«Amar». ¿Puede entenderse como un mandamiento? ¿Qué relación existe entre amar y ser feliz? Jesús nos propone una mirada distinta…
«Palabras» es una catequesis breve, sencilla… que pone la mirada en términos que nos permiten profundizar en nuestra fe, mirando la vida desde la óptica del Reino.
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¿Qué es la felicidad? Sabemos que es una búsqueda de toda persona. Pero, por qué caminos… En este video de «Palabras», Jesús nos propone una mirada distinta.
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¡Cuántas expresiones tenemos para referirnos a Jesús! Frases que nos permiten descubrir su identidad. El evangelio de Juan nos ha regalado expresiones como «Pan de Vida», «Luz del mundo», «Agua de la vida», entre otras. Hoy, en otro evangelio, en Mateo, encontramos una que llama la atención porque evita la grandilocuencia; no se trata de palabras que una persona utilizaría para impresionar a los demás y captar su atención: «Manso y humilde de corazón». ¡Qué presentación! No hablamos de capacidades ni competencias para intervenir en el mundo de la publicidad, los negocios y las finanzas; se trata de una actitud: un corazón abierto, generoso, dispuesto al encuentro, el perdón y la reconciliación. Un corazón que busca latir junto a otro… Un corazón servidor…
Hoy me encontré con dos bellas canciones. Una, del padre Cristóbal Fones; la otra, de Paloma Fanconi. Te las comparto para que puedas seguir profundizando en este corazón de servidor que «siendo grande se hace pequeño» para acercarnos a su amor.
Canción al corazón de Jesús
Quiero hablar de un amor infinito,
que se vuelve niño frágil;
amor de hombre humillado.
Quiero hablar de un amor apasionado.
Con dolor carga nuestros pecados,
siendo rey, se vuelve esclavo;
fuego de amor poderoso,
salvador, humilde, fiel silencioso.
Amor que abre sus brazos de acogida;
quiero hablar del camino hacia la vida.
Corazón paciente, amor ardiente;
quiero hablar de aquél que vence a la muerte.
Quiero hablar de un amor generoso,
que hace y calla, amor a todos;
buscándonos todo el tiempo,
esperando la respuesta, el encuentro.
Quiero hablar de un amor diferente,
misterioso, inclaudicable;
amor que vence en la cruz.
Quiero hablar del Corazón de Jesús.
Letra: Jorge Méndez – Música: Cristóbal Fones – De la obra «Consagrados» (2004).
Hay un corazón que mana
Hay un corazón que mana, que palpita en el Sagrario,
un Corazón solitario que se alimenta de amor.
Es un Corazón paciente, es un Corazón amigo
el que habita en el olvido, el Corazón de tu Dios.
Es un Corazón que ama, un Corazón que perdona
que te conoce y que toma de tu vida lo peor.
Que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario,
y que ahora desde el Sagrario tan sólo quiere tu amor.
Decid a todos que vengan a la fuente de la vida hay una historia escondida dentro de ese Corazón. Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios.
Es el Corazón que llora en la casa de Betania,
el Corazón que acompaña a los dos de Emaús.
Es el Corazón que al joven rico amó con la mirada
el que a Pedro perdonaba después de su negación.
Es el Corazón en lucha del huerto de los olivos
que amando a sus enemigos hizo creer al ladrón.
Es el Corazón que salva por su fe a quien se le acerca,
que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.
Letra y música: Paloma Fanconi – De la obra: «Corazón vivo».
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Organizado por el ISCA (Instituto Superior de Catequesis Argentino) se llevó a cabo el ciclo de charlas «Catequesis y comunicación» a cargo del Pbro. Facundo Fernández Buils de la Arquidiócesis de Buenos Aires, actualmente, estudiando Pastoral de la Comunicación Social en la Universidad Lateranense en Roma.
Síntesis de lo expuesto por el padre Fernández Buils
«Ya no podemos hablar de nuevas tecnologías: lo digital está presente entre nosotros desde hace años. Es un fenómeno extendido».
Algunas preguntas que se plantean. hoy, en torno a la catequesis…
¿Seguimos con la catequesis?
¿Se puede vivir una experiencia de fe?
¿Cómo proponer el encuentro con Jesús?
Descripción fenomenológica de las tecnologías digitales
Innovador: cambia permanentemente.
Convergente: hoy, todos lo medios, convergen en internet.
Cotidiano: forma parte de la vida día a día..
Interactivo: nos permiten interactuar con textos, imágenes, sonidos.
