y cada uno, por lo cual nadie queda fuera de su amor universal. Y si vamos a la fuente última, que es la vida íntima de Dios, nos encontramos con una comunidad de tres Personas, origen y modelo perfecto de toda vida en común. La teología continúa enriqueciéndose gracias a la reflexión sobre esta gran verdad». Fratelli Tutti, 85
Celebramos la fiesta de Cristo Rey, un Cristo que es victorioso por el amor que dispensa a la humanidad. El que «siendo rico se hizo pobre» nos demuestra que el poder siempre es servicio y no, como se cree comúnmente, concentración de privilegios. El Señor demuestra toda su gloria en la capacidad de darse y en la invitación a seguir sus pasos.
Te invito a profundizar e esta parábola de la mano de una bella canción interpretada por el padre Cristóbal Fones y dejar que sus estrofas nos interpelen y enseñen a reconocer a Jesús a nuestro alrededor
Diseño en canva.com sobre ilustración de Julián García
Quise reunir en este blog las canciones que, en el día a día, me ayudan en la «vivencia, transmisión y compromiso de la fe». Por ello, las agrupé bajo el título de «Me has hablado en mil canciones», no sólo con el objetivo de disponer de recursos para la evangelización. Más aún, compartir un lenguaje que puede ayudarnos a escuchar la voz de Dios que nos llama.
Si querés conocer más canciones, podés hacer clic en el siguiente enlace.
Al comenzar el mes de noviembre, te compartimos cuatro entrada en Tiberíades para vivir y orar el día de todos los Santos y la memoria de los fieles difuntos.
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«Jesús llama felices a los pobres de espíritu, que tienen el corazón pobre, donde puede entrar el Señor con su constante novedad».
Gaudete et exsultate, 68
Bienaventurados, dichosos, felices. ¡Toda persona camina en la búsqueda de ese estado que llamamos felicidad! Pero, lo sabemos bien, no todos entendemos a la felicidad de la misma manera. A lo largo de la historia han prevalecido criterios muy disimiles al momento de afirmar que una persona es «dichosa». En el Sermón de la Montaña, Jesús invierte los criterios, vigentes tanto en su tiempo como en el nuestro, que ligan a la felicidad con el tener, el poder y el placer. Su propuesta es revolucionaria porque en el Reino de Dios son los pobres, los que saben que necesitan de Dios y de los demás, los verdaderamente bienaventurados. Sí, y con ellos, los de corazón puro, los que buscan la paz, los que esperan, los que luchan…
Sabemos que los santos, más que «hacedores de milagros» o protagonistas de biografías extraordinarias, son los que han vivido, desde la simplicidad de los días, este estilo de vida que propone el Señor. Al celebrar el día de Todos los santos y santas de Dios, destacamos a aquellos que creyeron en la palabras de Jesús y aprendieron a traducirlas en acciones en la vida cotidiana. Nos enseña el Papa Francisco:
«Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. ¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales».
Gaudete et exsultate, 14.-
Son numerosas las canciones que nos recuerdan las Bienaventuranzas, invitándonos a sumirlas como estilo de vida. Algunas reproducen con mucha fidelidad las palabras de Jesús, otras las actualizan, pero todas animar a encarnar este estilo de vida, como leímos en las palabras del Papa, desde la sencillez de la vida cotidiana. Aquí van algunas de esas canciones…
«Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad».
Gaudete et exsultate, 74
«Bienaventurados», de Daniel Poli. Incluida, originalmente, en el disco «Por su nombre» y reversionada en su última obra «Con los pies en la tierra».
Bienaventurados
Bienaventurados los que luchan
para mantener intacto el corazón.
En la multitud de rostros sin rumbo
van con hambre y sed de alguna razón.
Bienaventurado quien busca respuestas
en un mundo que ni quiere preguntar.
Aunque todo trate de apagar sus voces
gritan que hay caminos, que hay una verdad.
Que bailen y canten de alegría,
los que siembran de luces la oscuridad,
sentenciando al odio, matando mentiras,
felices los que están tramando la paz.
