Semana Santa con Jesús

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Presentación

¿Qué podrás encontrar en esta serie de posteos sobre la Semana Santa? He querido reunir una serie de textos y recursos que puedan acompañar la reflexión y oración personal. Recursos que sirvan, también, para compartir, especialmente con aquellas personas no muy familiarizadas con el espíritu de esta celebración.

Este “especial” de Semana Santa no pretende abarcar todos los temas que esta semana rica en contenido y expresiones nos propone. Dios mediante, con el paso del tiempo, se podrá enriquecer con otros aportes. En esta ocasión, he seleccionado algunas oraciones, canciones y curiosidades sobre la Semana Mayor del pueblo cristiano para que sirvan de compañía en estos días tan importantes para nuestra fe.

Te invito a que recorras las diversas entradas, que puedas dejar tu comentario y compartir con otras personas su contenido. ¡Dios te conceda una intensa y profunda Semana Santa!

Semana Santa

Sumario

Semana Santa

Sabías qué…?

La Semana Santa en la música popular

¿Qué comemos en Semana Santa?

Domingo de Ramos

Sabías qué…?

Todo el contenido en una canción

Lunes, Martes y Miércoles Santo

Elogio del educador

Jueves Santo

La Cena del Señor

En el huerto de los Olivos

La visita a las Siete Iglesias

Viernes Santo de la Pasión del Señor

Crónica de la Pascua

Vigilia Pascual

Sabías qué…?

Luz

Palabra

Agua

Pan

Domingo de Pascua

Sabías qué…?

Esta entrada se irá actualizando desde su publicación hasta el domingo de Pascua.

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Semana Santa

Sabías qué…?

Antiguamente la Semana Santa recibía el nombre de “Semana mayor” o “Semana grande” y comienza a organizarse, como celebración anual, alrededor del siglo II.

Los relatos más antiguos y detallados acerca de cómo se celebraban estos días en Tierra Santa se los debemos a una peregrina española llamada Egeria o Eteria que recorrió Palestina, Siria, Egipto, Mesopotamia y Constantinopla en el siglo IV, dejando su testimonio escrito en la obra “Itinerarium ad Loca Sancta”.

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos y culmina el Domingo de Resurrección. Dentro de esta semana se destaca el Triduo Pascual: las celebraciones que congregan a los cristianos el jueves, viernes y sábado santo.

La Pascua judía recuerda la liberación del pueblo hebreo de manos de los egipcios. La noche de pascua, después de comer el cordero asado, el pueblo abandonó la tierra de esclavitud, en noche de luna llena, camino a la tierra prometida. La pasión de Cristo se da en el marco de esta celebración, dando lugar a la nueva alianza: el gran pacto de amor entre Dios y los hombres, sellado por el sacrificio de Cristo en la cruz.

La fecha de la Pascua cambia todos los años. ¿Por qué? Porque, como dijimos, tiene su origen en la Pascua judía que se celebra el día 14 del mes de Nisán (uno de los meses de 29 días del calendario lunar). Al pasar esta fecha al calendario solar es donde se producen las variaciones. Para evitar que la Pascua cristiana coincida con la judía, en el Concilio de Nicea (año 325), la Iglesia determinó que la fiesta de la Pascua se celebrara el domingo posterior a la luna llena del equinoccio de primavera (hablamos del hemisferio norte). Por tal motivo, la Pascua puede celebrarse entre el 22 de marzo y el 25 de abril. El cálculo de la fecha recibe el nombre de computus.

En las lecturas del Antiguo Testamento propuestas para esta semana, ocupa un lugar preferencial el profeta Isaías (aquel a quien San Jerónimo llamó el “evangelista” del Antiguo Testamento) por ser el autor del Poema del Servidor Sufriente donde anticipa el sacrificio redentor de Jesús: “El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados” (Is 53, 5).

 


En los próximos días iremos sumando aportes que sirvan de reflexión para vivir con intensidad la Pascua de Jesús. En el sumario se irán sumando enlaces para poder acceder a los distintos materiales de este especial de Semana Santa.

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#Tiberíades #SemanaSanta #Pascua #TriunfoDeJesús

La Semana Santa y la música popular

La Pasión según San Juan – Alejandro Mayol

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“La Pasión…” es una obra de Alejandro Mayol que, inspirándose en el relato de la pasión según el evangelio de Juan y apoyado en diversos ritmos folklóricos argentinos, narra el camino del Señor desde su entrada triunfal en Jerusalén hasta la gloriosa Resurrección.