Participativo
Global: alcanza a todo el mundo,
Generacional: existencia de brechas generacionales: la diferencia se da en el uso.
Desigual: otra brecha digital, en este caso, respecto de la conectividad: no todos tienen acceso al mundo digital.
Descripción antropológica (citando a Ruggero Eugeni, «La condizione postmediale»)
Naturalización: su uso se a naturalizado. Hoy contamos con telefonía celular, correo electrónico, perfil en redes sociales, entre otros. El desarrollo alcanzado es cada vez más importante, llegando a la integración de la tecnología en el cuerpo humano.
Subjetivación: el mundo pasa por nuestros ojos, la construcción de la realidad se hace a partir de lo que podemos apreciar personalmente. Esto quita relevancia a los grandes medios de comunicación y pone a los particulares en posición de aportar en la descripción de lo que acontece. Un ejemplo de ellos es el periodismo ciudadano.
Socialización: para que sea significativo (contenido, acontecimiento) debe ser compartido. Se lo comparte porque se le da entidad. La verdad viene de la mano de lo afectivo/social: creo porque lo comparte alguien (amigo, conocido, contacto) a quien doy entidad.
¿Cuál es el kairós de este tiempo? ¿Cuál es el «signo de los tiempos»?
Uno de los signos puede ser el teletrabajo, la relacionalidad (la importancia de los vínculos) y la educación a distancia.
Algunas pistas a tener en cuenta…
Hay que volver a poner sobre la mesa la relacionalidad. ¿Cómo hacerlo en tiempos de distanciamiento social? Todo es comunicación.
Nuevas competencias relacionales en clave evangélica. En la comunidad eclesial, con la sociedad, con la Creación.
Relacionalidad al estilo de Jesús: el buen samaritano. Projimidad con Dios, projimidad con los hombres.
Trabajar más en la catequesis las competencias necesarias para vivir esta relacionalidad. No tanto los contenidos, sino las habilidades que acompañen esta necesidad de relacionarnos.
Algunas propuestas de acción desde…
Naturalización: projimidad dentro y fuera del ámbito digital.
Subjetivación: un acontecimiento que se hace narración personal, una historia de salvación compartida en comunidad. Aprender a narrar la experiencia (irrupción) de Dios en nuestras vidas.
Socialización: cultura del encuentro como co-construcción del tejido social. Fortalecimiento de la comunidad eclesial.
A continuación, la exposición del padre Fernández Buils:
Andrés Tejero es un músico toledano, autor de una serie de obras instrumentales inspiradas en diversos escenario evangélicos. El nombre de sus obras nos permite dar con una idea aproximada del carácter de su propuesta: «Jerusalén», «Nazaret», «Galilea», «Sicar», «Tarso» son algunos de sus discos.
En cada obra, Andrés Tejero nos comparte una serie de canciones que, sin lugar a dudas, surgen de una profunda lectura de diversos pasajes evangélicos. Cada pieza remite a una enseñanza, persona, lugar, acontecimiento…
En «Nazaret», encontramos doce obras instrumentales tituladas:
Contemplando Tiberíades
Melancolía de Belén
Pensamiento de María
La huída a Egipto
Jesús conoce a Pedro y Juan
Jesús perdido y hallado en el templo
Paseo por Cafarnaúm
Recorriendo Palestina
Cenando a orillas del lago
Encuentro con la Samaritana
Ternura de un bebé-Dios
Recostado en tu pecho
Es una obra ideal para ambientar momentos de oración o encuentros de lectio divina. Sin duda serán de ayuda para entrar en diálogo profundo con Dios o acompañar momentos de sosiego.
En esta entrada te comparto «Contemplando Tiberíades» (el por qué de la elección es una obviedad) para que puedas apreciar su excelente trabajo.
Andrés Tejero – «Contemplando Tiberíades» – De la obra «Nazaret»
La obra de Andrés Tejero está disponible en YouTube (también en Spotify) en los siguientes enlaces:
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¿Se puede comprender al Espíritu Santo? ¿Se lo puede abordar intelectualmente? Al Espíritu se lo recibe, se le cree, se lo experimenta… en la oración, en el testimonio cristiano, en la gracia que se derrama y alienta la marcha de todo cristiano.
En la catequesis convendrá, más que dar una explicación sobre quién es el Espíritu Santo, buscar experimentarlo a partir de lo que el mismo Espíritu inspira en nosotros.
Podemos enumerar las acciones en las que descubrimos al Espíritu de Dios.
