
#Tiberíades #Mehashabladoenmilcanciones

#Tiberíades #Mehashabladoenmilcanciones

«Redes» es un proyecto de educación popular destinado a la formación inicial de
catequistas. Valiéndose de medios digitales accesibles, invita a los participantes a
reflexionar sobre la base de doce verbos que orientan el actuar del catequista,
discípulo y misionero al servicio de la vivencia, transmisión y compromiso de la fe.
La formación que ofrece el proyecto «Redes» es básica, puerta de acceso a otras
propuestas pedagógicas: «La formación es un proceso permanente que… ayuda al
bautizado a tomar forma, es decir, a desvelar su identidad más profunda, que es la de
hijo de Dios en una relación de profunda comunión con los demás» (DPC, 131).
«Redes» es un proceso comunitario de crecimiento en el servicio. Busca «tender
puentes» afirmando, así, la importancia del diálogo en comunidad para una formación
sólida.
«Redes» se inspira en el mandato de Jesús a sus discípulos a orillas del mar de
Tiberíades: «Echen las redes y encontrarán» (Jn 21, 6). La convicción, clara y sostenida,
de que la tarea del catequistas consiste en «echar las redes al mar»: salir al encuentro
de los demás y, con la palabra y la acción, presentarse como testigos del amor de Dios.
Esquema de cada encuentro
El itinerario formativo es gratuito. Al finalizar el proceso, el alumno podrá contribuir voluntariamente con el proyecto.
El contenido previsto se organiza a partir de doce verbos que recorren la experiencia de
fe del discípulo misionero: desde el encuentro fundante con Jesús, pasando por la vida
comunitaria, la evangelización y las exigencias de la catequesis hasta llegar a la
identidad del catequista y la necesidad de renovar, permanentemente, su relación con
Jesús.
Cada tema se organiza teniendo presente las dimensiones de la formación del
catequista: ser, saber ser con, saber, saber hacer. En cada encuentro, el catequista
encontrará: el punto de partida desde la experiencia cotidiana, la centralidad de la
Palabra de Dios, los aportes del Magisterio de la Iglesia, la vida de oración en diversas
formas y expresiones, una metodología de trabajo (aprender haciendo).
Los temas a desarrollar, son:
1.- Encontrar. El encuentro con Cristo: punto de partida.
2.- Compartir. Apóstol: saber ser con los otros.
3.- Escuchar. La Palabra de Dios: como María, a los pies de Jesús.
4.- Orar. El diálogo con Dios: la fortaleza de la oración.
5.- Evangelizar. La dicha de la Iglesia: anunciar el Evangelio.
6.- Resonar. Educar en la fe: el desafío de la catequesis.
7.- Crecer. Madurar la fe: las tareas de la catequesis.
8.- Beber. Las fuentes de la catequesis: su riqueza y contenido.
9.- Comunicar. El arte de expresar el evangelio.
10.- Acompañar. La Pedagogía de Dios: un estilo de educación.
11.- Guiar. El encuentro de catequesis: vida, fe, vida nueva.
12.- Ser. La identidad del catequista: maestro, educador y testigo.
Descarga la fundamentación, el temario y la metodología del proyecto aquí.
Inscripción. Comienza el 10 de abril.
#Tiberíades #Redes
¿Qué camino hemos de tomar en la evangelización y catequesis escolar? ¿Cuáles son las acentuaciones que definen la catequesis escolar en el tiempo que nos toca transitar? Inspirado por la lectura de “Catequesis para la vida”, pienso en siete, a saber:
En el octavo episodio de nuestro podcast, abordamos estas acentuaciones a la catequesis escolar. Si te gusta nuestra propuesta, te agradecemos que la compartas.
Si lo deseas, puedes descargar el contenido del podcast en archivo PDF, con un anexo de textos bíblicos y del magisterio para profundizar: Creí y por eso hablé.
#Haciendo_Eco

Al comenzar el Tiempo de la Creación 2023 ponemos en manos de Dios todas las acciones que, a lo largo y ancho del mundo se llevan a cabo en resguardo de nuestra Casa común, don de Dios confiado a la humanidad.
El lema de este año del Tiempo de la Creación, es: «¡Qué la justicia y la paz fluyan!».
El profeta Amos clama: “¡Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo”! (Amos 5: 24) y por eso estamos llamados a unirnos al río de la justicia y la paz, a asumir la justicia climática y ecológica, y a hablar con y por las comunidades más afectadas por la injusticia climática y la pérdida de biodiversidad.
Como pueblo de Dios, debemos trabajar juntos en favor de toda la Creación, como parte de ese caudaloso río de paz y justicia.
Gloria al Padre, y al Hijo y el Espíritu Santo…
Oración por el Tiempo de la Creación 2023