Esta obra ha sido representada en numerosas comunidades de nuestro país, de manera especial, en General Madariaga que, desde hace casi cuarenta años, es una cita obligada para lugareños y turistas.

“La Pasión según San Juan” ha sido interpretada, en su versión original, por el grupo La Fuente que le otorga a las composiciones de Mayol frescura, emoción y dramatismo. El himno final, “Credo de la resurrección” es un canto de alegría al Cristo resucitado, que se hace presente en la vida humana para transformarla.

  1. Convocatoria por milonga
  2. La vida a la muerte vence
  3. Cueca de los ramos
  4. No hay mayor amor
  5. Candombe de la traición
  6. El llanto de Pedro
  7. El sueño de Marcia
  8. Chamamé de Barrabás
  9. Que caiga su sangre sobre la nación
  10. De pie la Madre doliente
  11. Vidalita del entierro
  12. Triunfo de la vida
  13. Credo de la resurrección

Ir a la entrada con las letras completas de la Pasión…

Ficha de la obra

  • Letra y música: Alejandro Mayol
  • Intérpretes: La Fuente (Gualberto Elio Romero, Armando Tolosa, Andrés Grimditsch, Ricardo Brun).
  • Ediciones San Pablo

 

La Pasión – Padre Néstor Gallego

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“La Pasión”, compuesta por el padre Néstor Gallego recorre, como la de Mayol, los momentos centrales en la pasión de Jesús, ampliando los estilos musicales elegidos a otros géneros, como el rock, por ejemplo.

En la obra se incluyen canciones de una particular belleza, especialmente, la forma en que se comunican hechos y dichos de Jesús. La lírica de “Ustedes son mis amigos”, inspirada en el texto de Jn 15, permite captar la intensidad y sensibilidad de las expresiones de Jesús en la despedida de sus discípulos y antes de su pasión.

“Dí qué has visto Magdalena” se inspira en la Secuencia de Pascua. Es una alegre composición dedicada a María Magdalena como testigo de la resurrección.

Ficha de la obra

  1. La fiesta de la Pascua
  2. Quien quiera saber vivir
  3. Ustedes son mis amigos
  4. Zamba de los olivos
  5. Judas
  6. A la casa de Caifás
  7. Pedro, no llores…
  8. A primera luz del día
  9. Camino al calvario
  10. Al Cristo de la pasión
  11. Qué tristeza inmensa
  12. Di qué has visto, Magdalena

Ir a la entrada con las letras completas de la Pasión…

  • Letra y Música: p. Néstor Gallego
  • Intérprete: Grupo Signo y coros “Pacem in terris” y del “Colegio Mallinckrodt”.
  • Signo producciones

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Para volver al especial de Semana Santa: clic aquí.

Orando desde la esperanza

Crean

Hay situaciones que, en el día a día, pueden sorprendernos: la reacción de una persona o el resultado de un trabajo. Pero, nunca antes, habíamos vivido una cuarentena colectiva y, ahora, ésta realidad nos ha sorprendido. Sorprendido sin saber cómo reaccionar, cómo organizarnos frente al tiempo, qué cosas convienen hacer y cuáles, no. Y, entre tantas voces que escuchamos con noticias, informes y opiniones, surge una voz que nos llama a la esperanza, que nos invita a afrontar, desde la serenidad, este tiempo que nos toca vivir.

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”.

Jn 14, 1.14

Por eso, en este momento, intentamos dejar de lado todas esas voces y ruidos que pueden distraernos y tratamos de enfocarnos en nuestro interior. Pensamos en las palabras de Jesús. Volvemos a escucharlas.

“No se inquieten”. Es un llamado a no tener miedo. El miedo paraliza, nos deja inmóviles frente a lo que causa temor. El miedo impide pensar y discernir con claridad cómo actuar. Hoy, Jesús nos dice: “No se inquieten”. Pensamos en esta situación que nos ha sorprendido y nos decimos: no tenemos miedo. Unidos y responsables seremos capaces de salir de esta situación. La humanidad podrá vencer esta pandemia si la afronta con seriedad y constancia.