Felices los de corazón humildeporque recibirán la tierra que Dios les ha prometido.Que se alegren los que tienen hambre y sed de justiciaporque Dios hará que se cumplan sus deseos.Dichosos los que tienen compasión de otros,porque Dios tendrá compasión de ellos.Felices los de corazón limpio,porque ellos verán a Dios.Felices los que trabajan por la paz,porque Dios los llamará sus Hijos.
Bienaventurados los que saben
que todo no es cuestión de comprar o vender,
y conocen cosas que no tiene precio,
saben que hay medidas que jamás miden bien.
Bienaventurados los que lloran
esperando el día que los verá reír.
No puede matarse un sueño de justicia
como un amanecer no se puede impedir.
Que se alegren los que son perseguidos
por herir de luz tanta oscuridad,
por cantar la rebelión de la esperanza,
felices los que están tramando la paz.
«Saber llorar con los demás, esto es santidad».
Gaudete et exsultate, 76
Las Hermanas Misioneras Diocesanas, en el CD «Soy la Iglesia que canta» comparten una alegre versión, fiel al texto de Mateo 5, 1-12 que incluye, en su estribillo, la invitación a vivir las bienaventuranzas para «dar a conocer» el estilo de vida de Jesús.
Las bienaventuranzas
Felices los de espíritu de pobre,
de ellos es el Reino de los Cielos.
Felices los que ahora están sufriendo,
van a recibir un profundo consuelo.
Felices los que con paciencia esperan,
de ellos será la tierra en herencia;
felices los hambrientos de justicia,
van a ser saciados y tendrán la vida.
Esta es tu Buena NuevaJesús manso é corazón.Este es el Evangelioen el que quiero creer.Enseñame a vivirlopara darlo a conocer,dame tu mirada nuevahacé más honda mi fe.
Felices los que tienen compasión,
en Dios van a encontrar mucho perdón.
Felices los de corazón limpio,
en sus vidas ellos van a ver a Dios.
Felices todos los que buscan paz,
porque hijos de Dios los llamarán.
Felices los perseguidos por buenos,
para ellos es el Reino de los Cielos.
Felices cuando por Mi los persigan,
alégrense y muéstrense contentos,
ya saben que así sufren los profetas,
van a recibir el premio en el cielo.
Felices los que creen en el Señor
que cumple sus promesas con amor.
Cantemos con alegría y cariño
al Buen Padre que nos regaló a su Hijo.
«Buscar la justicia con hambre y sed, esto es santidad».
Gaudete et exsultate, 79
Jesús, el nuevo Moisés; las Bienaventuranzas, el estilo de vida que nos propone en la Nueva Alianza. «Ven, sube a la montaña», del padre Osvaldo Catena insiste en grabar la ley del Reino de Dios en los corazones. El mensaje del Señor es, más que para ser enseñando; practicado, vivido y asumido en el día a día de nuestra existencia.
Ven, sube a la montaña
Ven, sube a la montaña, a recibir la Ley del Reino,
Jesús quiere grabarla sobre tu corazón.
Felices los humildes, su herencia es el Señor,
felices los que lloran, tendrán consolación.
Felices los pacientes, el Cielo poseerán,
los que aman la justicia en Dios se saciarán.
Felices los sinceros, porque verán a Dios,
los misericordiosos, porque obtendrán perdón.
Felices los que luchan por construir la paz,
a ellos pertenece el Reino Celestial.
«Mirar y actuar con misericordia, esto es santidad».
Gaudete et exsultate, 82
Finalmente, «Dichosos» de Salomé Arricibita. Fiel a su estilo, presenta letras extensas cantadas con un fraseo particular que permite que, cada frase, pueda expresarse con belleza y claridad.
Dichosos
Dichosos los que lloran
porque su consuelo se hará realidad.
Dichosos los que sufren
porque la tierra será su heredad.
Dichosos los que son pobres de espíritu
porque suyo es el Reino de Dios.
Dichosos los hambrientos de justicia
pues se saciarán sin condición.