¿Qué hace en nosotros?
¿Cómo obra?
¿Hacia dónde nos conduce?
Si escuchamos con atención esta canción de Luis Enrique Ascoy, veremos cómo actúa el Espíritu en los bautizados.
Sigue aquí
¿Quién va junto a los pobres en su travesía?, dímelo.
¿Quién los hace juntarse y defender la vida?, dímelo.
Tanta gente buena vence a la miseria sin caer en la violencia:
eso me recuerda a los Hechos 2, 42.
¿Quién inspiró a Romero aquellas homilías?, dímelo.
¿Y a la Madre Teresa dime quién la anima?, dímelo.
Tanta gente buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya, aleluya
el Espíritu de Dios sigue aquí (2 x)
Aleluya, aleluya, que se entere el mundo
que el Espíritu de Dios sigue aquí.
¿Quién les da a nuestros chicos tantas energías?, dímelo.
¿De dónde sale tanto loco catequista?, dímelo.
Tanta gente buena dando tiempo extra sin que pidan recompensa:
eso se asemeja a los Hechos 4, 32.
¿Quién puso igual mensaje a tantas melodías?, dímelo;
si incluso los autores ni se conocían, dímelo.
Tanta gente buena afina notas bellas animando en nuestra Iglesia;
pa’ que Arjona sepa el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya…
A pesar de las pugnas, de los signos de contradicción,
de los muchos errores, por los que hemos pedido perdón,
no me quedan más dudas, tú sigues con nosotros Señor,
porque sólo así se explica tanta gente linda,
tanta lucha, tanto amor.
¿Quién envía a Juan Pablo II a todas sus visitas?, dímelo.
¿Quién está hablando hoy a través de María?, dímelo.
Tanta gente buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya, aleluya…
El cantautor nos narra diversas situaciones y personas en las que actúa el Espíritu Santo:
¿A quiénes nombra?
¿Por qué lo hace?
¿Cómo actúa en ellos el Espíritu Santo?
¿Qué grupos de personas se nombran? ¿Qué destaca de ellos?
En la canción se mencionan dos citas bíblicas. ¿Qué descubrimos en ellas?
«Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones». Hch 2, 42
«La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos». Hch 4, 32
La acción del Espíritu Santo es elocuente y misteriosa. Anima y fortalece a los discípulos de Jesús en el cumplimiento de su misión, en el combate diario por ser fieles al Reino, en el esfuerzo constante por construir una sociedad justa… El Espíritu se manifiesta sosteniendo, dando vida, santificando. «Jesucristo mismo habla de él como ayuda, consolador, maestro y espíritu de la verdad» (YOUCAT, 115).
El Espíritu Santo animó a Jesús en su ministerio
De la misma manera que obra en nosotros, acompañó a Jesús en su caminar en la tierra y, después de su resurrección, anima el caminar de la Iglesia hasta nuestro días.
Lc 1, 26-38 – En la concepción de Jesús.
Mt 3, 13-17 – El Espíritu Santo presente en el Bautismo de Jesús.
Lc 4, 16-20 – Confiere a Jesús su misión.
Lc 10, 21-24 – Conduce e inspira a Jesús.
Mt 28, 16-20 – En la misión universal de los apóstoles.
Jn 14, 26 – Nos recuerda lo que nos enseñó Jesús.
Jn 20, 19-23 – Los apóstoles reciben el Espíritu Santo.
Hech 1, 1-8 – La promesa del Espíritu Santo.
Hech 2, 1-11 – La venida del Espíritu.
Hech 8, 14-17 – Los apóstoles comunican el Espíritu.
Is 11, 1-2 – Los dones del Espíritu.
Gál 5, 21-22 – Los frutos del Espíritu.
1Cor 12, 4-11 – Distribuye sus dones y carismas en la comunidad.
Jn 14, 15-18 – Junto a nosotros.
El Espíritu Santo nos colma con sus dones
“Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu” (1Cor 12, 4)
Distribuye sus dones… esto es, anima y fortalece a cada cristiano para vivir la vida cristiana y su vocación específica. ¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo? En esta canción de Juan Carlos Maddío y letra de Mamerto Menapace.
Envíanos, Padre
Envíanos Padre tu Espíritu Santo,
que nos prometiera tu Hijo, el Señor.
Que venga a tu Iglesia, con sus siete dones
y nos de el coraje de vivir tu amor.
Que nos de su Ciencia, su Sabiduría,
el Entendimiento y el don de Oración.