“Crean en Dios y crean también en mí”. La fe es nuestra fortaleza. La fe es un escudo que nos ayuda a hacer frente a los desafíos y circunstancias. La fe es confianza, seguridad y fortaleza: sabemos que Dios nos dará lo necesario para que afrontemos este tiempo que nos toca vivir. Nosotros somos los artífices, siempre sostenidos por su gracia que afirma nuestros pasos y nos guía en el camino.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”. Necesitamos volver por tu camino: el camino del encuentro, del diálogo, de la vida compartida, de la mano tendida, atento al dolor del otro, solícito frente a las necesidades de los demás. Ese es el camino del Señor!!! ¡Ese es tu camino!

Cantamos (o escuchamos, o leemos) juntos “Nada puede separarte”

Nada puede separarte

 

No hay nada que pueda

separarte de mi amor.

No hay nada que pueda

separarte de mi amor.

No hay nada,   no hay nada

que pueda separarte de mi amor.

Tú eres obra de mis manos

Con amor yo te he creado

De gran precio a mis ojos

Para mí tú eres valioso

Yo te amo y soy tu Dios

Porque yo te he redimido

Con mi sangre te he comprado

Hoy te llamo por tu nombre

Porque tú me perteneces

Yo soy tu Salvador

Y en el cielo yo te espero

Un lugar te he preparado

Y Cuando se haya cumplido

El tiempo en esta tierra

Yo te recibiré.

Tema compuesto por Athenas y Tobías Buteler. Canal de YouTube: Athenas Música.

La fe nos lleva a cantar, desde el corazón, que nada podrá separarnos del amor de Dios. Esa fe alimenta la esperanza. Por eso vamos a decir, juntos:

Alimenta, Señor, nuestra esperanza

  • Que saldremos adelante, la humanidad toda… Oremos…
  • Que esta emergencia hará de nosotros un pueblo unido… Oremos…
  • Que nuestras decisiones se tomen desde la serenidad y no desde el temor… Oremos…
  • Que las personas afectadas encontrarán en los agentes de salud, la asistencia necesaria… Oremos…
  • Que aquellos que han muerto, viven, ahora en tu presencia… Oremos…
  • Que un día nos reuniremos, todos, en tu Reino… Oremos…

Porque eres nuestro Padre, queremos decirte las palabras que Jesús nos enseñó… Padre nuestro…

La Virgen María camina a nuestro lado. A ella, la Virgen del Camino, le pedimos que rece y cante con nosotros. Dios te salve, María…

Si querés descargar un archivo con la oración,hacé clic aquí.

#tiberíades #amor #esperanza #Athenas

Ojos

Crees

«¿Crees en el Hijo del hombre?».
«¿Quién es, Señor, para que crea en él?».
«Tú lo has visto: es el que te está hablando».
«Creo, Señor», y se postró ante él.

Jn 9, 35-38

El ciego de nacimiento tiene una profunda experiencia de Dios. Su pregunta «¿Quién es, Señor, para que crea en él?» es de una hondura particular. Porque la fe en Jesucristo no surge como resultado de una especulación teórica, una decisión ética o la conclusión de un razonamiento correctamente realizado. Se llega a partir de una experiencia, un hecho por el cual la vida no es la misma.

Cuando el ciego es interrogado por la autoridades acerca de quién le devolvió la vista, él responde: «Yo no se si es un pecador o no. Sólo sé que antes era ciego y ahora veo». Esa es su experiencia, el hecho revelador de una presencia que lo ha transformado.

Hoy, en el IV Domingo de Cuaresma, surge la pregunta: ¿Cuál ha sido tu experiencia? Si Jesús nos pregunta «¿Crees en el Hijo del hombre?». ¿Qué le diríamos?

Jesús nos dice, hoy:

«Tú lo has visto: es el que te devolvió la alegría».

«Tú lo has visto: es el que perdonó tus pecados».

«Tú lo has visto: es el que te rescató de la agonía».

«Tú lo has visto…».

¿Cuál es tu experiencia? Si no la has tenido, no dejes de pedirla con fe. Si no has gozado de un encuentro personal con el Creador, pide, ahora mismo poder experimentar su presencia. El ciego de nacimiento dijo: «Creo, Señor» y se postró ante de él.

#tiberíades #ciego #experiencia #encuentro

Jesús y la Samaritana

Samaritana

Presentación con el texto del encuentro de Jesús con la Samaritana (Jn 4, 1-42).

Si querés descargarlo, hacé click aquí.