Dichosos serán, dichosos serán
dichosos seremos si no somos "dueños"
y vivimos en paz (bis)
Dichosos los misericordiosos
porque ellos tendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón
porque de ellos será la gloria.
Dichosos los que trabajan por la paz
porque los llamarán Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos
porque de ellos es el Reino del Amor.
Dichosos serán, dichosos serán
dichosos seremos si no somos "dueños"
y vivimos en paz (bis).
Dichosos vosotros cuando os insulten
y os persigan por mi causa
estad alegres, no tengáis miedo porque yo soy vuestra casa.
Dichosos vosotros cuando os insulten
y os persigan por mi causa
estad alegres, no tengáis miedo porque yo soy vuestra casa.
Dichosos serán, dichosos serán
dichosos seremos si no somos "dueños"
y vivimos en paz (bis).
«Sembrar paz a nuestro alrededor, esto es santidad».
Gaudete et exsultate, 89
«Me has hablado en mil canciones» es una recopilación de obras musicales para promover el diálogo y la oración. A la vez, es una pequeña acción destinada a promover el arte católico en favor de la nueva evangelización.
Para ir al listado de canciones (en construcción), presiona aquí: Me has hablado en mil canciones.
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Tony Melendez es un músico nicaragüense radicado en los EEUU. Ha dedicado su vida a la música haciendo de ella un instrumento de evangelización, de cambio y renovación personal.
La historia de Tony es particular, es un testimonio de vida que conmueve e invita a la superación: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad» («Cor 12, 9). Esta es la historia de Tony…
La relación de Tony con san Juan Pablo II comienza en la gira papal por los EEUU en el año 1987. Allí cantó en su presencia, llegando a emocionar al Papa santo. Un año después de la muerte del Papa, Tony le dedica esta canción, donde hace hincapié en la primera frase que escuchamos de boca del Papa polaco:
¡Hermanos y hermanas! ¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!
¡Ayudad al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con la potestad de Cristo, servir al hombre y a la humanidad entera!
¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!
Homilía del Papa san Juan Pablo II al comienzo de su pontificado – 22/10/1978
Juan Pablo, el grande
Qué difícil aceptarlo amigo
te ha llorado tanto el corazón
de rodillas sin cansarte vimos
que luchaste siempre con amor.
En tu partida se sintió
que ya no sales más a tu balcón,
en el mundo quedará esta lección.
“No tengan miedo, miren al cielo”.
“No tengan miedo, siembren la Fe”.
Juan Pablo, el Grande, no te olvidaré
y tu deseo seguiré.
Juan Pablo, el Grande, te recordaré,
Pastor sonriente, Pastor valiente,
Pastor viajero de la Fe.
Caminando con la Cruz de Cristo,
perseguido más de una vez,
abogando por la paz del mundo,
hijo de María…
“No tengan miedo, miren al cielo”.
“No tengan miedo, siembren la Fe”.
Tony Melendez – «Esperanza» (2006)
“Me has hablado en mil canciones” es una recopilación de obras musicales para promover el diálogo y la oración. A la vez, es una pequeña acción destinada a promover el arte católico en favor de la nueva evangelización.
Para ir al listado de canciones (en construcción), presiona aquí: Me has hablado en mil canciones.
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Porque tu rostro es el rostro del mestizo de mi tierra
y tu frente está inclinada dando a Dios la reverencia.
Vos le enseñaste el camino a los santos de mi pueblo:
estar siempre con los pobres, estar siempre con Juan Diego.
Ahora América es la tierra de nueva visitación
y por vos, Virgen María, quiere llegar al Señor.
María de Guadalupe, te alabamos porque siempre
estarás junto a Juan Diego, muy cerquita de mi gente.
Si quieres volver al índice de la «Cantata a los Santos latinoamericanos», sigue este enlace «Imágenes de un continente que quiere vivir».
«Me has hablado en mil canciones» es una recopilación de obras musicales para promover el diálogo y la oración. A la vez, es una pequeña acción destinada a promover el arte católico en favor de la nueva evangelización.
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