Nos traiga el Consejo, la Piedad de hijos,
nos de Fortaleza y el Temor de Dios.
Sus lenguas de fuego, repártelas, Padre,
y danos a todos la paz y el amor.
Tu Espíritu Santo nos llene de gozo
y sea en nosotros Palabra de Dios.
¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo?
¿Qué hacen, en cada bautizado, esos dones? Podés descubrirlo en esta presentación.
«El Espíritu Santo construye la Iglesia y la impulsa. Le recuerda su Misión. Llama a hombres a su servicio y les concede las gracias necesarias». (YOUCAT, 119)
El Espíritu Santo y la Confirmación
En el Sacramento de la Confirmación, el Espíritu derrama sus dones para hacernos testigos del amor de Dios.
En el Bautismo, ya se ha recibido el Espíritu, que nos hace Hijos del mismo Padre. En la Confirmación, lo recibimos de un modo nuevo: nos impulsa a asumir un compromiso mayor con Dios y la Iglesia.
La Confirmación no es una ratificación del Bautismo. Es un paso más en la Iniciación Cristiana en donde Dios nos regala, de un modo más pleno, el don del Espíritu Santo. La palabra Confirmación viene del latín confirmatio y significa fortalecimiento, consolidación.
“Cuando un entrenador manda salir al campo a un futbolista, le pone la mano en el hombro y le da sus últimas instrucciones. Así se puede entender también la Confirmación. Entramos en el campo de la vida. Se nos imponen las manos. Por el Espíritu Santo sabemos lo que debemos hacer. Nos ha motivado profundamente. Su envío resuena en nuestros oídos. Sentimos su ayuda. No queremos decepcionar la confianza que ha puesto en nosotros y vamos a ganar el partido para él. Sólo tenemos que querer y escucharle” (YOUCAT 203).
El Espíritu Santo nos enseña a rezar
“Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables”. Rom 8, 26
Hemos compartido algunas puertas de acceso al Espíritu Santo: en la vida de Jesús, observando lo que realiza en la Iglesia, en la distribución de sus dones… Pero hay una puerta privilegiada: en la contemplación y, de allí, en la oración. Esto es: más que acercarnos comprensivamente al Espíritu Santo, dejarnos visitar por Él, como presencia amorosa y vivificante.
¿Cómo lograr esto en la catequesis? Buscando generar actividades donde se de lugar a la contemplación, reflexionando sobre los signos del Espíritu que menciona la Escritura.
«Maranatha» significa «Ven, Señor». Son las últimas palabras de la Biblia, al final del libro del Apocalipsis. Es una expresión que la Iglesia usa para orar al Espíritu de Dios. Esta canción de Ariel Glaser, nos enseña a hacerlo:
Maranatha
Ven, Espíritu de Dios,
inúndame de amor,
ayúdame a seguir.
Ven y dame tu calor,
quema mi corazón,
enséñame a servir.
Ven Espíritu de Dios,
ven a mi ser, ven a mi vida,
ven Espíritu de Amor,
ven a morar, Maranatha.
Hoy la vida que me das
te evoca en mi dolor
y clama: Ven, Señor!!!
Ven y cambia mi existir
transforma mi penar,
en glorias hacia ti.
El Espíritu Santo me abre a Dios; me enseña a orar y me ayuda a estar disponible para los demás (YOUCAT, 120).
“Por Cristo, al Padre en el Espíritu” Ef 2, 18.
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Las fiestas del pueblo de Israel, en su origen más remoto, estaban asociadas al ciclo de la naturaleza. Como pueblo campesino, acostumbraba a ofrecer a Dios las primicias del campo en acción de gracias por los frutos recibidos.
Con el paso del tiempo, cada fiesta fue sumando elementos de carácter histórico que referían a las vivencias del pueblo hebreo, especialmente, aquella ligada a la liberación de la esclavitud en Egipto: la Pascua.
Las fiestas más solemnes son las llamadas fiestas de peregrinación:
La Pascua (también llamada de los Panes ácimos): para hacer memoria de la liberación experimentada por el pueblo de Israel, saliendo de Egipto por el poder de Yavé y la guía de Moisés.
Pentecostés (denominada, también, Fiesta de las Semanas pues celebraba siete semanas después de la Pascua): memoria de la Alianza y el don de la Ley.
Tabernáculos (conocida, además como Fiesta de las Cabañas, o de las Chozas, o de las Tiendas): memoria del tiempo en que el pueblo hebreo peregrinó por el desierto, refugiándose bajo tiendas en camino a la Tierra prometida.