#tiberíades #cuaresma #samaritana

Tus llagas curaré…

Arbol

Al comienzo de la primavera compré una pequeña conífera que, dispuesta en una linda maceta, alegraba el jardín. Llegó el verano y, con él, fuertes lluvias y pocos días de calor. La conífera comenzó a decaer hasta que, casi al final de verano, se secó.

No quise moverla del lugar donde estaba. Desde mi lugar de trabajo puedo verla con precisión y, una y otra vez, la he observado con detenimiento (por supuesto, me preguntaba cuál habrá sido la causa de su sequedad).

Al comenzar la cuaresma, la conífera comenzó a representar la idea de sequedad espiritual y, así, fue dando lugar a estas sencillas palabras que te comparto.

En mi comunidad parroquial nos reunimos en una Jornada de Animación para pensar la cuaresma y la semana santa en clave de misión. Para comenzar el encuentro, que me tocaba animar, busqué ubicar delante del altar el árbol seco junto al libro de la Palabra y una vela encendida. Invité a los presentes a observarlo con atención y luego comenzamos a cantar esta conocida canción cuaresmal titulada «Conversión».

Conversión

Volved a Mí, Yo soy tu Dios

y no tengáis ningún temor.

Yo te hablaré de amor y paz

 y te atraeré con suavidad.

Mucho he esperado tu regreso

y hoy yo te prometo darte mi perdón.

Convierte a Mí tu corazón

y así hallarás la salvación.

Yo borraré tu iniquidad

y a Mí tu voz ha de alabar.

Todas tus llagas curaré

y rocío Yo seré

que apague tu maldad.

Confía en Mí, pues Santo soy,

me gozo en ser tu Salvador.

Arráigate muy firme en Mí

y brotarás cual dulce vid.

Y con los cielos cantarás

mis sendas de verdad,

justicia, amor y paz.

Teniendo en cuenta el contenido de la canción, dialogamos, ahora, sobre qué mensaje nos transmite el árbol / signo que contemplamos. Allí se hizo presente el tema del desierto, la sequedad espiritual, el alejarnos de la casa del Padre…

Subrayamos, especialmente, estos versos:

«Todas tus llagas curaré y rocío yo seré».

«Arráigate muy firme en mí / y brotarás cual dulce vid».

A continuación, cada participante recibió una hoja de árbol de papel con una palabra relacionada con la cuaresma con su correspondiente definición. Estas fueron las palabras:

  • CUARESMA: Cuarenta días. Tiempo de desierto camino a la Pascua. Tiempo de reconciliación.
  • CONVERSIÓN: Gracia que Dios nos otorga de volver a la plena comunión. Cambio de vida, retomar el camino de la fe.
  • AYUNO: Privarse de una comida o un alimento con el objetivo de fortalecerse espiritualmente y compartir los bienes con los demás.
  • LIMOSNA: La cultura del dar, fruto de la renovación espiritual, del ayuno y del deseo  de justicia y promoción.
  • ORACIÓN: En este tiempo se orienta hacia el cambio (metanoia) para alcanzar una verdadera conversión del corazón
  • RETIRO: Para facilitar el encuentro de hombre con Dios. Lugar “desierto” de renovación y fortalecimiento espiritual.
  • ABSTINENCIA: La privación (de un alimento o de actitudes) permite el fortalecimiento espiritual. Tiene sentido si se orienta hacia la caridad.
  • GRACIA: El amor que Dios manifiesta a los hombres; es la vida divina en cada persona que la fortalece y guía en el camino del bien.
  • PENITENCIA: Al confesar nuestros pecados, manifestamos el propósito de reparar las faltas cometidas con la oración y las obras de misericordia
  • RECONCILIACIÓN: Sacramento por el que recibimos el perdón con Dios y nos impulsa a recomponer vínculos con nuestros hermanos.
  • VIA CRUCIS: El camino de la cruz. Oración que nos permite contemplar la vía dolorosa transitada por el Señor en su Pasión.
  • SEMANA SANTA: La semana mayor de la vida cristiana en la que actualizamos los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
  • DOMINGO DE RAMOS: Inicio de la Pasión. Cristo entra triunfalmente a reinar en nuestros corazones.
  • MISA CRISMAL: El obispo reúne a sus sacerdotes para renovar sus promesas sacerdotales y bendecir los óleos sagrados.
  • JUEVES SANTO: Ultima Cena del Señor. Día del amor fraterno, la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio.
  • LAVATORIO DE LOS PIES: Gesto que realiza el Señor para dar ejemplo e invitar a sus discípulos al servicio desinteresado.
  • VIERNES SANTO: Día de la Pasión. Jornada de reflexión para contemplar a quien “me amó y se entregó por mí”.
  • ADORACIÓN DE LA CRUZ: Contemplamos a Cristo en la cruz: el misterio del amor y la entrega generosa del Señor.
  • VIA CRUCIS VIVIENTE: Actualizamos la pasión del Señor asociándonos al dolor de tantas personas que sufren.
  • VIGILIA PASCUAL: La Iglesia en oración aguarda, esperanzada, el anuncio de la resurrección. Fuego. Palabra. Agua. Pan.