#Tiberíades #TiempodelaCreación

«Jesús, te seguiré» es el título que quise darle a la planificación de catequesis escolar destinada a alumnos de 4° año secundaria de la Escuela Parroquial Nuestra Señora del Camino.
Se trata de un conjunto de encuentros centrados en la vida de un grupo de adolescentes en cambio constantes, colmados de interrogantes y búsquedas. Partiendo, siempre, de la vida de los interlocutores, buscamos en Jesús una enseñanza que, como un gran faro, de orientación a la vida, provocando nuevas actitudes, mas humanas, más cristianas.
A continuación, los temas abordados destacando el núcleo central del mensaje que buscamos anunciar.
Para preparar estos encuentros, nos hemos inspirado en el libro «Proyecto pastoral para preadolescentes» (Mariana Fuentes – Raúl Lutz – Editorial Claretiana) del que tomamos algunos títulos y textos bíblicos.
#Tiberíades #JesúsTeSeguiré #Jesusenelcamino
Comparte este recurso con tus contactos para que el mensaje de Jesús llegue a todos.
#Tiberíades #JesúsTeSeguiré #jesusenelcamino

¿Por qué seguir a Jesús? ¿Qué encontramos en su vida que nos impulsa a su seguimiento? La enseñanza de Jesús es, siempre, actual. Con este juego intentamos poner al grupo de catequizando en contacto con la enseñanza del Señor a partir de frases conocidas y no tanto…
Si el recurso te gustó, te agradecemos que lo compartas.
#Jesústeseguiré

Episodio N° 4. El tiempo de los grandes catecismos y el giro antropológico
Seguramente todos han oído hablar del catecismo de las preguntas y respuestas. Quienes se educaron en la fe en los años sesenta o antes, aprendieron las nociones fundamentales a partir de un pequeño “librito” que, ordenadamente, exponía en preguntas y respuestas las verdades a aprender. En cada encuentro, el catequista exponía el contenido que, el catequizando, debía memorizar para la semana siguiente. Así, gradualmente, se avanzaba en las cien preguntas propuestas por el catecismo.
Este modelo centrado en la intelectualización de la fe, tiene su origen en el período histórico de la Reforma y el Concilio de Trento. Dada las enormes disputas tras la dolorosa ruptura entre católicos y protestantes, se consideró que debía profundizarse en el conocimiento de la fe para responder a las exigencias del momento. La defensa de la fe exigía una sólida formación doctrinal. Este es el tiempo de los grandes catecismos, que llevarán el nombre de “doctrina cristiana”. En este contexto se crearán las Escuelas de la Doctrina Cristiana y los catequistas y misioneros comenzarán a denominarse “doctrineros”. Toda una definición.
La aparición de diversos catecismos es el elemento característico de esta época. Así, se abandona el esquema bíblico (presente desde la época apostólica y el catecumenado) por una sistematización escolástica. Son muy conocidos y respetados los aportes de los santos Canisio y Belarmino, el catecismo de los párrocos (surgido en Trento y publicado por Pío V) y en los países de habla hispana, los de Ripalda y Astete.
Este esquema catequístico se extenderá en la evangelización de América Latina. Aquí es prácticamente imposible sistematizar los estilos y método utilizados por los numerosos misioneros que llegaron a estas tierras. Sí, es necesario destacar la acción de Santo Toribio de Mogrovejo, obispo de Lima (el territorio argentino quedaba comprendido dentro de su jurisdicción) desde el año 1581. A su llegada a Lima convoca, inmediatamente, a un Concilio provincial, conocido como Concilio Limense III. Fruto de las sesiones de este Concilio, serán publicados en diversas lenguas autóctonas una serie de catecismos que, en un lenguaje sencillo y claro, introducían a los pueblos latinoamericanos en la vida de la fe.
En distintos momentos llegaron a publicarse obras en español, quichua y aymará:
Sin duda, este es uno de los primeros grandes intentos de inculturación de la fe en América Latina (otros dos ejemplos que no son mencionados por Baca Paunero en su artículo pero, creo, necesario compartir son los de Bernardino de Sahagún y Fray Luis Bolaños. El primero es el creador de un catecismo realizado a partir de pictogramas aztecas; el segundo, tradujo el catecismo limense al guaraní, lo que le permitió evangelizar la Mesopotamia argentina y el Paraguay).
En 1899 se celebra en Roma el Concilio Plenario de América Latina donde se prescribe que cada nación deberá poseer un catecismo para la instrucción del Pueblo de Dios. De manos de san Pío X llegará el “Compendio de la Doctrina Cristiana” y una organización catequística que se extenderá hasta el Concilio Vaticano II.
Sin duda, instrumentos como los diversos catecismos mencionados han aportado mucho a la formación en la fe a lo largo de los siglos. La solidez doctrinal es uno de ellos. Pero, en comparación con otros momentos, lamentamos la pérdida de una formación más amplia que integre todas las dimensiones de la persona. Esta cuestión se presentará con claridad en el Vaticano II y el famoso “giro antropológico” impulsado en sus sesiones.
De esta etapa, es justo señalar la necesidad de estar atento a la realidad y saber responder a los desafíos que esta presenta, especialmente, si se hace con un lenguaje renovado: vital, creíble, que responda a los interrogantes más profundos de la persona. ¿No será que, hoy, necesitamos de una catequesis que suscite interrogantes al estilo de Jesús en lugar de formular preguntas acompañándolas de sus respectivas respuestas? Este pasaje que sigue a continuación es toda una muestra del valor de la pedagogía de la pregunta:
“Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?».
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?». Mt 16, 13-15
“¿Quién dicen que soy?”. Una profunda pregunta para ejercitar, juntos, el arte de la pregunta y, también, el de la atenta escucha.
Sigamos andando, sigamos haciendo eco.
#Tiberíades #Haciendo eco