«Tres veces al año, todos los varones se presentarán delante del Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Ácimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de las Chozas. Nadie se presentará delante del Señor con las manos vacías. Cada uno dará lo que pueda, conforme a la bendición que el Señor, tu Dios, te haya otorgado». Deut 16, 16-17
Cincuenta días después de la Pascua, los judíos se reunían a celebrar Pentecostés: la Alianza de Dios con su pueblo en el Sinaí.
Los apóstoles también estaban en Jerusalén con motivo de la gran fiesta de Pentecostés. En ese marco sucedió lo narrado por el libro de los Hechos de los Apóstoles: el Espíritu Santo prometido se derramó sobre ellos impulsándolos a dar a conocer a todos los pueblo el amor de Dios.
En este día celebramos el nacimiento de la Iglesia y su manifestación a todos los pueblos. El Espíritu Santo hace fecunda a la Iglesia para que ésta anuncie a todos la buena noticia de Jesús.
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Entre el 16 y el 24 de mayo, se celebrará la Semana Laudato Si (Alabado Seas), la encíclica social del Papa Francisco referida al cuidado de la Casa Común. Al cumplirse cinco años de su publicación, el Santo Padre nos invita a reflexionar sobre el camino transitado en estos años y la premura en dar soluciones concretas y eficaces frente al creciente deterioro del medio ambiente.
A continuación, te ofrecemos una síntesis de los temas abordado por el documento. Al final, encontrarás un enlace para descargar el texto en formato pdf.
Un llamado a la conversión ecológica
¿Basta con poseer información para alcanzar el cambio que esperamos? Francisco nos indica el camino de la conversión.
“Laudato si’, mi’ Signore – Alabado seas, mi Señor, cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos (LS, 1).
Así comienza el Papa Francisco su encíclica sobre el cuidado de la Casa común, documento en el que busca analizar la realidad en torno al cuidado del medio ambiente (VER), reflexionar sobre el hecho a la luz del Evangelio de la Creación (JUZGAR) y proponer directrices de acción como respuesta a los desafíos planteados (ACTUAR).
“Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla” (LS, 2).
El estado de situación respecto del Medio ambiente es preocupante. La labor educativa desempeñada para concientizar a la humanidad de las graves consecuencias de prácticas nocivas para la Casa común han tenido parcial resonancia. Nos es conocido hablar de energías no renovables, de la escasez del agua, de la importancia del reciclado para aminorar los efectos de los residuos en el entorno en que vivimos, del consumo desenfrenado y las consecuencias que está acarreando; pero, ¿alcanza para lograr un verdadero cambio que impacte positiva y decididamente en la Casa común?
“Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo” (LS, 216).
Así, la crisis ecológica es un profundo llamado a la conversión, a revisar seriamente los estilos de vida con la mirada puesta, no sólo en la elevación del propio nivel de existencia, sino, también, en las generaciones futuras a quienes alcanza la promesa de una tierra que “mana leche y miel”.
Sencillez, austeridad, justicia, creatividad, renovación, trabajo, consumo responsable, espiritualidad, oración… algunos tópicos para delinear un estilo de vida más en comunión con Dios, los hombres y la tierra.
Conociendo Laudato Si: Alabado seas
¿Cuáles son los temas abordados por el Papa en la nueva encíclica? Un breve recorrido por sus capítulos.
En seis capítulos desarrolla el Papa el presente documento, comenzando por un importante análisis de la situación en la que se encuentra la Casa común. No se trata de una descripción de fenómenos que acontecen en nuestro mundo, sino una invitación a tomar conciencia del estado de situación.
Entre las cuestiones que aborda el Papa en el primer capítulo, se encuentran: la Contaminación y el Cambio climático (introduciendo, aquí, el novedoso concepto del clima como bien común); la cuestión del agua y la pérdida de la biodiversidad; el deterioro de la calidad de vida humana y la degradación social, la inequidad planetaria; la debilidad de la respuesta frente a éstos desafíos y la diversidad de opiniones al respecto.
“Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud. (LS, 53).
El segundo capítulo se centra en el Evangelio de la Creación, donde el Papa reflexiona sobre la luz que ofrece la fe, nos propone una profunda lectura de los relatos bíblicos (especialmente el de la Creación en Gn 1). Pero, también, nos llama a pensar en el mensaje que revelan cada una de las entidades de la Creación, el mensaje de cada criatura en la armonía de todo lo creado:
“Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios” (LS, 84). “Dios ha escrito un libro precioso, cuyas letras son la multitud de criaturas presentes en el universo” (LS, 85).