En voz alta (y observando el orden) leyeron el contenido de cada «hoja» y, juntos, comentamos brevemente cada una. Luego los invité a colgar la hoja en el árbol seco hasta cubrirlo por completo (como formando un árbol de cuaresma). Una vez realizado, compartimos estos versículos de Pablo a los Colosenses (3, 9-10):

«…ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador».

Esa es la obra que las prácticas cuaresmales realizan sobre el cristiano que, desde la sinceridad, busca volver a Dios: dejar atrás al hombre viejo y asumir la vida del hombre nuevo que es Cristo. Cuaresma es tiempo de renovación: aún, cuando el árbol de nuestra vida espiritual se vaya secando, porque carecemos de fuerzas, de alegría o de convicción, asoma la mano de Dios que nos regala la gracia de la conversión. Este es el tiempo propicio para lograrlo. Hoy, Dios Padre, nos dice: «Todas tus llagas curaré…».

Vale la pena internarse en el desierto para intentarlo. Buena Cuaresma!!!

#tiberíades #cuaresma #conversión #árbol

 

 

Hombre nuevo 3.0

Jornadas de capacitación 2020 JUREC

Hace unos días, me invitaron a dar una capacitación para docentes de escuela católica sobre el desarrollo de habilidades, competencias y capacidades para una formación integral. Aporte a realizar desde una mirada catequística.

Me gustó el tema propuesto y la oportunidad de dialogar con docentes de diversos niveles sobre las exigencias propias de la educación integral y el rol que la catequesis juega en esa formación.

Debía dar título a los talleres y elegí, para los docentes del nivel inicial y primario: «Quítate las sandalias. El niño frente al misterio de la fe». Para docentes del secundario: «Hombre nuevo 3.0. El desafío de educar creyentes en el siglo XXI». Me pareció que, de acuerdo a la edad, podíamos hacer diversas acentuaciones.

En primer lugar quise plantear el concepto de educación integral para tener un marco de acuerdo base desde donde poder dialogar. Entiendo la educación integral como un proceso educativo destinado al perfeccionamiento de las facultades humanas (inteligencia, voluntad y libertad) orientadas hacia la búsqueda del sentido de la vida. Una labor realizada teniendo presente diversas dimensiones de la persona: individual, física, ética, estética, político/social, cultural y religiosa (o espiritual). La catequesis en la escuela no se circunscribe a la dimensión religiosa (podríamos extendernos, también, a la individual y a la ética), por el contrario, realiza su aporte al desarrollo de todas las dimensiones (dicho de otra manera, la catequesis debe acompañar la formación de todas estas dimensiones, no sólo la religiosa), pues la formación integral no se realiza desde desde áreas inconexas o desde «puntos de vista», sino enfocándonos en la persona como una unidad.

La educación integral debe posibilitar el desarrollo de la persona, de manera particular, a partir de la definición de un proyecto personal de vida que permita, a lo largo de todo el trayecto educativo, conocer y reconocerse como persona valiosa, portador de una misión, llamada a la plenitud del amor.

Este desarrollo se encamina, también a la formación de ciudadanos de espíritu democrático, responsables, comprometidos en el cuidado de la casa común. Desarrollo sustentado en valores como: justicia, paz, solidaridad, respeto, igualdad, tolerancia, empatía, bien común y libertad.

¿Cuál es el rol de la catequesis frente a la formación integral? Para esta respuesta, pensé en primer lugar las dimensiones de la catequesis y, en segundo, las tareas mencionadas en el Directorio Catequístico General.

Las dimensiones (explicitadas en el documento «La Catequesis en América Latina» del CELAM), son: personal, comunitaria, social, cristocéntrica, dinámica, existencial y liberadora.

