Querida Amazonia, querida comunidad…

Amazonia

La Exhortación “Querida Amazonia” puede parecer, a primera vista, extraña a nosotros, lejana a nuestra realidad. Pero el Papa Francisco ha querido llamar nuestra atención sobre diversas cuestiones tomando como eje este lugar fundamental del planeta y dejar que la Amazonia misma, irradie su encanto sobre cada ser humano a la vez que provoque la reflexión sobre la necesidad de cuidarnos mutuamente y cuidar la casa común, de la cual somos responsables.

Tal vez, las relaciones entre los hombres y el Amazonas se parezcan a las de Dios y su pueblo, al estilo de las descriptas por el profeta Isaías (5, 2-4):

“Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo.  ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?”

El canto del profeta es un llamado a la conversión, como lo hace, incesantemente, desde otros pasajes. Un llamado a volver a Dios, sabiendo reconocer que la viña es la Creación entera, que debe recomponer sus relaciones: con Dios, los hombres y la naturaleza.

El papa Francisco explica que la conversión ecológica (llamado que hiciera a todos los cristianos en Laudato Si) implica dejar brotar en la relación con el medio ambiente todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo. La Amazonia, la viña que el Creador ha preparado para los hombres se encuentra amenazada, desde lo social, lo ecológico, lo cultural y lo eclesial. Es necesario reavivar el sueño de Dios para esta tierra.

Nos dice el Papa Francisco (Querida Amazonia, 7):

“Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.

Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.

Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.

Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos”.

 

Reflexionamos juntos…

¿Por qué hablar de la Amazonia, una tierra importante pero lejana a nuestra realidad?

“Dirijo esta Exhortación a todo el mundo. Por un lado, lo hago para ayudar a despertar el afecto y la preocupación por esta tierra que es también “nuestra” e invitarles a admirarla y a reconocerla como un misterio sagrado; por otro lado, porque la atención de la Iglesia a las problemáticas de este lugar nos obliga a retomar brevemente algunas cuestiones que no deberíamos olvidar y que pueden inspirar a otras regiones de la tierra frente a sus propios desafíos” (Querida Amazonia, 5).

En nuestra realidad, en el entorno donde habitamos, podemos hacer replicar cada uno de estos sueños…

En lo social… Dice el Papa: “Nuestro sueño es el de una Amazonia que integre y promueva a todos sus habitantes para que puedan consolidar un buen vivir” (Querida Amazonia, 8).

  • ¿Cómo podemos sumarnos a este sueño?
  • ¿Cuál es nuestro aporte al desarrollo de cada uno de los habitantes de nuestro suelo?
  • Integrar y promover… ¿qué acciones están a nuestro alcance que permitan la integración y la promoción humana?

En lo cultural… Dice el Papa: “Promover la Amazonia no significa colonizarla culturalmente sino ayudar a que ella misma saque lo mejor de sí” (Querida Amazonia, 28).

  • ¿Cómo podemos sumarnos a este sueño?
  • En la familia, en el trabajo, en la escuela, en la comunidad parroquial, ¿cómo podemos ayudar a sacar lo mejor de sí en cada uno de nuestros conciudadanos?
  • Esto exige saber respetar la diversidad, ¿estamos dispuestos a ello?

En lo ecológico… Dice el Papa: “El Señor, que primero cuida de nosotros, nos enseña a cuidar a nuestros hermanos y hermanas, y del ambiente que cada día Él nos regala. Esta es la primera ecología que necesitamos” (Querida Amazonia, 41).

  • ¿Cómo podemos sumarnos a este sueño?
  • Cuidar del otro… comenzar por nuestro hogar, por el sitio que cada día nos recibe… ¿qué acciones pondremos en marcha para cuidar/respetar a los demás y al ambiente donde nos movemos?

En lo eclesial… Dice el Papa: “El camino continúa, y la tarea misionera, si quiere desarrollar una Iglesia con rostro amazónico, necesita crecer en una cultura del encuentro hacia una «pluriforme armonía». Pero para que sea posible esta encarnación de la Iglesia y del Evangelio debe resonar, una y otra vez, el gran anuncio misionero” (QA, 61).

  • ¿Cómo podemos sumarnos a este sueño?
  • ¿Cómo renovar, en nosotros y en nuestras comunidades, el gran anuncio de la vida en Cristo?

Entregamos nuestros sueños a Dios. Los personales y los comunitarios. Y nos sumamos a esta iniciativa del Santo Padre para que el cuidado de la Amazonia nos comprometa en el cuidado y promoción de nuestro entorno, en la caridad, la búsqueda de la justicia, el fomento del desarrollo y la búsqueda de la paz.

 

Oración del Papa Francisco a María, Madre de la vida

 

Madre de la vida,

en tu seno materno se fue formando Jesús,

que es el Señor de todo lo que existe.

Resucitado, Él te transformó con su luz

y te hizo reina de toda la creación.

Por eso te pedimos que reines, María,

en el corazón palpitante de la Amazonia.

 

Muéstrate como madre de todas las creaturas,

en la belleza de las flores, de los ríos,

del gran río que la atraviesa

y de todo lo que vibra en sus selvas.

Cuida con tu cariño esa explosión de hermosura.

 

Pide a Jesús que derrame todo su amor

en los hombres y en las mujeres que allí habitan,

para que sepan admirarla y cuidarla.

 

Haz nacer a tu hijo en sus corazones

para que Él brille en la Amazonia,

en sus pueblos y en sus culturas,

con la luz de su Palabra,

con el consuelo de su amor,

con su mensaje de fraternidad y de justicia.

 

Que en cada Eucaristía

se eleve también tanta maravilla

para la gloria del Padre.

 

Madre, mira a los pobres de la Amazonia,

porque su hogar está siendo destruido por intereses mezquinos.

¡Cuánto dolor y cuánta miseria, cuánto abandono

y cuánto atropello en esta tierra bendita,

desbordante de vida!

 

Toca la sensibilidad de los poderosos

porque aunque sentimos que ya es tarde

nos llamas a salvar lo que todavía vive.

 

Madre del corazón traspasado

que sufres en tus hijos ultrajados

y en la naturaleza herida,

reina tú en la Amazonia junto con tu hijo.

Reina para que nadie más

se sienta dueño de la obra de Dios.

En ti confiamos, Madre de la vida

no nos abandones en esta hora oscura.

Amén.

Buenos días

Si querés descargar un archivo con la oración, hacé click aquí.

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