“La raíz humana de la crisis ecológica” es el título del tercer capítulo:
“No nos servirá describir los síntomas, si no reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. Hay un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañarla. ¿Por qué no podemos detenernos a pensarlo?” (LS, 101)
Allí el Papa analiza la globalización del paradigma tecnocrático y las crisis y consecuencias del antropocentrismo moderno, haciendo hincapié, de manera particular, en los riesgos del relativismo práctico.
El capítulo cuarto nos presenta una novedad: la necesidad de pensar una ecología integral: ambiental, económica, social, cultural, de la vida cotidiana, orientada por el principio del bien común.
En el capítulo quinto, se bosquejan algunos principios de acción que comienzan con el diálogo sincero entre diversos actores de la vida social: el diálogo en la política internacional, nacional y local, diálogo entre la política y la economía y entre las religiones y las ciencias: “intentemos ahora delinear grandes caminos de diálogo que nos ayuden a salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo” (LS, 163).
El capítulo final, titulado “Educación y Espiritualidad ecológica” es una invitación a un cambio de vida, más precisamente, a un estilo de vida, más cercano caracterizado por la humildad y la sobriedad. El Papa refuerza las prácticas recomendadas acerca del uso del agua, el respeto por los seres vivos o el destino final de los residuos. Pero todo ello ha de acompañarse por un verdadero estado de conversión, personal y comunitaria, que desemboque en una conversión ecológica: “que implica dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que los rodea. Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana” (LS, 217).
Finalmente, el Papa invita a todos los creyentes a comprometerse en el camino de la oración y la contemplación, que den marco de espiritualidad a esta tarea:
“Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea” (LS, 245).
Eco Diagnóstico
Los desafíos ambientales son muchos. ¿Qué actitud tomar frente a ellos?
Muchos son los problemas ambientales que especialistas y animadores sociales mencionan como urgentes de dar una respuesta. ¿Qué hacer frente a ellos? Pensar en acciones personales frente a cada problema puede resultar desalentador, pero, sin dudas, es el camino más efectivo que el común de las personas puede tomar para responder a este cambio necesario que la humanidad debe alcanzar.
¿Cuál es la situación de tu entorno cotidiano? Hogar, barrio, lugar de trabajo? ¿Cuáles son los problemas ambientales con los que te enfrentás cotidianamente? ¿Cuál puede ser tu responsabilidad frente a ellos?
Un eco-diagnóstico de los sectores donde nos movemos a diario puede servirnos para caer en la cuenta que miles de acciones cotidianas afectan positiva o negativamente el entorno en el que nos movemos.
Medio: ¿Cómo es el entorno en el que nos movemos día a día? ¿Qué aspectos de ese entorno favorecen nuestra integración a él? ¿Hay aspectos que provoquen cierto desequilibrio?
Hogar: el buen cuidado de la Casa común, comienza con el cuidado del propio hogar… ¿Cómo usamos el agua, la luz y el gas? ¿Realizamos un consumo responsable de estos recursos? ¿Podríamos ahorrar más? ¿En qué? ¿Cómo? ¿Hay lugar en nuestro hogar para espacios verdes (aunque éstos sean reducidos)? ¿Buscamos estar en contacto con el aire libre? ¿Disfrutamos de la creación?
Reciclado: ¿Hay objetos que podemos reciclar y reutilizar? ¿Cómo es nuestra práctica respecto de las bolsas de nylon? ¿Buscamos optimizar el uso de elementos de alto impacto en el medio ambiente?
Basura: ¿cómo son nuestras prácticas respecto de la eliminación de residuos? ¿Colaboramos separando residuos orgánicos de los inorgánicos? ¿Lo hacemos en los días indicados?
Trabajo: La labor realizada cotidianamente, ¿qué impacto tiene en el medio ambiente? ¿Puede reducirse ese impacto? Se puede comenzar con pequeñas prácticas: ¿cuáles pueden ser?
Siempre se nos ha dicho que el cambio comienza por nosotros mismos. Una verdadera educación es aquella que pone al hombre en una relación de equilibrio con su entorno, creando conciencia del lugar del hombre en el cosmos: responsable de la tierra que ha heredado y custodio de las generaciones venideras.
“No tenemos en nuestras manos la solución a todos los problemas del mundo, pero frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos” Mamerto Menapace
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