Es importante señalar que, al hablar de las dimensiones de la catequesis, éstas no deben ser entendidas como áreas independientes una de otras (ya se mencionó esta cuestión en párrafos anteriores). Las dimensiones permiten pensar la totalidad, la integralidad y, se desarrollan en conjunto unas con otras. Pensar en un desarrollo individual de cada dimensión haría de nuestra educación una formación a partir de compartimentos estancos. Eso es lo que queremos evitar.

¿Cómo alcanzar el desarrollo de estas dimensiones y, por ende, una formación integral? A través del ejercicio de las tareas de de la catequesis. Estas son:

      • Propiciar el conocimiento de la fe
      • Educar para la celebración litúrgica
      • Promover la formación moral
      • Enseñar a orar
      • Introducir en la vida comunitaria
      • Animar el compromiso misionero

Personalmente, al hablar de las tareas de la catequesis, me gusta presentarlas como exigencias de la fe. Esto es, la fe requiere ser conocida, celebrada, vivida, orada, compartida y anunciada. El desarrollo de cada tarea implica a otras, sin dudas que la oración favorece la celebración del misterio cristiano y anima la acción misionera, solo por mencionar un ejemplo.

Teniendo en cuenta este marco y, a la hora de pensar en habilidades concretas a desarrollar en los alumnos de nuestras escuela, se me presentó la conocida expresión del Cardenal Pironio de ser «Comunidades orantes, fraternas y misioneras». De estas tres palabras surgieron un cúmulo de acciones, habilidades y competencias. A saber:

Orantes 

  • Propiciar una correcta visión de Dios. Sabemos que Jesús comunicó una real y sana visión de Dios: el Padre misericordioso que ama y sostiene con su providencia la creación.
  • La oración entendida como diálogo, practicada en sus diversas formas: bendición, alabanza, acción de gracias, súplica e intercesión.
  • Gusto por el silencio y la interioridad: educar proponiendo momentos de silencio reflexivo para que la persona aprenda a orar y a conversar consigo mismo.
  • El examen de conciencia (para ayudar a descubrir que nuestras acciones pueden encaminarse hacia el bien o, por el contrario, hacia el mal), la revisión de vida.
  • Desarrollo de la fe entendida como confianza, seguridad y fortaleza.
  • Sobre la base de la fe, la resiliencia: capacidad de salir fortalecido de situaciones complejas.
  • Dimensión celebrativa de la vida: una liturgia (fresca, auténtica, alegre) que anime, que atrape y fortalezca.

Fraternos 

  • El encuentro mismo de catequesis y, en él, el encuentro con Dios y con los demás.
  • Desarrollo de vínculos sanos por medio del diálogo.
  • Resolución pacífica de conflictos.
  • Estudio de casos que enseña a ponerse en el lugar de los demás y despierta el deseo de solidaridad. Escuela de valores.

Misioneros 

  • Compromiso como resultado del trabajo semanal en el aula: en la perspectiva de la metodología catequística, hablamos de “vida nueva”.
  • Comprensión y reflexión sobre la fe: capacidad de comprender y exponer las verdades de la fe.
  • Sentido de justicia y trabajo por la paz.

¿Por qué hablar de un Hombre nuevo 3.0? Porque estamos formando al hombre creyente del Tercer milenio. En el diálogo con los participantes del taller, preguntamos: ¿Se pueden definir las cosas de Dios y las cosas de los hombres? Una pregunta con trampa, ya que, las cosas del hombre son las cosas de Dios (a excepción del pecado: que nos aleja de Dios y de los demás); pero la expresión busca poner en discusión esa distinción que, tantas veces, hemos hecho de lo sagrado y lo profano, de lo religioso y lo que no lo es… Allí se produce una dolorosa separación entre la fe y la vida. El mundo religioso no es un complejo abanico de prescripciones, verdades, ritos y obligaciones. Lo religioso tiende al encuentro entre las personas: en ese encuentro se puede compartir, orar, leer y meditar la Palabra, trabajar juntos, reír… Toda la vida del ser humano está signada por su fe y de ella se orienta la trascendencia. Porque el hombre creyente manifiesta su fe de que Dios lo anima y sostiene en la lucha cotidiana, es capaz de enfrentar los desafíos de la vida con coraje y esperanza y funda todas sus relaciones humanas en el amor, el mandamiento principal. Cuando, a partir del encuentro con Jesús, una persona comienza su proceso de conversión personal, todas las consecuencias de ese encuentro se dejan brotar en las relaciones con el mismo Dios, las personas y el mundo. El límite entre lo sagrado y lo profano no es el templo: el hombre creyente integra la realidad de Dios a su propia realidad, una sola realidad: la de una íntima comunión entre Creador y creatura.