Episodio N°3: Catequesis en el Catecumenado y la Edad Media
Cuando hablamos de educación, siempre surge la necesidad de inspirarnos en un modelo que represente, para nosotros, un verdadero ideal, un estilo en el que reflejarnos, un horizonte al que tender…
En catequesis, hablar del tiempo del Catecumenado es hacer referencia a una institución modelo que, nacida en el siglo II, sigue inspirándonos, hoy. Vamos a conocerla, siguiendo las enseñanzas del artículo que citáramos en el episodio anterior del padre Enrique Baca Paunero.
A esta institución la ubicamos entre los siglos II al IV donde comienza, progresivamente, su declive para dar lugar a una nueva etapa: la catequesis en la edad media, que veremos a continuación.
Es importante situarnos en el contexto en el que surge: las comunidades cristianas están en franca expansión, la labor misionera llega fuertemente al mundo greco-romano y son muchos los paganos que piden ser admitidos en la vida de la Iglesia. Se considera, entonces, la posibilidad de dar lugar a un período de preparación antes de la recepción del bautismo: una iniciación gradual, organizada en cuatro etapas, a saber:
La primera etapa se caracteriza por el primer anuncio y la acogida a los simpatizantes que se acercan a la comunidad. Este tiempo dará lugar a la etapa más larga (dos años, aproximadamente), un itinerario catequístico, acompañado de ritos litúrgicos que van introduciendo progresivamente al candidato en la vida comunitaria. Este acompañamiento será realizado por un testigo que garantizará la verdadera adhesión del candidato a la fe: hablamos del padrino.
La tercera etapa coincide con el tiempo de la Cuaresma. Se intensifica la preparación con los escrutinios que ayudan al “elegido” a contemplar e iluminar fragilidades y virtudes; la entrega del “Padre nuestro” y del “Símbolo de la fe” serán momentos importantes en este período que culminará la noche del Sábado Santo con la recepción del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.
Finalmente, luego de la recepción de los sacramentos de iniciación, los “neófitos” iniciaban el período de la mistagogía (del griego mystagogheín = iniciar, introducir en los misterios) que les ayudaba a reflexionar sobre los misterios vividos en la noche santa de Pascua. Este período se extendía toda la cincuentena pascual.
Baca Paunero se pregunta: “¿Porqué el Catecumenado es la forma típica u óptima de todo proceso catequístico?” Nos deja como respuesta, seis claves:
A partir del siglo V comienza el declive de esta institución. Poco a poco, los habitantes del imperio van asumiendo la fe en Cristo (lamentablemente, muchos de ellos obligados por la “conversión” de reyes y príncipes). Los destinatarios de la catequesis comenzaron a ser los niños, dejando para los adultos otras formas de educación, entre ellas, la predicación de grandes misioneros. Estamos, ya, en la Edad Media.
El medioevo como período en la historia de la catequesis nos deja un cúmulo de enseñanzas que nos pueden ayudar a pensar nuestra misión, hoy.
A partir del siglo V, los destinatarios de la acción catequística serán los niños y las familias los encargados de tal educación. Todo el ambiente social irradiaba un influjo en orden a la fe. Pero es importante señalar el notable cambio experimentado respecto del período anterior. En la edad media comienza a gestarse el tiempo de la “cristiandad” donde no encontramos una distinción entre ser miembro del imperio romano y formar parte de la Iglesia. Ambas realidades, Iglesia y Estado, estaban fuertemente implicadas: entrar en la Iglesia es formar parte de la comunidad política.
¿Qué ganamos en este período? La acción familiar determinante en la formación de nuevos cristianos y el influjo de la sociedad que asumen la fe como fundamento y orientación.
¿Y qué se pierde? Es difícil decirlo, pero en el tiempo del catecumenado, es clave la voluntad del candidato en el ingreso a la comunidad. En la Edad Media la fe es, en primer lugar, heredada antes de ser asumida. Un dato que profundizaremos en podcast sucesivos.
¿Qué piensa el oyente? ¿Hacia dónde orientar la catequesis? ¿Hacia los adultos o hacia los niños? ¿Ambos? ¿Cuáles son las acentuaciones propias de nuestra época que nos invitan a cambiar? Sigamos pensando la catequesis, sigamos haciendo eco.
#Tiberíades #Haciendo eco