Ser creyente no se reduce a orar, participar de la Misa y sostener una actividad misionera. Se vive la fe en el día a día. Se reza y se participa de un rito, pero se lleva esa oración a la vida cotidiana: lo sagrado se integra a lo profano.

Hablamos del llamado a «revestirse del hombre nuevo», es decir, asumir para nuestras vidas el estilo de Jesús: con la mirada en el Padre, abierto a los hombres desde la centralidad del amor.

En la formación del creyente del siglo XXI, es necesario acentuar:

a.- La fe comienza en el encuentro con Jesús: experiencia de fe/descubrimiento; seguimiento de una persona que propone un nuevo horizonte.

b.- La decisión de seguir a Jesús es libre. La fe, en principio, puede heredarse, ya que el ambiente (en especial, el familiar) ejerce una poderosa influencia en el crecimiento y desarrollo de la persona. Con el tiempo, es necesario hacer opción por esa fe recibida.

c.- De acuerdo al punto anterior, la fe ha de presentarse como una propuesta de vida y de asumirse, se va fundando a partir de un conocimiento progresivo de las verdades de la fe. Xavier Morlans afirma: «Pasar de una fe heredada a una fe asumida con rigor histórico y vigor intelectual».

d.- Una catequesis abierta a un diálogo sin recelos ni desconfianzas con la ciencia, la política, la cultura toda. Catequesis que es capaz de tender puentes de encuentro, camino a la verdad: «La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad» (San Juan Pablo II.- Fides et ratio, 1).

e.- La catequesis previa al Concilio Vaticano II proponía un catecismo con preguntas y respuestas formuladas con precisión y claridad. Hoy, es fundamental provocar la pregunta y ayudar a encontrar, en Jesús, las respuestas. Una catequesis que se  propone reflexionar sobre la realidad desde la lectura orante de la Palabra.

f.- En esta misma línea, es necesario recordar la famosa frase del documento de Medellín: «Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas forman parte indispensable del contenido de la catequesis; deben ser interpretadas seriamente, dentro de su contexto actual, a la luz de las experiencias vivenciales del Pueblo de Israel, de Cristo, y de la comunidad eclesial, en la cual el Espíritu de Cristo resucitado vive y opera continuamente» (Medellín. Catequesis, 6).

g.- La formación en la fe debe estar signada por la alegría del encuentro: una catequesis lúdica, gozosa, atrayente e interesante. «¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la Casa del Señor!» (Sal 122, 1).

h.- La catequesis que soñamos viene de la mano de una sana relación con Dios. Sí, al estilo de Jesús. Todo catequista transmite una experiencia de vida, de fe, de encuentro. Hay que velar porque esa experiencia vital (la del catequista) esté fundada en una sana relación con Dios: Padre misericordioso, providente, atento a la realidad de sus hijos; lejos, muy lejos de una imagen de dios castigador, vigilante o comerciante. La imagen que se sostenga es la que transmitirá el catequista.

Finalmente, la catequesis merece ser pensada y dialogada en comunidad, en la búsqueda sincera de los caminos que nos permitan llegar al corazón de los demás desde la ternura de Dios. Así es, como se narra el encuentro de Dios con Moisés frente a la zarza ardiendo (Ex 3), debemos quitarnos las sandalias para entrar en la presencia de los otros. Así lo exige una verdadera evangelización.

Se deseás descargar la presentación con la síntesis de este espacio formativo, hace click aquí.

#tiberíades #odresnuevos #catequesis #diálogo #hombrenuevo

40 días

40 días

40 días

40 días para pasear.

40 días para morir a uno mismo.

40 días para crecer más fuerte

como la fe que rompe

las puertas del infierno abiertas.

 

El Jubileo ha terminado,

pero la gracia está lejos de haberse ido

En el corazón de los fieles,

gira en las ruedas del amor.

En el desierto de la tentación

se encuentra la tormenta

de la verdadera conversión.

 

Donde los manantiales de agua viva

te sumergen y refrescan

y como el Jordán vierte su cambio.

Tu verdadero ser

es todo lo que queda…

Donde los manantiales de agua vida

 

40 días para recordar el Sacrificio Pascual.

40 días para descubrir

que su Pasión nos llama

a una nueva vida.

 

El Jubileo ha terminado,

pero la misericordia está lejos

de haberse ido.

En los brazos del Padre

como el hijo rebelde que vuelve a casa.

 

“Para mi trigésimo cumpleaños me di un tiempo lejos de todo… Y ahora he vuelto.”

40 días b
Ilustraciones de Si Smith Música de Matt Maher y Tom Booth “40 Days” (Matt Maher; Welcome to Life; Spirit and Song Records; 2003)

Para ir entrando en oración…

Te proponemos escuchar la canción de Matt Maher, “40 días”. Si es posible, te recomendamos hacerlo con el video clip.

Luego, la propuesta es detenerse en cada imagen, apreciar sus detalles y dejar que su simbolismo comience a hablar al corazón.

¿Qué nos llama la atención de estas imágenes? Alguna de ellas, ¿nos genera inquietud? ¿Qué nos enseñan? ¿Nos permiten hacernos una idea de tiempo de reflexión / retiro de Jesús en el desierto?

A continuación, te invitamos a leer el texto de Mt 4, 1-11. Piensa en el relato y vuelve a las imágenes para poder visualizarlo con precisión. Ello, ¿te ayuda a comprender mejor el texto bíblico?

Reflexión

¿Cuántas cosas pueden hacerse en cuarenta días? En el listado, ¿habría lugar para un tiempo de desierto?

En la vida de toda persona, siempre es necesario un tiempo de desierto: alejarse (para poder mirar desde lejos; tener una “panorámica de la vida”), encontrarse con uno mismo y dialogar con las propias miserias, reconocer que muchas cosas siguen su curso pero deberían cambiar.

El autor plantea “40 días para morir a uno mismo”. En lo alto del Calvario, la cruz recuerda que todo en la vida tiene su fin. La tumba vacía del Domingo de Resurrección, reafirma que todo lo que muere se transforma, que la muerte no tiene la última palabra: el grano de trigo que cae en tierra, dará lugar a una nueva realidad, transformada, renovada…

Por eso la expresión “40 días para morir a uno mismo” es fuerte, pero alentadora. Es el llamado a dejarse conducir al desierto para despojarse, allí, de todo lo que tiene sabor a tristeza. Es abrirse, desde la esperanza, a la poda del Reino, dejando al Viñador hacer su trabajo para sacar de cada persona lo bello, lo íntegro, lo auténtico.

  • 40 días en el desierto.
  • 40 días husmeando en el interior.
  • 40 días reconociendo la gracia que en el corazón habita.
  • 40 días para recordar que la tentación estará presente.
  • 40 días para aprender a vencerla desde el auxilio de la Palabra.
  • 40 días para caminar con Cristo hacia una vida renovada.

 

Cuaresma: tiempo propicio para dejarse llevar por el Espíritu.

Cuaresma: tiempo de desierto. Tiempo de buscar, en el silencio del corazón  a un Dios que ama y perdona.

Cuaresma: tiempo de volver a Dios.

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Cuaresma

La Cuaresma es presentada de diversos modos: tiempo de conversión, de desierto, de reconciliación… Para muchos, la cuaresma se circunscribe a prácticas externas sin profundidad vital que permitan una real transformación: «Durante la cuaresma está prohibido comer carne», recuerdan.

Si entendemos este tiempo como un cúmulo de ordenanzas sin enmarcarlas en un contexto, este tiempo pierde su fuerza de vida. Todo en la cuaresma (la oración, la limosna, el ayuno, el examen de conciencia) se ordena a bucear en nuestro corazón para hallar allí a un Dios que nos invita a la renovación, que nos propone dejar atrás todo aquello que nos aleja de él y de los demás. Una renovación que nos colme de alegría y haga brillar en nuestro rostro el amor que sentimos en su abrazo misericordioso.

Es un tiempo de desierto, de transitar hasta allí, solos, para revisar la vida y reconciliarnos con nosotros mismos, con los demás y con el Creador. Sí, este tiempo es propicio para perdonarte y perdonar. Este es el tiempo de la misericordia.

Cuaresma: tiempo de volver a Dios.

Volver… ¿con la frente marchita? Volver, para rejuvenecer en el corazón de la mano del Padre.

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