Episodio N° 2. La catequesis en Cristo y los Apóstoles
Todos los seres humanos cargamos con una mochila personal donde atesoramos aquellas cosas (entiéndase como enseñanzas, historias, ejemplos, testimonios, etc.) que consideramos importantes. Todo lo que llevamos en la mochila constituye nuestra identidad, la que vamos forjando con el paso del tiempo y, también, los aprendizajes realizados que dan fundamento y orientación a nuestros pasos.
Observar y analizar el pasado es un interesante ejercicio. Obviamente, no nos referimos a miradas nostálgicas que, tantas veces, nos paralizan haciéndonos añorar un tiempo que jamás volverá. Por el contrario, miramos hacia atrás con la esperanza de hallar en la historia sentidos que nos impulsen hacia el futuro: allanar nuevos caminos, explorar quebradas, transitar senderos. Miramos hacia atrás para aprender a mirar, con esperanza y decisión, lo que vendrá.
Estamos abocados a “dar a luz” una catequesis nueva para tiempos nuevos. Por ello, frente a este cambio epocal que estamos transitando, bien nos puede ayudar una rápida mirada a la catequesis en la historia. Este era uno de mis temas preferidos cuando comencé mi formación en el Seminario Catequístico Diocesano. Y lo hice de la mano del padre Enrique Baca Paunero, leyendo e interpretando un texto publicado en la revista Didascalia… El artículo se titula “La catequesis a través de los siglos”.
En ese texto, Baca Paunero se refería a diversos momentos en la historia:
Desde el Concilio Vaticano II estamos viviendo otro período, con numerosos cambios que, oportunamente, nos detendremos a analizar. En este podcast, avanzaremos con los dos primeros momentos descriptos por Baca Paunero: Cristo catequista y la catequesis de los apóstoles. Allí vamos…
San Juan Pablo II nos ha enseñado en Catechesi Tradendae que «el único que enseña es Cristo, y cualquier otro lo hace en la medida en que es portavoz suyo, permitiendo que Cristo enseñe por su boca» (Catechesi tradendae n. 6).
Al analizar la Pedagogía de Dios, podemos observar cuál es el estilo catequístico de Jesús, plasmado al detalle en los evangelios. Baca Paunero señala siete características:
Este estilo catequístico es el que animó e inspiró la acción evangelizadora de los apóstoles. No hay muchas especificaciones de este período, aunque podemos compartir algunas notas características:
Como primera conclusión de esta sencilla mirada a la catequesis en la historia, podemos decir que la misión de enseñar / anunciar la Palabra está fuertemente presente: “Como el Padre me envío a mí, yo los envío a ustedes” (Jn 20, 21); “Les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre” (Jn 15, 15); “Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles” (Hch 2, 42).
Mirar a Jesús y a la primera comunidad cristiana nos inspira e interpela. Educar al estilo de Jesús y de los apóstoles es, siempre, la mejor opción en la búsqueda de una evangelización y catequesis renovadas. Sigamos andando, sigamos haciendo eco.